El Mar Rojo, uno de los principales corredores del comercio global, enfrenta una creciente inestabilidad que expone la fragilidad del sistema internacional. Entre la militarización, los ataques a buques y la confrontación indirecta entre Estados Unidos e Irán, esta ruta estratégica ha dejado de ser solo un corredor logístico para convertirse en un espacio de disputa geopolítica con impacto directo en las cadenas de suministro globales.

