La brecha salarial de género persiste a nivel global: las mujeres perciben en promedio 73 centavos por cada dólar que ganan los hombres en economías de altos ingresos. Frente a este panorama, la transparencia salarial se consolida como herramienta clave para visibilizar desigualdades y promover la rendición de cuentas. La Unión Europea, el Reino Unido y catorce estados de EE. UU. ya implementan marcos regulatorios que exigen publicar rangos salariales, prohíben solicitar historial de ingresos y sancionan brechas injustificadas. Pero la transparencia sola no basta: requiere políticas de cuidado, licencias y acceso equitativo al mercado laboral.









