27/11/2022 MÉXICO

Política archivos - United Explanations

Hector Lovaiza25/08/2022
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Artículo escrito por Héctor Lovaiza y Florencia Mendieta.
 

Un proverbio Inuit dice: “no se distingue a los amigos de los enemigos hasta que el hielo se quiebra”. Este proverbio engloba el dilatado conflicto geopolítico entre las potencias como Rusia, Estados Unidos y China, aspirantes a explotar esta región, junto a los Estados árticos. El presente artículo analizará la idea de un posible conflicto enmarcado en el cambio climático, siendo este punto geográfico la confirmación fáctica del mismo, originando oportunidades y amenazas con alcance global.

El interés por el Ártico, y el polo norte en su totalidad es reciente, ya que el 26 de abril de 2009 esta región geográfica es atravesada por primera vez por vehículos pertenecientes a una expedición rusa. El Ártico es el área que se encuentra al norte del Círculo Polar Ártico y comprende partes de Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Noruega, Rusia, Suecia, Finlandia  e Islandia, que son los ocho Estados Árticos. Es sustancial aclarar que esta definición tiene un trasfondo evolutivo recurriendo a diversos criterios hasta adquirir la importancia geopolítica esbozada en el primer párrafo.

El Ártico, a diferencia de la otra región polar, la Antártida, cuenta con una población de aproximadamente 4 millones siendo los Inuit la población mayoritaria, esta a su vez cuenta con grupos de diferentes culturas siendo las principales los Thule y los Dorset.

Todo este acervo introductorio es incompleto si no está enmarcado en el Derecho Internacional en general, y en el Derecho Internacional Ambiental en particular, rama específica caracterizada por la multidimensionalidad lo que nos lleva de manera directa al tema central de la cual emergen todas las tensiones, el cambio climático.

El Ártico y el derecho internacional público

Consejo del Ártico

El Ártico, a diferencia de la Antártida, no cuenta con un tratado que establezca reglas respecto del mismo, pero sí existen acuerdos bilaterales y multilaterales como así la Declaración de Ottawa que estableció el Consejo del Ártico. Este es un foro internacional  que cuenta con ocho estados miembros: Estados Unidos, Rusia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Canadá, Finlandia y Suecia. Este a su vez cuenta con Estados Miembro observadores como China, Japón y Singapur. En este foro, los gobiernos de los Estados miembros debaten junto a las poblaciones de este espacio los asuntos que enfrenta a ambos sectores.

Derecho Internacional y cambio climático.

Desde el inicio de la era industrial, el cambio climático fue una realidad a causa de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera provocando un aumento sustancial de la temperatura en la tierra. Por tal motivo en el seno de la ONU, se adoptó en 1992 la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático”. La misma entiende el cambio climático como: “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparable”. Este es el contexto en el que se encuadra el conflicto por el Ártico, y que promete ser prolongado y agudo a medida que pase el tiempo.

Cuestiones geopolíticas

Es evidente que la acción del calentamiento global ha influenciado en la “inaccesibilidad” que caracteriza esta región tan peculiar y codiciada. El deshielo expuso la existencia de diversos recursos naturales y rutas de navegación, los cuales podrían ser aprovechados por los Estados. Por tanto, a continuación se analizarán los actores geopolíticos que cuentan con la mayor influencia en el continente ártico.

El Estado con más dominio en el Polo Ártico es Rusia, que sostiene firmemente que  la geografía y la historia le otorgan un derecho exclusivo a predominar en la región ártica. De tal manera, Rusia se apoya en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para reivindicar soberanía sobre el lecho marítimo ártico, la cual la considera como su plataforma continental. Asimismo, su extensión geográfica aporta a que el gobierno ruso valore a la ruta marítima del norte como un factor clave en su crecimiento económico. Por este motivo, se ha destinado grandes inversiones rusas en el Ártico, como lo es por ejemplo, la creación de la IAS Snowflake, una estación espacial rusa, la cual contará con todas las instalaciones para desarrollar investigaciones en el área, sobre el uso de recursos renovables. El presidente Putin tiene previsto explotar esta región mediante un plan de inversión que algunos analistas hablan de una cifra de trillones de dólares. Con el fin de controlar la ruta marítima, el Estado ruso ha creado ciertas barreras regulatorias y administrativas a la navegación por buques extranjeros.

(Imagen PIXABAY)

Por su parte, Estados Unidos, es un Estado ártico porque posee soberanía en el territorio de Alaska. Sin embargo, lo denominan el “gigante dormido”, debido a que las  consideraciones geopolíticas más  “duras” han emanado de Rusia y China. Claro está que Estados Unidos se ha enfocado en la dicotomía que supone el cambio climático y la explotación de recursos naturales, pero la actitud china y rusa hacia la región ha influenciado en el cambio de perspectiva estadounidense. En base a las políticas estratégicas árticas por parte de Estados Unidos, se evidencia un creciente interés en la Administración Obama, una gran desatención durante el mandato de Trump, mientras que el gobierno actual se dedica a desmantelar las acciones de su predecesor.

En lo vinculado a China, esta realizó su primera estrategia para el Ártico en el año 2018, definiéndose como un Estadocasi ártico. Claramente, este calificativo muestra sus intenciones en la región, aunque se encuentre un tanto alejada. Su interés radica tanto en la explotación de los intereses energéticos como también en la ruta geoestratégica del nordeste y noroeste para el transporte de mercancías. A través del continente ártico, desde China hasta Holanda existe una distancia de 10.500 km, los cuales pueden ser recorridos durante 22 días. Mientras que por el Canal de Suez, la duración del tramo es del doble de tiempo. El paso nordeste es llamado por China y Rusia como la Ruta de la Seda del Ártico. Esta permite conectar en menor tiempo Europa con Asia.

Desde que Rusia permitió que China sea observador en los asuntos de la gobernanza de la región ártica, los intereses entre ambos Estados fueron en aumento. Mientras que Rusia posee los derechos y la voluntad para desarrollarse en el Polo Ártico, China tiene los recursos económicos y tecnológicos. Además, se han propuesto cooperar en materia de investigación científica.

Por último, uno de los actores más relevantes del Ártico es la Unión Europea, mediante Suecia, Finlandia y Dinamarca. Su política hacia la región proviene desde el año 1973, cuando Dinamarca ingresa a la Comunidad Económica Europea. No obstante, es necesario remarcar que Suecia y Finlandia no poseen litoral ártico, mientras que en el caso de  Dinamarca, que era el único estado ártico europeo, el territorio de Groenlandia decidió abandonar la Unión Europea en el año 1982. De modo que la posición de la UE en el Consejo del Ártico es a modo de ser un invitado permanente a todos los foros. En consecuencia, la UE ha elegido mantener una nueva estrategia para el Ártico, la cual consiste en el Pacto Verde Europeo. El objetivo es alcanzar la neutralidad climática en 2050, así como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55%  para el año 2030. Este se transforma en un elemento clave en la intervención de la UE en el Ártico.

Crecen las tensiones

Tal como se expresó anteriormente, el Polo Ártico está regido por lo que se conoce como el Consejo del Ártico. No obstante, es evidente que las cuestiones geopolíticas de la región influyen en que los Estados remilitaricen el territorio. Por lo que esta situación podría agravarse producto de las tensiones entre la OTAN y Rusia, en el marco de la guerra ruso-ucraniana.

Un enviado especial de la Cancillería rusa, Nikolai Korchunov, pronunció lo siguiente: “La actividad militar se va internacionalizando. La transformación del Ártico en un teatro de operaciones militares es, desde luego, una tendencia muy alarmante”. Moscú permanece preocupada debido al latente ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN, debido a que estos son Estados árticos.  Además, es importante señalar que en el caso de que estos dos Estados ingresen a la Alianza Transatlántica, Rusia se encontraría sola en el Consejo del Ártico entre los Estados miembros. Klaus Dodds, un geopolitico británico, sostiene que: Hay peligro de que la tensión vaya en aumento. Al final tendremos en el Consejo Ártico esa división de 7+1, cuando Rusia tenga la mayor capacidad militar en la región. La OTAN probablemente impulsará su presencia en el Ártico con maniobras militares, aviones para compartir información sobre la zona y se asegurará posiciones. Rusia seguirá mostrándose como víctima”.

(Imagen PXAQUÍ)

La guerra de Ucrania desestabiliza la región. Las sanciones económicas impuestas al Estado ruso, por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, podrían funcionar como un desencadenante de un posible conflicto por los recursos estratégicos naturales , como el gas. Este recurso es el pilar de la economía rusa, y además, sería el principal combustible a utilizar en lo que se conoce como la transición energética .

A modo de conclusión, resulta interesante señalar que la región ártica no se encuentra regulada convencionalmente, lo que potencializa una lucha de intereses entre Rusia, China y Estados Unidos. Asimismo, sí no se considera la población autóctona, esta se podría ver afectada fuertemente ante la política agresiva de los Estados en cuestión. En estos días, somos espectadores de una creciente militarización que comienza a ganar terreno en el Polo Norte, dejando atrás una zona que era considerada de paz.


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Porque creo que la tarea del presidente electo de Colombia debería tener una perspectiva que trascienda los cinco años de gobierno.

(Foto Pixabay: Petro gana elecciones)

El domingo 19 de junio, ganó Petro en Colombia. Como muchos han dicho se trata del primer presidente abiertamente de izquierdas del país. No solo eso, además lo hizo por medio de una amplia coalición de Gobierno, con una mujer, feminista, negra e indígena de candidata a Vicepresidente. Sin embargo, me resulta interesante reflexionar sobre la importancia que debería darle a determinadas cuestiones si quiere que su Gobierno no quede como un capítulo extraño en la política colombiana.

La hegemonía, siempre fue la hegemonía.

En definitiva, quien tiene la hegemonía es quien logra dominar por ello, si bien gano en una segunda vuelta, si quiere que su modelo político se profundice luego de si, el gobierno de Gustavo Petro deberá tener el debate sobre qué tipo de izquierda quiere llevar a cabo y, principalmente, como instaurar sus valores en la sociedad colombiana. Aquí la educación y la cultura ocuparan un rol clave.

En el s. XXI en Sudamérica hemos tenido presidentes de izquierdas en todos los países. Esto fue interesante porque les planteaba a los partidos de izquierdas de la región como querían consolidarse. Esta variedad de gobiernos nos dio la posibilidad de analizar cada versión acerca de una orientación ideológica con las particularidades del país donde se desarrolla. Durante los primeros años los países de la región generaron una serie de reformas con el fin de lograr que sus economías crecieran y ganaran independencia, especialmente en cuestiones económicas. Sin embargo, no debemos olvidar que esto se dio en un contexto excepcional para los productores de materias primas y el descenso de los precios de estas, junto con el agotamiento del modelo y la publicación de escandalosas causas de corrupción, así como la violación de los derechos humanos en Venezuela, parecen ser los motivos que hacían falta para el surgimiento de nuevos liderazgos en el otro extremo del liderazgo político. La principal enseñanza que les dan estos gobiernos a la izquierda colombiana es su fracaso en el cambio de la hegemonía.

Pero volviendo a Colombia, y por qué creo que si quiere mantenerse la izquierda debería hacer énfasis en la educación, resulta fundamental para cualquier idea política actual, el sentido común. Que su perspectiva sea la cuestión normal de las cosas, aunque sus candidatos hayan ganado elecciones con la propuesta de ser antisistema un país no puede vivir en una asamblea permanente. Legitimar a grupos tradicionalmente excluidos como pueden ser las madres solteras, las clases bajas o las minorías raciales, étnicas o culturales puede que sea un buen camino para ganar elecciones, pero con eso no alcanza. Será interesante ver como estos grupos se legitiman en el poder en los próximos cinco años, siendo representados proporcionalmente respecto a la población colombiana en los futuros cargos políticos de importancia y repensado el rol que han ocupado en la historia de Colombia, o si bien quedan rezagados y se prioriza a aquellas personas con un background político más tradicional, quedando así solo en discurso la visión de Petro. Para alguien que nunca lo votaría, como quien escribe, esto me parecería una grandísima pena.

Otro aspecto que Gustavo Petro debería priorizar, si quiere dejar un legado una vez pasados sus años en la Casa de Nariño, es buscar dominar el discurso publico desde el sector cultural. Nadie negaría la importancia que tienen los contenidos audiovisuales en Colombia, así como su literatura y sus artes plásticas, en la cultura popular del país. Es imposible no asociar a Colombia y a sus telenovelas, sus series o sus largometrajes. Va a ser interesante ver si logra crear un discurso cultural propio, independiente del mercado audiovisual que logre mantenerse en el tiempo, tal como se mantienen los tradicionales grupos de medios y productoras en Colombia.

Si queremos que todo siga como esta, es preciso que todo cambie.

El rol de este Gobierno será el de demostrar que pueden ejercer el poder, que pueden garantizarle a su población al menos una parte de las cosas prometidas en campaña y, sobre todo, que pueden ocupar el puesto de los antiguos príncipes que gobernaban Colombia. En definitiva, corre el riesgo que solo se trate de una pequeña sustitución de castas en lugar de una transformación genuina.


Jorge Arriaga02/03/2022
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La edición 17 del Reporte de Riesgos Globales reúne los principales problemas que enfrenta el mundo en los años siguientes. Este informe es presentado anualmente por el Foro Económico Mundial, cuya próxima reunión tendrá lugar en mayo para discutir la agenda global. En el siguiente artículo se explora la respuesta de los Estados y la opinión de expertos frente a los riesgos enunciados, considerando el compromiso ante la crisis climática.


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Históricamente y en la actualidad, las relaciones geopolíticas estatales están caracterizadas por la búsqueda de intereses propios, incluso aunque estos sean contrarios a los principios e ideales democráticos sobre los que se sustentan. De esta forma, se refleja la hipocresía internacional de negociar con dictadores, tiranos o gobiernos absolutistas, o de proclamar el respeto a los derechos humanos mientras se producen constantes violaciones de los mismos en sus naciones, o simplemente se busca un rédito económico encubierto.


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El incremento de la temperatura, la pérdida sobre la reserva del agua y de la biodiversidad, por nombrar algunos ejemplos, son eventos comunes que propician la discusión sobre la mitigación y adaptación al cambio climático. Aquel problema encauza otros desafíos conexos a la capacidad adquisitiva, las brechas sociales y de género. Estas aristas son subrayadas en el siguiente artículo junto con algunas recomendaciones para los tomadores de decisiones.


Alonso Navarro05/11/2021
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El Estado al que llamamos Emirato Islámico de Afganistán ha sufrido un revés a los pequeños avances que venía alcanzando en los últimos 20 años respecto a su propia consolidación como un estado democrático. Ahora se ve sometido al gobierno talibán el cual es considerado un sinónimo de violaciones de Derechos Humanos y terrorismo internacional. 

 

Los combatientes talibanes toman el control del palacio presidencial afgano en Kabul. Tomado del portal de noticias France 24.

El enemigo de mi enemigo es mi…¿amigo?                

Desde los años 50s, Estados Unidos ha tenido importante interés en Afganistán debido a la creciente industria dedicada a la construcción de infraestructuras, además de desempeñarse como Estado tapón ante el avance de la Unión Soviética y el socialismo. Gran sorpresa fue que en 1978 la Revolución Saur, una revolución dirigida por el Partido Democrático Popular de Afganistán, impusiera un gobierno con características socialistas en Afganistán, y que al año siguiente, en 1979, efectivos del ejército soviético se establecieran en territorio afgano.

Es entonces cuando los Estados Unidos bajo la administración Reagan decide intervenir y, también, aquellos a quienes alguna vez llamaron “combatientes de la libertad”, los muyahidines o yihadistas. Los llamados combatientes de la libertad fueron la herramienta que los americanos utilizaron para convertir a Afganistán en el “Vietnam” de la Unión Soviética; y a cambio estos recibían los instrumentos necesarios -armas- para emprender su guerra santa contra los no creyentes, pues recordemos que un Estado socialista alienta el ateísmo. Nada más blasfemo para un Yihadista y, que a su vez, es la base de su discurso de liberación.

 

El camino al infierno está lleno de la satisfacción de mis intereses

“¡Lo hicimos!” eso debieron pensar los americanos cuando, en septiembre de 1988, las tropas soviéticas se retiraron tras una guerra de desgaste que no llegaba a su fin y que en el futuro sería señalada como una de las tantas razones de la caída de la Unión Soviética. El gobierno pro soviético cayó rápidamente al no contar con el apoyo de la URSS y, de ese modo, Afganistán vio su territorio convertido en terreno de una guerra civil entre la veintena de etnias que conforman su población a fin de llenar el vacío de poder.

Hagamos una pausa, Afganistán está compuesto por distintas etnias y cada una de ellas tiene una interpretación propia de la religión islámica. Existen otras diferencias culturales y sociales pero lo verdaderamente importante es la religiosidad. Una de estas etnias es la Pastún, cuna de los jóvenes estudiantes-guerreros instruidos en un islamismo fundamentalista y que luchan por el sueño de construir una utopía yihadista. Estos jóvenes son los talibanes.

 

Mira lo que hemos creado      

Tras años de guerra civil, en 1996, Afganistán vio la mayor avanzada militar hecha por una de las etnias beligerantes. Los talibanes, a través de una serie de operaciones y golpes militares, avanzaron hacia Kabul donde no encontraron resistencia alguna al ya haberse marchado las tropas gubernamentales. Fue así que se instaló por primera vez el Emirato Islámico de Afganistán, siendo incluso reconocido por los Estados Unidos.

Es cuando las violaciones a los derechos humanos iniciaron, en especial hacia las mujeres y niñas quienes sufrieron una invisibilización sistemática dentro de la sociedad afgana, aunque claro, no se intervino el país hasta aquel fatídico año 2001. El atentado a las torres gemelas por parte de Al Qaeda, grupo terrorista el cual operaba desde Afganistán, y la posterior negativa del gobierno talibán para entregar a los culpables fue la razón de la invasión americana y de la OTAN.

 

Parece que Afganistán necesita un poco más que libertad

Ahora bien, tomar el control de las principales ciudades como la capital Kabul y deponer al gobierno talibán en 2001 no fue algo difícil en realidad, estamos hablando de Estados Unidos y sus aliados después de todo. Sin embargo, los principales cuestionamientos se propiciaron con la instalación de una guerra asimétrica, dígase de los ejércitos más grandes y preparados del mundo contra la resistencia talibán en las zonas rurales.

La comunidad internacional y las potencias instaladas en suelo afgano eran conscientes de que no podían estar ahí para siempre, así que las esperanzas reposaban en una idea: el desarrollo. Como explicaría el ahora ex-jefe de Estado Ashraf Ghani en un TED talks, la clave se encontraba en la construcción de un Estado de derecho que garantice el gobierno de la ley, asegure los derechos básicos de sus ciudadanos, controle las finanzas internas, logre acuerdos internacionales y, principalmente, combata la corrupción.

Esta democratización que se intentó instalar en Afganistán se acompañó con misiones de los Estados Unidos y la OTAN, los cuales buscaban acabar con el terrorismo en la región y crear/preparar un ejército afgano capaz de defender su propio territorio.

 

¿Qué salió mal entonces?

Casi todo, el desarrollo humano traducido en su Índice de Desarrollo Humano (IDH) son cruciales para entender el nivel de prosperidad, acceso a servicios básicos, disfrute de derechos y la calidad de vida que hay en un país. Para el año 2001 ocupaba el puesto 174 de 178 países analizados, para el 2019 ocupaba el 170 de 189.

 

Gráfico sacado de: Calvillo, José. Afganistán: dos décadas de conflicto. 

 

 

Es relevante mencionar el índice de percepción de la corrupción, si bien el ahora ex gobierno de Ashraf Ghani ha hecho avances, lo cierto es que la corrupción aún afecta a los ciudadanos en cada aspecto de su vida. Aunado a esto, las tierras controladas por los talibanes son usadas para el cultivo de drogas (narcotráfico), y la situación de los campesinos que emplean es aún más penosa debido a que el 80% de los ingresos son recibidos sólo por los traficantes y procesadores de heroína.

Gráfico sacado de: Calvillo, José. Afganistán: dos décadas de conflicto.

 

“Ustedes tienen los relojes, nosotros el tiempo”

Proverbio afgano

Este proverbio explica la estrategia talibán. En la llamada guerra asimétrica los talibanes han cometido atentados terroristas en las principales ciudades y se han mantenido en pie de lucha en las provincias montañosas de difícil acceso que le significaban un dominio total de tales terrenos. Esta situación continua de conflicto junto a la incapacidad de la comunidad internacional y el propio gobierno afgano de solidificar un Estado, han afectado la seguridad de sus habitantes y han propiciado un Estado fallido. No importó cuántas tropas, de qué países fueran, o que tan bien instruidos estuvieran los soldados afganos; lo único que los talibanes hicieron fue esperar.

 

Tras veinte años en suelo afgano, los Estados Unidos se encontraron en la misma posición que sus antiguos contrincantes soviéticos. Terminaron cansados de sus muertos, de los miles de millones de dólares gastados, abatidos por un enemigo al que no han podido vencer y al que con el paso del tiempo han ido cediendo terreno. Es así que Obama en el 2016 empezó el retiro de tropas (Castro, 2018), luego, Trump y el acuerdo de Doha que se basaba en la promesa de no utilizar Afganistán como base para ataques contra los Estados Unidos; también, los talibanes negociaron con el gobierno afgano un futuro político para su país y, por último, la final ejecución del acuerdo por parte del presidente Biden.

 

A la fecha de la publicación de este artículo, el pueblo afgano, sus mujeres y sus niñas están solas ante el nuevo gobierno islamista, sometidos a la Sharia (llamémoslo un código de comportamiento basado en proverbios religiosos) interpretados de manera radical. Sin el tío Sam que intervenga y con la OTAN que no actuará a menos que EE.UU lo haga; con la indiferencia de otras potencias como China y Rusia que buscan rutas comerciales o influencia regional antes que defender los Derechos Humanos, el futuro que le avecina a los que no logren salir de Afganistán es oscuro y en el mejor de los casos, incierto. Existe un posible escenario bajo el ojo atento de la comunidad internacional: la presente posibilidad de que los talibanes, ahora en el gobierno, prefieran la diplomacia sobre el terrorismo. En tal caso, se abre camino para tomar acciones respecto a la situación humanitaria; sin embargo, esto depende de la palabra talibán la cual ha probado valer muy poco no habiendo mejor ejemplo que la situación actual.

Referencia

 

2.Castro, J. (2018). El eterno conflicto afgano: las mismas piezas en diferente posición sobre el tablero. En I. E. Estratégicos, Panorama Geopolítico de los conflictos 2018 (págs. 147 – 170). Ministerio de Defensa de España.

 

 

 


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Los papeles de Pandora es la investigación periodística más grande a nivel mundial después de los Archivos FinCen que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con la participación de más de 650 reporteros y 150 medios sobre los paraísos fiscales o mejor conocidos como offshore heavens. El siguiente artículo, describe la filtración de documentos que expone las dinámicas de la élite mundial.