Sudán enfrenta una crisis humanitaria catastrófica: 30 millones necesitan ayuda, 12,4 millones están desplazados y el sistema sanitario colapsó. Aunque hay evidencia sólida de crímenes de guerra y violencia étnica, la determinación de genocidio sigue siendo compleja. La respuesta internacional —diplomacia, asistencia humanitaria, investigaciones de la ICC— choca contra límites operativos que reducen su eficacia. Sudán expone las grietas del sistema internacional para responder a crisis masivas en tiempo real.