29/11/2020 BARCELONA

Tíbet: el conflicto interminable

Pray for everyone [Foto: Cindy vía Flickr].
Las tensiones entre el Gobierno chino y Tíbet llevan repitiéndose desde mediados del siglo XX. El conflicto ha pasado por diferentes fases, pero muchos años después aún no se ha llegado a la resolución.

Una breve historia del conflicto

Entre la caída del imperio manchú, producida en 1911, y el triunfo de la revolución de Mao Zedong en 1949, Tíbet disfrutó de altos grados de independencia. Aunque Pequín no renunció al territorio, encontró otros problemas de primera envergadura. De hecho, en 1912 el Dalai Lama escribió una proclama que muchos han interpretado como una declaración formal de independencia.

Una vez creada la República Popular de China, los tibetanos presentaron resistencia, pero en 1951 una delegación enviada por el Dalai Lama firmó el Acuerdo de Liberación Pacífica de Tíbet en China. También conocido como el Acuerdo de los 17 puntos, este pacto supuso el reconocimiento de Tíbet como una provincia autónoma tutelada por el ejército chino. A pesar de ello, se preservaba la libertad religiosa y el Dalai Lama seguía siendo la principal autoridad de la zona. En un principio, China parecía respetar el Tíbet tradicional, pero progresivamente se limitaron poderes y se restringió el budismo, al mismo tiempo que se fomentaba la migración han a la zona.

Tenzin Gyatso - 14th Dalai Lama [Foto: Christopher Michel vía Flickr]
Tenzin Gyatso – 14th Dalai Lama [Christopher Michel vía Flickr]
 La situación fue complicándose hasta que en 1959 el XIV Dalai Lama,  junto  con el resto del gobierno de Tíbet, huyeron a India, donde  formaron el  gobierno tibetano en el exilio. Unas 80.000 personas  siguieron al gobierno  tibetano y emigraron del país, mientras las  tropas chinas se hacían con  el control absoluto de Tíbet. En 1965  Tíbet pasó a ser una comunidad  autónoma de la República China, pero  esto no conllevó ninguna mejora  significativa. Un año más tarde, tuvo  lugar la Revolución Cultural, que implicó  graves daños al patrimonio  cultural tibetano, así como persecuciones,  encarcelamientos y  humillaciones a los monjes. Miles de tibetanos, además,  fueron  confinados a campos de reeducación para el trabajo, denominados   laogai.

 Durante los últimos años, ha habido encuentros sino-tibetanos, pero  estas conversaciones no han tenido resultados efectivos, ya que las partes no conciben de la misma manera estas negociaciones. Mientras que el objetivo de los tibetanos es llegar a una solución política que descongestione la situación, China no reconoce ninguna finalidad política. Para Pequín, los enviados del Dalai Lama sólo representan al líder espiritual y, por tanto, se les niega cualquier representatividad política.

El exilio

El exilio ha marcado la historia reciente de los tibetanos. El propio Dalai Lama y los miembros del gobierno tibetano huyeron a India en 1959. A partir de ese momento, se constituyó el Gobierno tibetano en el exilio, que recibe el nombre de Administración Central Tibetana y tiene su sede en la ciudad india de Dharamsala. La Administración Central Tibetana sigue la misma estructura que las democracias parlamentarias.

El XIV Dalai Lama nació en 1935 en una familia de campesinos de la provincia de Qinghai, en Amdo. Una vez exiliado en la India de Nehru, se dedicó a formar la Administración Central Tibetana. Muy crítico con el sistema político tibetano previo a la invasión china, se inclinó por el modelo de democracia parlamentaria para la Administración Central. Declarado gran admirador de Gandhi, ha defendido la resistencia no violenta y fue condecorado con el Premio Nobel de la Paz en 1989. En marzo de 2011, el Dalai Lama anunció su renuncia a los cargos políticos, pero se ha mantenido como la máxima autoridad espiritual y religiosa del pueblo tibetano.

Existe una característica esencial del pueblo tibetano esencial en su cultura: su lengua. Las personas se sienten parte de la misma comunidad tibetana, estén dónde estén, si hablan alguno de los dialectos del tibetano.

A pesar de la diversidad dialéctica, hay una sola lengua escrita proveniente directamente de los clásicos de la literatura. La religión, y concretamente el budismo, es otro rasgo determinante de la cultura tibetana. Aún así, hay que señalar que no todos los tibetanos son budistas, sino que hay otras religiones minoritarias. Así pues, el budismo es un factor de peso para la identidad tibetana, pero no es excluyente, puesto que los musulmanes y los bonpos se sienten igual de tibetanos que los budistas.

Mujer tibetana rezando frente al templo Mahabodhi en India. [Foto: Justin Adams vía Flickr]
Mujer tibetana rezando frente al templo Mahabodhi en India. [Justin Adams vía Flickr]

Tibetan Youth Congress es una organización no gubernamental que agrupa unos 20.000 tibetanos en el exilio. Su finalidad es reinstaurar la independencia de Tíbet con una demarcación territorial que integre las provincias de U-Tsang, de Kham y de Amdo. Para ello, usan diversas tácticas políticas, consistentes, esencialmente, en difundir la causa tibetana a nivel internacional y en presionar políticamente. En ocasiones, este Congreso ha discrepado de la línea oficial de no violencia impulsada por el Dalai Lama. En los ochenta, por ejemplo, se llevó a cabo algún incipiente acto terrorista. Desde algunos sectores se criticaba que, pese a la resistencia pacífica de los tibetanos, el mundo, mayoritariamente, se resistía a escuchar sus demandas de auxilio.

¿Cuáles son las causas del conflicto?

El factor identitario y la lucha por el poder político son elementos fundamentales. La cultura tibetana, con su historia, su lengua y su escritura propias, ocasiona que los tibetanos se sientan parte de una misma comunidad distintiva. El territorio es otro aspecto controvertido. La Región Autónoma de Tíbet sólo integra, a grosso modo, la mitad de la extensión que los tibetanos denominan Tíbet. La entidad política de Tíbet está dividida en cinco estructuras administrativas diferentes de China, siendo una de ellas la Región Autónoma de Tíbet.

Tibetanos y chinos topan con visiones contradictorias. Lo que unos reconocen como Bod, término tibetano que significa Tíbet, los otros lo ven como un conjunto de territorios que forman parte de diversas entidades del Estado chino. El Gobierno tibetano en el exilio acepta un gobierno autónomo como solución a la crisis, pero pide una demarcación territorial diferente a la de la Región Autónoma de Tíbet. Esta nueva demarcación debería incluir las provincias de U-Tsang, de Kham y de Amdo.

Otra causa es la dimensión geoestratégica, puesto que Tíbet se encuentra entre dos potencias, China e India, y su territorio contiene cuantiosos y ricos recursos naturales. Así pues, el control de las riquezas de Tíbet es otra de las causas inherentes al conflicto. En este punto, el historiador Josep Lluís Alay habla de maderas y minerales, pero subraya, principalmente, dos tipos de recursos: el agua y el litio.

Consecuencias del conflicto

Cabe mencionar la gran revuelta tibetana de 2008. El 10 de marzo se celebraba el 49 aniversario del alzamiento en contra de la ocupación china que acabó con una dura represión y con el exilio del Dalai Lama y de los miembros del gobierno de Tíbet. Unos quinientos monjes del monasterio de Drepung, en Lhasa, se manifestaron pacíficamente. Como consecuencia, fueron golpeados por policías y soldados, dispersados con gases lacrimógenos y diez de ellos fueron detenidos. Las protestas se siguieron durante los días posteriores y acabaron con sistemáticas violaciones de los derechos humanos y con centenares de detenciones.

Según el Informe Anual 2013 de Amnistía Internacional, las autoridades chinas siguieron reprimiendo el derecho de los tibetanos a disfrutar de su cultura. Asimismo, los derechos a la libertad de religión, expresión, asociación pacífica y reunión fueron gravemente vulnerados. Además, persistió la discriminación socioeconómica de los tibetanos. Durante 2013, se prendieron fuego 83 monjes, monjas y laicos de etnia tibetana. En enero, las fuerzas de seguridad dispararon contra manifestantes en la provincia de Sichuan, causando la muerte de una persona y dejando heridas a muchas otras. También se mantuvieron las campañas “patrióticas” y de “educación” emprendidas por China, así como las expulsiones de monjes y las injerencias en la administración de los monasterios.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Anna Medrano

(Barcelona, España) Licenciada en Comunicación Audiovisual y en Historia. Máster en Derechos Humanos, democracia y globalización. Ha trabajado en el sector sociocultural y ha colaborado en diferentes proyectos académicos. Especialmente interesada en la situación de los derechos humanos y en el estudio del presente desde una perspectiva histórica.


One comment

  • Johans Oropeza

    05/03/2015 at

    que buen post, tengo solo unos días en su pagina y me encantan los temas y sobre todo su parcialidad y capacidad de investigación. Sigan así, los felicitos

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