02/10/2022 MÉXICO

Derechos Humanos y Seguridad archivos - United Explanations

Ramiro Rubil14/09/2022
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Dejando atrás la primera mitad del año, ya empieza a escucharse los ecos del mundial esperado de fútbol de 2022 , el cual se celebrará por primera vez en la región de Medio Oriente en el país de Qatar. Sin embargo, este evento masivo que se enfrentará a 32 países para competir en un torneo que será televisado y celebrado por millones de personas alrededor del mundo ya se ha encontrado en la situación de algunas controversias alrededor de sus preparaciones, de las particulares costumbres locales, y de las denuncias de corrupcion y soborno que llevaron a Doha a ganar la votacion para ser la sede del mundial.

 

La corrupción de la FIFA

Muchas interrogantes rodearon la celebración de este campeonato desde que se anunció la sede para este año en 2010; pero una de las polémicas más tempranas que surgieron giraban en torno a la corrupción de la misma FIFA, y al hecho de que Qatar habría conseguido alojar al torneo de 2022 a través de sobornos. Una investigación que salió a la luz en abril de 2020, revela que los votos realizados en 2010 para las organizaciones de los mundiales 2018 y 2022 fueron motivados por prestaciones económicas que fueron recibidos por miembros oficiales de la FIFA. Previamente a la votación, ya se habían desestimado dos de los votantes por haber sido captados en cámara recibiendo dichos sobornos, mientras que investigaciones posteriores revelaron que no fueron los únicos, y que muchos de los oficiales que si votaron a favor de Rusia y Qatar tenían las manos manchadas. Entre ellos podemos encontrar algunas de las autoridades mas importantes del futbol latinoamericano, como pueden ser Julio Grondona de Argentina, Nicolás Leoz de Paraguay y Ricardo Teixeira de Brasil.

Momento en el que la FIFA anunciaba que Qatar sería la sede del Mundial de Futbol 2022 (2010). (Imagen Flickr)

La violación de derechos laborales

Otra de las situaciones a las que se tuvo que enfrentar la organización gira en torno a la construcción de la infraestructura necesaria para el mundial, ya que en un tiempo récord Doha se tuvo que encargar de levantar estadios y edificios para alojar y entretener a los participantes, organizadores y espectadores del mundial, y para llevar a cabo semejantes construcciones se aceptó la ayuda de obreros extranjeros. El problema surge cuando empiezan a aparecer denuncias que giran en torno al maltrato, explotación y el impago de salarios en tiempo y forma de obreros que se encuentran en una nación que no es la suya, sin posibilidades de cambiar de trabajo y cuyos reclamos no son escuchados. Esto se pudo ver claramente en agosto de este año, cuando muchos de estos inmigrantes fueron detenidos por las fuerzas policiales de Qatar por manifestarse afuera de las oficinas de “Al Bandany International Group”, una firma constructora partícipe de las construcciones mundialistas. Los obreros en cuestión se encontraban protestando debido a que hace meses trabajan prácticamente gratis ya que no estaban recibiendo los salarios debidos y prometidos por la constructora. Esta situación empeora cuando tenemos en cuenta que Doha no solo arrestó a estos trabajadores, sino que también los deportó a sus países de origen (mayormente otros países de Asia).

El maltrato de obreros extranjeros no es una acusación novedosa en el país del golfo, las denuncias han surgido desde que Doha comenzó a utilizar mano de obra extranjera para la construcción de la infraestructura requerida, y las investigaciones llevan años abiertas. En el año 2015, un grupo de reporteros alemanes que se encontraban en Qatar filmando un documental sobre las construcciones para el mundial y las pobres condiciones laborales fueron arrestados por las autoridades locales, destruyeron su equipo y borraron el material que habían filmado. Posteriormente en 2016, las autoridades qataríes vigilaron, siguieron y detuvieron a periodistas de la BBC que estaban en el país para investigar dichas denuncias y especialmente ciertas acusaciones que indicaban la muerte de cientos de obreros nepalíes causadas por las inhumanas condiciones de trabajo.

Estadio Lusail en construcción, Qatar. (2020) (Imagen Flickr)

Organizaciones como “Human Right’s Watch” y Amnistía Internacional se han encargado especialmente de investigar y denunciar aquellas detenciones que violan directamente la libertad de expresión y también las situaciones en las que no se ha asegurado condiciones apropiadas para la seguridad y la salud de los obreros inmigrantes que se encuentran en el país, muchos de los cuales han sufrido heridas, salarios insuficientes y en algunos casos, la muerte. Estas organizaciones no solo culpan parcialmente a la FIFA por haberle dado el hospedaje del torneo a Qatar sin requerirle una reforma laboral que asegure condiciones laborales apropiadas, sino que también hacen hincapié en otros derechos en los que el Estado qatarí ha fracasado en asegurar y constantemente ignora, como asegurar la igualdad y los derechos de las mujeres, el colectivo LGBTIQ+ y las minorías étnicas. Y aunque estos temas poco tienen que ver con la organización del campeonato mundial de futbol, es importante mencionar que el país huésped no ofrece las mismas garantías y oportunidades ni es seguro para todos, lo cual también va a significar un choque de realidades para aquellas personas del mundo occidental que quieran asistir al mundial, así como también una necesidad de adaptación a las costumbres y leyes locales.

Un claro ejemplo de estas desigualdades podemos encontrar en el sistema penal de Qatar, el cual incluye como delito penado (bajo multa y años de prisión) a las “actividades sexuales entre personas del mismo sexo” o “sodomía”. Esto lleva a que las personas que pertenezcan al colectivo LGBTIQ+ que quieran vivir su sexualidad libremente tengan que exiliarse en el exterior o afronten las penas del estado, la condena social e incluso en algunos casos la muerte, ya que algunas familias siguen practicando la costumbre tribal de “asesinato de honor”.

 

Imagen ilustrativa (Flickr)

Los derechos de las mujeres, aunque la constitución declare la igualdad entre ambos sexos, es otra materia que se encuentra bastante limitada jurídicamente. En Qatar funciona una especie de sistema de tutela, bajo el cual el accionar de las mujeres es muy limitado y necesita el permiso de su guardián o tutor (hermano, padre, marido, etc.) para realizar numerosas actividades como pedir becas universitarias, viajar al exterior, casarse, etc. Por supuesto que estas normas no se aplicarán a las mujeres extranjeras que deseen visitar el país para asistir al evento deportivo, que podrán actuar normalmente, a excepción de ciertas reglas de vestimenta que deberán respetar todos.

Este año se realizó una encuesta en Alemania acerca de la asistencia de su selección nacional en el campeonato mundial de Qatar 2022, en el cual 48% de los entrevistados sostenía que su equipo debería retirarse del evento deportivo por su realización en un país cuyo sistema legal no promueva la igualdad jurídica ni la justicia para todas las personas por igual. Lo mismo opina Philipp Lahm, ex capitán de la selección alemana, el cual no piensa asistir al evento deportivo y culpa a la FIFA por ignorar las controversias en materia de derechos humanos que giran en torno al país del golfo.

El mundial de fútbol es un evento que disfrutan millones de espectadores de todo el mundo, sin importar sus creencias, género, orientación sexual o nacionalidad. Sin embargo, hay personas que no pueden disfrutar del certamen de este año plenamente, sin recordar que se está celebrando porque muchas otras personas sufren día a día la represión, persecución e injusticias provenientes desde el mismo aparato estatal, y muchas otras las sufrieron en las mismas preparaciones para el campeonato. Surge preguntarnos si esta situación se podría haber evitado, o mínimo, si en el futuro la FIFA tendrá en cuenta el respeto más básico por los derechos humanos a la hora de elegir las próximas sedes mundialistas, no sólo para demostrar que se ha alejado de sus días más corruptos, sino también para aprovechar el poder y la influencia que tiene en todo el mundo para sumarse a la promoción y lucha por el respeto de los derechos de todas las personas.


Hector Lovaiza25/08/2022
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Artículo escrito por Héctor Lovaiza y Florencia Mendieta.
 

Un proverbio Inuit dice: “no se distingue a los amigos de los enemigos hasta que el hielo se quiebra”. Este proverbio engloba el dilatado conflicto geopolítico entre las potencias como Rusia, Estados Unidos y China, aspirantes a explotar esta región, junto a los Estados árticos. El presente artículo analizará la idea de un posible conflicto enmarcado en el cambio climático, siendo este punto geográfico la confirmación fáctica del mismo, originando oportunidades y amenazas con alcance global.

El interés por el Ártico, y el polo norte en su totalidad es reciente, ya que el 26 de abril de 2009 esta región geográfica es atravesada por primera vez por vehículos pertenecientes a una expedición rusa. El Ártico es el área que se encuentra al norte del Círculo Polar Ártico y comprende partes de Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, Noruega, Rusia, Suecia, Finlandia  e Islandia, que son los ocho Estados Árticos. Es sustancial aclarar que esta definición tiene un trasfondo evolutivo recurriendo a diversos criterios hasta adquirir la importancia geopolítica esbozada en el primer párrafo.

El Ártico, a diferencia de la otra región polar, la Antártida, cuenta con una población de aproximadamente 4 millones siendo los Inuit la población mayoritaria, esta a su vez cuenta con grupos de diferentes culturas siendo las principales los Thule y los Dorset.

Todo este acervo introductorio es incompleto si no está enmarcado en el Derecho Internacional en general, y en el Derecho Internacional Ambiental en particular, rama específica caracterizada por la multidimensionalidad lo que nos lleva de manera directa al tema central de la cual emergen todas las tensiones, el cambio climático.

El Ártico y el derecho internacional público

Consejo del Ártico

El Ártico, a diferencia de la Antártida, no cuenta con un tratado que establezca reglas respecto del mismo, pero sí existen acuerdos bilaterales y multilaterales como así la Declaración de Ottawa que estableció el Consejo del Ártico. Este es un foro internacional  que cuenta con ocho estados miembros: Estados Unidos, Rusia, Noruega, Dinamarca, Islandia, Canadá, Finlandia y Suecia. Este a su vez cuenta con Estados Miembro observadores como China, Japón y Singapur. En este foro, los gobiernos de los Estados miembros debaten junto a las poblaciones de este espacio los asuntos que enfrenta a ambos sectores.

Derecho Internacional y cambio climático.

Desde el inicio de la era industrial, el cambio climático fue una realidad a causa de la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera provocando un aumento sustancial de la temperatura en la tierra. Por tal motivo en el seno de la ONU, se adoptó en 1992 la “Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático”. La misma entiende el cambio climático como: “un cambio de clima atribuido directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante períodos de tiempo comparable”. Este es el contexto en el que se encuadra el conflicto por el Ártico, y que promete ser prolongado y agudo a medida que pase el tiempo.

Cuestiones geopolíticas

Es evidente que la acción del calentamiento global ha influenciado en la “inaccesibilidad” que caracteriza esta región tan peculiar y codiciada. El deshielo expuso la existencia de diversos recursos naturales y rutas de navegación, los cuales podrían ser aprovechados por los Estados. Por tanto, a continuación se analizarán los actores geopolíticos que cuentan con la mayor influencia en el continente ártico.

El Estado con más dominio en el Polo Ártico es Rusia, que sostiene firmemente que  la geografía y la historia le otorgan un derecho exclusivo a predominar en la región ártica. De tal manera, Rusia se apoya en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar para reivindicar soberanía sobre el lecho marítimo ártico, la cual la considera como su plataforma continental. Asimismo, su extensión geográfica aporta a que el gobierno ruso valore a la ruta marítima del norte como un factor clave en su crecimiento económico. Por este motivo, se ha destinado grandes inversiones rusas en el Ártico, como lo es por ejemplo, la creación de la IAS Snowflake, una estación espacial rusa, la cual contará con todas las instalaciones para desarrollar investigaciones en el área, sobre el uso de recursos renovables. El presidente Putin tiene previsto explotar esta región mediante un plan de inversión que algunos analistas hablan de una cifra de trillones de dólares. Con el fin de controlar la ruta marítima, el Estado ruso ha creado ciertas barreras regulatorias y administrativas a la navegación por buques extranjeros.

(Imagen PIXABAY)

Por su parte, Estados Unidos, es un Estado ártico porque posee soberanía en el territorio de Alaska. Sin embargo, lo denominan el “gigante dormido”, debido a que las  consideraciones geopolíticas más  “duras” han emanado de Rusia y China. Claro está que Estados Unidos se ha enfocado en la dicotomía que supone el cambio climático y la explotación de recursos naturales, pero la actitud china y rusa hacia la región ha influenciado en el cambio de perspectiva estadounidense. En base a las políticas estratégicas árticas por parte de Estados Unidos, se evidencia un creciente interés en la Administración Obama, una gran desatención durante el mandato de Trump, mientras que el gobierno actual se dedica a desmantelar las acciones de su predecesor.

En lo vinculado a China, esta realizó su primera estrategia para el Ártico en el año 2018, definiéndose como un Estadocasi ártico. Claramente, este calificativo muestra sus intenciones en la región, aunque se encuentre un tanto alejada. Su interés radica tanto en la explotación de los intereses energéticos como también en la ruta geoestratégica del nordeste y noroeste para el transporte de mercancías. A través del continente ártico, desde China hasta Holanda existe una distancia de 10.500 km, los cuales pueden ser recorridos durante 22 días. Mientras que por el Canal de Suez, la duración del tramo es del doble de tiempo. El paso nordeste es llamado por China y Rusia como la Ruta de la Seda del Ártico. Esta permite conectar en menor tiempo Europa con Asia.

Desde que Rusia permitió que China sea observador en los asuntos de la gobernanza de la región ártica, los intereses entre ambos Estados fueron en aumento. Mientras que Rusia posee los derechos y la voluntad para desarrollarse en el Polo Ártico, China tiene los recursos económicos y tecnológicos. Además, se han propuesto cooperar en materia de investigación científica.

Por último, uno de los actores más relevantes del Ártico es la Unión Europea, mediante Suecia, Finlandia y Dinamarca. Su política hacia la región proviene desde el año 1973, cuando Dinamarca ingresa a la Comunidad Económica Europea. No obstante, es necesario remarcar que Suecia y Finlandia no poseen litoral ártico, mientras que en el caso de  Dinamarca, que era el único estado ártico europeo, el territorio de Groenlandia decidió abandonar la Unión Europea en el año 1982. De modo que la posición de la UE en el Consejo del Ártico es a modo de ser un invitado permanente a todos los foros. En consecuencia, la UE ha elegido mantener una nueva estrategia para el Ártico, la cual consiste en el Pacto Verde Europeo. El objetivo es alcanzar la neutralidad climática en 2050, así como reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55%  para el año 2030. Este se transforma en un elemento clave en la intervención de la UE en el Ártico.

Crecen las tensiones

Tal como se expresó anteriormente, el Polo Ártico está regido por lo que se conoce como el Consejo del Ártico. No obstante, es evidente que las cuestiones geopolíticas de la región influyen en que los Estados remilitaricen el territorio. Por lo que esta situación podría agravarse producto de las tensiones entre la OTAN y Rusia, en el marco de la guerra ruso-ucraniana.

Un enviado especial de la Cancillería rusa, Nikolai Korchunov, pronunció lo siguiente: “La actividad militar se va internacionalizando. La transformación del Ártico en un teatro de operaciones militares es, desde luego, una tendencia muy alarmante”. Moscú permanece preocupada debido al latente ingreso de Finlandia y Suecia a la OTAN, debido a que estos son Estados árticos.  Además, es importante señalar que en el caso de que estos dos Estados ingresen a la Alianza Transatlántica, Rusia se encontraría sola en el Consejo del Ártico entre los Estados miembros. Klaus Dodds, un geopolitico británico, sostiene que: Hay peligro de que la tensión vaya en aumento. Al final tendremos en el Consejo Ártico esa división de 7+1, cuando Rusia tenga la mayor capacidad militar en la región. La OTAN probablemente impulsará su presencia en el Ártico con maniobras militares, aviones para compartir información sobre la zona y se asegurará posiciones. Rusia seguirá mostrándose como víctima”.

(Imagen PXAQUÍ)

La guerra de Ucrania desestabiliza la región. Las sanciones económicas impuestas al Estado ruso, por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, podrían funcionar como un desencadenante de un posible conflicto por los recursos estratégicos naturales , como el gas. Este recurso es el pilar de la economía rusa, y además, sería el principal combustible a utilizar en lo que se conoce como la transición energética .

A modo de conclusión, resulta interesante señalar que la región ártica no se encuentra regulada convencionalmente, lo que potencializa una lucha de intereses entre Rusia, China y Estados Unidos. Asimismo, sí no se considera la población autóctona, esta se podría ver afectada fuertemente ante la política agresiva de los Estados en cuestión. En estos días, somos espectadores de una creciente militarización que comienza a ganar terreno en el Polo Norte, dejando atrás una zona que era considerada de paz.


Natalia Luers22/06/2022
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