La muerte del líder supremo iraní Ali Jameneí a fines de febrero de 2026 constituye un punto de inflexión sistémico cuyas implicancias exceden el plano regional. La designación de Ahmad Vahidi —sobre quien pesa una orden de captura por el atentado contra la AMIA— en una posición central del dispositivo de seguridad iraní reactualiza los riesgos para Argentina. El análisis delinea tres escenarios prospectivos y concluye que la exposición argentina no es central pero tampoco inexistente: la mejor estrategia no es la reacción emocional sino la preparación silenciosa, coordinada y técnicamente fundada.





