“Color piel: miel” o la búsqueda de la propia identidad tras la adopción

Su nombre, Jung, era de las pocas cosas que este belga de más de cuarenta años sabía sobre sus orígenes, cuando decidió emprender un viaje a su Corea del Sur natal. Obsesionado con la búsqueda de la propia identidad, y pese a las malas experiencias de otros compañeros suyos, también adoptados, decidió volver al punto de partida: el orfanato. Al llegar, una foto, ningún nombre de familiares, ni de los motivos del abandono, recuerdos borrosos, una descripción: “Color piel: miel”, y una sentencia: “Approved for adoption”.

Éste es precisamente el título del documental, codirigido por Jung y Laurent Boileau, que narra su propia infancia y adolescencia en el seno de una familia belga durante la década de los 70 y 80. Una combinación de imágenes reales e ilustraciones hechas por el propio protagonista, muestra sin tapujos la integración de Jung en la familia, la relación con sus cinco hermanos y hermanas –cuatro de ellos biológicos, y la menor también adoptada, surcoreana– y con sus padres, especialmente con su madre. Una integración que tal y como Jung muestra con crudeza, humor y sensibilidad, no fue nada fácil para este belga con aspecto coreano que en realidad quería ser japonés.

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Para Jung, la adopción es sólo el principio. El punto de partida a partir de cual se lanza en la búsqueda de su identidad. Según el protagonista, el abandono que sufrió de pequeño rompió el hilo de su vida, fue una tragedia a la que ha tenido que enfrentarse a lo largo de su infancia, adolescencia y madurez. Con este documental, el autor y protagonista ha tratado de reconstruir ese hilo para alcanzar la verdadera aceptación de sí mismo, y así reconciliarse con su propio pasado.Approved for Adoption, Jung

Además de ser un viaje introspectivo, el documental es también un homenaje a su madre, y a todas las madres adoptivas y biológicas. Pese a no conocer a ésta última, su madre surcoreana, o la imagen que Jung recrea de ella en su imaginación, tiene un papel importante en el documental. Según afirma el protagonista, los hijos adoptivos se pueden llegar a sentir muy perdidos, pero sin duda la peor parte se la llevan las madres, que por el motivo que sea, se ven forzadas a abandonar a sus hijos.

Approved for AdoptionPese a relatar una historia autobiográfica, la experiencia de Jung podría ser equiparable a la de los 200.000 niños y niñas surcoreanos que fueron adoptados durante las décadas de los 70-80. “Estaba de moda”, afirma con una sonrisa irónica, y asegura que 2 de cada 3 niños adoptados en el mundo en esa época eran surcoreanos. Según explica Jung, la política de adopción del gobierno surcoreano cambió radicalmente a partir de los Juegos Olímpicos de Seúl (1988), cuando el país quiso cambiar la imagen que estaba dando al mundo en esta materia, y pasó a potenciar la adopción interna de los menores.

Tras su experiencia, Jung lanza un consejo a los futuros padres adoptivos: no se debe adoptar “por caridad”, sino simplemente por quererlo, necesitarlo, “por uno mismo”, ya que, según asegura, esta es la única manera de que el hijo se sienta parte de una cadena natural.

Este documental fue el encargado de inaugurar el Docs Barcelona de este año, y está previsto que se estrene en Corea del Sur en noviembre de este mismo año. Sobre la posibilidad de que su madre biológica llegue a ver el documental, Jung se muestra poco entusiasmado ante un eventual futuro reencuentro. Asegura que en la mayoría de casos las expectativas son tan grandes que acaba siendo una decepción. Y confiesa que no sabría qué decirle. Serían dos extraños.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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