12/08/2020 BARCELONA

Las consecuencias de 35 años de política de hijo único en China

Después de 35 años de política del hijo único en China, el impacto de su aplicación es más palpable que nunca: envejecimiento de la población, desequilibrios de género, millones de personas indocumentadas... son sólo algunas de las consecuencias. ¿Qué llevó a China a adoptar esta política y por qué ha llegado a su fin precisamente ahora?

China es el país más poblado del mundo, con más 1.370 millones de habitantes, un 18,83% de la población mundial. Una gran población, pero con un bajo porcentaje de jóvenes y una tasa de crecimiento demográfico de 0,47%. Estos datos son, en parte, fruto de la política del hijo único implementada en 1979, que tenía el objetivo de controlar el crecimiento demográfico del país. Se calcula que esta política evitó entre 350 y 400 millones de nacimientos desde su implantación en 1979 hasta que ha dejado de estar vigente en octubre de 2015.

¿Qué era la política del hijo único y qué pretendía?

La política del hijo único fue una medida de control de la población establecida en 1979, con el objetivo de reducir la pobreza y controlar el rápido crecimiento de la población.

Los primeros intentos de control de natalidad en China datan de los años 50, impulsando campañas sobre las virtudes del control de natalidad. Campañas que posteriormente se vieron interrumpidas por la Revolución Cultural. En los años 60 (63-66) volvemos a encontrar medidas de control de natalidad. Esta vez se impulsó una medida indirecta: la promoción del matrimonio tardío redujo la tasa de fecundidad en los grandes centros urbanos.

Zhongdian, propaganda Política Hijo Único.
Zhongdian, propaganda Política Hijo Único.

En 1972, el Partido Comunista de China establece el control del aumento demográfico como una prioridad. Crea estructuras administrativas para el control de la población y por primera vez se establecen límites en el número de hijos por familia -máximo de dos hijos en el medio urbano y 3-4 en el medio rural-. Las medidas adoptadas no tuvieron el resultado esperado, y las proyecciones demográficas realizadas a finales de los 70 apuntaban que el crecimiento de la población era insostenible e impediría la aplicación de los programas de desarrollo económico establecidos por el gobierno.

El objetivo era estabilizar el crecimiento de la población. Para ello se establece la política del hijo único en todo el país (con algunas excepciones, como minorías étnicas o cuando, en las zonas rurales, el primero hijo era una niña). Propaganda, presión social, beneficios sociales para las familias que respetan la política y elevadas penalizaciones económicas a los que no la respetan fueron algunas de las medidas adoptadas. Además, aquellos matrimonios que ya tenían un hijo fueron supervisados en sus prácticas anticonceptivas y presionados para esterilizarse y practicar abortos forzados.

Vivir sin existir: Los niños y niñas invisibles

La política del hijo único ha tenido importantes consecuencias para las familias chinas, en especial, para aquellas que han tenido más de un hijo y que en muchas ocasiones, no fueron capaces de pagar la elevada multa que se les imponía. En muchos de estos casos, las autoridades privaban a niños y niñas de su hukou, el documento de registro civil chino. La ausencia de identidad oficial imposibilita el acceso a los servicios y prestaciones públicas, es decir, a la educación, la asistencia médica, etc. Tampoco pueden obtener el pasaporte o conseguir un trabajo legal.

Se calcula que el 1% de población china -13 millones de personas aproximadamente- son “niños negros”, nombre que se da a la comunidad de indocumentados en China. De esos 13 millones, un 60% son segundos hijos. Niños y niñas que son parte de esta comunidad debido la imposibilidad por parte de sus padres de pagar las multas derivadas de la violación de la ley del hijo único.

La situación de los niños negros está a punto de cambiar. El pasado miércoles el gobierno chino anunció la decisión de otorgar el hukou a todos aquellos que no lo poseen, lo que permitirá a este grupo participar en la vida social, disfrutar plenamente de sus derechos y cumplir con sus deberes. Esta medida permitirá que mucha gente pueda vivir plenamente, pero no borrará los daños de años viviendo, pero no existiendo.

Fin de la política del hijo único, ¿por qué ahora?

Fuente: oficial censo EE.UU
Fuente: oficial censo EE.UU

China pasa por una gran crisis demográfica. Hay demasiados hombres, demasiados ancianos y muy pocos jóvenes. La política del hijo único agudizó la preferencia tradicional por la descendencia masculina. El asequible acceso al examen que permite conocer el sexo del bebe y las facilidades para interrumpir el embarazo ha dado lugar al aborto generalizado de los fetos femeninos. Según la Oficina de Estadística China, hay 34 millones más hombres que mujeres.

El envejecimiento es el otro gran problema demográfico del país asiático. Desde 2012 se viene observando una caída de la población en edad para trabajar. En 2014 el descenso fue de 3,7 millones con respecto al año anterior. Los estudios realizados por Naciones Unidas proyectan que en 2050 habrá más de 400 millones de jubilados, aproximadamente el 25% de la población, lo que supondría una enorme presión para los recursos del Estado, haciéndose necesario cambiar esta tendencia lo antes posible.

Principales consecuencias de los 35 años de política del hijo único

Niños y niñas que viven pero no existen, envejecimiento de la población, desequilibrios de género son algunas de las consecuencias de los 35 años de política de control de la natalidad. Muchos de los defensores de derechos humanos suman a estas consecuencias el infanticidio femenino. La sociedad china tradicionalmente prefiere al hombre antes que la mujer, debido a la fuerza y porque sobre ellos recae la responsabilidad de cuidar a los padres cuando estos son mayores. Esta tradición justificaba la excepción que permitía un segundo hijo en caso de que el primogénito fuera mujer. Por eso los padres esperaban la prueba de ultrasonido para comprobar el sexo del bebe; en caso de que fuera niña, la mayoría abortaban o las abandonaban en los orfanatos.

Los datos del Ministerio de Sanidad de China, revelan que desde de 1971 se han realizado 330 millones de abortos y al menos 196 millones de esterilizaciones en hombres y mujeres.

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Ilustración: Chris Gash


A todo esto hay que sumarle numerosas denuncias de vulneraciones de derechos humanos. Human Rights watch denuncia que a menudo se hacía uso de medidas coercitivas para ponerle fin a embarazos, como por ejemplo, abortos tardíos y la inserción forzosa de dispositivos intrauterinos. El grupo de Defensores Chinos de los Derechos Humanos denunció casos donde los cabezas de familia perdieron su trabajo después de que naciese su segundo hijo, casos de mujeres embarazadas forzadas a abortar fuera de término, y divulgaron los relatos de muchas mujeres que, después de tener su primero hijo, fueron visitadas por funcionarios y obligadas a someterse a esterilizaciones.

35 años después de la implementación de la política del hijo único se evidencian los daños hechos a la sociedad china, y además se cuestiona que esta política fuera necesaria y efectiva. El objetivo de la misma era aliviar los problemas sociales y económicos del país. Se temía que el aumento de la población agravaría la situación de pobreza y amenazaría la estabilidad política. No obstante, los especialistas afirman que la política del hijo único solo aceleró el descenso de la fertilidad, que ya estaba en marcha y que iba ocurrir de cualquier modo. Otros países que no han aplicado una política tan restrictiva, como Corea del Sur, han visto bajar su índice de natalidad de manera muy similar. Corea del Sur tenía un nivel de fertilidad parecida a la de China en 1979 -2,9 niños por mujer-. En 2008, la tasa era de 1,2, mientras en China es de 1,5.

La política del hijo único ha llegado a su fin. Pero sin embargo, el Estado continuará ejerciendo un control sobre los derechos reproductivos de la población, ya que la nueva ley impone un límite de dos hijos por pareja. Según Sophie Richardon, directora de Human Rights Watch para China, “…el cambio de política no hace nada por enmendar los abusos del pasado o reducir las expectativas de más abusos en el futuro”. 

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Suyan Castelo Branco

Una Carioca en Barcelona. Ciudadana comprometida, Internacionalista de formación y Comunicadora por vocación. Licenciada en Ciencia Politica, Master en Relaciones Internacionales , posgrados en Cooperación y en Marketing Digital. Socialmente comprometida, siempre en en busca de la la superación de los limites que impiden una sociedad más justa e igualitaria.


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