11/05/2026 MÉXICO

La mutación del conflicto internacional
Poder militar

Poder militar

El conflicto ya no necesita declararse para existir, ahora se infiltra en la economía, la tecnología y la información. La guerra cambió de forma, pero no de objetivo.

Las guerras ya no se declaran, se ejecutan en silencio. El conflicto contemporáneo, en su mayoría, dejó de usar métodos convencionales como un conflicto bélico directo. Ahora se desenvuelven por canales no tan visibles, donde el daño no se mide en territorios ocupados, sino en economías debilitadas, cadenas de suministro interrumpidas y márgenes de decisión cada vez más estrechos. La lógica bélica persiste, pero sus formas han mutado.

La tensión creciente entre Estados Unidos, Irán e Israel ilustra con claridad esta transformación. Más allá de la retórica militar y las amenazas explícitas, el verdadero campo de disputa se despliega en dimensiones menos evidentes, como el control de rutas estratégicas, la presión sobre los mercados energéticos y la capacidad de alterar equilibrios económicos sin necesidad de una confrontación directa. En este escenario, la demostración de fuerza ya no depende exclusivamente de la capacidad de destruir, sino de la habilidad para condicionar.

Energía, comercio, tecnología y finanzas emergen así como las nuevas herramientas de un poder que opera sin declarar la guerra, pero que, sin embargo, no deja de ejercerla.

Del conflicto tradicional a la guerra híbrida

Durante gran parte de la historia, la guerra fue entendida como un fenómeno distinguidamente material, como ejércitos enfrentados, territorios en disputa y victorias definidas por la ocupación del espacio físico. Entonces, la lógica era directa, a más capacidad de fuego, mayor capacidad de imposición.


Soldados peshmerga del ejército del Kurdistán iraquí en la zona de Kirkuk. [Foto: Boris Niehaus vía WikimediaCommons].
Sin embargo, esa lógica resulta hoy insuficiente para explicar la dinámica del conflicto contemporáneo. Las formas actuales de confrontación no necesariamente buscan la invasión ni la destrucción inmediata del adversario, sino su desgaste progresivo. La presión se ejerce de manera indirecta, muchas veces por fuera del campo de batalla tradicional, a través de mecanismos que operan en simultáneo sobre múltiples dimensiones del poder.

Este concepto hace referencia a un tipo de guerra que mezcla medios convencionales (como las fuerzas militares) con herramientas no convencionales (ciberataques, propaganda, operaciones psicológicas o presión económica). Su principal característica es que difumina los límites entre la guerra y la paz, actuando muchas veces sin una declaración formal de conflicto”, (Universidad Europea, 2025).

Entonces, ya no se trata únicamente de desplegar tropas, sino de intervenir en mercados, alterar flujos comerciales, condicionar decisiones políticas o incluso moldear percepciones a través del control de la información. La confrontación se vuelve más difusa, pero no por ello menos intensa.

Bajo esta lógica, el poder deja de medirse exclusivamente en términos de superioridad militar y comienza a evaluarse en función de la capacidad de generar dependencia. Un Estado que logra posicionarse como proveedor clave de energía, conexión central de cadenas de suministro o actor dominante en el ámbito tecnológico adquiere una ventaja estratégica que trasciende lo bélico. La coerción ya no requiere necesariamente de la fuerza directa, basta con controlar aquello de lo que otros no pueden prescindir.
Instrumentos de las nuevas guerras.

Lejos de manifestarse de forma aislada, estas transformaciones se materializan en un conjunto concreto de instrumentos a través de los cuales los Estados proyectan poder sin recurrir necesariamente a la confrontación directa.


Como primer instrumento tenemos a la energía como arma. El control de los recursos energéticos se ha convertido en una de las herramientas más contundentes de coerción indirecta. La capacidad de actores como Irán de influir sobre el tránsito en el estrecho de Ormuz, vía importante por la que transita petróleo y gas natural licuado; o el uso del gas por parte de Rusia en Europa, evidencian cómo el suministro energético puede condicionar decisiones políticas y económicas. Controlar la energía es, en última instancia, influir sobre la autonomía de otros Estados.

«Si de todos modos van a cerrarlo en uno o dos meses, ¿no es mejor parar ahora y afianzarnos en los países que son socios fiables?», ha declarado el presidente ruso en una entrevista para los medios controlados por el Estado ruso. Putin ha asegurado que dará instrucciones al Gobierno para «trabajar en este asunto» junto con las empresas energéticas”, (Barsukov, 2026).

El comercio y las cadenas de suministro también funcionan como nuevas herramientas para la guerra moderna. China ocupa un lugar central en esta arquitectura, lo que le otorga una capacidad significativa de incidencia. La interrupción, o la amenaza de interrupción, de estos flujos no solo afecta economías, sino que puede generar inestabilidad política. Interrumpir el comercio es desestabilizar.

“La cadena de suministro de China está experimentando una transformación radical, impulsada por tecnologías avanzadas como la IA, la cadena de bloques, el IoT y las innovaciones en energías limpias. Estas tecnologías mejoran la eficiencia, la transparencia y la sostenibilidad en la fabricación, la logística y el comercio global. Con la inversión y el desarrollo continuos, China está preparada para liderar el futuro de las cadenas de suministro tecnológicas, resilientes y respetuosas con el medio ambiente”, (Xiao, 2025).

Por otro lado, las herramientas financieras permiten ejercer presión. Instituciones como el Fondo Monetario Internacional operan dentro de un entramado donde el acceso al crédito, la estabilidad monetaria y la integración al sistema financiero global son claves. Las sanciones económicas, en este marco, funcionan como mecanismos de castigo que aíslan y debilitan sin necesidad de intervención militar. La exclusión financiera se convierte así en un arma silenciosa, pero efectiva.

Las sanciones anunciadas contra el Banco Central de la Federación Rusa restringirán severamente su acceso a las reservas internacionales necesarias para respaldar su moneda y su sistema financiero. Las sanciones internacionales contra el sistema bancario ruso y la exclusión de varios bancos del sistema SWIFT han afectado significativamente la capacidad de Rusia para recibir pagos por exportaciones, pagar importaciones y realizar transacciones financieras transfronterizas”, (Fondo Monetario Internacional, 2022).

Por último, el dominio tecnológico abre un nuevo frente de disputa. Los ciberataques, la manipulación de información y el desarrollo de inteligencia artificial redefinen los límites del conflicto. No se trata solo de dañar infraestructuras, sino de influir en percepciones, decisiones y comportamientos. En este terreno, quien controla la información no solo posee ventaja estratégica, sino que moldea la realidad sobre la cual otros actúan.


“A medida que Irán y sus aliados buscan utilizar sus capacidades cibernéticas para compensar sus desventajas militares, demuestran cómo la desinformación, la inteligencia artificial y el pirateo informático se han convertido en elementos fundamentales de la guerra moderna”, (KLEPPER, 2026).

Consecuencias: un mundo más inestable
La expansión de estas formas indirectas de conflicto no sólo redefine cómo se ejerce el poder, sino también sus efectos sobre el sistema internacional. A diferencia de las guerras tradicionales, cuyos impactos tendían a concentrarse en territorios específicos, las dinámicas actuales generan repercusiones difusas, pero profundamente extendidas.

Esta lógica introduce un elemento constante de incertidumbre. La interdependencia que caracteriza al sistema internacional ya no solo es fuente de cooperación, sino también de vulnerabilidad. Los Estados operan en un entorno donde las amenazas no siempre son explícitas ni inmediatas, pero sí persistentes. La posibilidad de alteraciones, tanto financieras, tecnológicas como comerciales, se vuelve estructural, dificultando la planificación y erosionando la estabilidad.
Conclusión.

En un escenario donde la confrontación se despliega a través de mecanismos indirectos, el poder deja de orientarse exclusivamente a la conquista de territorios para enfocarse en algo más decisivo: la capacidad de influir, limitar y proyectar condiciones sobre el futuro de otros actores.

La interdependencia, lejos de garantizar seguridad, se convierte también en un canal a través del cual circula la presión. La guerra, entonces, no desaparece, se transforma. Se vuelve menos visible, más persistente y, en muchos casos, más difícil de contener. Entonces, en un mundo donde el conflicto no se ve, el verdadero desafío ya no es evitar la guerra, sino reconocer cuándo ya comenzó.

References

  • Barsukov, P. (2026, March 5). Putin amenaza con cortar ya el suministro de gas a Europa. Euronews.com. Retrieved April 4, 2026, from https://es.euronews.com/2026/03/05/putin-amenaza-con-cortar-ya-el-suministro-de-gas-a-europa
    Fondo Monetario Internacional. (2022, March 5). IMF Staff Statement on the Economic Impact of War in Ukraine. International Monetary Fund. Retrieved April 4, 2026, from https://www.imf.org/en/news/articles/2022/03/05/pr2261-imf-staff-statement-on-the-economic-impact-of-war-in-ukraine
  • KLEPPER, D. (2026, March 29). Hacked hospitals, hidden spyware: Iran conflict shows how digital fight is ingrained in warfare. AP News. Retrieved April 4, 2026, from https://apnews.com/article/iran-us-war-israel-data-centers-hacking-47fc34e48f2f952583d14b6c0664fc37
  • Universidad Europea. (2025, October 13). ¿Qué es la guerra híbrida y por qué es clave? | Blog UE. Universidad Europea. Retrieved April 4, 2026, from https://universidadeuropea.com/blog/guerra-hibrida/
  • Xiao, T. (2025, 01 07). Transformación de la cadena de suministro de China: innovaciones tecnológicas y perspectivas de futuro. China Briefing. https://www.china-briefing.com/news/chinas-supply-chain-transformation-technological-innovations-and-future-outlook/#:~:text=%C2%BFPor%20qu%C3%A9%20las%20empresas%20extranjeras,M%C3%A1s%20informaci%C3%B3n

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Malena Giampieri

Estudiante de Relaciones Internacionales (2° año) en la Universidad Blas Pascal (Córdoba, Argentina). Me interesan la historia, la política, el ciberespacio y los fenómenos internacionales. Poseo una mirada crítica y analítica que me impulsa a cuestionar lo establecido, explorar nuevas perspectivas y contextualizar los hechos globales. Estoy convencida de que comprender el mundo es el primer paso para transformarlo y, sobre todo, para mejorarlo.


One comment

  • Federico Valletta

    19/04/2026 at

    comparto tu tesis principal de que el conflicto internacional ha mutado de una forma material/bélica directa hacia una lógica de «guerra híbrida» basada en la generación de dependencias estructurales (energía, tecnología, finanzas) que difuminan la distinción entre paz y guerra.

    Y aunque tu lenguaje habla de «percepciones», la lógica de fondo sigue siendo la maximización de la ventaja estratégica y la coerción en un sistema competitivo.

    Asumes una Ontología Estatocéntrica y Materialista determinar que la tecnología y los mercados, estos son «instrumentos» al servicio del Estado (EE.UU., Irán, Rusia, China) para «proyectar poder», y el estado es la unidad unitaria y racional que busca maximizar autonomía y control.

    La estructura de las Relaciones Internacionales que se deriva de tu enfoque es Anárquica y Competitiva, donde la interdependencia no genera paz (como sugeriría el liberalismo), sino vulnerabilidad. Así identificas las nuevas variables de la «capacidad de imposición» en un entorno donde el equilibrio de poder se ha desplazado del campo de batalla al flujo de suministros.

    De esto se deriva la búsqueda por parte de todos los actores de un mayor control de infraestructura crítica (variable independiente), mayor capacidad de condicionar al adversario (variable dependiente). Se prioriza el uso de la taxonomía para clasificar los instrumentos del poder moderno.
    Tu texto opera bajo una Racionalidad Instrumental derivando en un análisis que se centra exclusivamente en la eficacia de los medios (ciberataques, sanciones, control energético) para alcanzar fines dados (poder, seguridad, influencia). No hay un cuestionamiento ético-político sobre la legitimidad de dicho orden o las consecuencias humanas de estas «guerras silenciosas».

    Eje Cox (Teoría vs. Crítica): La publicación funciona como Teoría para la Resolución de Problemas.

    Así, por ejemplo, los derechos del hombre o la ayuda humanitaria son sólo instrumentos y no realidades.

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