A pocos días del 20 de diciembre, fecha límite establecida por la Comisión Europea para alcanzar un consenso sobre el acuerdo UE-Mercosur, Francia intensifica su oposición mediante una resolución parlamentaria aprobada por casi unanimidad. Mientras Brasil impulsa la firma urgente del tratado —que afectaría a 722 millones de habitantes y crearía una de las zonas de libre comercio más grandes del planeta—, los agricultores europeos salen a las calles para denunciar lo que consideran un proceso acelerado que elude garantías legales y sacrifica la agricultura familiar en nombre del libre comercio. Entre declaraciones presidenciales contundentes y movilizaciones coordinadas en múltiples capitales, el acuerdo enfrenta su momento más crítico: ¿triunfará la urgencia geopolítica sobre las resistencias nacionales, o el bloque agrícola europeo logrará frenar un tratado que lleva 25 años en negociación?


