28/06/2022 MÉXICO
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La República Popular China tiene un rol fundamental en el escenario internacional actual, su expansión se produce gracias al desarrollo económico y el incremento del consumo. Este articulo explica esa transición y algunos de los ejes de su política exterior hacia América Latina.

A comienzos del siglo XX, China inició una transición que resulta clave para entender su posición actual en el mundo: pasó de ser un modelo de país productor a un modelo de país también consumidor, convirtiéndose así en el segundo mercado de consumo en Asia, tras Japón. Esto se debe a varios factores; por un lado, hay que señalar las medidas aplicadas por el gobierno para incentivar el consumo y frenar la inversión, consiguiendo un modelo de crecimiento más equilibrado. Por otro lado, en China ha nacido un consumidor nuevo como resultado del aumento anual de los salarios que ha crecido de manera significativa a partir del año 2000 como puede observarse:

(Fuente: Banco Mundial y OCDE)

Esta nueva clase media china se ve afectada por una fiebre consumista que le hace adquirir bienes de consumo a una gran velocidad lo que se traduce también, en cambios en los patrones de consumo de alimentos de la población, es decir, el incremento del ingreso urbano se asocia a un cambio en la dieta del ciudadano chino: más proteínas, alimentos procesados y mayor exigencia de calidad en los productos. De esta manera, China tiene 247 millones de personas que demandan una nueva canasta de productos y contribuyen al aumento de los precios de aquellos productos que en su mayoría América Latina se encuentra en condiciones de proveer.

La política exterior China: Ascenso Pacifico y Soft Power

En este contexto, el interés de China por desarrollar relaciones más estrechas con América Latina se enmarca en un proceso de transformación de la política exterior donde incorpora la variable del soft power en su comprensión de las relaciones internacionales. El concepto de Soft Power (poder blando) es desarrollado teóricamente por Joseph Nye, y se utiliza para describir la capacidad de un actor político, como el Estado, de influir directamente en el comportamiento o los intereses de otros sujetos políticos por medio de instrumentos culturales o ideológicos. La importancia del llamado “poder blando” se ha incorporado progresivamente al discurso político como una forma de distinguir el atractivo generado por la cultura, los valores y las ideas, frente a los medios e instrumentos de “poder duro” (hard power), basados esencialmente en las capacidades militares.

Asimismo, como parte de esta estrategia China, el mantenimiento de la paz ha sido en su discurso uno de los ejes sobre los cuales pretende alcanzar el desarrollo y la modernización de la nación en el ámbito mundial. El “ascenso pacífico” es un concepto corriente, pero muy necesario en cuanto contiene las claves mediante las cuales el país ha ejecutado su política exterior y trazado el camino que va a transitar hasta culminar su programa de modernización a mediados del siglo XXI. Uno de los artífices del término, es Zheng Bijian, un pensador chino cuyas teorías sobre el globalismo y la transparencia, enfatizan la importancia de proyectar el poder blando y la paz.

Un ejemplo de Soft Power: los Institutos Confucio

Existe en China una herramienta púbica dispuesta específicamente a la difusión del idioma y la cultura llamada Hanban, dependiente del Ministerio de Educación de este país que se dedica a proporcionar recursos y servicios docentes relacionados con la lengua y la cultura china a nivel mundial. En el año 2014, Hanban creó el Centro Regional de los Institutos Confucio para América Latina, (CRICAL) que busca, a partir del reconocimiento de la identidad cultural propia de la región, permitir el desarrollo del trabajo conjunto entre los Institutos Confucio y Hanban en la difusión del idioma, cultura y costumbres chinas.

Para la materialización de CRICAL, el organismo firmó un convenio con la Universidad Santo Tomás de Chile, la cual facilitó un edificio de 1300 m2 en el centro de la ciudad de Santiago para el funcionamiento de esta institución. En América Latina existen 32 Institutos. Diez de ellos ubicados en Brasil, y cinco en México. Por su parte, Perú y Colombia poseen cuatro cada uno, luego están Argentina Chile y Ecuador con dos. Finalmente, quienes poseen un solo instituto son: Bolivia, Costa Rica, Cuba, Guyana, Jamaica, Bahamas y Trinidad y Tobago.

Inversiones chinas y deuda

 Al día de hoy, China ha publicado dos “Documentos sobre la Política China hacia América Latina y el Caribe”, uno en el año 2008 y el último en el año 2016. En ellos declara la región de interés estratégico:

“El gobierno chino estimula y apoya a las diversas empresas chinas con capacidad y de buena reputación a desplegar la cooperación en inversión en América Latina y el Caribe en materia de manufactura, agricultura, silvicultura, pesquería, energía, explotación de recursos mineros, construcción de infraestructuras, servicios, etcétera, en contribución al desarrollo socio económico de China y los países de la región”.

En dichas áreas, la Inversión Extranjera Directa (IED) china en América Latina resulta uno de los factores claves de la relación. En la siguiente tabla se puede observar la distribución de las mismas por principales países de destino (2001-2016) en millones de dólares americanos:

(Fuente: El papel de la IED China en América Latina y el Caribe: ¿Cooperación Sur-Sur? Consultado en: https://revistas.ucm.es/index.php/PADE/article/view/61489)

Por otro lado, adquieren relevancia los préstamos que la potencia asiática realiza a países sin solvencia económica que contraen cada vez más deuda para poder funcionar. Así los préstamos directos y créditos comerciales de China a América Latina, han pasado de ser casi cero en 1998, a más de US$1,6 billones en 2018. Esta cifra equivale al 2% por ciento del PIB mundial.

Así podemos concluir que China obtiene de América Latina Recursos que le permiten ser competitivo a nivel mundial y abastecer su mercado interno mientras crea lazos significativos a nivel cultural proyectando al plano internacional una imagen diferente de la usual, que se encuentra marcada por el secretismo y la falta de transparencia interna por su régimen comunista. Por último, se vuelve un socio estratégico y necesario para Latinoamérica, ya que no solo es un comprador que inclina la balanza comercial de manera favorable, sino que también es un inversor y prestamista clave para muchos países de la región que necesitan condiciones de crédito flexibles que China está dispuesta a dar.


De Ruba Leonel30/05/2022
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En enero de 2020, desde China se popularizó un término sanitario para denominar una enfermedad que rápidamente sería parte de la cotidianeidad de nuestras vidas: COVID-19. Ese virus, nacido como una epidemia, generó una crisis sin precedentes y transformó cabalmente a la geopolítica mundial. A dos años de su aparición, China aún toma políticas nacionales para su lucha que siguen afectando sistémicamente el devenir económico y político del orbe.

(Fotografía hecha por: Yang Jianzheng/VCG via Getty Images)

Es factible caracterizar a China como “la fábrica del mundo, cuestión que la ha convertido en una potencia económica cuyas tasas de crecimiento impactan fuertemente en el desarrollo económico del planeta.  En consecuencia, la evolución económica mundial está atada al éxito de las políticas nacionales que se aplican en el país asiático, más allá de las situaciones globales que se dan en otros actores.

Esas políticas nacionales chinas generan un shock sistémico en el concierto internacional que impacta fuertemente en las cadenas globales de valor. El peso de esas decisiones se define en que gran parte de las empresas del mundo dependen de insumos o bienes intermedios que son necesarios para el desarrollo de otros sectores productivos, cuyo rotulo lleva impreso el famoso: made in China.

El mundo ha debido enfrentarse a una problemática que perturba su economía por la creación desde el gobierno chino de una política sanitaria cuyo objetivo fue y es erradicar al virus de COVID-19 de sus tierras, denominándola “COVID Cero”. A través de esa decisión, China aplicó los llamados “lockdown” o sea cierres abruptos de regiones, provincias o ciudades en los que se prohibía básicamente cualquier tipo de actividades humanas, excepto aquellas conocidas como “esenciales”.

Está política fue diseñada a razón del momento inicial de la epidemia y como respuesta rápida al problema sanitario de magnitud que afectaba severamente la salud poblacional china; puesto que se repetían las imágenes de ciudadanos afectados por el virus falleciendo en calles, o los servicios hospitalarios saturados por dicha razón. Asimismo, el reciente virus no tenía registro científico alguno por lo que la medicina no hallaba el tratamiento adecuado que tuviera eficacia médica en su lucha y así poder aplicarlo masivamente.

Con el avance de una epidemia, que luego se transformó en pandemia, permitió una respuesta -aunque tardía- a nivel global. La Organización Mundial de la Salud decretó la pandemia, y los países en mayor o menor medida tomaron decisiones similares, pero también fueron hallando las alternativas sanitarias que permitieron obtener otro tipo de herramientas para su lucha mediante el conocimiento científico como vacunas, tratamientos, etc.

Aunque se fueron relajando las medidas sanitarias en el resto de los países en relación a los confinamientos extremos, la política desarrollada por el gobierno del Partido Comunista Chino, no varió en ese sentido. Al contrario, desde abril de este año, que se siguieron extendiendo las prolongadas cuarentenas como cierres de regiones y ciudades que produjeron severos deterioros al desarrollo económico chino, pero también internacional.

El “COVID Cero” y la nueva ola de contagios

La política sanitaria china de respuesta rápida al COVID-19 tuvo un determinado éxito para las necesidades políticas y sanitarias del país, ya que, con el cierre programado el gobierno chino pudo ir desarrollando otras tácticas como avances científicos que permitieran combatir la enfermedad, sin la necesidad de recurrir a medidas extremas como las aplicadas primariamente.

China se convirtió en un productor en escala de insumos médicos como barbijos, pistolas infrarrojas de lectura de temperatura corporal, y otros implementos necesarios. Además, destinó cientos de millones de dólares al desarrollo de medicamentos y vacunas que permitieran una solución científica para combatir los efectos que generaba la enfermedad en la población mundial.

(Fotografía obtenida vía Pixabay)

Al tener efecto las primeras medidas contra el COVID-19, y permitir así un cierto relajamiento de las medidas restrictivas, los países intentaron volver a una normalidad accediendo a liberar conexiones internacionales y el regreso al desarrollo de las actividades como antes del impacto global generado por el virus. Ello originó que el virus mutara generando cepas que convertían a la enfermedad en más contagiosa o más agresiva, logrando un cierto nivel de pánico no sólo entre la población sino en los gobiernos, porque se causaron reinfecciones o contagios masivos que eran difíciles de abordar.

Ante este nuevo escenario, China volvió a tomar nuevamente las primeras medidas restrictivas aplicando fuertes cierres que afectaron a diversas y distintas regiones del país durante el año 2021 y el año 2022. Actualmente, implican alrededor de más de 45 ciudades cerradas, cuya población está en alrededor de 400 millones que representan el 40% del PBI chino. En el último tiempo, Shanghái se ha convertido en el paradigma de esta política sanitaria por el impacto que genera tener clausurada y detenida al área metropolitana más grande de Asia.

Lockdown, las cadenas globales de valor y su implicancia en el mundo

¿Cómo es que una política sanitaria que se toma a nivel nacional agrega un condicionante más a la problemática global que perjudica los estándares de desarrollo económico global? Ello se explica en la interdependencia compleja que ha generado que el mundo se encuentre conectado generando lazos que van más allá de los canales tradicionales de la política y la diplomacia.

Retomando el concepto de que China es la fábrica del mundo, es necesario entender que con la expansión de la globalización durante los años noventa, las empresas tomaron políticas de internacionalización que significaron crear redes de producción instaladas por diferentes partes del planeta buscando así optimizar los costos -mayormente salariales- y en acelerar la producción a demanda. Esa política fue auspiciada por una mejora sustancial de las comunicaciones y la logística, destacándose el shipping.

Básicamente, esto significa que un teléfono móvil, un refrigerador o una laptop puede ser diseñados en el estadounidense Silicón Valley, pero se termina confeccionando en una fábrica instalada en algún otro punto del orbe, como puede ser el complejo industrial de Shanghái o de Wuhan.

(Fotografía hecha por: mjunior via Getty Images)

El apagón de regiones o ciudades enteras efectuado por el gobierno chino se tradujo en que aquellas empresas transnacionales que dependían de algún sector estratégico que se desarrolla en este país, hayan sentido el shock que significa el cese de la provisión de los productos que comercializan. Para graficar ello, la ciudad de Shanghái no sólo se destaca por su cantidad de habitantes, sino que es uno de los lugares más importantes para la industria manufacturera, tecnológica y logística mundial.

Es allí donde se concentra el 46% de la producción china de semiconductores, así como el equipamiento industrial esencial para sectores productivos alrededor del mundo. Además, según las estadísticas de 2021, desde su puerto se exporta el 20% del PBI de la República Popular China, por lo que afectó de sobremanera a muchas cadenas de valor globales que tienen su epicentro en este hub del comercio internacional.

Para citar ejemplos, Quanta es el mayor fabricante de computadores portátiles del mundo por contrato a demanda, produciendo entre otras la MacBook que está detenida en su elaboración -pese a que este año había informado un envío de 72 millones de laptops- . También Tesla informó que posee cerrada su fábrica de autos eléctricos en Shanghái que produce alrededor de 2000 vehículos por día.

Sumado a estos datos, es para resaltar el gran cuello de botella que se ha generado en el mundo del transporte marítimo. El cierre del puerto de Shanghái representa un grave problema para el costo de los embarques de productos en el mundo, recortando la disponibilidad de containers para el traslado de bienes y generando un problema más que importante para la distribución de productos a nivel mundial, todavía más cuando el resto de los países ha retornado a niveles de consumo previos a la pandemia.

(Fotografía obtenida a través GettyImages)

El mundo también paga las consecuencias

Xi Jinping y el politburó chino, asumen que esta política de “COVID Cero” conlleva ciertos perjuicios, pero sostienen que es su mejor herramienta para luchar contra la enfermedad en el país más poblado del mundo. Aunque para el regimen comunista no han sido de agrado las quejas que ha esbozado la Organización Mundial de la Salud al respecto.

China enfrenta no sólo problemas “indoor” en función de estas políticas, como la ralentización de su economía, las dificultades de acceso a alimentos o sanidad y el desgaste psicológico por parte de su población, ante este tipo de decisiones que generan hartazgo. A su vez, también enfrenta las medidas “outdoor “que se traducen en las presiones internacionales de alza de precios, la caída de la producción como desarrollo global, y posiblemente, la reducción de inversiones directas extranjeras en su economía por no considerarlo un actor confiable.

Mientras tanto, el orbe suma otro capítulo a la incertidumbre social, política y económica. En este último plano, las restricciones chinas se suman al impacto del conflicto ruso-ucraniano lo que podría retrasar el crecimiento hasta un 5% del PBI mundial y así se alimenta fuertemente el espiral inflacionario que afecta al acceso de bienes de consumo básicos en la mayoría de los países del mundo.

El concierto internacional será difícil de cambiar. Con la crisis del COVID-19, se ha marcado un supuesto “principio del fin” para la hiperglobalización, pero será muy arduo desarticular en el mediano plazo las grandes cadenas globales de valor, puesto que las interdependencias entre los principales actores económicos del mundo son muy profundas como para cambiarlas de raíz, sin antes no tener consecuencias imprevistas.


Bárbara Ojeda25/05/2022
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En nuestras sociedades, las ciudades son uno de los ámbitos en los que se perpetúan los roles de género y la división del trabajo según el género. En ese sentido, las ciudades son diseñadas y organizadas sin tener en cuenta que las formas en que las mujeres habitan, se mueven y trabajan en ellas. De manera que no son iguales que las de los hombres. Así, es hora de poner en discusión la producción socioespacial de nuestras ciudades actuales creadas por y para los hombres.

Las ciudades, al ser construidas pensando solamente en un usuario “masculino”, restringen el acceso de las mujeres al desarrollo económico y social. Al momento de construir ciudades no se suele tener en cuenta las necesidades de las mujeres. Esto se debe a que el entorno urbano está pensado a partir de las actividades relacionadas con la producción y el mercado de trabajo, tradicionalmente destinada a los hombres, dejando de lado las necesidades específicas de las mujeres que realizan tareas de “reproducción”; como el cuidado de niños y adultos mayores, las tareas del hogar, etc. Esto lleva a que, por un lado, se infravaloren las tareas reproductivas que tienen un rol central para el desarrollo de la economía de un país, y por otro, se perpetúen las desigualdades de género a gran escala.

Una mirada micro

Un ejemplo claro de estas desigualdades que se dan en el entramado urbano se puede encontrar en el uso del transporte público y los patrones de movilidad. En América Latina y el Caribe más del 50% de los usuarios de transporte públicos son mujeres, pero la mayoría de los sistemas de transporte público de la región no tienen en cuenta las necesidades de ellas. Las mujeres no hacen los mismos recorridos que los hombres, sus patrones de viajes no suelen ser uniformes debido a que muchas veces deben combinar sus recorridos a sus trabajos con las compras diarias, con viajes a las escuelas o guardería en caso de tener niños a su cargo, con desplazamientos a centros médicos, etc. Por eso, es necesario que se creen facilidades para transitar con cochecitos y se agreguen más paradas o combinaciones de rutas para que las mujeres no tengan que realizar extensos recorridos de un lugar al otro en calles poco concurridas.

Fotografía [Pixabay]

Problemas anexos contra la seguridad de las mujeres

Por otro lado, otro aspecto central al que se deben enfrentar las mujeres en las ciudades es la violencia de género en espacios públicos y la falta de seguridad. Es una realidad que las mujeres sufren de acoso sexual en mayor medida que los hombres, lo que deriva en que no puedan moverse en el espacio público de la misma manera que los varones. Por ejemplo, en México más del 65% de las mujeres que utiliza transporte público ha sufrido acoso sexual durante un viaje, y el 68% de las mujeres en Quito, Ecuador, manifiestan haber experimentado acoso sexual en espacios públicos.

En favor de construir ciudades más seguras e igualitarias se debe poner más iluminación en las calles, especialmente en los espacios peatonales y en las paradas del transporte público. Además, políticas dirigidas a sancionar el acoso sexual en los espacios urbanos son centrales. Esto lo ilustra el caso de la ciudad de Quito, donde se implementó el programa “Bájale al acoso”, que tiene como objetivo disminuir el acoso sexual en medios de transporte público y mejorar la respuesta en casos de violencia de género. De hecho, la efectividad de esta medida se puede ver reflejada en una disminución del acoso sexual en el ámbito del transporte en la ciudad de Quito.

Retrato de una joven mujer con una leyenda pintada en la frente en la que se lee: “No es no”, mientras participa junto a miles de personas (principalmente mujeres), en una manifestación por las calles de Madrid el domingo 25 de noviembre de 2018, durante la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en Madrid (España). [Fotografía: Hugo Ortuño Suárez]

Por último, no solamente es necesario que se diseñen ciudades pensando en las necesidades de las mujeres, sino que las mismas deben ser creadas y planificadas por mujeres. El sector de la construcción y la planificación es llevado a cabo mayormente por hombres en toda América Latina y el Caribe. Por ejemplo, en Argentina solamente el 4% de las personas que se dedican a la construcción son mujeres. Si queremos crear ciudades que tengan en cuenta el uso que hacen de los espacios públicos las mujeres, se las debe incluir en los debates, en los procesos de diseño y en la toma de decisiones al momento de pensar la construcción de nuestros espacios urbanos. Entonces, es central que las voces de las mujeres sean escuchadas con las sugerencias que tengan para aportar como ciudadanas y como trabajadoras de la construcción y arquitectas para que sus experiencias cotidianas y necesidades sean tomadas en consideración en el diseño de intervenciones urbanas y políticas públicas.

Conclusión

En fin, las mujeres y los hombres asumen diferentes tareas y responsabilidades derivadas de la división sexual del trabajo y de los roles de género impuestos, lo cual se plasma en la relación que cada uno tiene con el entorno. Sin embargo, esto es dejado de lado poniendo atención solamente a la esfera del trabajo, cuando la realidad es que las tareas reproductivas y de cuidado, tradicionalmente asignadas a las mujeres, no solamente se dan en la esfera privada, sino que también se extienden al ámbito público. Así, en las ciudades se terminan reproduciendo patrones socioespaciales que perpetúan los roles de género al favorecer las actividades productivas en detrimento de las actividades reproductivas. Esto lleva a que haya una desvalorización e invisibilización de las tareas reproductivas y de cuidado llevadas a cabo por mujeres. Aquí, la perspectiva de género en el urbanismo y en la planificación de las ciudades pone de relieve que las mujeres son agentes de derechos y, en relación con eso, pone el foco en la incorporación de las mujeres, con sus experiencias y vivencias cotidianas en los espacios urbanos, en los procesos participativos de diagnóstico, transformación y evaluación de políticas urbanísticas más inclusivas e igualitarias.

Esta es una explicación sin fines de lucro.


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Los mecanismos de adaptación al cambio climático demandan el desarrollo de capacidades sobre el desgaste de recursos del medioambiente. ¿Cómo los actores responsables pueden desempeñar un rol más activo? El artículo resalta los desafíos para la adopción de programas acorde a los factores de vulnerabilidad, reconociendo que aquellos son distintos.


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El último destino de los barcos

El transporte marítimo es la columna vertebral de la cadena de suministro global, ya que según el portal Marine Digital y estimaciones de UNCTAD, alrededor de 85% de los bienes que se producen en el mundo han sido transportados en barcos cuya flota de carga mundial estaba conformada por 95.4 mil barcos en 2019.

El tiempo que un barco es operativo oscila entre 30 a 40 años. Luego de este periodo, ¿qué es lo que ocurre con ellos? Las reparaciones o renovaciones para que pueda continuar en actividad ya no son rentables, por lo que son vendidos al mercado de desmanteladores de barcos, donde el precio de las embarcaciones varía entre 110 a 150 dólares por tonelada.

El proceso de desmantelamiento de embarcaciones se realiza a las estructuras de un barco obsoleto, que incluye el retirar todos los elementos de una embarcación y cortar la infraestructura de un barco, para que los materiales con los que fue fabricado puedan ser reciclados, como ocurre con el acero. Este proceso es complejo e involucra una serie de variables ambientales, sanitarias y laborales, las cuales repercuten en el medio en el que se desarrollan estas actividades.

Una breve historia del desmantelamiento de barcos

De acuerdo con un reporte temático, la Federación Internacional por los Derechos Humanos establece que las razones por las que esta industria emigró al sur de Asia se pueden resumir en los siguientes factores:

  • Se continúa con el patrón de migración a los países semi industrializados, al contar con mano de obra barata disponible.
  • En los 80, los países asiáticos contaban con menos regulaciones ambientales y de seguridad.
  • Los mercados locales se convirtieron en muy lucrativos en el comercio de acero y otros materiales, siendo así que los patios de desmantelamiento se convirtieron en los principales proveedores de acero
  • La ubicación geográfica conveniente, al encontrarse la región próxima a las rutas comerciales establecidas, facilitaron la labor de la industria.

    Infografía: Breve historia del desmantelamiento de barcos.
    Infografía: Breve historia del desmantelamiento de barcos.

El caso de Bangladesh

El Banco Mundial (BM) estima que actualmente, el centro global de la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos está ubicada en la zona geográfica de Sur de Asia, específicamente en India, Pakistán y Bangladesh, países que conforman entre el 70 y 80% de la industria internacional, China y Turquía cuentan con el resto, mientras que sólo 5% del volumen global de la industria es procesado fuera de los países mencionados.

En el caso particular de Bangladesh, la época dorada de esta industria empezó en 1980, cuando los dueños, repitiendo los patrones de este sector, tomaron ventaja de las pocas regulaciones existentes en material laboral y ambiental, así como de las condiciones geográficas adecuadas para realizar esta actividad. En Bangladesh, la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos juega un rol económico significativo al proveer una cantidad sustancial de acero y hierro para las industrias locales, siendo así que más de la mitad del suministro de acero en Bangladesh es proveído por esta industria. De la misma forma, Bangladesh es más rentable que Pakistán para la industria de desmantelamiento y reciclaje de barcos, ya que los márgenes de ganancia son de 16%, mientras que la ejecución de estas actividades en Pakistán produce un 3% de ganancia.

1)Impacto económico. Esta actividad genera cientos de miles de puestos de trabajo directos e indirectos, los cuales son ocupados por los sectores más pobres y marginados.
2) Empleo. Según estimaciones del Banco Mundial, existen 22 mil trabajadores en Bangladesh y 500 mil personas dependientes de esta industria . Las condiciones de trabajo en esta industria carecen de la regulación del gobierno de Bangladesh.
3) Condiciones de empleo. Los trabajadores están expuestos a los riesgos que implica manejar químicos tóxicos sin la protección adecuada y el cumplimiento de sus derechos laborales.
4) Riesgos. Los riesgos que genera esta actividad en la salud de los trabajadores a corto y largo plazo, empeora por la precaria situación laboral, la falta de acceso a servicios de salud y seguridad.

Un gran carguero esperando ser desmantelado en Alang, India. Salvacampillo / shutterstock
Un gran carguero esperando ser desmantelado en Alang, India. Salvacampillo / shutterstock

¿Se puede construir un mejor futuro?

Los niveles de rentabilidad de la industria de desmantelamiento de barcos en Bangladesh indican que hay posibilidades de desarrollar prácticas más seguras y sostenibles que no dañen la competitividad de la industria. Las propuestas elaboradas por el Banco Mundial para mejorar la situación de los trabajadores y el ecosistema contemplan un plan que mantenga los puestos de trabajo y las contribuciones de la industria a la economía de Bangladesh

A corto plazo se sugirió el registro de trabajadores, implementación de equipos de control de seguridad y contaminación en el sitio, elaboración de procedimientos de salud y seguridad así como un plan de acción de reciclaje de barcos. Mientras que, a mediano plazo se plantea contar con el equipamiento en el sitio, con un programa de entrenamiento, implementar un sistema de cuidado de salud, monitoreo de laboratorios. La propuesta a largo plazo es la instalación de una planta de tratamiento térmico de eliminación de residuos peligrosos que se encuentran en las embarcaciones.

De la mano de estas medidas propuestas, es fundamental que el crecimiento económico que genera la industria de desmantelamiento de barcos sea traducido en el desarrollo sostenible de la población de Bangladesh mediante la garantía, respeto y cumplimiento de sus derechos.

 

 


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Desde hace mas de una década, las debilidades estructurales en la región de América Latina han acrecentado considerablemente las brechas sociales. Este contexto particular genera a su vez grandes desafíos para la recuperación económica post COVID-19 en la región. La pobre gestión de servicios públicos de calidad de los estados es una limitante para la ejecución de los planes de recuperación post pandemia, teniendo como consecuencia una contracción del 7,3% de su PIB. Además, la deuda pública alcanzó el 7.7% del PBI de la región en abril, según datos del Fondo Monetario Internacional -FMI-, con una pérdida equivalente a 7 años de crecimiento económico, una tasa de desempleo del 10,7% y una tasa de pobreza de 33,7% de la población total, aumentando las brechas de desigualdad. El presente artículo analiza cómo las debilidades de larga data que afronta la región, sumado al endeudamiento generado para financiar las medidas de emergencia representa grandes desafíos para la recuperación de la región en 2022.

"[Foto:Toma aérea de los edificios en el barrio de tugurios de la comuna 13 en Medellín, Colombia vía Freepik]
“[Foto:Toma aérea de los edificios en el barrio de tugurios de la comuna 13 en Medellín, Colombia vía Freepik]”

El turismo es uno de los sectores económicos más afectados en América Latina debido al COVID-19. En algunos países caribeños este sector representaba el 50% de su PBI. Esto puede observarse con la quiebra de LATAM y Solways Tours Argentina, una operadora exclusivamente mayorista de perfil multidestino, debido a las restricciones sanitarias, la reducción de la movilidad y los cierres fronterizos como medidas contra la pandemia del COVID-19. Estas pérdidas económicas conllevaron a muchas personas a migrar según la CEPAL, en donde en el 2020 se estimó que había 11,9 millones de migrantes en Latinoamérica y 40 millones de migrantes latinoamericanos en todo el mundo.

Sin embargo, los países trabajan en políticas y acuerdos para frenar la migración, como también aumentar los sectores productivos para coadyuvar a generar mejores condiciones de vida y desarrollo, como la Convención Internacional sobre la Protección de los Derechos de Todos los Trabajadores Migratorios y de sus Familiares, el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular (GCM). Pese a ello, existen factores externos que afectan la recuperación económica de los países, como el lento proceso de vacunación, donde solo el 13,6% de la población de la región ha completado el esquema de la vacunación, y el incremento de distintas cepas. Asimismo, los riesgos macroeconómicos como la posible reversión de la política monetaria acomodaticia de Estados Unidos, que afecta de forma directa a Latinoamérica (es realmente complicado que la inflación vuelva a valores inferiores), lo que conlleva a tasas bajas de interés.

En el 2020 la región cerró con una deuda promedio de 79.3% del PBI, un 10,4% mas que el PIB regional del 2019, según datos del FMI. En esa línea, con datos de la Escuela de Administración de Empresa -EAE Business School-, entre los países con mayor endeudamiento de la región, se encuentra Brasil con el 100% de su deuda del PIB, y Argentina con el 97%. En contraste, según datos del FMI, se estima que Perú cerrará este año con un aumento del 8,5% en su PIB, Chile con 6,2%, Argentina con 5,8%, Colombia con 5,1%, México con 5% y Brasil con 3,6%. Mientras que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe -CEPAL- estima que Latinoamérica crecerá un 2,9% para el siguiente año, en donde el déficit conllevará a generar que la deuda pública sea del 79,3% del PIB.

Por lo anterior, se puede observar que Latinoamérica tendrá una recuperación y crecimiento económico a corto plazo, los cuales se verán afectados por los daños estructurales como el la exacerbación de la deuda pública, pobreza, desigualdad socioeconómica, al igual que las crisis coyunturales de índole política y social, que afectarán las distintas políticas fiscales y por ende, la distribución del gasto público, frenando el crecimiento económico.

Medidas para afrontar el shock económico

Foto: Prensa libre
Foto: Prensa libre

Entonces, cabe cuestionarse: ¿cómo mejorar la inversión y manejar los presupuestos que coadyuven a enfrentar las consecuencias, retos y amenazas del COVID-19 en la región? Una de las soluciones es implementar una eficiente gestión de la administración, estructurar presupuestos transparentes enfocados a combatir las consecuencias derivadas de la pandemia. Asimismo, es necesario que se implementen políticas de emergencia transversales y sectoriales que no solo transformen sino fortalezcan la inversión pública y privada, así como la reactivación económica sostenible. Más allá de las políticas fiscales, se debe invertir en políticas industriales y tecnológicas para impulsar el crecimiento, aumentar la productividad de las naciones, elevar la empleabilidad de calidad, el turismo y comercio, para que de esta forma, se genere más desarrollo en la región, que minimice las consecuencias tanto históricas como catastróficas que dejará la pandemia.

Tal como señala el informe “La paradoja de la recuperación en América Latina y el Caribe. Crecimiento con persistentes problemas estructurales: desigualdad, pobreza, poca inversión y baja productividad” de la CEPAL, en el 2020 se alcanzó uno de los niveles más bajos de inversión en la región, cerrando con un 17,9% del PIB, con la caída de mercado ocupados hasta un 0,9%, participación femenina de 46,9%, con una tasa de 12,5% de pobreza extrema, 33,7% de pobreza, aumento del 2,9% de desigualdad en cuanto a la distribución del ingreso, deuda pública hasta del 72% y deuda externa del PIB de 56,3%. Estas cifras representan las brechas tan desiguales en la región convirtiéndose en obstáculos para el acceso a los derechos, el bienestar y el optar a mejores oportunidades, por ende a mejores condiciones de vida y a un desarrollo integral.

Este shock económico evidencia la vulnerabilidad socioeconómica de la región y las proyecciones indican que estos niveles solo continuarán en aumento para cerrar el año, representando grandes desafíos para el 2022. Más aún, según datos del Banco Interamericano de Desarrollo -BID- se espera una tasa de crecimiento inferior de -1,1%, impidiendo alcanzar los niveles pre-crisis del COVID-19, debido a que la tasa de crecimiento actual no es sostenible y a la poca productividad a causa del desempleo. Estos factores conllevan a contraer parte del PIB que afecta la economía. En la siguiente imagen se encuentran los principales desafíos para la región en 2022 según IPSOS.

Por lo que, es necesario fortalecer los ingresos tributarios, reducir la evasión fiscal, generar mayor acceso a la liquidez internacional y a los mecanismos multilaterales, que faciliten el manejo de la deuda, como también fortalecer la banca de desarrollo regional para aumentar de esta forma, la capacidad de préstamos y de respuestas a la pre y post pandemia. Además, es necesario establecer un mecanismo multilateral de reestructuración de la deuda para hacer frente a las obligaciones contraídas con los acreedores privados. También crear instrumentos innovadores para mejorar el acceso al financiamiento e incluir de esta forma a los países de ingreso medio -como lo son los países de Latinoamérica- en todas las iniciativas de alivio de la deuda y acceso a liquidez (CEPAL, 2021).

Latinoamérica necesita invertir en oportunidades de emprendimientos, digitalización e innovación, que han tenido auge en la pandemia con el trabajo virtual remoto. Debido a que en complejo escenario, la región continúa necesitando reestructurar sus políticas sociales, económicos y políticas para superar la crisis e invertir en productividad, ya que, si bien la inversión se recuperará a medida que las economías se normalicen, volver a los niveles anteriores de inversión a la pandemia será un proceso lento y altamente vulnerable hacía los reveses en el entorno actual de expectativas persistentemente bajas de crecimiento a largo plazo. Paralelamente, es necesario crear e implementar entornos legales que faciliten la creación y crecimiento de nuevas empresas, el desarrollo de mercados financieros y capital de riesgo que garanticen la financiación de estas empresas, abriéndose al comercio y reduciendo las barreras arancelarias.

 

 


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Los papeles de Pandora es la investigación periodística más grande a nivel mundial después de los Archivos FinCen que ha realizado el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés), con la participación de más de 650 reporteros y 150 medios sobre los paraísos fiscales o mejor conocidos como offshore heavens. El siguiente artículo, describe la filtración de documentos que expone las dinámicas de la élite mundial.


Maria Gomez11/10/2021
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Este pequeño país de los lagos africanos fue epicentro de la atención internacional, entre los meses de abril y junio de 1994. El mundo observó con estupor, la ferocidad de la violencia étnica, en uno de los mayores genocidios de la humanidad. La crueldad desplegada entre los miembros de los clanes hutus y tutsis, se cobró la vida de millones de ruandeses y forzó el desplazamiento de cientos de miles.