01/12/2021 BARCELONA

Política archivos - United Explanations

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El incremento de la temperatura, la pérdida sobre la reserva del agua y de la biodiversidad, por nombrar algunos ejemplos, son eventos comunes que propician la discusión sobre la mitigación y adaptación al cambio climático. Aquel problema encauza otros desafíos conexos a la capacidad adquisitiva, las brechas sociales y de género. Estas aristas son subrayadas en el siguiente artículo junto con algunas recomendaciones para los tomadores de decisiones.


Alonso Navarro05/11/2021
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El Estado al que llamamos Emirato Islámico de Afganistán ha sufrido un revés a los pequeños avances que venía alcanzando en los últimos 20 años respecto a su propia consolidación como un estado democrático. Ahora se ve sometido al gobierno talibán el cual es considerado un sinónimo de violaciones de Derechos Humanos y terrorismo internacional. 

 

Los combatientes talibanes toman el control del palacio presidencial afgano en Kabul. Tomado del portal de noticias France 24.

El enemigo de mi enemigo es mi…¿amigo?                

Desde los años 50s, Estados Unidos ha tenido importante interés en Afganistán debido a la creciente industria dedicada a la construcción de infraestructuras, además de desempeñarse como Estado tapón ante el avance de la Unión Soviética y el socialismo. Gran sorpresa fue que en 1978 la Revolución Saur, una revolución dirigida por el Partido Democrático Popular de Afganistán, impusiera un gobierno con características socialistas en Afganistán, y que al año siguiente, en 1979, efectivos del ejército soviético se establecieran en territorio afgano.

Es entonces cuando los Estados Unidos bajo la administración Reagan decide intervenir y, también, aquellos a quienes alguna vez llamaron “combatientes de la libertad”, los muyahidines o yihadistas. Los llamados combatientes de la libertad fueron la herramienta que los americanos utilizaron para convertir a Afganistán en el “Vietnam” de la Unión Soviética; y a cambio estos recibían los instrumentos necesarios -armas- para emprender su guerra santa contra los no creyentes, pues recordemos que un Estado socialista alienta el ateísmo. Nada más blasfemo para un Yihadista y, que a su vez, es la base de su discurso de liberación.

 

El camino al infierno está lleno de la satisfacción de mis intereses

“¡Lo hicimos!” eso debieron pensar los americanos cuando, en septiembre de 1988, las tropas soviéticas se retiraron tras una guerra de desgaste que no llegaba a su fin y que en el futuro sería señalada como una de las tantas razones de la caída de la Unión Soviética. El gobierno pro soviético cayó rápidamente al no contar con el apoyo de la URSS y, de ese modo, Afganistán vio su territorio convertido en terreno de una guerra civil entre la veintena de etnias que conforman su población a fin de llenar el vacío de poder.

Hagamos una pausa, Afganistán está compuesto por distintas etnias y cada una de ellas tiene una interpretación propia de la religión islámica. Existen otras diferencias culturales y sociales pero lo verdaderamente importante es la religiosidad. Una de estas etnias es la Pastún, cuna de los jóvenes estudiantes-guerreros instruidos en un islamismo fundamentalista y que luchan por el sueño de construir una utopía yihadista. Estos jóvenes son los talibanes.

 

Mira lo que hemos creado      

Tras años de guerra civil, en 1996, Afganistán vio la mayor avanzada militar hecha por una de las etnias beligerantes. Los talibanes, a través de una serie de operaciones y golpes militares, avanzaron hacia Kabul donde no encontraron resistencia alguna al ya haberse marchado las tropas gubernamentales. Fue así que se instaló por primera vez el Emirato Islámico de Afganistán, siendo incluso reconocido por los Estados Unidos.

Es cuando las violaciones a los derechos humanos iniciaron, en especial hacia las mujeres y niñas quienes sufrieron una invisibilización sistemática dentro de la sociedad afgana, aunque claro, no se intervino el país hasta aquel fatídico año 2001. El atentado a las torres gemelas por parte de Al Qaeda, grupo terrorista el cual operaba desde Afganistán, y la posterior negativa del gobierno talibán para entregar a los culpables fue la razón de la invasión americana y de la OTAN.

 

Parece que Afganistán necesita un poco más que libertad

Ahora bien, tomar el control de las principales ciudades como la capital Kabul y deponer al gobierno talibán en 2001 no fue algo difícil en realidad, estamos hablando de Estados Unidos y sus aliados después de todo. Sin embargo, los principales cuestionamientos se propiciaron con la instalación de una guerra asimétrica, dígase de los ejércitos más grandes y preparados del mundo contra la resistencia talibán en las zonas rurales.

La comunidad internacional y las potencias instaladas en suelo afgano eran conscientes de que no podían estar ahí para siempre, así que las esperanzas reposaban en una idea: el desarrollo. Como explicaría el ahora ex-jefe de Estado Ashraf Ghani en un TED talks, la clave se encontraba en la construcción de un Estado de derecho que garantice el gobierno de la ley, asegure los derechos básicos de sus ciudadanos, controle las finanzas internas, logre acuerdos internacionales y, principalmente, combata la corrupción.

Esta democratización que se intentó instalar en Afganistán se acompañó con misiones de los Estados Unidos y la OTAN, los cuales buscaban acabar con el terrorismo en la región y crear/preparar un ejército afgano capaz de defender su propio territorio.

 

¿Qué salió mal entonces?

Casi todo, el desarrollo humano traducido en su Índice de Desarrollo Humano (IDH) son cruciales para entender el nivel de prosperidad, acceso a servicios básicos, disfrute de derechos y la calidad de vida que hay en un país. Para el año 2001 ocupaba el puesto 174 de 178 países analizados, para el 2019 ocupaba el 170 de 189.

 

Gráfico sacado de: Calvillo, José. Afganistán: dos décadas de conflicto. 

 

 

Es relevante mencionar el índice de percepción de la corrupción, si bien el ahora ex gobierno de Ashraf Ghani ha hecho avances, lo cierto es que la corrupción aún afecta a los ciudadanos en cada aspecto de su vida. Aunado a esto, las tierras controladas por los talibanes son usadas para el cultivo de drogas (narcotráfico), y la situación de los campesinos que emplean es aún más penosa debido a que el 80% de los ingresos son recibidos sólo por los traficantes y procesadores de heroína.

Gráfico sacado de: Calvillo, José. Afganistán: dos décadas de conflicto.

 

“Ustedes tienen los relojes, nosotros el tiempo”

Proverbio afgano

Este proverbio explica la estrategia talibán. En la llamada guerra asimétrica los talibanes han cometido atentados terroristas en las principales ciudades y se han mantenido en pie de lucha en las provincias montañosas de difícil acceso que le significaban un dominio total de tales terrenos. Esta situación continua de conflicto junto a la incapacidad de la comunidad internacional y el propio gobierno afgano de solidificar un Estado, han afectado la seguridad de sus habitantes y han propiciado un Estado fallido. No importó cuántas tropas, de qué países fueran, o que tan bien instruidos estuvieran los soldados afganos; lo único que los talibanes hicieron fue esperar.

 

Tras veinte años en suelo afgano, los Estados Unidos se encontraron en la misma posición que sus antiguos contrincantes soviéticos. Terminaron cansados de sus muertos, de los miles de millones de dólares gastados, abatidos por un enemigo al que no han podido vencer y al que con el paso del tiempo han ido cediendo terreno. Es así que Obama en el 2016 empezó el retiro de tropas (Castro, 2018), luego, Trump y el acuerdo de Doha que se basaba en la promesa de no utilizar Afganistán como base para ataques contra los Estados Unidos; también, los talibanes negociaron con el gobierno afgano un futuro político para su país y, por último, la final ejecución del acuerdo por parte del presidente Biden.

 

A la fecha de la publicación de este artículo, el pueblo afgano, sus mujeres y sus niñas están solas ante el nuevo gobierno islamista, sometidos a la Sharia (llamémoslo un código de comportamiento basado en proverbios religiosos) interpretados de manera radical. Sin el tío Sam que intervenga y con la OTAN que no actuará a menos que EE.UU lo haga; con la indiferencia de otras potencias como China y Rusia que buscan rutas comerciales o influencia regional antes que defender los Derechos Humanos, el futuro que le avecina a los que no logren salir de Afganistán es oscuro y en el mejor de los casos, incierto. Existe un posible escenario bajo el ojo atento de la comunidad internacional: la presente posibilidad de que los talibanes, ahora en el gobierno, prefieran la diplomacia sobre el terrorismo. En tal caso, se abre camino para tomar acciones respecto a la situación humanitaria; sin embargo, esto depende de la palabra talibán la cual ha probado valer muy poco no habiendo mejor ejemplo que la situación actual.

Referencia

 

2.Castro, J. (2018). El eterno conflicto afgano: las mismas piezas en diferente posición sobre el tablero. En I. E. Estratégicos, Panorama Geopolítico de los conflictos 2018 (págs. 147 – 170). Ministerio de Defensa de España.

 

 

 


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Los papeles de Pandora es la investigación periodística más grande a nivel mundial después de los Archivos FinCen que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con la participación de más de 650 reporteros y 150 medios sobre los paraísos fiscales o mejor conocidos como offshore heavens. El siguiente artículo, describe la filtración de documentos que expone las dinámicas de la élite mundial.


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De las crisis, en general, surgen un conglomerado de exigencias, propuestas e ideas capaces de penetrar en la conciencia colectiva de las personas a fin de condicionar sus conductas. Ahora bien, sucede que esto está íntimamente relacionado con la noción de poder, pues, Morgenthau, en sus reflexiones sobre el poder político, nos lo menciona como una relación psicológica entre quienes lo ejercen y sobre quienes son ejercidos cuando el primero tiene el control sobre ciertas acciones del segundo, a través del impacto sobre su mente. Comprender estas premisas nos serán útiles para entender, de una u otra manera, la historia política alemana, pues, los ejemplos históricos se siguen desenvolviendo en la actualidad.

Panorama político-electoral en Alemania.

Hace unas semanas culminaron las elecciones en Alemania y el partido de la presidenta Angela Merkel perdió muchos votos, de los cuales, muchos de ellos, fueron a parar a las filas de Alternative für Deutschland(AfD), el cual tuvo especial apoyo en Alemania del Este, la antigua República Democrática Alemana (RDA). Si bien en las elecciones de 2017 fue la mayor tercera fuerza dentro del parlamento alemán con el 12,7% de los votos, y en estas últimas elecciones solo alcanzó el 10,3%, su presencia dentro del panorama político y social sigue siendo alarmante debido a los principios y propuestas de tendencia radical y ultranacionalista que pregonan en sus narrativas. Por esta razón, es importante descubrir las ideas que encarnan y su evolución hasta nuestros días, a fin de conocer su naturaleza y, de este modo, evaluarla.

Última extrapolación para las elecciones federales en Alemania. [Fuente: vía Twitter. @ZDFheute]
Repaso histórico sobre el partido político “Alternativa para Alemania” (AfD, por sus siglas en alemán).

La historia de Alternative für Deutschland (AfD) se puede dividir en dos periodos que se caracteriza por haber centrado su visión en dos crisis diferentes: la financiera, derivada de la crisis del euro de 2008; y la migratoria, derivada de la crisis de los refugiados de 2015, siendo ambas la causa de diversas problemáticas sociales, políticas y económicas. En el primer proceso, exigían cambios radicales, tales como el fin de la permanencia monetaria de Alemania en el euro, para introducir el marco alemán, el cese del uso de dinero de los contribuyentes que son utilizados en rescatar bancos o Estados de los países miembros , y la disolución de la zona del euro.

Sobre este punto, Alternative für Deutschland (AfD) se alzó como una crítica hacia las políticas realizadas por el gobierno de Merkel y los “viejos partidos políticos”, pues ambos, a su modo de ver, estaban más destinados a salvar el euro que a evitar terribles consecuencias para los propios alemanes. Por ello, Jörg Meuthen, el portavoz federal de AfD, menciona que “después del tercer paquete de ayuda para Grecia dado por Alemania, el monto de responsabilidad fue más alto que todo el presupuesto federal para la construcción de carreteras, educación, investigación, salud , defensa nacional y agricultura ”(2015, p.1). Mostrando así, una narrativa de un gobierno más preocupado por financiar a un país extranjero que a satisfacer las necesidades prioritarias de la nación.

Dentro de esa misma línea, se manifiesta una característica de AfD, la cual consiste en ser un detractor constante del gobierno de Merkel, aprovechando la situación para introducir ideas nacionalistas defensivas y críticas al gobierno, incluso, al considerar que sus dirigentes parecieran haber traicionado al pueblo alemán para ponerse a disposición de intereses particulares extranjeros. Por tal motivo, proponen abolir los paquetes de rescate, retornar a las políticas financieras sólidas y sostenibles e introducir un código de insolvencia para los países del euro en quiebra.

Jörg Meuthen señalando al gobierno de Angela Merkel como un fracaso. [Fuente: vía Twitter. @Joerg_Meutehn]
Aun así, en las elecciones federales de 2013 solo obtuvieron el 4.7% de los votos con Bern Lucke, como fundador y cabeza del partido, por lo cual no pasaron la valla del 5% de votos requeridos para ingresar al gobierno federal. Esta pérdida representó la necesidad de AfD de expandir su ideario en el electorado alemán, quienes podrían llevarlos a incorporarse al gobierno federal en las próximas elecciones. Es así, como AfD, teniendo esto en cuenta, modifica su manifiesto con todas las necesidades políticas que eran de relevancia para el país. En consecuencia, en 2014, AfD utiliza el eslogan Mut zu Deutschland , traducido como «Atrévete a estar al lado de Alemania».

Éxodo migratorio en Alemania.

Por otro lado, un año más tarde, se produce una oleada migratoria, de los cuales millas de personas huyen de los países devastados por los conflictos en Siria, Afganistán, Irak y Libia, para buscar un futuro más seguro y estable en Europa. En base a esta situación, Alemania acogió, en ese año, a más de 1.7 millones de solicitantes de asilo. Por lo que, ante ello, se exaltaron los sentimientos nacionalistas azuzados por partidos populistas de extrema derecha como Alternative für Deutschland, el cual aprovechó la oportunidad para fortalecer su perfil antiinmigrante e islamófobo, pues, se veía a la gran ola de migrantes como ajenos y perjudiciales para la cultura y sociedad alemana.

Contienda política dentro de “Alternativa para Alemania” genera consecuencias radicales.

Todo ello ocurre a la par, cuando dentro del partido se produce una lucha por el liderazgo entre Frauke Petry y Bernd Lucke, del cual, mediante elecciones internas en el 2015, se decide a la primera, como nueva lideresa del partido Alternative für Deutschland ( AfD), volcándose así, a las tendencias más ultraderechistas. En consecuencia, se forma una corriente nacionalista y extremista dentro del partido llamado Der Flügel(el ala) alrededor de la figura de Björn Höcke, que, siendo el portavoz estatal y líder del grupo parlamentario AfD en Turingia, presentó la “Resolución de Erfurt”, la cual, según Spiegel (2020), se menciona que la AfD debe ser una alternativa fundamental, patriótica y democrática a los partidos establecidos, y estar en contra de los experimentos sociales como la transversalización del género y el multiculturalismo.

Björn Höcke anunciando el inicio de la campaña electoral. [Fuente: vía Twitter. @BjoernHoecke]
Toda esta forma de ejercer la política se evidencia en su programa para las elecciones federales referidas a afrontar la crisis migratoria de 2015, pues, aboga por una reducción drástica de inmigración a través del cierre inmediato de fronteras, el establecimiento de sistemas de seguridad integrados e implementar vallas más altas para acceder al derecho a asilo. Toda esta narrativa, propuestas e ideas, se fueron configurando y adquirió mayor aceptación por parte de ciertos sectores de la población alemana, en especial la ubicada en Alemania oriental. De manera que, para las elecciones de 2017, AfD obtiene el 12,6% de los votos, convirtiéndose en la mayor tercera fuerza dentro del parlamento, cuyos miembros y simpatizantes mantienen tendencias ultraderechistas y nacionalistas.

Estrategia política contra los inmigrantes.

Así, su estancia en el parlamento se caracteriza por centrarse en los temas sobre políticas de inmigración, asilo, sus consecuencias, la seguridad, el orden, y la integración. Todas estas referidas en preservar la identidad alemana frente a los peligros que puede causar la migración. En ese sentido, AfD presenta mociones en el parlamento en contra de la integración, matizándolas de cierta forma, como por ejemplo, bajo el título: “aprovechando finalmente los problemas de integración causados ​​por influencias culturales – creando un nuevo campo de investigación en el centro de investigación de la Oficina Federal de Migración y Refugiados “ o ” Reconocimiento temprano de la radicalización islámica – Renovación de un estudio sobre las actitudes políticas y religiosas de los musulmanes en Alemania “ presentaron en julio del año pasado, de los cuales ambos fueron rechazados.

[Fuente: vía Twitter. @ER_MV]
Para las elecciones de este año, prosiguieron con su retórica antiinmigrante e islamófoba, del cual, además, mantienen, de igual forma, una crítica a las acciones gubernamentales de Merkel. Tanto así, que ni bien salieron los resultados electorales, Alexander Gauland, exlíder del partido, celebró la salida del canciller mencionando que “sacarla era nuestro objetivo y lo hemos cumplido hoy” . Sin embargo, si bien perdieron su condición de ser la principal oposición dentro del parlamento, pues, tuvieron solo el 10,3% de los votos, su presencia terminó por solidificarse en Alemania Oriental, y sus ideas suenan fuerte en esa parte, de modo que, los pensamientos xenófobos y nacionalistas son un problema que todavía sigue presente y persistente en Alemania.

En definitiva, a lo largo de la historia, se ha visto cómo de las crisis surgen un conglomerado de ideas, propuestas y movimientos, los cuales, si bien pretenden buscar una solución, va a depender del contenido de las mismas para catalogarlas como idóneas, moderadas o extremistas. En el caso de AfD, ante las sucesivas crisis financieras y migratorias, optaron por salvaguardar aquello que considera como propio y que es más cercano a su historia: la identidad alemana. De modo que, AfD es una respuesta nacionalista a las problemáticas contemporáneas derivadas de la creciente interdependencia mundial. No obstante, lejos de ser una respuesta pasajera, pareciera ser que todavía tiene arraigo en las mentes de la colectividad humana; por ello, esto nos tiene que invitar a reflexionar sobre qué clase de propuestas e ideas estamos dispuestos a seguir, sobre si son las más justas, y si debemos actuar conforme a estas. 

 

 


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La retirada de Estados Unidos de Afganistán ha abierto un sinfín de preguntas con respecto no solo a la influencia norteamericana en regiones tan alejadas de su territorio como Afganistán, sino sobre las capacidades reales del país americano como Estado hegemónico indiscutible en el sistema internacional. Sin embargo, presumir el declive norteamericano en la esfera internacional a partir de la anticipada retirada de Afganistán y calificarlo como una derrota en su política exterior sería un gran error que no deberíamos cometer. Se trata simplemente de una redefinición de intereses.

Luego de asumir su mandato el pasado 20 de enero de 2020, muchos analistas consideraban la victoria de Joe Biden como el retorno a una administración más moderada y menos confrontativa hacia sus principales aliados y hacia su antagonista en la esfera internacional: China. Sin embargo, hay un elemento que todavía persiste en la actual administración norteamericana, que hereda de su predecesor Donald Trump, y es una política exterior destinada a identificar a China como el principal enemigo de los valores norteamericanos.

La nueva doctrina de Biden tiene como eje primordial la distinción entre dos sistemas políticos antagónicos, representados por la democracia norteamericana y la autocracia china; un juego de suma cero que no puede mantener su coexistencia en la política mundial.

Es así que la administración norteamericana buscará solo cooperar en aquellas áreas donde se pueda manifestar un interés en común con China, como el medio ambiente, pero responderá enérgicamente en todos aquellos ámbitos donde presente oposición, en especial el económico, militar y tecnológico.

China, China y más China

Si bien los esfuerzos norteamericanos por controlar y detener a las amenazas del  terrorismo y de la yihad global fueron la piedra angular que definieron su doctrina de seguridad estos últimos 20 años, hoy sus preocupaciones giran en torno a la competencia con grandes potencias, como Rusia y China, en los diferentes dominios del sistema internacional.

De acuerdo al informe anual sobre amenazas mundiales a la seguridad nacional de Estados Unidos (en inglés ATA), confeccionado en abril de 2021, China representa el mayor desafío para la seguridad norteamericana y las normas internacionales de Occidente. Según el documento desclasificado, el interés del Partido Comunista Chino (PCCh) por expandir la influencia china implica socavar la seguridad económica y política norteamericana, fomentando nuevas normas internacionales basadas en el sistema autoritario chino. Si bien el informe no sugiere un enfrentamiento militar entre ambos países, sí considera una intensificación de la presencia china en las llamadas “zonas grises”, espacios geográficos donde conviven diferentes autoridades de poder delimitadas por el margen de la legalidad de un conflicto latente.

Durante estas últimas décadas, y producto de intensas políticas orientadas al desarrollo industrial chino y al crecimiento sostenido, el gigante asiático se permitió realizar los avances militares y tecnológicos necesarios para influir y forzar a regiones vecinas a aceptar las preferencias de Beijing, desde  su reclamo por la soberanía de Taiwán hasta la creciente tensión en la frontera con India y las intimidaciones a sus rivales en el mar meridional de China. Además, de acuerdo al documento, Beijing buscará  expandir su presencia político, económica y militar en el exterior a partir de la renombrada nueva ruta de la seda, desafiando los intereses económicos norteamericanos y la de sus aliados.

Así, consciente de la creciente amenaza del país  asiático, es que Biden ha decidido relocalizar sus esfuerzos en China, mirando, además, con atención a Rusia, y dejando atrás Afganistán.

Abandonar la guerra de Afganistán no implica la derrota estadounidense sino una redefinición estratégica de sus intereses de seguridad nacional. Terminar con lo que se conoce como la guerra ininterrumpida más larga de la historia norteamericana obedece a esta nueva apreciación de sus amenazas, lo cual requiere de una reorientación masiva de sus recursos, tiempo y esfuerzos hacia un enemigo cuya sombra se acrecienta a pasos inconmensurables.

Sin cooperación no habrá hegemonía

La retirada de Afganistán ha mostrado un factor de suma relevancia para pensar la política de seguridad nacional norteamericana y su relación con el resto del mundo en las siguientes décadas. Si bien Estados Unidos persiste como el único poder en el sistema internacional con la capacidad militar y la influencia política para determinar el curso de acción de las diferentes regiones del mundo, esa atribución resolutiva es cada vez menos absoluta y unidireccional. Biden, a diferencia de Trump, es consciente del gran costo económico, militar y político que implica sostener los intereses estadounidenses por fuera de sus fronteras nacionales sin la ayuda de sus aliados.

Nótese que, en el momento que se escriben estas líneas, Estados Unidos en conjunto con Reino Unido y Australia realizaron un histórico tratado de seguridad (Aukus) el cual supone un esfuerzo cooperativo para contrarrestar la influencia china en el Asia-Pacífico. El tratado, cuyo objetivo es la creación de submarinos a base de propulsión nuclear (más rápidos y más difícil de detectar) con el uso de tecnología estadounidense, ha sido motivo de diversas interpretaciones siendo incluso condenado por la embajada de China en Washington, acusando a los países de una “mentalidad de guerra fría y prejuicios ideológicos”.

Lo que se considera la mayor alianza militar-estratégica entre los países después de la segunda guerra mundial nos permite vislumbrar lo mencionado con anterioridad. Estados Unidos está decidido a contener la expansión China, pero para ello necesita de la ayuda internacional. Sin embargo, la necesidad de cooperación no implica priorizar acuerdos con sus históricos aliados (véase la situación y marginalización del bloque europeo  en el Aukus). Es por esto que debe mencionarse que

las próximas alianzas de Norteamérica no serán exclusivamente producto de su histórica relación con sus pares, sino  de la utilidad geográfica y política que representen estos para los intereses norteamericanos.

Si bien el caso afgano puede significar cierto costo político para la administración de Biden en la esfera doméstica y una derrota simbólica al excepcionalísimo norteamericano frente a sus aliados, [la retirada de Afganistán es solo el comienzo de una política orientada a  la  redefinición  de los intereses estratégicos-militares norteamericanos a mediano y largo plazo], donde se buscará  relocalizar sus esfuerzos y capacidades militares hacia enemigos cuya presencia representen una verdadera amenaza a sus intereses nacionales. Ese lugar lo ocupa hoy China.

 


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Las vacunas contra el covid fueron financiadas con los recursos públicos, pero las farmacéuticas lucraron con ellas. La vacunación en América Latina avanza lento porque la Facilidad Covax fracasó.  Las licencias obligatorias reducirían las muertes en el sur global, pero Europa se opone.

En Finlandia, mi tierra natal, mis amigos publican fotos de festivales de verano. Como ya el 70 % de la población se ha vacunado, pueden vivir sin miedo. Al mismo tiempo el Perú, país donde  resido actualmente, tiene las tasas de mortalidad más altas del mundo. Puedo sentir el apartheid de las vacunas en carne y hueso.

“El mundo está al borde de un fracaso moral catastrófico”, advirtió el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebrey

“El precio de este fracaso se pagará con vidas y medios de subsistencia en los países más pobres del mundo”, aseguró Gebreyesus en su discurso en el que condenó el egoísmo de los países ricos y compañías.

 

Actualmente, la vacunación está avanzando rápidamente en los países occidentales. Algunos países incluso tienen un problema con el excedente de las vacunas. Es así como para agosto del 2021, Canadá podría vacunar a sus ciudadanos 5 veces, mientras en los países más pobres del mundo solo se ha vacunado al 1,1% de la población.

La situación podría cambiar con la liberación de las patentes. En ese caso, las vacunas podrían producirse de manera masiva en todo el mundo, lo que haría que su precio cayera.

Sin embargo, las compañías farmacéuticas protegen los derechos de propiedad intelectual, es decir, ocultan “la receta” de las vacunas.

Los derechos de propiedad intelectual están destinados a garantizar que las empresas farmacéuticas obtengan beneficios por el desarrollo de nuevos productos.

Funciona de la siguiente manera: una empresa farmacéutica decide desarrollar un nuevo fármaco en su laboratorio. Por lo general, hay investigadores universitarios involucrados en el proceso, como el desarrollo de un fármaco es tanto una investigación científica como un negocio con fines de lucro.

La empresa tiene que asumir un riesgo empresarial: si el medicamento no resulta efectivo, la empresa sufre una pérdida. Si se demuestra que el fármaco funciona, la empresa tiene el derecho de patentarlo, es decir, venderlo de manera exclusiva y obtener mayores beneficios. La patente es una recompensa por el riesgo asumido.

Sin embargo, la vacuna contra el COVID no se desarrolló de esta manera. Las empresas farmacéuticas no asumieron ningún riesgo financiero, porque recibieron casi la totalidad de la financiación de fondos públicos. Por ejemplo, el 97 % de la inversión para desarrollar la vacuna de AstraZeneca llegó de los bolsillos de los ciudadanos europeos.

LA NECROPOLÍTICA DE LAS VACUNAS

El término desarrollado por Michael Foucault explica el uso del poder social y político para dictar cómo algunas personas pueden vivir y cómo algunas deben morir. Con su necropolítica, el nacionalismo de las vacunas; mi continente natal, Europa está produciendo muerte en el sur global. Al final han sido beneficiados los accionistas de las empresas farmacéuticas: en 2020, la cotización de las acciones de AstraZeneca subió al nivel más alto de su historia.

FACILIDAD COVAX, UN FRACASO

En vez de abrir las patentes, la Organización Mundial de la Salud, la Comisión Europea y el Gobierno de Francia establecieron una alianza llamada Facilidad Covax. El propósito del programa humanitario era garantizar vacunas también en el sur global. Sin embargo, ha resultado ser una cortina de humo.

El acuerdo es parte de un arreglo neocolonial y consta de dos partes. La primera parte garantiza a los países ricos el derecho a la compra directa: pueden comprar la cantidad de vacuna que quieran antes que otros. Si sobra algo, esos lotes se enviarían como “ayuda humanitaria” a los países en desarrollo. Fue con la ayuda de Covax que Canadá logró comprar suficientes dosis para vacunar cinco veces a su población. No obstante, los países con poder adquisitivo menor adquirieron pocos lotes.

LAS LICENCIAS OBLIGATORIAS SALVARÍAN VIDAS

Las desigualdades en la distribución de las vacunas se subsanarían, en parte, modificando El Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (Acuerdo sobre los ADPIC o, en inglés, TRIPS). Este acuerdo regula los derechos de propiedad intelectual antes mencionados.

Los países en desarrollo están exigiendo a la Organización Mundial del Comercio que se utilice la dispensa de los ADPIC para suspender las patentes (en inglés, TRIPS waiver) – pero la Unión Europea se opone a la iniciativa. (La postura de cada país se puede consultar en la página web de Médicos sin Fronteras.)

La postura de las naciones ricas puede volverse contra ellos. Es en aquellos países donde la población no ha sido vacunada donde están surgiendo nuevas variantes virales cada vez más agresivas – como la cepa del hongo negro de la India. Si estas mutaciones persisten, es posible que las vacunas existentes ya no sean efectivas. Nadie está a salvo hasta que todos estén a salvo.

Aunque las empresas farmacéuticas se resisten a hablar de ello, existe evidencia histórica de los beneficios de abrir patentes. Durante la epidemia de VIH del siglo XXI, los activistas de salud pública de Sudáfrica, en particular la Campaña de Treatment Action, fundada en 1998, levantaron un juicio contra el Estado sudafricano por violar los derechos de salud pública. Querían que las patentes de los medicamentos antirretrovirales utilizados para tratar el VIH se abrieran bajo la licencia obligatoria.

Los activistas ganaron el juicio. Poco después, se produjo medicamentos antivirales en países africanos a un precio 97% más barato que antes. Eso ayudó a controlar la epidemia del VIH.

La pandemia ha enseñado a la humanidad que el pensamiento tecnológico llamado techno fix no basta para resolver los problemas más severos y globales. Cuando surge una crisis (pandemia), no basta con centrarse en una solución tecnológica (vacuna). Es necesario desafiar las relaciones de poder y al capital del sistema mundo de hoy en día.


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No cabe duda de que Donald Trump ha manejado su etapa de presidente como si de un espectáculo se tratara. En la construcción del movimiento político que se ha venido a denominar como "trumpismo", el desarrollo y consolidación de su marca ha tenido un papel fundamental a la hora de sumar adeptos a sus ideas. Analizamos las expectativas de futuro de la marca Trump tras el asalto al Capitolio y el segundo proceso de impeachment.



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