27/11/2022 MÉXICO

Economía archivos - United Explanations

De Ruba Leonel26/09/2022
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El año 2022 podría ser calificado para los países miembros de la Unión Europea como su “annus horribilis”. Las consecuencias de la pandemia y el conflicto bélico entre Ucrania-Rusia han acelerado problemáticas económicas que muestran la actual fragilidad de la unión monetaria.

Luego de muchos años, el Euro ha sufrido una baja abrupta de su valor lo que significó una serie de fluctuaciones en torno a su relación y comparación con el dólar estadounidense. Esto se signó por periodos de una relativa paridad, y por otros, en los cuales el Euro se ha cotizado por debajo de una unidad de dólar. Esta situación se debe a una serie de motivos multicausales que con el devenir de episodios históricos, éstos han logrado acelerar tiempos de incertidumbre en la Unión Europea y su unión económica-monetaria.

¿Qué es la Eurozona o “zona del euro”?

La totalidad de los Estados miembros de la Unión Europea, son parte de la Unión Económica y Monetaria (UEM), coordinando sus políticas económicas tras los objetivos económicos que se impone la propia organización supranacional. Sin embargo, varios países miembros han dado un paso más sustituyendo sus monedas nacionales por la moneda única: el Euro. Estos Estados miembros forman la denominada zona del euro, siendo al día de hoy 19 países los que la conforman, entre los que se pueden destacar: Alemania, Francia, Italia, Países Bajos, entre otros.

Asimismo, el objetivo común de la zona del euro no resulta sólo dotar de una moneda común a la unión política y aduanera, por el contrario, busca el desarrollo y la estabilización del mercado interior europeo tratando de mantener el nivel de precios y la estabilidad monetaria del euro. Para ello, se crearon una serie de instituciones que permiten su gestión económica de forma mancomunada.

De ahí que, se dispuso la constitución del Banco Central Europeo con sede en Fráncfort, Alemania quien junto a los bancos centrales de los miembros adheridos a la Eurozona conforman el Eurosistema. Este sistema ha establecido una única autoridad que fija la política monetaria y permite coordinar las políticas económicas con todos los países miembros, que tienen una relativa independencia en la toma de decisiones -siempre dentro de lo establecido por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC)- con el fin de alcanzar los objetivos comunes de estabilidad, crecimiento y empleo.

Como consecuencia de esa unión, la economía de cada uno de los miembros de esta política común se encuentra más integrada, con los beneficios y costos de lo que los académicos neoliberales de las relaciones internacionales denominan interdependencia compleja. Básicamente este concepto formulado por los autores Robert Keohane y Joseph Nye, manifiesta que las diversas y complejas conexiones transnacionales e interdependencias entre estados y las sociedades fueron en aumento, declinando la fuerza militar como herramienta política, lo que motiva a una mayor cooperación entre los estados. Esta cuestión fue generando una red que permite fenómenos de integración política, económica y social, pero que son permeables a las consecuencias de los desequilibrios del sistema internacional, sean estos de orden político, económico, militar o de seguridad.

(Foto: Pixabay).

¿Qué le está pasando al Euro?

Como antes se exponía, la caída del Euro no responde a un solo motivo sino que por el contrario tiene múltiples razones, cuya más alta problemática es la incertidumbre. Es sabido que la pandemia de coronavirus resultó un complejo desafío para la humanidad, cuestión que no fue diferente para las proyecciones económicas globales.

Los lockdown o cierre totales que se debieron aplicar en los países para evitar la propagación del virus durante todo el año 2020, perjudicaron al normal desempeño de las actividades económicas afectando con mayor o menor impacto a los países, según su contexto macroeconómico. No obstante, la paralización económica generó incertidumbre colisionando con planes de inversión de capitales privados como públicos alrededor del globo, ralentizando así las tasas de desarrollo y crecimiento.

Entre las medidas para paliar las consecuencias pandémicas, la Unión Europea tomó una serie de decisiones económicas que ampliaron presupuestos públicos, favorecieron a sectores estratégicos y permitieron mayor liquidez, ya sea a través de mecanismos financieros o monetarios. Dentro de estos últimos, la creación de un paquete de estímulo denominado “Plan de Recuperación” inyectó 806.900 millones de euros en diferentes programas, con el objetivo de asistir y mitigar los efectos generados por las medidas sanitarias establecidas.

Esta planificación e inversión acordada entre todos los países de la Unión Europea, si bien supuso un punto de inflexión para mejorar la situación económica y financiera de muchos de sus ciudadanos, o en su defecto de los estados miembros, proyectó una mayor presión al pulso de la economía impulsando velozmente la emisión monetaria, incorporando nuevamente un término económico casi desterrado en la Unión Europea: inflación.

Asimismo, la adopción de férreas sanciones ante la invasión de Rusia a Ucrania en febrero de 2022, logró un efecto boomerang sobre Europa. Su dependencia casi total de los hidrocarburos rusos sea para su industria o para generar electricidad, significó una problemática sin precedentes. La posibilidad de tomar decisiones que restrinjan el gas a las industrias o la posibilidad de la salida del crudo y el gas ruso del comercio internacional, han disparado las tarifas por lo que la presión inflacionaria aumentó los costos de los alimentos y los servicios públicos.

Otra cuestión que atenta contra la estabilidad del euro, es la situación económica de Estados Unidos. Los continuos aumentos de la tasa de interés por parte de la Reserva Federal del país norteamericano para combatir la inflación, se convierten en un atractivo por los mayores rendimientos que brindan. Es así que atraerán el dinero de las inversiones denominadas en euros a las inversiones denominadas en dólares. Esos inversionistas tendrán que vender euros y comprar dólares para adquirir esos activos. Esto hace que el euro baje y el dólar suba.

En tal sentido, el tipo de cambio generalmente significa o representa la actualidad económica de una moneda, y el de Europa hoy en día no resulta el mejor. Ello explica la debilidades de la Eurozona marcadas por una recesión que ahondará las problemáticas actuales.

La respuesta a la crisis: suba del tipo de interés y disciplina fiscal

La inflación del mes de agosto en la Eurozona marcó niveles récord llegando a un porcentaje del nueve por ciento (9,1%). Como respuesta el Banco Central Europeo (BCE) tomó la decisión de subir los tipos de interés un cero setenta y cinco por ciento (0,75%), dejándolos en el uno veinticinco por ciento (1,25%),  tratándose del aumento más alto de su historia desde su fundación en el año 1999.

Con esta medida, se intenta combatir la inflación para retornarla a un objetivo del dos por ciento (2 %) a medio plazo, en un contexto global en el que otros organismos rectores de las políticas monetarias de diversos Estados han tomado similares decisiones.

Por otro lado, la última reunión del EcoFin  -reunión de los 27 ministros de economía de los países que integran la Unión Europea- y del Eurogrupo, se ha sostenido la necesidad de limitar el gasto público, acotar las ayudas sociales a los grupos más vulnerables que se ven afectados por la crisis y volver a entablar una disciplina fiscal para controlar el déficit junto a los niveles de deuda públicos, con la mira puesta en un freno a la inflación.

Entre las posibilidades se reabre la eventual aplicación del impuesto mínimo global para sociedades del 15%, una medida pactada por unos 140 países con mediación de la OCDE en el 2021. Sin embargo, Hungría ha bloqueado continuamente un acuerdo tal como lo exige el Tratado de Lisboa, esto es así ya que cuándo de decisiones de índole fiscal se refiere el Consejo de la Unión Europea, debe tener una posición unánime. Por ello, Alemania, Francia, Países Bajos, Italia y España alertaron sobre la necesidad de la imposición del impuesto, por lo que, de continuar la actual situación de bloqueo, verían la factibilidad de aplicarlo sin la aprobación del Consejo.

(Foto: Pixabay).

Las consecuencias en Europa

Esta fluctuación constante del Euro no sucedía desde su creación y puesta en funcionamiento en el año 2002, ya que, ni siquiera durante la grave crisis económica de los años 2008-2009, vió mermado su valor. Es un escenario de incertidumbre ya que ha perdido su apreciación en un doce por ciento (12%) en lo que va del año.

Entre las consecuencias más directas, se puede resaltar que el impacto de la depredación del euro pega directo en la producción. El encarecimiento de las materias primas provocará que le sea más gravoso a Europa, adquirir aquello que necesita para manufacturar, restringiendo fuertemente la industria. El resultado de esta situación se manifiesta en caídas paralelas de niveles de crecimiento y pérdidas de puestos de trabajo.

Además, los costos en la energía que se cotizan en dólares se encarecen severamente, perjudican por igual a todos los sectores económicos y sociales sumando una presión a los índices de costo de vida, por lo que, una devaluación del euro aportaría mayores ratios de inflación que afectan el salario como la calidad de vida de los ciudadanos europeos.

Las compañías de capitales estadounidenses o de otros países que basen sus dividendos netamente en dólares serán las más damnificadas, puesto que sus productos y servicios verían cómo incrementan los precios, con lo que los importadores internacionales comprarían menos. Una situación de esta envergadura, promueve una desaceleración de la inversión extranjera directa en la Eurozona.

Este conjunto de posibilidades y situaciones, abren un signo de pregunta mayúsculo sobre el futuro económico de la Unión Europea como la de su estabilidad financiera. Ahora, es tiempo de observar un fenómeno que requiere nuevamente una alta respuesta de coordinación política entre las disímiles realidades de los países europeos, sus objetivos e intereses.


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La República Popular China tiene un rol fundamental en el escenario internacional actual, su expansión se produce gracias al desarrollo económico y el incremento del consumo. Este articulo explica esa transición y algunos de los ejes de su política exterior hacia América Latina.

A comienzos del siglo XX, China inició una transición que resulta clave para entender su posición actual en el mundo: pasó de ser un modelo de país productor a un modelo de país también consumidor, convirtiéndose así en el segundo mercado de consumo en Asia, tras Japón. Esto se debe a varios factores; por un lado, hay que señalar las medidas aplicadas por el gobierno para incentivar el consumo y frenar la inversión, consiguiendo un modelo de crecimiento más equilibrado. Por otro lado, en China ha nacido un consumidor nuevo como resultado del aumento anual de los salarios que ha crecido de manera significativa a partir del año 2000 como puede observarse:

(Fuente: Banco Mundial y OCDE)

Esta nueva clase media china se ve afectada por una fiebre consumista que le hace adquirir bienes de consumo a una gran velocidad lo que se traduce también, en cambios en los patrones de consumo de alimentos de la población, es decir, el incremento del ingreso urbano se asocia a un cambio en la dieta del ciudadano chino: más proteínas, alimentos procesados y mayor exigencia de calidad en los productos. De esta manera, China tiene 247 millones de personas que demandan una nueva canasta de productos y contribuyen al aumento de los precios de aquellos productos que en su mayoría América Latina se encuentra en condiciones de proveer.

La política exterior China: Ascenso Pacifico y Soft Power

En este contexto, el interés de China por desarrollar relaciones más estrechas con América Latina se enmarca en un proceso de transformación de la política exterior donde incorpora la variable del soft power en su comprensión de las relaciones internacionales. El concepto de Soft Power (poder blando) es desarrollado teóricamente por Joseph Nye, y se utiliza para describir la capacidad de un actor político, como el Estado, de influir directamente en el comportamiento o los intereses de otros sujetos políticos por medio de instrumentos culturales o ideológicos. La importancia del llamado “poder blando” se ha incorporado progresivamente al discurso político como una forma de distinguir el atractivo generado por la cultura, los valores y las ideas, frente a los medios e instrumentos de “poder duro” (hard power), basados esencialmente en las capacidades militares.

Asimismo, como parte de esta estrategia China, el mantenimiento de la paz ha sido en su discurso uno de los ejes sobre los cuales pretende alcanzar el desarrollo y la modernización de la nación en el ámbito mundial. El “ascenso pacífico” es un concepto corriente, pero muy necesario en cuanto contiene las claves mediante las cuales el país ha ejecutado su política exterior y trazado el camino que va a transitar hasta culminar su programa de modernización a mediados del siglo XXI. Uno de los artífices del término, es Zheng Bijian, un pensador chino cuyas teorías sobre el globalismo y la transparencia, enfatizan la importancia de proyectar el poder blando y la paz.

Un ejemplo de Soft Power: los Institutos Confucio

Existe en China una herramienta púbica dispuesta específicamente a la difusión del idioma y la cultura llamada Hanban, dependiente del Ministerio de Educación de este país que se dedica a proporcionar recursos y servicios docentes relacionados con la lengua y la cultura china a nivel mundial. En el año 2014, Hanban creó el Centro Regional de los Institutos Confucio para América Latina, (CRICAL) que busca, a partir del reconocimiento de la identidad cultural propia de la región, permitir el desarrollo del trabajo conjunto entre los Institutos Confucio y Hanban en la difusión del idioma, cultura y costumbres chinas.

Para la materialización de CRICAL, el organismo firmó un convenio con la Universidad Santo Tomás de Chile, la cual facilitó un edificio de 1300 m2 en el centro de la ciudad de Santiago para el funcionamiento de esta institución. En América Latina existen 32 Institutos. Diez de ellos ubicados en Brasil, y cinco en México. Por su parte, Perú y Colombia poseen cuatro cada uno, luego están Argentina Chile y Ecuador con dos. Finalmente, quienes poseen un solo instituto son: Bolivia, Costa Rica, Cuba, Guyana, Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago.

Inversiones chinas y deuda

 Al día de hoy, China ha publicado dos “Documentos sobre la Política China hacia América Latina y el Caribe”, uno en el año 2008 y el último en el año 2016. En ellos declara la región de interés estratégico:

“El gobierno chino estimula y apoya a las diversas empresas chinas con capacidad y de buena reputación a desplegar la cooperación en inversión en América Latina y el Caribe en materia de manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, energía, explotación de recursos mineros, construcción de infraestructuras, servicios, etcétera, en contribución al desarrollo socio económico de China y los países de la región”.

En dichas áreas, la Inversión Extranjera Directa (IED) china en América Latina resulta uno de los factores claves de la relación. En la siguiente tabla se puede observar la distribución de las mismas por principales países de destino (2001-2016) en millones de dólares americanos:

(Fuente: El papel de la IED China en América Latina y el Caribe: ¿Cooperación Sur-Sur? Consultado en: https://revistas.ucm.es/index.php/PADE/article/view/61489)

Por otro lado, adquieren relevancia los préstamos que la potencia asiática realiza a países sin solvencia económica que contraen cada vez más deuda para poder funcionar. Así los préstamos directos y créditos comerciales de China a América Latina, han pasado de ser casi cero en 1998, a más de US$1,6 billones en 2018. Esta cifra equivale al 2% por ciento del PIB mundial.

Así podemos concluir que China obtiene de América Latina Recursos que le permiten ser competitivo a nivel mundial y abastecer su mercado interno mientras crea lazos significativos a nivel cultural proyectando al plano internacional una imagen diferente de la usual, que se encuentra marcada por el secretismo y la falta de transparencia interna por su régimen comunista. Por último, se vuelve un socio estratégico y necesario para Latinoamérica, ya que no solo es un comprador que inclina la balanza comercial de manera favorable, sino que también es un inversor y prestamista clave para muchos países de la región que necesitan condiciones de crédito flexibles que China está dispuesta a dar.


De Ruba Leonel30/05/2022
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En enero de 2020, desde China se popularizó un término sanitario para denominar una enfermedad que rápidamente sería parte de la cotidianeidad de nuestras vidas: COVID-19. Ese virus, nacido como una epidemia, generó una crisis sin precedentes y transformó cabalmente a la geopolítica mundial. A dos años de su aparición, China aún toma políticas nacionales para su lucha que siguen afectando sistémicamente el devenir económico y político del orbe.

(Fotografía hecha por: Yang Jianzheng/VCG via Getty Images)

Es factible caracterizar a China como “la fábrica del mundo, cuestión que la ha convertido en una potencia económica cuyas tasas de crecimiento impactan fuertemente en el desarrollo económico del planeta.  En consecuencia, la evolución económica mundial está atada al éxito de las políticas nacionales que se aplican en el país asiático, más allá de las situaciones globales que se dan en otros actores.

Esas políticas nacionales chinas generan un shock sistémico en el concierto internacional que impacta fuertemente en las cadenas globales de valor. El peso de esas decisiones se define en que gran parte de las empresas del mundo dependen de insumos o bienes intermedios que son necesarios para el desarrollo de otros sectores productivos, cuyo rotulo lleva impreso el famoso: made in China.

El mundo ha debido enfrentarse a una problemática que perturba su economía por la creación desde el gobierno chino de una política sanitaria cuyo objetivo fue y es erradicar al virus de COVID-19 de sus tierras, denominándola “COVID Cero”. A través de esa decisión, China aplicó los llamados “lockdown” o sea cierres abruptos de regiones, provincias o ciudades en los que se prohibía básicamente cualquier tipo de actividades humanas, excepto aquellas conocidas como “esenciales”.

Está política fue diseñada a razón del momento inicial de la epidemia y como respuesta rápida al problema sanitario de magnitud que afectaba severamente la salud poblacional china; puesto que se repetían las imágenes de ciudadanos afectados por el virus falleciendo en calles, o los servicios hospitalarios saturados por dicha razón. Asimismo, el reciente virus no tenía registro científico alguno por lo que la medicina no hallaba el tratamiento adecuado que tuviera eficacia médica en su lucha y así poder aplicarlo masivamente.

Con el avance de una epidemia, que luego se transformó en pandemia, permitió una respuesta -aunque tardía- a nivel global. La Organización Mundial de la Salud decretó la pandemia, y los países en mayor o menor medida tomaron decisiones similares, pero también fueron hallando las alternativas sanitarias que permitieron obtener otro tipo de herramientas para su lucha mediante el conocimiento científico como vacunas, tratamientos, etc.

Aunque se fueron relajando las medidas sanitarias en el resto de los países en relación a los confinamientos extremos, la política desarrollada por el gobierno del Partido Comunista Chino, no varió en ese sentido. Al contrario, desde abril de este año, que se siguieron extendiendo las prolongadas cuarentenas como cierres de regiones y ciudades que produjeron severos deterioros al desarrollo económico chino, pero también internacional.

El “COVID Cero” y la nueva ola de contagios

La política sanitaria china de respuesta rápida al COVID-19 tuvo un determinado éxito para las necesidades políticas y sanitarias del país, ya que, con el cierre programado el gobierno chino pudo ir desarrollando otras tácticas como avances científicos que permitieran combatir la enfermedad, sin la necesidad de recurrir a medidas extremas como las aplicadas primariamente.

China se convirtió en un productor en escala de insumos médicos como barbijos, pistolas infrarrojas de lectura de temperatura corporal, y otros implementos necesarios. Además, destinó cientos de millones de dólares al desarrollo de medicamentos y vacunas que permitieran una solución científica para combatir los efectos que generaba la enfermedad en la población mundial.

(Fotografía obtenida vía Pixabay)

Al tener efecto las primeras medidas contra el COVID-19, y permitir así un cierto relajamiento de las medidas restrictivas, los países intentaron volver a una normalidad accediendo a liberar conexiones internacionales y el regreso al desarrollo de las actividades como antes del impacto global generado por el virus. Ello originó que el virus mutara generando cepas que convertían a la enfermedad en más contagiosa o más agresiva, logrando un cierto nivel de pánico no sólo entre la población sino en los gobiernos, porque se causaron reinfecciones o contagios masivos que eran difíciles de abordar.

Ante este nuevo escenario, China volvió a tomar nuevamente las primeras medidas restrictivas aplicando fuertes cierres que afectaron a diversas y distintas regiones del país durante el año 2021 y el año 2022. Actualmente, implican alrededor de más de 45 ciudades cerradas, cuya población está en alrededor de 400 millones que representan el 40% del PBI chino. En el último tiempo, Shanghái se ha convertido en el paradigma de esta política sanitaria por el impacto que genera tener clausurada y detenida al área metropolitana más grande de Asia.

Lockdown, las cadenas globales de valor y su implicancia en el mundo

¿Cómo es que una política sanitaria que se toma a nivel nacional agrega un condicionante más a la problemática global que perjudica los estándares de desarrollo económico global? Ello se explica en la interdependencia compleja que ha generado que el mundo se encuentre conectado generando lazos que van más allá de los canales tradicionales de la política y la diplomacia.

Retomando el concepto de que China es la fábrica del mundo, es necesario entender que con la expansión de la globalización durante los años noventa, las empresas tomaron políticas de internacionalización que significaron crear redes de producción instaladas por diferentes partes del planeta buscando así optimizar los costos -mayormente salariales- y en acelerar la producción a demanda. Esa política fue auspiciada por una mejora sustancial de las comunicaciones y la logística, destacándose el shipping.

Básicamente, esto significa que un teléfono móvil, un refrigerador o una laptop puede ser diseñados en el estadounidense Silicón Valley, pero se termina confeccionando en una fábrica instalada en algún otro punto del orbe, como puede ser el complejo industrial de Shanghái o de Wuhan.

(Fotografía hecha por: mjunior via Getty Images)

El apagón de regiones o ciudades enteras efectuado por el gobierno chino se tradujo en que aquellas empresas transnacionales que dependían de algún sector estratégico que se desarrolla en este país, hayan sentido el shock que significa el cese de la provisión de los productos que comercializan. Para graficar ello, la ciudad de Shanghái no sólo se destaca por su cantidad de habitantes, sino que es uno de los lugares más importantes para la industria manufacturera, tecnológica y logística mundial.

Es allí donde se concentra el 46% de la producción china de semiconductores, así como el equipamiento industrial esencial para sectores productivos alrededor del mundo. Además, según las estadísticas de 2021, desde su puerto se exporta el 20% del PBI de la República Popular China, por lo que afectó de sobremanera a muchas cadenas de valor globales que tienen su epicentro en este hub del comercio internacional.

Para citar ejemplos, Quanta es el mayor fabricante de computadores portátiles del mundo por contrato a demanda, produciendo entre otras la MacBook que está detenida en su elaboración -pese a que este año había informado un envío de 72 millones de laptops- . También Tesla informó que posee cerrada su fábrica de autos eléctricos en Shanghái que produce alrededor de 2000 vehículos por día.

Sumado a estos datos, es para resaltar el gran cuello de botella que se ha generado en el mundo del transporte marítimo. El cierre del puerto de Shanghái representa un grave problema para el costo de los embarques de productos en el mundo, recortando la disponibilidad de containers para el traslado de bienes y generando un problema más que importante para la distribución de productos a nivel mundial, todavía más cuando el resto de los países ha retornado a niveles de consumo previos a la pandemia.

(Fotografía obtenida a través GettyImages)

El mundo también paga las consecuencias

Xi Jinping y el politburó chino, asumen que esta política de “COVID Cero” conlleva ciertos perjuicios, pero sostienen que es su mejor herramienta para luchar contra la enfermedad en el país más poblado del mundo. Aunque para el regimen comunista no han sido de agrado las quejas que ha esbozado la Organización Mundial de la Salud al respecto.

China enfrenta no sólo problemas “indoor” en función de estas políticas, como la ralentización de su economía, las dificultades de acceso a alimentos o sanidad y el desgaste psicológico por parte de su población, ante este tipo de decisiones que generan hartazgo. A su vez, también enfrenta las medidas “outdoor “que se traducen en las presiones internacionales de alza de precios, la caída de la producción como desarrollo global, y posiblemente, la reducción de inversiones directas extranjeras en su economía por no considerarlo un actor confiable.

Mientras tanto, el orbe suma otro capítulo a la incertidumbre social, política y económica. En este último plano, las restricciones chinas se suman al impacto del conflicto ruso-ucraniano lo que podría retrasar el crecimiento hasta un 5% del PBI mundial y así se alimenta fuertemente el espiral inflacionario que afecta al acceso de bienes de consumo básicos en la mayoría de los países del mundo.

El concierto internacional será difícil de cambiar. Con la crisis del COVID-19, se ha marcado un supuesto “principio del fin” para la hiperglobalización, pero será muy arduo desarticular en el mediano plazo las grandes cadenas globales de valor, puesto que las interdependencias entre los principales actores económicos del mundo son muy profundas como para cambiarlas de raíz, sin antes no tener consecuencias imprevistas.


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Desde hace mas de una década, las debilidades estructurales en la región de América Latina han acrecentado considerablemente las brechas sociales. Este contexto particular genera a su vez grandes desafíos para la recuperación económica post COVID-19 en la región. La pobre gestión de servicios públicos de calidad de los estados es una limitante para la ejecución de los planes de recuperación post pandemia, teniendo como consecuencia una contracción del 7,3% de su PIB. Además, la deuda pública alcanzó el 7.7% del PBI de la región en abril, según datos del Fondo Monetario Internacional -FMI-, con una pérdida equivalente a 7 años de crecimiento económico, una tasa de desempleo del 10,7% y una tasa de pobreza de 33,7% de la población total, aumentando las brechas de desigualdad. El presente artículo analiza cómo las debilidades de larga data que afronta la región, sumado al endeudamiento generado para financiar las medidas de emergencia representa grandes desafíos para la recuperación de la región en 2022.

"[Foto:Toma aérea de los edificios en el barrio de tugurios de la comuna 13 en Medellín, Colombia vía Freepik]
“[Foto:Toma aérea de los edificios en el barrio de tugurios de la comuna 13 en Medellín, Colombia vía Freepik]”

El turismo es uno de los sectores económicos más afectados en América Latina debido al COVID-19. En algunos países caribeños este sector representaba el 50% de su PBI. Esto puede observarse con la quiebra de LATAM y Solways Tours Argentina, una operadora exclusivamente mayorista de perfil multidestino, debido a las restricciones sanitarias, la reducción de la movilidad y los cierres fronterizos como medidas contra la pandemia del COVID-19. Estas pérdidas económicas conllevaron a muchas personas a migrar según la CEPAL, en donde en el 2020 se estimó que había 11,9 millones de migrantes en Latinoamérica y 40 millones de migrantes latinoamericanos en todo el mundo.

Sin embargo, los países trabajan en políticas y acuerdos para frenar la migración, como también aumentar los sectores productivos para coadyuvar a generar mejores condiciones de vida y desarrollo, como la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM). Pese a ello, existen factores externos que afectan la recuperación económica de los países, como el lento proceso de vacunación, donde solo el 13,6% de la población de la región ha completado el esquema de la vacunación, y el incremento de distintas cepas. Asimismo, los riesgos macroeconómicos como la posible reversión de la política monetaria acomodaticia de Estados Unidos, que afecta de forma directa a Latinoamérica (es realmente complicado que la inflación vuelva a valores inferiores), lo que conlleva a tasas bajas de interés.

En el 2020 la región cerró con una deuda promedio de 79.3% del PBI, un 10,4% mas que el PIB regional del 2019, según datos del FMI. En esa línea, con datos de la Escuela de Administración de Empresa -EAE Business School-, entre los países con mayor endeudamiento de la región, se encuentra Brasil con el 100% de su deuda del PIB, y Argentina con el 97%. En contraste, según datos del FMI, se estima que Perú cerrará este año con un aumento del 8,5% en su PIB, Chile con 6,2%, Argentina con 5,8%, Colombia con 5,1%, México con 5% y Brasil con 3,6%. Mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe -CEPAL- estima que Latinoamérica crecerá un 2,9% para el siguiente año, en donde el déficit conllevará a generar que la deuda pública sea del 79,3% del PIB.

Por lo anterior, se puede observar que Latinoamérica tendrá una recuperación y crecimiento económico a corto plazo, los cuales se verán afectados por los daños estructurales como el la exacerbación de la deuda pública, pobreza, desigualdad socioeconómica, al igual que las crisis coyunturales de índole política y social, que afectarán las distintas políticas fiscales y por ende, la distribución del gasto público, frenando el crecimiento económico.

Medidas para afrontar el shock económico

Foto: Prensa libre
Foto: Prensa libre

Entonces, cabe cuestionarse: ¿cómo mejorar la inversión y manejar los presupuestos que coadyuven a enfrentar las consecuencias, retos y amenazas del COVID-19 en la región? Una de las soluciones es implementar una eficiente gestión de la administración, estructurar presupuestos transparentes enfocados a combatir las consecuencias derivadas de la pandemia. Asimismo, es necesario que se implementen políticas de emergencia transversales y sectoriales que no solo transformen sino fortalezcan la inversión pública y privada, así como la reactivación económica sostenible. Más allá de las políticas fiscales, se debe invertir en políticas industriales y tecnológicas para impulsar el crecimiento, aumentar la productividad de las naciones, elevar la empleabilidad de calidad, el turismo y comercio, para que de esta forma, se genere más desarrollo en la región, que minimice las consecuencias tanto históricas como catastróficas que dejará la pandemia.

Tal como señala el informe “La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza, poca inversión y baja productividad” de la CEPAL, en el 2020 se alcanzó uno de los niveles más bajos de inversión en la región, cerrando con un 17,9% del PIB, con la caída de mercado ocupados hasta un 0,9%, participación femenina de 46,9%, con una tasa de 12,5% de pobreza extrema, 33,7% de pobreza, aumento del 2,9% de desigualdad en cuanto a la distribución del ingreso, deuda pública hasta del 72% y deuda externa del PIB de 56,3%. Estas cifras representan las brechas tan desiguales en la región convirtiéndose en obstáculos para el acceso a los derechos, el bienestar y el optar a mejores oportunidades, por ende a mejores condiciones de vida y a un desarrollo integral.

Este shock económico evidencia la vulnerabilidad socioeconómica de la región y las proyecciones indican que estos niveles solo continuarán en aumento para cerrar el año, representando grandes desafíos para el 2022. Más aún, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- se espera una tasa de crecimiento inferior de -1,1%, impidiendo alcanzar los niveles pre-crisis del COVID-19, debido a que la tasa de crecimiento actual no es sostenible y a la poca productividad a causa del desempleo. Estos factores conllevan a contraer parte del PIB que afecta la economía. En la siguiente imagen se encuentran los principales desafíos para la región en 2022 según IPSOS.

Por lo que, es necesario fortalecer los ingresos tributarios, reducir la evasión fiscal, generar mayor acceso a la liquidez internacional y a los mecanismos multilaterales, que faciliten el manejo de la deuda, como también fortalecer la banca de desarrollo regional para aumentar de esta forma, la capacidad de préstamos y de respuestas a la pre y post pandemia. Además, es necesario establecer un mecanismo multilateral de reestructuración de la deuda para hacer frente a las obligaciones contraídas con los acreedores privados. También crear instrumentos innovadores para mejorar el acceso al financiamiento e incluir de esta forma a los países de ingreso medio -como lo son los países de Latinoamérica- en todas las iniciativas de alivio de la deuda y acceso a liquidez (CEPAL, 2021).

Latinoamérica necesita invertir en oportunidades de emprendimientos, digitalización e innovación, que han tenido auge en la pandemia con el trabajo virtual remoto. Debido a que en complejo escenario, la región continúa necesitando reestructurar sus políticas sociales, económicos y políticas para superar la crisis e invertir en productividad, ya que, si bien la inversión se recuperará a medida que las economías se normalicen, volver a los niveles anteriores de inversión a la pandemia será un proceso lento y altamente vulnerable hacía los reveses en el entorno actual de expectativas persistentemente bajas de crecimiento a largo plazo. Paralelamente, es necesario crear e implementar entornos legales que faciliten la creación y crecimiento de nuevas empresas, el desarrollo de mercados financieros y capital de riesgo que garanticen la financiación de estas empresas, abriéndose al comercio y reduciendo las barreras arancelarias.

 

 


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Los papeles de Pandora es la investigación periodística más grande a nivel mundial después de los Archivos FinCen que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con la participación de más de 650 reporteros y 150 medios sobre los paraísos fiscales o mejor conocidos como offshore heavens. El siguiente artículo, describe la filtración de documentos que expone las dinámicas de la élite mundial.


Maria Gomez11/10/2021
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Este pequeño país de los lagos africanos fue epicentro de la atención internacional, entre los meses de abril y junio de 1994. El mundo observó con estupor, la ferocidad de la violencia étnica, en uno de los mayores genocidios de la humanidad. La crueldad desplegada entre los miembros de los clanes hutus y tutsis, se cobró la vida de millones de ruandeses y forzó el desplazamiento de cientos de miles.