03/10/2022 MÉXICO

Asia archivos - United Explanations

De Ruba Leonel11/07/2022
125814360_gettyimages-630590200.jpg

17min25690

La cotidianeidad del Japón contemporáneo se vio absolutamente sorprendida cuando se conoció públicamente el magnicidio del ex primer ministro Shinzo Abe en plena campaña electoral. La conmoción se adueñó del país, que pierde la mayor figura política en los últimos 30 años de su historia.

La noticia corre como reguero de pólvora por el país más occidentalizado del continente asiático y genera un fuerte cimbronazo. Por primera vez, en décadas un crimen violento se apodera de los informativos, pero lo grave es que el atentado ha sido contra un ex mandatario nipón. Las televisiones de aquellos lares muestran una y otra vez, como un desconocido se acerca por detrás de la figura de Abe, realizando dos disparos con un artefacto raro y luego el político japonés se desvanece.

¿Qué sucedió?

Shinzo Abe, ex primer ministro y líder del partido democrático liberal, se encontró en plena campaña electoral previa a las elecciones que renovaron por la mitad a la Cámara alta de la Dieta como es conocido el Congreso de Japón. Estaba allí pronunciado un discurso proselitista en apoyo de los candidatos de su partido, en plena vía pública de la ciudad de Nara, capital de la prefectura homónima en el oeste de la isla nipona, cuando fue cobardemente atacado.

El hecho es conmovedor desde el punto de vista que se lo muestre. Un supuesto ex integrante de las fuerzas marítimas de autodefensa, con algún grado de discapacidad psicológica, utilizando un arma casera, acciona el gatillo y da muerte a un ex presidente .

Tanto la policía como la justicia japonesa no han brindado aún detalles certeros respecto del motivo por el cual el asesino efectúo dicho acto. Sin embargo, agencias de noticias de aquel país, explican que los motivos estarían relacionados a un presunto rencor por parte del agresor con el político y a la supuesta vinculación de Abe con una secta religiosa a la que habría pertenecido la madre del asesino.

La muerte sorprende a Japón. Este país posee una de las legislaciones mundiales más exigentes en cuánto a portación y tenencia de armas. Además, portarlas ilegalmente es castigado severamente, cuestión que hace que el país tenga uno de los niveles más bajo en el globo terráqueo de crímenes violentos.

¿Quién era y que hizo Shinzo Abe?

Shinzo Abe fue primer ministro de Japón entre los años 2006-2007 y 2012-2020, hasta que renunció por cuestiones de salud, convirtiéndose así en la persona que más tiempo ostento el cargo: 8 años. Sin embargo, su figura con luces y sombras, será recordada por haber sido un político que impulsó profundas reformas en una alicaída economía japonesa junto a una fuerte visión de línea dura ya sea tanto en política interior como en política exterior.

Abe nació en el seno de una familia que había dedicado su vida a la política. A tal punto que su padre y sus abuelos fueron políticos, destacándose su abuelo materno Nobusuke Kishi, quien fuera primer ministro entre 1958 y 1960. Esta cuestión hizo que estudiase Ciencias Políticas en la universidad de Seikei, y luego de un breve lapso en el sector privado, fuese elegido como diputado de cámara baja del distrito electoral en la Prefectura de Yamaguchi en 1993, representando al Partido Liberal Democrático (PLD).

Siempre representando a su partido, ocupó diversos cargos en distintos gobiernos, siendo electo en 2006, y luego en 2012 como primer ministro de su país. Su segundo mandato, que obtuvo prometiendo cambiar radicalmente su país, es el más reconocido internacionalmente, y su paquete de reformas, fue llamado “ abenomics .

Entre las reformas, las económicas fueron las que causaron mayor atención. Estas se basaban en la expansión cuantitativa, el estímulo fiscal y las reformas estructurales. Esas medidas generaron crecimiento durante su primer período, pero con el estancamiento de la economía en los subsiguientes años, se puso en duda su eficacia.

Su rígida postura nacionalista y su mirada dura sobre la política de defensa como exterior de Japón, tuvieron algunos efectos en las relaciones internacionales . En una continua revisión del rol de su nación en la Segunda Guerra mundial, Abe promovía una reforma de la constitución nacional nipona para cambiar su tinte pacifista y permitir no ya unas “fuerzas de autodefensa” sino la creación de un ejército. Esta cuestión no tuvo luz verde, pero pese a las profundas críticas de sus opositores como el resquemor de la población, logró reinterpretar un artículo de la constitución tras aprobar una ley, en la que se reconocía el derecho colectivo a la defensa propia, permitiendo a Japón desplegar tropas en el exterior tanto para su protección como la de sus aliados que estuviesen en peligro o bajo ataque.

Esa revisión nacionalista destaca rispideces en su relación con China y Rusia. En un intento de generar una fuerte postura frente a países con los que históricamente Japón se ha disputado el liderazgo de la región, intentó remarcar el rol geopolítico de su nación y la necesidad de promover una estrategia de seguridad ante las hipótesis de conflicto siempre latentes en el Indo-Pacífico. A su vez, sus buenas relaciones con Obama y Trump, le permitieron siempre gozar del apoyo del gobierno de los Estados Unidos, para quien Japón resulta un socio imprescindible para sus planes en la región asiática.

No obstante, el agotamiento del paquete de reformas, las promesas electorales incumplidas en torno a la igualdad y empoderamiento de la mujer en la fuerza laboral, las críticas al manejo de las políticas públicas de combate al COVID-19 y las consecuencias sociales como económicas derivadas de la pandemia, agotaron el modelo “ abenomics ”. Por lo que, alegando problemas personales incluidos aquellos relacionados con su salud, llevaron a que Abe presente su dimisión el 28 de agosto de 2020.

La historia, siempre vuelve

Un conocido axioma reza: “los pueblos que olvidan su historia, corren el riesgo de repetirla”. El caso de Japón no se trata de una amnesia respecto al curso de los hechos acaecidos en el pasado, sino que la toma de ciertas decisiones convertidas en políticas públicas, permitió desterrar la palabra violencia en ciertos campos de la sociedad, especialmente en el campo de la política.

Aunque esta cuestión no ha sido de esta manera a lo largo de la historia. La violencia política y los ataques a figuras preponderantes, fueron una estrategia para resolver ciertas disputas. En tal sentido, se puede recordar que el abuelo de Abe, Nobusuke Kishi, en 1960 fue objeto de un atentado por parte de un activista de extrema derecha que le propinó varias puñaladas en el muslo.

Posteriormente, entre 1975 y 1995, dos primeros ministros y un vice primer ministro fueron blancos de ataques, pero lograron sobrevivir a los mismos. Además, durante los años de la transición del Japón feudal al moderno entre los años 1868 a 1912, y el Japón de la década de 1930, estuvo signado por la violencia política, en donde el terrorismo como forma de subversión y se instauraron épocas de turbulencia signadas por crímenes políticos.

El inicio de la guerra mundial en la que Japón intervino dentro del Eje, su posterior derrota y ocupación por los Estados Unidos junto al segundo resurgimiento de un país pacífico que creció exponencialmente económicamente  sin conflictos, -bajo estándares occidentales-, permitieron olvidar la imagen caótica de violencia que ahora es visible para la opinión pública internacional.

¿Cómo se explica internacionalmente la muerte del ex primer ministro Abe?

El mundo también tuvo que asimilar la muerte de Shinzo Abe, y más aún, cuando un asesinato de estas características sucede en un país que no está acostumbrado actualmente a crímenes políticos o violentos.

Esta cuestión hizo que políticos y mandatarios de diversas partes del mundo, extendieran sus condolencias y brindarán sus expresiones respecto al magnicidio del ex primer ministro japonés, destacándose la figura de presidentes como Joe Biden, Donald Trump y Barack Obama, el presidente de la Unión Europea , la alemana Úrsula Von der Leyen o el premier ruso Vladimir Putin.

Japón deberá sortear el impacto de la pérdida de una de sus grandes figuras políticas, con el temor de que esto pueda traer cambios en su futuro. El mundo, mientras tanto suma un capítulo más a una década marcada por grandes turbulencias sociales, políticas y económicas.


china-flag-themes-idea-1587104658gMm.jpg

10min35311

La República Popular China tiene un rol fundamental en el escenario internacional actual, su expansión se produce gracias al desarrollo económico y el incremento del consumo. Este articulo explica esa transición y algunos de los ejes de su política exterior hacia América Latina.

A comienzos del siglo XX, China inició una transición que resulta clave para entender su posición actual en el mundo: pasó de ser un modelo de país productor a un modelo de país también consumidor, convirtiéndose así en el segundo mercado de consumo en Asia, tras Japón. Esto se debe a varios factores; por un lado, hay que señalar las medidas aplicadas por el gobierno para incentivar el consumo y frenar la inversión, consiguiendo un modelo de crecimiento más equilibrado. Por otro lado, en China ha nacido un consumidor nuevo como resultado del aumento anual de los salarios que ha crecido de manera significativa a partir del año 2000 como puede observarse:

(Fuente: Banco Mundial y OCDE)

Esta nueva clase media china se ve afectada por una fiebre consumista que le hace adquirir bienes de consumo a una gran velocidad lo que se traduce también, en cambios en los patrones de consumo de alimentos de la población, es decir, el incremento del ingreso urbano se asocia a un cambio en la dieta del ciudadano chino: más proteínas, alimentos procesados y mayor exigencia de calidad en los productos. De esta manera, China tiene 247 millones de personas que demandan una nueva canasta de productos y contribuyen al aumento de los precios de aquellos productos que en su mayoría América Latina se encuentra en condiciones de proveer.

La política exterior China: Ascenso Pacifico y Soft Power

En este contexto, el interés de China por desarrollar relaciones más estrechas con América Latina se enmarca en un proceso de transformación de la política exterior donde incorpora la variable del soft power en su comprensión de las relaciones internacionales. El concepto de Soft Power (poder blando) es desarrollado teóricamente por Joseph Nye, y se utiliza para describir la capacidad de un actor político, como el Estado, de influir directamente en el comportamiento o los intereses de otros sujetos políticos por medio de instrumentos culturales o ideológicos. La importancia del llamado “poder blando” se ha incorporado progresivamente al discurso político como una forma de distinguir el atractivo generado por la cultura, los valores y las ideas, frente a los medios e instrumentos de “poder duro” (hard power), basados esencialmente en las capacidades militares.

Asimismo, como parte de esta estrategia China, el mantenimiento de la paz ha sido en su discurso uno de los ejes sobre los cuales pretende alcanzar el desarrollo y la modernización de la nación en el ámbito mundial. El “ascenso pacífico” es un concepto corriente, pero muy necesario en cuanto contiene las claves mediante las cuales el país ha ejecutado su política exterior y trazado el camino que va a transitar hasta culminar su programa de modernización a mediados del siglo XXI. Uno de los artífices del término, es Zheng Bijian, un pensador chino cuyas teorías sobre el globalismo y la transparencia, enfatizan la importancia de proyectar el poder blando y la paz.

Un ejemplo de Soft Power: los Institutos Confucio

Existe en China una herramienta púbica dispuesta específicamente a la difusión del idioma y la cultura llamada Hanban, dependiente del Ministerio de Educación de este país que se dedica a proporcionar recursos y servicios docentes relacionados con la lengua y la cultura china a nivel mundial. En el año 2014, Hanban creó el Centro Regional de los Institutos Confucio para América Latina, (CRICAL) que busca, a partir del reconocimiento de la identidad cultural propia de la región, permitir el desarrollo del trabajo conjunto entre los Institutos Confucio y Hanban en la difusión del idioma, cultura y costumbres chinas.

Para la materialización de CRICAL, el organismo firmó un convenio con la Universidad Santo Tomás de Chile, la cual facilitó un edificio de 1300 m2 en el centro de la ciudad de Santiago para el funcionamiento de esta institución. En América Latina existen 32 Institutos. Diez de ellos ubicados en Brasil, y cinco en México. Por su parte, Perú y Colombia poseen cuatro cada uno, luego están Argentina Chile y Ecuador con dos. Finalmente, quienes poseen un solo instituto son: Bolivia, Costa Rica, Cuba, Guyana, Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago.

Inversiones chinas y deuda

 Al día de hoy, China ha publicado dos “Documentos sobre la Política China hacia América Latina y el Caribe”, uno en el año 2008 y el último en el año 2016. En ellos declara la región de interés estratégico:

“El gobierno chino estimula y apoya a las diversas empresas chinas con capacidad y de buena reputación a desplegar la cooperación en inversión en América Latina y el Caribe en materia de manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, energía, explotación de recursos mineros, construcción de infraestructuras, servicios, etcétera, en contribución al desarrollo socio económico de China y los países de la región”.

En dichas áreas, la Inversión Extranjera Directa (IED) china en América Latina resulta uno de los factores claves de la relación. En la siguiente tabla se puede observar la distribución de las mismas por principales países de destino (2001-2016) en millones de dólares americanos:

(Fuente: El papel de la IED China en América Latina y el Caribe: ¿Cooperación Sur-Sur? Consultado en: https://revistas.ucm.es/index.php/PADE/article/view/61489)

Por otro lado, adquieren relevancia los préstamos que la potencia asiática realiza a países sin solvencia económica que contraen cada vez más deuda para poder funcionar. Así los préstamos directos y créditos comerciales de China a América Latina, han pasado de ser casi cero en 1998, a más de US$1,6 billones en 2018. Esta cifra equivale al 2% por ciento del PIB mundial.

Así podemos concluir que China obtiene de América Latina Recursos que le permiten ser competitivo a nivel mundial y abastecer su mercado interno mientras crea lazos significativos a nivel cultural proyectando al plano internacional una imagen diferente de la usual, que se encuentra marcada por el secretismo y la falta de transparencia interna por su régimen comunista. Por último, se vuelve un socio estratégico y necesario para Latinoamérica, ya que no solo es un comprador que inclina la balanza comercial de manera favorable, sino que también es un inversor y prestamista clave para muchos países de la región que necesitan condiciones de crédito flexibles que China está dispuesta a dar.


De Ruba Leonel30/05/2022
china-covid-shanghai-2.jpg

16min37490

En enero de 2020, desde China se popularizó un término sanitario para denominar una enfermedad que rápidamente sería parte de la cotidianeidad de nuestras vidas: COVID-19. Ese virus, nacido como una epidemia, generó una crisis sin precedentes y transformó cabalmente a la geopolítica mundial. A dos años de su aparición, China aún toma políticas nacionales para su lucha que siguen afectando sistémicamente el devenir económico y político del orbe.

(Fotografía hecha por: Yang Jianzheng/VCG via Getty Images)

Es factible caracterizar a China como “la fábrica del mundo, cuestión que la ha convertido en una potencia económica cuyas tasas de crecimiento impactan fuertemente en el desarrollo económico del planeta.  En consecuencia, la evolución económica mundial está atada al éxito de las políticas nacionales que se aplican en el país asiático, más allá de las situaciones globales que se dan en otros actores.

Esas políticas nacionales chinas generan un shock sistémico en el concierto internacional que impacta fuertemente en las cadenas globales de valor. El peso de esas decisiones se define en que gran parte de las empresas del mundo dependen de insumos o bienes intermedios que son necesarios para el desarrollo de otros sectores productivos, cuyo rotulo lleva impreso el famoso: made in China.

El mundo ha debido enfrentarse a una problemática que perturba su economía por la creación desde el gobierno chino de una política sanitaria cuyo objetivo fue y es erradicar al virus de COVID-19 de sus tierras, denominándola “COVID Cero”. A través de esa decisión, China aplicó los llamados “lockdown” o sea cierres abruptos de regiones, provincias o ciudades en los que se prohibía básicamente cualquier tipo de actividades humanas, excepto aquellas conocidas como “esenciales”.

Está política fue diseñada a razón del momento inicial de la epidemia y como respuesta rápida al problema sanitario de magnitud que afectaba severamente la salud poblacional china; puesto que se repetían las imágenes de ciudadanos afectados por el virus falleciendo en calles, o los servicios hospitalarios saturados por dicha razón. Asimismo, el reciente virus no tenía registro científico alguno por lo que la medicina no hallaba el tratamiento adecuado que tuviera eficacia médica en su lucha y así poder aplicarlo masivamente.

Con el avance de una epidemia, que luego se transformó en pandemia, permitió una respuesta -aunque tardía- a nivel global. La Organización Mundial de la Salud decretó la pandemia, y los países en mayor o menor medida tomaron decisiones similares, pero también fueron hallando las alternativas sanitarias que permitieron obtener otro tipo de herramientas para su lucha mediante el conocimiento científico como vacunas, tratamientos, etc.

Aunque se fueron relajando las medidas sanitarias en el resto de los países en relación a los confinamientos extremos, la política desarrollada por el gobierno del Partido Comunista Chino, no varió en ese sentido. Al contrario, desde abril de este año, que se siguieron extendiendo las prolongadas cuarentenas como cierres de regiones y ciudades que produjeron severos deterioros al desarrollo económico chino, pero también internacional.

El “COVID Cero” y la nueva ola de contagios

La política sanitaria china de respuesta rápida al COVID-19 tuvo un determinado éxito para las necesidades políticas y sanitarias del país, ya que, con el cierre programado el gobierno chino pudo ir desarrollando otras tácticas como avances científicos que permitieran combatir la enfermedad, sin la necesidad de recurrir a medidas extremas como las aplicadas primariamente.

China se convirtió en un productor en escala de insumos médicos como barbijos, pistolas infrarrojas de lectura de temperatura corporal, y otros implementos necesarios. Además, destinó cientos de millones de dólares al desarrollo de medicamentos y vacunas que permitieran una solución científica para combatir los efectos que generaba la enfermedad en la población mundial.

(Fotografía obtenida vía Pixabay)

Al tener efecto las primeras medidas contra el COVID-19, y permitir así un cierto relajamiento de las medidas restrictivas, los países intentaron volver a una normalidad accediendo a liberar conexiones internacionales y el regreso al desarrollo de las actividades como antes del impacto global generado por el virus. Ello originó que el virus mutara generando cepas que convertían a la enfermedad en más contagiosa o más agresiva, logrando un cierto nivel de pánico no sólo entre la población sino en los gobiernos, porque se causaron reinfecciones o contagios masivos que eran difíciles de abordar.

Ante este nuevo escenario, China volvió a tomar nuevamente las primeras medidas restrictivas aplicando fuertes cierres que afectaron a diversas y distintas regiones del país durante el año 2021 y el año 2022. Actualmente, implican alrededor de más de 45 ciudades cerradas, cuya población está en alrededor de 400 millones que representan el 40% del PBI chino. En el último tiempo, Shanghái se ha convertido en el paradigma de esta política sanitaria por el impacto que genera tener clausurada y detenida al área metropolitana más grande de Asia.

Lockdown, las cadenas globales de valor y su implicancia en el mundo

¿Cómo es que una política sanitaria que se toma a nivel nacional agrega un condicionante más a la problemática global que perjudica los estándares de desarrollo económico global? Ello se explica en la interdependencia compleja que ha generado que el mundo se encuentre conectado generando lazos que van más allá de los canales tradicionales de la política y la diplomacia.

Retomando el concepto de que China es la fábrica del mundo, es necesario entender que con la expansión de la globalización durante los años noventa, las empresas tomaron políticas de internacionalización que significaron crear redes de producción instaladas por diferentes partes del planeta buscando así optimizar los costos -mayormente salariales- y en acelerar la producción a demanda. Esa política fue auspiciada por una mejora sustancial de las comunicaciones y la logística, destacándose el shipping.

Básicamente, esto significa que un teléfono móvil, un refrigerador o una laptop puede ser diseñados en el estadounidense Silicón Valley, pero se termina confeccionando en una fábrica instalada en algún otro punto del orbe, como puede ser el complejo industrial de Shanghái o de Wuhan.

(Fotografía hecha por: mjunior via Getty Images)

El apagón de regiones o ciudades enteras efectuado por el gobierno chino se tradujo en que aquellas empresas transnacionales que dependían de algún sector estratégico que se desarrolla en este país, hayan sentido el shock que significa el cese de la provisión de los productos que comercializan. Para graficar ello, la ciudad de Shanghái no sólo se destaca por su cantidad de habitantes, sino que es uno de los lugares más importantes para la industria manufacturera, tecnológica y logística mundial.

Es allí donde se concentra el 46% de la producción china de semiconductores, así como el equipamiento industrial esencial para sectores productivos alrededor del mundo. Además, según las estadísticas de 2021, desde su puerto se exporta el 20% del PBI de la República Popular China, por lo que afectó de sobremanera a muchas cadenas de valor globales que tienen su epicentro en este hub del comercio internacional.

Para citar ejemplos, Quanta es el mayor fabricante de computadores portátiles del mundo por contrato a demanda, produciendo entre otras la MacBook que está detenida en su elaboración -pese a que este año había informado un envío de 72 millones de laptops- . También Tesla informó que posee cerrada su fábrica de autos eléctricos en Shanghái que produce alrededor de 2000 vehículos por día.

Sumado a estos datos, es para resaltar el gran cuello de botella que se ha generado en el mundo del transporte marítimo. El cierre del puerto de Shanghái representa un grave problema para el costo de los embarques de productos en el mundo, recortando la disponibilidad de containers para el traslado de bienes y generando un problema más que importante para la distribución de productos a nivel mundial, todavía más cuando el resto de los países ha retornado a niveles de consumo previos a la pandemia.

(Fotografía obtenida a través GettyImages)

El mundo también paga las consecuencias

Xi Jinping y el politburó chino, asumen que esta política de “COVID Cero” conlleva ciertos perjuicios, pero sostienen que es su mejor herramienta para luchar contra la enfermedad en el país más poblado del mundo. Aunque para el regimen comunista no han sido de agrado las quejas que ha esbozado la Organización Mundial de la Salud al respecto.

China enfrenta no sólo problemas “indoor” en función de estas políticas, como la ralentización de su economía, las dificultades de acceso a alimentos o sanidad y el desgaste psicológico por parte de su población, ante este tipo de decisiones que generan hartazgo. A su vez, también enfrenta las medidas “outdoor “que se traducen en las presiones internacionales de alza de precios, la caída de la producción como desarrollo global, y posiblemente, la reducción de inversiones directas extranjeras en su economía por no considerarlo un actor confiable.

Mientras tanto, el orbe suma otro capítulo a la incertidumbre social, política y económica. En este último plano, las restricciones chinas se suman al impacto del conflicto ruso-ucraniano lo que podría retrasar el crecimiento hasta un 5% del PBI mundial y así se alimenta fuertemente el espiral inflacionario que afecta al acceso de bienes de consumo básicos en la mayoría de los países del mundo.

El concierto internacional será difícil de cambiar. Con la crisis del COVID-19, se ha marcado un supuesto “principio del fin” para la hiperglobalización, pero será muy arduo desarticular en el mediano plazo las grandes cadenas globales de valor, puesto que las interdependencias entre los principales actores económicos del mundo son muy profundas como para cambiarlas de raíz, sin antes no tener consecuencias imprevistas.


Ship-Dismantling-.jpeg

9min50910

El último destino de los barcos

El transporte marítimo es la columna vertebral de la cadena de suministro global, ya que según el portal Marine Digital y estimaciones de UNCTAD, alrededor de 85% de los bienes que se producen en el mundo han sido transportados en barcos cuya flota de carga mundial estaba conformada por 95.4 mil barcos en 2019.

El tiempo que un barco es operativo oscila entre 30 a 40 años. Luego de este periodo, ¿qué es lo que ocurre con ellos? Las reparaciones o renovaciones para que pueda continuar en actividad ya no son rentables, por lo que son vendidos al mercado de desmanteladores de barcos, donde el precio de las embarcaciones varía entre 110 a 150 dólares por tonelada.

El proceso de desmantelamiento de embarcaciones se realiza a las estructuras de un barco obsoleto, que incluye el retirar todos los elementos de una embarcación y cortar la infraestructura de un barco, para que los materiales con los que fue fabricado puedan ser reciclados, como ocurre con el acero. Este proceso es complejo e involucra una serie de variables ambientales, sanitarias y laborales, las cuales repercuten en el medio en el que se desarrollan estas actividades.

Una breve historia del desmantelamiento de barcos

De acuerdo con un reporte temático, la Federación Internacional por los Derechos Humanos establece que las razones por las que esta industria emigró al sur de Asia se pueden resumir en los siguientes factores:

  • Se continúa con el patrón de migración a los países semi industrializados, al contar con mano de obra barata disponible.
  • En los 80, los países asiáticos contaban con menos regulaciones ambientales y de seguridad.
  • Los mercados locales se convirtieron en muy lucrativos en el comercio de acero y otros materiales, siendo así que los patios de desmantelamiento se convirtieron en los principales proveedores de acero
  • La ubicación geográfica conveniente, al encontrarse la región próxima a las rutas comerciales establecidas, facilitaron la labor de la industria.

    Infografía: Breve historia del desmantelamiento de barcos.
    Infografía: Breve historia del desmantelamiento de barcos.

El caso de Bangladesh

El Banco Mundial (BM) estima que actualmente, el centro global de la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos está ubicada en la zona geográfica de Sur de Asia, específicamente en India, Pakistán y Bangladesh, países que conforman entre el 70 y 80% de la industria internacional, China y Turquía cuentan con el resto, mientras que sólo 5% del volumen global de la industria es procesado fuera de los países mencionados.

En el caso particular de Bangladesh, la época dorada de esta industria empezó en 1980, cuando los dueños, repitiendo los patrones de este sector, tomaron ventaja de las pocas regulaciones existentes en material laboral y ambiental, así como de las condiciones geográficas adecuadas para realizar esta actividad. En Bangladesh, la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos juega un rol económico significativo al proveer una cantidad sustancial de acero y hierro para las industrias locales, siendo así que más de la mitad del suministro de acero en Bangladesh es proveído por esta industria. De la misma forma, Bangladesh es más rentable que Pakistán para la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos, ya que los márgenes de ganancia son de 16%, mientras que la ejecución de estas actividades en Pakistán produce un 3% de ganancia.

1)Impacto económico. Esta actividad genera cientos de miles de puestos de trabajo directos e indirectos, los cuales son ocupados por los sectores más pobres y marginados.
2) Empleo. Según estimaciones del Banco Mundial, existen 22 mil trabajadores en Bangladesh y 500 mil personas dependientes de esta industria . Las condiciones de trabajo en esta industria carecen de la regulación del gobierno de Bangladesh.
3) Condiciones de empleo. Los trabajadores están expuestos a los riesgos que implica manejar químicos tóxicos sin la protección adecuada y el cumplimiento de sus derechos laborales.
4) Riesgos. Los riesgos que genera esta actividad en la salud de los trabajadores a corto y largo plazo, empeora por la precaria situación laboral, la falta de acceso a servicios de salud y seguridad.

Un gran carguero esperando ser desmantelado en Alang, India. Salvacampillo / shutterstock
Un gran carguero esperando ser desmantelado en Alang, India. Salvacampillo / shutterstock

¿Se puede construir un mejor futuro?

Los niveles de rentabilidad de la industria de desmantelamiento de barcos en Bangladesh indican que hay posibilidades de desarrollar prácticas más seguras y sostenibles que no dañen la competitividad de la industria. Las propuestas elaboradas por el Banco Mundial para mejorar la situación de los trabajadores y el ecosistema contemplan un plan que mantenga los puestos de trabajo y las contribuciones de la industria a la economía de Bangladesh

A corto plazo se sugirió el registro de trabajadores, implementación de equipos de control de seguridad y contaminación en el sitio, elaboración de procedimientos de salud y seguridad así como un plan de acción de reciclaje de barcos. Mientras que, a mediano plazo se plantea contar con el equipamiento en el sitio, con un programa de entrenamiento, implementar un sistema de cuidado de salud, monitoreo de laboratorios. La propuesta a largo plazo es la instalación de una planta de tratamiento térmico de eliminación de residuos peligrosos que se encuentran en las embarcaciones.

De la mano de estas medidas propuestas, es fundamental que el crecimiento económico que genera la industria de desmantelamiento de barcos sea traducido en el desarrollo sostenible de la población de Bangladesh mediante la garantía, respeto y cumplimiento de sus derechos.

 

 


corea.jpg

10min37550

Actualmente, la tecnología es parte de nuestra vida diaria. Las redes sociales, páginas webs y foros se han convertido en espacios de interacción, difusión y visibilización de las diversas problemáticas, controversias o de la misma realidad que cada uno como individuo o como colectivo vive. En esta realidad, el feminismo ha encontrado un medio, el ciberespacio, para lograr la deconstrucción de lo establecido durante años, donde el rol de la mujer ha sido marginado y exiliado, donde las posiciones de poder han sido fundamentales en las construcciones de las personas. Por lo que la aparición del ciberfeminismo como la cooperación entre mujeres, máquina y nueva tecnología, según la filósofa experta en cibernética y feminismo Sadie Plant, ha servido para dar una perspectiva más activa de la acción transformadora de la sociedad. Convirtiendo a las mujeres en víctimas que buscan esta desconstrucción social y transformadora que se da desde el ciberespacio.


774px-Flickr_-_DVIDSHUB_-_VP_Biden_tours_Kabul_Military_Training_Center_Image_4_of_4.jpg

10min41120

La retirada de Estados Unidos de Afganistán ha abierto un sinfín de preguntas con respecto no solo a la influencia norteamericana en regiones tan alejadas de su territorio como Afganistán, sino sobre las capacidades reales del país americano como Estado hegemónico indiscutible en el sistema internacional. Sin embargo, presumir el declive norteamericano en la esfera internacional a partir de la anticipada retirada de Afganistán y calificarlo como una derrota en su política exterior sería un gran error que no deberíamos cometer. Se trata simplemente de una redefinición de intereses.

File:Flickr - DVIDSHUB - VP Biden tours Kabul Military Training Center  (Image 4 of 4).jpg - Wikimedia Commons
[Fuente: commons.wikimedia.org]

Luego de asumir su mandato el pasado 20 de enero de 2020, muchos analistas consideraban la victoria de Joe Biden como el retorno a una administración más moderada y menos confrontativa hacia sus principales aliados y hacia su antagonista en la esfera internacional: China. Sin embargo, hay un elemento que todavía persiste en la actual administración norteamericana, que hereda de su predecesor Donald Trump, y es una política exterior destinada a identificar a China como el principal enemigo de los valores norteamericanos.

La nueva doctrina de Biden tiene como eje primordial la distinción entre dos sistemas políticos antagónicos, representados por la democracia norteamericana y la autocracia china; un juego de suma cero que no puede mantener su coexistencia en la política mundial.

Es así que la administración norteamericana buscará solo cooperar en aquellas áreas donde se pueda manifestar un interés en común con China, como el medio ambiente, pero responderá enérgicamente en todos aquellos ámbitos donde presente oposición, en especial el económico, militar y tecnológico.

China, China y más China

Si bien los esfuerzos norteamericanos por controlar y detener a las amenazas del  terrorismo y de la yihad global fueron la piedra angular que definieron su doctrina de seguridad estos últimos 20 años, hoy sus preocupaciones giran en torno a la competencia con grandes potencias, como Rusia y China, en los diferentes dominios del sistema internacional.

De acuerdo al informe anual sobre amenazas mundiales a la seguridad nacional de Estados Unidos (en inglés ATA), confeccionado en abril de 2021, China representa el mayor desafío para la seguridad norteamericana y las normas internacionales de Occidente. Según el documento desclasificado, el interés del Partido Comunista Chino (PCCh) por expandir la influencia china implica socavar la seguridad económica y política norteamericana, fomentando nuevas normas internacionales basadas en el sistema autoritario chino. Si bien el informe no sugiere un enfrentamiento militar entre ambos países, sí considera una intensificación de la presencia china en las llamadas “zonas grises”, espacios geográficos donde conviven diferentes autoridades de poder delimitadas por el margen de la legalidad de un conflicto latente.

Durante estas últimas décadas, y producto de intensas políticas orientadas al desarrollo industrial chino y al crecimiento sostenido, el gigante asiático se permitió realizar los avances militares y tecnológicos necesarios para influir y forzar a regiones vecinas a aceptar las preferencias de Beijing, desde  su reclamo por la soberanía de Taiwán hasta la creciente tensión en la frontera con India y las intimidaciones a sus rivales en el mar meridional de China. Además, de acuerdo al documento, Beijing buscará  expandir su presencia político, económica y militar en el exterior a partir de la renombrada nueva ruta de la seda, desafiando los intereses económicos norteamericanos y la de sus aliados.

Así, consciente de la creciente amenaza del país  asiático, es que Biden ha decidido relocalizar sus esfuerzos en China, mirando, además, con atención a Rusia, y dejando atrás Afganistán.

Abandonar la guerra de Afganistán no implica la derrota estadounidense sino una redefinición estratégica de sus intereses de seguridad nacional. Terminar con lo que se conoce como la guerra ininterrumpida más larga de la historia norteamericana obedece a esta nueva apreciación de sus amenazas, lo cual requiere de una reorientación masiva de sus recursos, tiempo y esfuerzos hacia un enemigo cuya sombra se acrecienta a pasos inconmensurables.

Sin cooperación no habrá hegemonía

La retirada de Afganistán ha mostrado un factor de suma relevancia para pensar la política de seguridad nacional norteamericana y su relación con el resto del mundo en las siguientes décadas. Si bien Estados Unidos persiste como el único poder en el sistema internacional con la capacidad militar y la influencia política para determinar el curso de acción de las diferentes regiones del mundo, esa atribución resolutiva es cada vez menos absoluta y unidireccional. Biden, a diferencia de Trump, es consciente del gran costo económico, militar y político que implica sostener los intereses estadounidenses por fuera de sus fronteras nacionales sin la ayuda de sus aliados.

Nótese que, en el momento que se escriben estas líneas, Estados Unidos en conjunto con Reino Unido y Australia realizaron un histórico tratado de seguridad (Aukus) el cual supone un esfuerzo cooperativo para contrarrestar la influencia china en el Asia-Pacífico. El tratado, cuyo objetivo es la creación de submarinos a base de propulsión nuclear (más rápidos y más difícil de detectar) con el uso de tecnología estadounidense, ha sido motivo de diversas interpretaciones siendo incluso condenado por la embajada de China en Washington, acusando a los países de una “mentalidad de guerra fría y prejuicios ideológicos”.

Lo que se considera la mayor alianza militar-estratégica entre los países después de la segunda guerra mundial nos permite vislumbrar lo mencionado con anterioridad. Estados Unidos está decidido a contener la expansión China, pero para ello necesita de la ayuda internacional. Sin embargo, la necesidad de cooperación no implica priorizar acuerdos con sus históricos aliados (véase la situación y marginalización del bloque europeo  en el Aukus). Es por esto que debe mencionarse que

las próximas alianzas de Norteamérica no serán exclusivamente producto de su histórica relación con sus pares, sino  de la utilidad geográfica y política que representen estos para los intereses norteamericanos.

Si bien el caso afgano puede significar cierto costo político para la administración de Biden en la esfera doméstica y una derrota simbólica al excepcionalísimo norteamericano frente a sus aliados, [la retirada de Afganistán es solo el comienzo de una política orientada a  la  redefinición  de los intereses estratégicos-militares norteamericanos a mediano y largo plazo], donde se buscará  relocalizar sus esfuerzos y capacidades militares hacia enemigos cuya presencia representen una verdadera amenaza a sus intereses nacionales. Ese lugar lo ocupa hoy China.

 


7853084494_7c4819dc76_o.jpg

24min47221

Debido a la retirada de las tropas estadounidenses, asciende la preocupación sobre la situación de la población vulnerable como las mujeres, niños y niñas en Afganistán. Ante la respuesta de la comunidad internacional, se elabora una serie de apuntes sobre las implicancias para los derechos humanos a raíz de la ocupación del grupo Talibán en el país.


1620px-Azerbaijani_refugees_from_Kalbajar-1280x853.jpg

20min118330

Nagorno Karabaj vuelve a ser noticia. Desde el 27 de septiembre, una nueva escalada de violencia ha golpeado al Cáucaso. Como hace casi tres décadas, se escribe un nuevo capítulo de la guerra entre Armenia y Azerbaiyán. Compartimos el testimonio de Nargíz Suleymanli, una de las miles de víctimas de este conflicto.