02/10/2022 MÉXICO

Reino Unido archivos - United Explanations

De Ruba Leonel09/09/2022
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“The London Bridge is down”, esta era la comunicación en código que pondría en alerta a los distintos departamentos ministeriales, y a la propia oficina de la Primera Ministra, enterándose así del fallecimiento de la monarca inglesa. Eso ocurrió el 8 de septiembre a las 16:30 en su residencia de verano en Balmoral, Escocia. Así se marcó el final de una longeva era en el Reino Unido.

Isabel Alejandra María Windsor, nació en Londres el 30 de abril de 1926, y murió el día de ayer a los 96 años de su natalicio, habiendo ejercido su rol constitucional durante 70 años. De esta manera, se convirtió en la monarca con más años en el poder en su país, no obstante, en la historia mundial es la segunda monarca con mayor período portando la corona en su cabeza detrás del Rey Luis XIV de Francia que gobernó por 72 años.

Sin embargo, Isabel jamás pensó de pequeña en ejercer el mayor puesto de la Casa Real donde nació. Por eso, su infancia transcurrió fuera de los grandes focos y escrutinios de la sociedad de su época, puesto que al nacer no era la futura Princesa de Gales ya que su padre Albert era el Duque de York, y no quien debería acceder al trono según la ley sálica, sino su tío David, el hijo primogénito del Rey Jorge V, y su esposa, la reina María de Teck.

En un giro inesperado para la época, al fallecimiento de su abuelo, su tío David -quién brevemente utilizó el nombre de Eduardo VIII-, no accedió al trono por un escándalo trascendental vinculado a su relación amorosa con la estadounidense Wallis Simpson, lo que le impidió según los estándares tradicionales, y aún más, los morales de la Iglesia Anglicana, ser coronado como Rey debiendo abdicar en favor de su hermano Albert.

De esta manera, de muy pequeña y sorpresivamente, Isabel debió afrontar el llamado a servir a su país. Esto la llevó a forjar un fuerte carácter como apegarse solemnemente a las tradiciones y al rol constitucional que iba a desempeñar, lo que le valió el cariño de su pueblo hasta el último día de su reinado. Por este motivo, es recordado su discurso que realizó al asumir: “Declaro ante todos ustedes que toda mi vida, ya sea larga o corta, estará dedicada a su servicio y al servicio de nuestra gran familia imperial a la que todos pertenecemos”.

70 años de reinado, una era

Los números hablan por sí solos. Ha sido un reinado longevo, no por ello, esquivo de situaciones que generaron cambios en Gran Bretaña y en el mundo a los que la Reina, sin desapegarse de la tradición, logró capear como adaptar a una de las Casas Reales más estrictas en sus costumbres.

Para poder dimensionar tan sólo el paso del tiempo durante el Reinado de Isabel, podemos enunciar que han desempeñado su rol 15 primeros ministros del Reino Unido, entre quienes se destacan Winston Churchill, Margaret Thatcher y Tony Blair. Además, ejercieron su mandato 13 presidentes de los Estados Unidos como Eisenhower, Kennedy, Reagan, Bush, Obama y Trump. Por otro lado, hubo 6 papados católicos mientras Elizabeth regía Inglaterra.

Esta dimensión del paso del tiempo, nos permite entender que su rol institucional sirvió para que la Gran Bretaña de posguerra, que como Europa toda se encontraba en plena reconstrucción luego de la Segunda Guerra mundial, lograra encontrar su rol en el nuevo orden mundial bipolar que se avecinaba con la guerra fría. Entre estas tareas, la de controlar a su gobierno y asesorarlo ante diversas situaciones, ha sido el mayor valor de su reinado.

Si bien tuvo que comenzar a desempeñar su labor con tan solo 25 años, comprendió cabalmente la necesidad de utilizar adecuadamente los símbolos, protocolos y su rol para permitir una mejor acción de su gobierno ante el desarrollo de su política exterior sin involucrarse en detalles políticos partidarios. Conocido es que a modo de soft power sirvieron sus banquetes de gala u otros encuentros diplomáticos con lideres mundiales, embajadores u otros funcionarios.

Afrontando la perdida gravitante de poder de la Corona Británica, Isabel procuró preservar el espacio político del antiguo imperio británico, brindando un espacio protagonista a la creación de la Commonwealth o “Mancomunidad de Naciones”, tras el proceso de descolonización iniciado en los años ’60. Con ese objetivo en mente, viajó largamente por el mundo como ningún otro monarca lo había hecho, generando una relación más fluida con sus súbditos de la más diversas razas, creencias y culturas. El mayor logro de ello, es que ha sido la Jefa de Estado de 15 naciones y que la mancomunidad posea un número de 54 países asociados a ella.

(Foto: Getty Images. Reina Isabel ante la Commonwealth).

Asimismo, en estos 70 años de reinado, Isabel asistió como espectadora a los hechos históricos más importantes de la humanidad como la segunda guerra mundial, la crisis de los misiles entre Estados Unidos y la extinta URSS, la llegada del hombre a la luna, la puesta en funcionamiento del televisor a color, la entrada y salida del Reino Unido en la Unión Europea, la creación de internet, la caída del Muro de Berlín y también la pandemia de COVID.

Ante todos estos hechos, la Reina ha brindado escuetamente sus opiniones en algunos, en otros interactúo con los protagonistas de aquellos hechos, y en otros simplemente, jamás ha emitido una opinión pública audible por el gran público.

Cabe destacar que el cariño de su pueblo siempre ha sido una constante aunque hayan existido momentos de debilidad en ese lazo. Por un lado, los escándalos de la familia más cercana a la monarca y ciertos acontecimientos cercenaron u opacaron en oportunidades su autoridad real. Son recordados dos hechos puntuales donde la popularidad de la fallecida reina fue puesta en duda, el primero de ellos, ha sido la tragedia de Aberfan en donde una avalancha de lodo hizo desaparecer a una población en Gales, quitándole la vida a 144 personas. El rechazo a visitar la zona de desastre para asistir en el dolor a sus súbditos y la aparente falta de tacto en cuestiones humanitarias, marcó para la propia monarca un error que la acompañó durante mucho tiempo.

El segundo de estos hechos trágicos, y sobre el que mayor recuerdo existe en la memoria reciente, es la trágica e inesperada muerte en un accidente automovilístico en París de la Princesa Diana de Gales. Ante la impasividad del pueblo británico, y siguiendo la tradición de que a un miembro que había sido desafectado de sus deberes reales no se debería brindarle honores de estado, la relación entre pueblo-monarca tambaleó. Existieron encuestas momentáneas que arrojaban un resultado mayoritario para eliminar la monarquía del Reino Unido, generando una crisis constitucional.

Luego con un mensaje conciliador, reconociendo en parte sus errores y su activo rol en el funeral de la Princesa rindiéndole honores, volvió a reconciliar al pueblo con su Reina. Ello luego fue puesto de manifiesto en cada una de las celebraciones por los jubileos de su largo reinado.

El mundo despidió a la Reina, Gran Bretaña comienza su duelo

Luego del anuncio oficial del Palacio de Buckingham, a través de la BBC, sus sitios web y las redes sociales oficiales, se impondrá un mes de luto. Aunque inmediatamente se aplicaron todos los protocolos establecidos para la concreción de los respectivos oficios luctuosos que finalizaran con el correspondiente funeral de Estado.

Mientras tanto, Carlos III asumirá sus deberes reales manteniendo una reunión con la Primera Ministra, Liz Truss, y su gabinete. Luego, receptará las condolencias del Parlamento en Westminster, para iniciar una gira de tres días que lo llevará a los demás países de la unión: Irlanda del Norte, Escocia y Gales.

(Foto: Pixabay. Familia Real inglesa en el 70° aniversario del reinado).

El Reino Unido se ha apagado durante el día de ayer, guardando un respetuoso silencio, dejando a oscuras y con la bandera a media asta en los edificios más importantes de Londres, su capital. Otros edificios del mundo han optado de manera similar tal como la Torre Eiffel de París.

Los Jefes de Estados y los Jefes de Gobierno del planeta, han rendido sus respetos a la fallecida regente británica con mensajes de aliento para su familia y su pueblo. Cabe destacar que algunos países, tomaron medidas de trascendencia ante la noticia, por ejemplo, Brasil decretó tres días de duelo nacional.

Britania llora, pero asiste silenciosamente al cambio de era

La muerte de la reina es una tragedia nacional. Generaciones enteras han desarrollado su vida bajo el cuadro de “Elizabeth Regina” y el famoso himno “God save the Queen”, por lo que, para los británicos resulta relevante ser espectadores del cambio de una forma de ejercer el rol constitucional más alto de su país.

A su vez, su muerte conlleva a un nuevo cambio ante un escenario local e internacional por demás volátil. El mundo sigue en transición de un sistema unipolar a un sistema multipolar con extensas complicaciones, entre ellas, las consecuencias económicas y sociales que generó la pandemia de COVID-19, los fuertes coletazos de la guerra geopolítica entre Estados Unidos y China, sumado a los efectos del Brexit junto al conflicto ruso-ucraniano.

La asunción de su hijo el Príncipe de Gales, convertido ahora en el Rey Carlos III es similar en cuánto a los claros desafíos que deberá asumir, pero con el agravante que en el puesto de Primer Ministro no lo aguarda un victorioso Winston Churchill, sino un gobierno que ha asumido su deber hace 48 horas a razón de la renuncia del anterior gabinete por una grave serie de escándalos.

Esta situación pone en juego otros aspectos de la vida británica, que deberán ser analizados próximamente con mayor exhaustividad, pero que sin dudas, serán los tópicos de discusión o agenda pública en aquellas tierras. Entre ellos podemos referir a una posibilidad de desmembramiento del Reino Unido atento al llamado a un referéndum en Escocia y a los intentos de reunificación de Irlanda del Norte, máxime cuando para muchos Isabel era la sintesis de permanencia o pertenencia a un reino que no será el mismo.

Otros temas no menos importantes que preocupan a los británicos, son los altos niveles de inflación que afectan a la economía, el desafío de seguridad nacional que implica Rusia y las consecuencias de un Brexit que aunque ratificado, aún digiere sus resultados.


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Mary Elizabeth Truss parece cumplir con todos los requisitos para su nuevo rol. Mujer, de derechas y oxonian.

Si bien la gestión de Boris Johnson tuvo grandes triunfos como la solución del conflicto del Brexit, desde que inició la moción de censura en su contra debe estar arrepintiéndose de las fiestas que se llevaron a cabo en Downing Street durante las navidades de 2020.

Además de su dimisión, una de las consecuencias es el ascenso al rango del Primer Ministro británico de Mary Elizabeth Truss. Esta mujer, desconocida para el gran público, seguirá con los 12 años de administración del Partido Conservador en el Reino Unido.

Mary Elizabeth “Liz” Truss. Fuente: https://www.elizabethtruss.com/

Nacida en el seno de una familia progresista en Oxford e hija de un profesor de la Universidad de Leeds y de una enfermera, durante su infancia fue, junto a sus padres, a protestas en contra del gobierno de Thatcher del cual ambos eran férreos opositores. Los años pasaron y esa niña que había sido elegida para interpretar el rol de la Dama de Hierro en una simulación de votación se sumó a las filas del Partido Conservador en 1996, rompiendo así la tradición de su familia.

Llega al cargo de Primer Ministro con apenas 47 años y tras haber ocupado cargos como Miembro de la Cámara de los Comunes, habiendo sido elegido por South West Norfolk en el 2010, tras lo cual fue Secretaria de Estado en las carteras de Medio Ambiente, Justicia , Comercio, Mujeres e Igualdad y Relaciones Exteriores. Desde el día 5 de septiembre es oficialmente el Líder del Partido Conservador.

Mary Elizabeth “Liz” Truss. Fuente: https://www.elizabethtruss.com/

Pero todo esto ya se sabe, por ello resulta interesante ver qué posibilidades había de tener a una mujer como Elizabeth Truss en el cargo. Una cuestión importante es tener en cuenta que el Partido Conservador tiene mayoría en las Cámaras, razón por la cual era natural la elección de alguien del partido. Este dato no se contradice con la tradición británica de los últimos 100 años, si tenemos en cuenta que el 63% de los Primeros Ministros elegidos han surgido de las filas del Partido Conservador. En cuestiones de disciplinas partidarias, resulta interesante el caso de Ramsay MacDonald, quien en agosto de 1931, abandonó el Partido Laborista y creó el Partido Laborista Nacional, sin dejar su rol como Primer Ministro.

Respecto al lugar de origen, la gran mayoría de quienes han ocupado el rol son originarios de Inglaterra (con un 76,9%), seguidos por Escocia (un 15,4%), Canadá (3,8%) y Estados Unidos (3,8%). Resultan llamativos dos datos, que los únicos nacidos fuera de las islas ocuparon el rol con casi un siglo de por medio (Andrew Bonar Law y Boris Johnson, respectivamente), y que no hay ningún nativo de Gales o Irlanda del Norte.

Si es por cuestiones de género, es poco común que una mujer ocupe el rol dado que el 11,5% de quienes ocuparon el cargo fueron mujeres. Sin embargo, todas estas mujeres han sido electas por medio del Partido Conservador. Este dato no es menor si se tiene en cuenta otra característica común de Truss con Thatcher y May, que el alma mater, las tres han sido alumnas de Oxford (siendo Truss la única que nació además en dicha ciudad) aunque de distintas carreras. Además, las tres habían sido electas durante el reinado de Elizabeth II, quién es la Monarca con más Primeros Ministros en los últimos 100 años (un 55,6%), algo comprensible si se tiene en cuenta que lleva casi 71 años en el trono.

En conclusión, era predecible que sea alguien del Partido Conservador quien ocupe el rol (sobre todo por ser el partido con la mayoría en las Cámaras), sin embargo, fue llamativa la elección de una mujer.


Javier Naveira11/02/2015
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A pesar del auge de UKIP durante el último par de años, David Cameron y su partido conseguían apaciguar sus propuestas populistas. No obstante, después de las elecciones europeas del pasado mayo donde el partido de Nigel Farange consiguió una sorprendente victoria, Cameron se vio obligado a reorientar sus propuestas de modo que se asimilasen más a las del UKIP y, en especial, aquellas en torno a la inmigración.


Mario López04/11/2014
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El derecho de voto de los prisioneros ha enfrentado al Reino Unido y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos durante una década. Durante el último congreso del partido conservador, David Cameron anunció una reforma para que los jueces británicos puedan ignorar la jurisprudencia del Tribunal de Estrasburgo. ¿Un guiño a los votantes euroescépticos u otro puente roto entre las islas británicas y el continente?