21/05/2022 MÉXICO

¿Por qué empezó el conflicto y qué está pasando en Ucrania?

Es innegable el pasado histórico, político y sociocultural que Rusia y Ucrania comparten como naciones que alguna vez pertenecieron a la ex Unión Soviética. Por ello es indispensable reflexionar sobre las causas del conflicto ruso-ucraniano tomando en cuenta las tensiones bélicas suscitadas en el 2014 y los hechos que acontecieron hasta la actualidad. La anexión de la península de Crimea a territorio ruso y el fortalecimiento de grupos separatistas prorrusos en las provincias secesionistas de Donetsk y Luhansk, más conocida como región del Dombás, ha ampliado la brecha de cordialidad que existía entre ambos países.

 


Es innegable el pasado histórico, político y sociocultural que Rusia y Ucrania comparten como naciones que alguna vez pertenecieron a la ex Unión Soviética. Por ello es indispensable reflexionar sobre las causas del conflicto ruso-ucraniano tomando en cuenta las tensiones bélicas suscitadas en el 2014 y los hechos que acontecieron hasta la actualidad. La anexión de la península de Crimea a territorio ruso y el fortalecimiento de grupos separatistas prorrusos en las provincias secesionistas de Donetsk y Luhansk, más conocida como región del Dombás, ha ampliado la brecha de cordialidad que existía entre ambos países.

Artículo escrito por Joshua Gamero, Amelia Romero y Bianca Lombardi.

¿Por qué empezó el conflicto?

Pueden mencionarse varias causas que generaron el presente conflicto. Una de ellas es la creciente voluntad por parte de Ucrania de acercarse a occidente y que Rusia ha tomado como una amenaza a su territorio. No es ningún secreto que Ucrania ha realizado denodados esfuerzos, desde la destitución de Yanukóvich, por pertenecer a la Unión Europea (UE) y a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), lo cual es percibido por Moscú como una amenaza real a la soberanía rusa. Ante este escenario, la configuración geopolítica en Europa del Este engendraría nuevas relaciones de poder entre Estados que desfavorecerían a Rusia. Cabe recordar, que desde la antigua Unión Soviética el gobierno ruso ha mantenido su preponderancia en la región, aspecto que Vladimir Putin se ha esforzado por mejorar.

En el 2017 ascendió a la presidencia ucraniana Volodímir Zelenski, cuya línea política se centra en la recuperación de Donetsk y Luhansk como espacios territoriales ucranianos (autoproclamadas repúblicas independientes en 2014). Asimismo, refuerza la importancia de celebrar la adhesión de Ucrania a la UE y la OTAN en un intento de reforzar el imaginario de nación independiente fuera de la influencia rusa y dando por terminado su pasado como ex territorio soviético, así como también, una medida de protección ante un eventual ataque militar ruso. Dichas propuestas solo empeoraría la frágil relación entre Rusia y Ucrania e incrementaría el descontento en la región del Dombás cuya población se forma por una gran mayoría pro rusa.

 

Desde el inicio de su periodo presidencial, Zelenski se mostró a favor de la adhesión de Ucrania a la Unión Europea y a la OTAN. Sin embargo. Esta posición se ha modificado en la medida en que el conflicto se ha agravado. Imagen obtenida del diario Levante.

 

Por otro lado, otra de las razones que movilizaron la escalada en el conflicto, fueron las repetidas violaciones por ambas partes a los Acuerdos de Minsk adoptados en el 2014. Pese a que la finalidad de los mismos fue acordar un cese al fuego y establecer puntos claves para restituir las relaciones pacíficas entre Rusia y Ucrania; su incumplimiento ha generado una desazón difícil de resarcir. Si bien es cierto dichas violaciones no se configuran como una causa del conflicto en sí, sí es posible afirmar que ha enervado a ambas partes y ha influido determinantemente en la escalada del conflicto. ¿Qué sucedió? Por un lado, la falta de un compromiso real por parte de Ucrania de celebrar una reforma constitucional y, de este modo, brindar facultades autónomas a los territorios de Donetsk y Luhansk, sin perder completa influencia sobre ellos. A esto se suma la insistencia de formar parte de la UE y la OTAN, aspectos que Rusia considera una justificada amenaza a su seguridad. Por otro lado, Rusia no soporta perder influencia sobre Ucrania y no solo le ha brindado apoyo militar a los territorios rebeldes del Dombás, sino que el 21 de febrero del año en curso las reconoció como repúblicas independientes en una clara violación al Derecho Internacional. 


Entonces, ¿qué está pasando en Ucrania?

El 24 de febrero de 2022, un conflicto armado que ya tenía lugar desde 2014 en la zona del Dombás, escaló a nivel internacional con la invasión de las tropas rusas por el este de Ucrania, y el avance de las mismas sobre el territorio del país vecino. Desde la internacionalización del conflicto, más de 3 millones de personas han huído del país, de acuerdo con cifras publicadas por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), dependiente de la ONU. A su vez, la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha señalado que cerca del 90% de los refugiados son mujeres y menores de edad. 

Esto podría entenderse principalmente debido a la aplicación de la Ley Marcial (sancionada bajo el decreto 64/2022) que rige en Ucrania desde el inicio de la invasión, y que obliga a los hombres entre 18 y 60 años de edad a permanecer en el país para defender la soberanía y el territorio ucranianos. La misma estipula que “los derechos y libertades constitucionales del hombre y del ciudadano previstos en los artículos 30-34, 38, 39, 41-44, 53 de la Constitución de Ucrania pueden ser restringidos temporalmente (..)”.  Estos artículos constitucionales que podrían no ser respetados protegen derechos fundamentales como la inviolabilidad del hogar, las libertades de movimiento y de expresión, el derecho a la protesta, a la huelga y a la asociación, a la propiedad privada y la disposición de bienes, entre otros.

 

3 millones de personas han huído del país, de acuerdo con cifras publicadas por la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), dependiente de la ONU. Photo by Janek Skarzynski/AFP.

 

Rusia también ha tenido que hacer frente a las consecuencias del conflicto. Las sanciones económicas impuestas por occidente han causado un impacto negativo en la estabilidad macroeconómica del gigante soviético, lo que se ha reflejado en el colapso del Rublo. Se estima que el país entrará a una recesión del 9,6% para fin de año junto a una tasa de inflación ascendente al 20%. Asimismo, muchas empresas estadounidenses han optado por interrumpir sus actividades en territorio ruso a la vez que miles de profesionales opuestos a la invasión han optado por emigrar. 


Finalmente, luego de varias rondas de negociaciones, por lo general infructuosas, las delegaciones de ambos países se reunieron el 29 de marzo en Turquía para restablecer el diálogo en una serie de reuniones que al parecer tendrían mejor desenlace que sus predecesoras. Al finalizar el primer día, Rusia anunció que reducirá su actividad militar en Kiev y Chernígov mientras que su contraparte prometió repeler el maltrato contra los prisioneros de guerra rusos. Asimismo, se está evaluando la posibilidad de organizar un encuentro entre los mandatarios de los estados beligerantes. Ahora bien, hay un factor clave que no debemos pasar por alto, y que tendrá un fuerte impacto en la duración de la contienda: el involucramiento de China en apoyo de Moscú. Este hecho sin lugar a dudas, abriría un nuevo capítulo en esta historia en la medida en que Pekín decida atender las solicitudes de asistencia militar y financiera por parte del Kremlin.

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Amelia Romero Segura


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