01/12/2020 BARCELONA

Arsenales militares a examen: Siria, Israel y ¿el doble rasero de Occidente?

Una de las consecuencias imprevistas del tan cacareado acuerdo entre Rusia y EE.UU para poner fin al impasse de las armas químicas utilizadas en Siria ha tenido sin embargo consecuencias inesperadas que afectan directamente a un actor clave que estos últimos meses trataba de mantenerse al margen: Israel. En efecto, la reacción inmediata del régimen de Assad, una vez admitido el error y prometida la enmienda (admitiendo por lo tanto la tenencia de ese tipo de armas), fue señalar con dedo acusatorio al eterno sospechoso habitual cuando se trata de armas de destrucción masiva en la región.

Una de las consecuencias imprevistas del tan cacareado acuerdo entre Rusia y EE.UU para poner fin al impasse de las armas químicas utilizadas en Siria ha tenido sin embargo consecuencias inesperadas que afectan directamente a un actor clave que estos últimos meses trataba de mantenerse al margen: Israel. En efecto, la reacción inmediata del régimen de Assad, una vez admitido el error y prometida la enmienda (admitiendo por lo tanto la tenencia de ese tipo de armas), fue señalar con dedo acusatorio al eterno sospechoso habitual cuando se trata de armas de destrucción masiva en la región. Una sospecha que podría haber sido aclarada por un documento de la CIA con fecha de 1983 que ha sido desclasificado recientemente, según el cual el Estado hebreo ha acumulado durante décadas este tipo de armamento.

Israel, sin embargo, siempre ha actuado con ambigüedad en este sentido y nunca ha admitido abiertamente estar en posesión de armas nucleares, a pesar de que más de una de entre sus autoridades han dado a entender en numerosas ocasiones que su país tiene el derecho de producirlas y amasarlas con el único fin de defenderse a sí mismos (y por sí mismos, sin tener que recurrir a ningún tipo de ayuda exterior) de todos aquellos peligrosos vecinos que han venido amenazando su estabilidad desde la primera guerra que estalló en 1948 . El primer ministro Benjamin Netanyahu fue portavoz de la misma cantinela hace no mucho, con motivo de un acto conmemorativo del 40 aniversario de la Guerra del Yom Kippur, cuando Egipto y Siria atacaron a Israel por sorpresa. 1973 fue precisamente la única vez en la que se cree que Israel consideró seriamente la opción nuclear e incluso preparó su arsenal nuclear.

Síria e Israel: el juego de acusaciones mutuas

Uno podría haber temido que esto fuera a suceder: siempre que un estudiante travieso es capturado en el acto, las acusaciones mutuas no se hacen esperar. Siria ha logrado al mismo tiempo ganar tiempo para alargar esta guerra (mientras, cientos seguirán muriendo cada semana) y distraer la atención de la comunidad internacional señalando con el dedo al otro lado de la frontera. En una reciente entrevista con la televisión rusa (que figura entre sus medios favoritos de comunicación), Bashar Al- Assad dijo que todos los países de la región, sin excepción “deben aceptar y someterse a los acuerdos internacionales” (refiriéndose en particular a la Convención sobre Armas Químicas de 1992). A su vez, el controvertido mandatario convenientemente precisó que “Israel es el primer país que debería hacerlo, ya que posee armas nucleares, químicas y biológicas”. Días más tarde, el embajador de Siria ante la ONU, Bashar al-Jafari fue más claro al subrayar que “las armas químicas de Siria son un elemento de disuasión contra el arsenal nuclear de Israel”. El Presidente ruso, Vladimir Putin, declaró a su vez que el programa de Siria sólo era necesario como defensa contra la muy superior capacidad armamentistica de Israel.

Una vez que más de uno se había atrevido a mencionar a Israel, el Gobierno de los EE.UU. comenzó a temer que el desarme progresivo de Israel podría convertirse en condición para que Damasco avanzara respecto de su propio plan de destrucción de agentes químicos. Suspiros de alivio pudieron escucharse al otro lado del Atlántico cuando al-Jafari afirmó que Siria no esperaba que este tipo de acciones por parte de Israel fuera un requisito previo para que Siria cumpliera con lo acordado. Sin embargo, sí que apuntilló que el mundo no puede volver a olvidarse de los arsenales israelíes. Y precisamente ésto último podría no ser una tan mala idea, ya que poner al eternamente impune Israel en el punto de mira y someterle a su vez a una considerable presión podría ser la única manera de reducir la proporción de armas de ese calibre en Oriente Medio. De hecho , a pesar de que su armamento es uno de los secretos a voces más notables del siglo XX, la Administración israelí no ha firmado el Tratado de 1968 sobre la no proliferación de las armas nucleares (probablemente porque nunca se ha visto obligado). Y no fue hasta el pasado diciembre que la Asamblea General de la ONU votó con una aplastante mayoría una Resolución llamando a Israel para que se adhiriera al Tratado de No Proliferación y colocara su programa nuclear bajo la supervisión de la Agencia Internacional de Energía Atómica.

Israel sí que aceptó firmar en su momento la Convención sobre Armas Químicas, aunque nunca la ratificó. Las autoridades israelíes insisten en que su gobierno está dispuesto a ratificar el tratado, pero con la condición de otros países en la región acepten hacerlo. No se trata únicamente de Siria, sino que también países como Egipto se han negado a firmar el acuerdo que persigue prohibir el uso de armas químicas. La razón detrás de la negativa de Israel parece sin embargo mucho más simple que la mera reciprocidad: si se aplica, el texto permitiría a los inspectores de armas químicas entrar en país e inspeccionar las instalaciones en suelo israelí, lo que intambién incluiría las construcciones nucleares. A pesar de que estimaciones anteriores habían puesto el número de cabezas nucleares en posesión de Israel en incluso 400, sin contar sus supuestos arsenales de agentes biológicos y tóxicos, un artículo del Times de Israel, que a su vez cita informes de la Agencia de Inteligencia de Defensa de EE.UU. y el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz, reveló que “Israel posee un arsenal de 80 ojivas nucleares”. Al parecer, Israel “comenzó a producir ojivas nucleares en 1967 y poco a poco fue incrementando su arsenal, llegando a producir entre dos y tres ojivas cada año hasta acumular 80 cabezas nucleares en el año 2004”, habiendo además “producido suficiente material fisible para fabricar de 115 a 190 ojivas”.

Controvertidas posturas de Israel y Estados Unidos

El Secretario de Estado de EE.UU. John Kerry afirmó en uno de los puntos culminantes de la negociación bilateral que el régimen sirio posee las mayores reservas de armas químicas de Oriente Medio. Algunos creen que esta declaración es demasiado imprecisa, e incluso incorrecta. De hecho, Siria e Israel no son los únicos países que han sido acusados de poseer este tipo de armamento. Irán y su controvertido programa nuclear merecen su propio apartado en esta discusión. Libia fue otro ejemplo, antes de que el ex dictador Gadafi aceptara destruir sus arsenales de armas químicas. El gobierno de Libia declaró que poseía armas químicas en 2004 y se comprometió a deshacerse de ellas, trabajosa tarea todavía en curso. Irak y su dictador Saddam Hussein también se destacaban como ejemplo flagrante, sobre todo si se tiene en cuenta la utilización masiva de armas químicas contra Irán y el pueblo kurdo a lo largo de los años ochenta, al parecer con la completa aprobación e incluso patrocinio de Estados Unidos. Ha sido precisamente el país norteamericano quien ha liderado durante décadas la postura de no reconocer públicamente, aunque tampoco negar, la capacidad nuclear de Israel. No es por tanto la primera vez que un país que de hecho también posee armas nucleares ha sido acusado de seguir una peligrosa política de doble rasero respecto de diferentes gobiernos en posesión de armas de destrucción masiva .

La motivación detrás de la postura de Israel al justificar la producción y acumulación de estas armas parece hasta cierto punto lógica: una vez que hemos sido atacados, no una sino dos veces, y seguimos sintiéndonos amenazados por estados árabes que además han comenzado a producir armas químicas, resulta natural que tratemos de llegar a tener algo similar e incluso superior: “nuestra supervivencia se basa en las armas no convencionales” . Este razonamiento va de la mano de la doctrina israelí respecto de sus propias armas de destrucción masiva: no admitir su existencia hasta que prevalezca la paz, y rechazar consecuentemente el comprometerse públicamente con ninguna línea roja en relación con las armas convencionales (ámbito en el cual m Israel sigue siendo, con diferencia, el estado más poderoso de toda la región), mientras que acusa a sus vecinos a la primera oportunidad, justificando así un victimismo ya característico de la identidad nacional israelí. Y así sucesivamente. Y poco a poco se da forma a un círculo vicioso. Y una sola verdad se erige ante todas: a menos que todas las naciones acepten situarse al mismo nivel, el dilema de las armas de destrucción masiva seguirá siendo uno de los problemas más graves a los que la comunidad internacional deba hacer frente.

Paradójicamente, crear un Oriente Medio libre de armas de destrucción masiva fue una vez era el sueño de Mubarak, o al menos uno de sus principales propuestas sobre la región. Hace casi 20 años, la ONU adoptó una Resolución que pedía (casi imploraba) un Oriente Medio libre de armas nucleares. La Liga Árabe respaldó la iniciativa y ha celebrado varias cumbres (la última tuvo lugar en 2012 en Sharm El- Sheik). ¿Quiere acaso ésto decir que, a pesar de todo, la tan esperanzadora primavera árabe ha derivado en un irónico giro viscontiano y algo cambió para que en realidad nada cambiará?

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Itxaso Dominguez

Itxaso Domínguez de Olazábal. Licenciada en Derecho y especializada en Derecho de la Unión Europea y relaciones internacionales, tras trabajar en Egipto se convirtió en una amante de la región y todo lo que en torno a ella gira. Idealista convencida, europeista irremediable, en constante aprendizaje. Escribe para Miradas de Internacional y algunos medios egipcios y tiene un blog personal, Discovering MENA and other thoughts.


One comment

  • Paula

    18/10/2013 at

    Grande el último giro hacia lo regional y el update sobre la cumbre de Sharm el-Sheik. ¿Podríais explicar lo que es un giro viscontiano? He investigado en internet y remiten a Luchino Visconti pero no he encontrado páginas que lo expliquen. ¿Podríais ilustrarnos un poco sobre lo qué significa o de dónde viene o introducir en lo de “giro viscontiano” un link a una página donde nos expliquen qué es? Muchas gracias de antemano y enhorabuena de nuevo por el artículo.

    Paula

    Reply

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