06/08/2020 BARCELONA

Victoria Silva, autor en United Explanations

Victoria Silva23/10/2017
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"Arabia Saudí ha sido una fuente de financiación principal para grupos rebeldes y organizaciones terroristas desde los '70", relata un informe del Parlamento Europeo. En este artículo realizamos un análisis sobre las corrientes salafistas, la relación del wahhabismo saudí con la yihad internacional, y el papel del Estado de los Saud en el patrocinio de una visión estricta del Islam y la financiación del terrorismo global.


Victoria Silva06/01/2016
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Apenas una semana después de los atentados terroristas que sacudieron París, el pasado 20 de noviembre, un hotel de Mali era asaltado por militantes yihadistas que operan en este país africano. Diecinueve rehenes y dos asaltantes fallecidos fueron el balance de las siete horas que duró el asalto al hotel Raddison Blu de Bamako. El ataque fue reivindicado por el grupo yihadista Al-Murabitún, liderado por el conocido argelino Mojtar Belmojtar, escisión desde 2013 de Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI). Presumiblemente, el ataque habría sido coordinado por los dos grupos armados.

Pero este atentado no es un ataque aislado, aunque en los países occidentales parece pillarnos por sorpresa. En marzo de este mismo año, Al-Murabitún atacó el restaurante La Terrasse en Bamako, con cinco víctimas mortales, y en agosto hizo lo propio en un hotel de la ciudad de Sévaré, causando trece fallecidos. De hecho, esta gran capacidad operativa de Al-Murabitún ya se puso de manifiesto en 2013 conel asalto a la planta gasística argelina de In Amenas, que finalizó con treinta de los rehenes fallecidos. Toda esta violencia da cuenta de la volátil situación de seguridad que se vive en Mali y que no fue ni mucho menos solucionada por la intervención francesa de comienzos de 2013.

Mali tras la Operación Serval

Mapa del conflicto en el norte de Mali [Orionist vía Wikimedia Commons]

Si en 2012 el avance de los grupos yihadistas por territorio Maliense era preocupante, su presencia estaba claramente establecida en la zona norte del país. Hoy, esta presencia se ha diluido en una nebulosa que afecta a todo el territorio nacional y, además, se ha producido la aparición de nuevos grupos, ya sea por escisión de los ya existentes, ya por nueva creación e, incluso, con grupos leales a Estado Islámico o Daesh.

El grupo más destacado y conocido es b>Al-Murabitún, liderado por Belmojtar. Este grupo se ha distinguido por sus acciones y ataques espectaculares contra objetivos bien definidos. Aunque los servicios de inteligencia Malienses consideran que el grupo está debilitado, especialmente debido a la reciente escisión que ha sufrido, en la que la rama liderada por Mojtar permanece fiel a Al Qaeda mientras que la comandada por Adnan Abou Walid Al Sahraouin se ha afiliado a Daesh y está presente en la región de Menaka.

Otro grupo también conocido, aunque en cierta decadencia, es AQMI, operativa en el norte del país, en la zona fronteriza con Argelia. Su potencial se habría visto muy reducido por la operación Barkhane, contando con aproximadamente 200 combatientes repartidos en tres katibas. Dos de estas katibas han estado bastante activas. La primera es la de Sariat al-Ansar, dirigida por el tuareg Maliense Hamada Ag Hama, más conocido como Abdelkrim le Targui, quien fue asesinado el pasado mayo. El ataque más conocido de este grupo fue el asesinato de los periodistas franceses de Radio France Internationale (RFI), Ghislaine Dupont y Claude Verlon. La segunda katiba es Sariat al-Forqane, quien habría participado conjuntamente en el ataque al hotel Radisson junto a Al Murabitún.

El Movimiento por la Unicidad y la Yihad en África Occidental (MUYAO) fue casi desarticulado tras la operación Serval. Sus miembros optaron por seguir diferentes vías: unos fundaron Al-Murabitún junto a Belmojtar; otros se unieron al proceso de paz en el norte de Mali; otros se retiraron al noreste, en la frontera con Níger, dedicándose a aterrorizar a la población local; finalmente, otros se unieron al nuevo grupo yihadista que se está convirtiendo la amenaza principal a la seguridad en Mali: el Frente de Liberación de Macina.

El Frente de Liberación de Macina (FLM) comenzó a hacerse notar a comienzos de 2015. Está liderado por Hamadoun Koufa Diallo, un predicador conocido por sus violentos sermones y su relación con Iyad Ag Ghali, fundador de Ansar Eddine. Operan en la región de Macina, fronteriza con Burkina Faso y Mauritania, con epicentro en la ciudad de Mopti. Ya han llevado a cabo diversas acciones armadas, destacando la anteriormente mencionada del hotel de Sévaré. Su intención de construir un califato en el territorio de lo que antaño fuera el imperio Peul de Macina (que prosperó en el siglo XIX) ha llevado a muchos analistas a compararles con Boko Haram.

Milicianos en Mali [VOA vía Wikimedia Commons]

Finalmente, nos resta hablar de Ansar Edinne y su líder Iyad Ag Ghali, a quienes muchos consideran padrino del FLM. Ansar Eddine operaría en torno a la región de Kidal y se desconoce el paradero de Ag Ghali, aunque recientemente se ha manifestado para denunciar los acuerdos de paz firmados en Argel entre los grupos rebeldes tuareg, agrupados en la Coordinación de Movimientos del Azawad (CMA) y la Plataforma, que agrupa a las organizaciones pro-gubernamentales. Una katiba de esta organización, la llamada Khalid Ibn Walid, está considerada como su rama en el sur del país y trabaja en estrecha colaboración con el FLM.

El peligro de olvidarnos de Al-Qaeda

Teniendo en cuenta este mapa del yihadismo en Mali y, por extensión, en la región del Sahel, vemos que Al Qaeda y sus grupos ideológicamente afines no están tan muertos como se les quiere dar. La creciente y desmesurada atención que está concentrando Daesh en Irak y Siria y también a través de sus atentados en otras partes del mundo está apartando la vista de la gran constelación de grupos yihadistas que han surgido y viven en la órbita de Al Qaeda.

Evidentemente, Daesh representa una amenaza muy importante, especialmente para los países que sufren su presencia territorial. Tal vez dentro de algún tiempo, cuando las condiciones de la geopolítica internacional permitan que los distintos intereses hoy existentes se alineen en la misma dirección, Daesh sea sólo un amargo y doloroso recuerdo, pues su misma fortaleza (el califato territorial) es su debilidad. Cuando eso suceda, los mismos que siempre han estado seguirán ahí.

Puede que Al Qaeda esté perdiendo la guerra mediática y de influencia en la juventud musulmana frente a Daesh pero no está desaparecida de escena. Mali y Yemen así lo atestiguan. Al Qaeda en la península arábiga es la rama posiblemente más fuerte a día de hoy del conjunto Al Qaeda, muy fortalecida en el conflicto de Yemen y sin olvidar que fue la autora de los primeros atentados de París en enero de 2015 contra la revista satírica Charlie Hebdo y el supermercado kosher. Igualmente, aunque quizás venida a menos, AQMI sigue muy presente en el norte de África y el Sahel y Mali es un semillero de numerosos grupos yihadistas que persiguen distintos objetivos. La implantación de Daesh en Libia y Túnez no ha logrado arrebatar la supremacía a Al Qaeda en esta región.

Pero hay algo que debemos tener claro: Al Qaeda siempre ha sido una organización muy pragmática y podemos estar seguros de que aprovecharán la campaña total de Occidente contra Daesh para su propio beneficio. No deberíamos subestimarla.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


Victoria Silva22/01/2015
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Tras la campaña mediática del secuestro de las más de 200 niñas de Chibok, todo el mundo supo quién era Boko Haram. Ocho meses después, como suele ocurrir en este nuestro mundo, nos olvidamos de ellos. Pero en Nigeria su presencia se nota constantemente, no sólo en el norte del país -su feudo- sino en ciudades como Lagos y Abuja, con atentados que dejan numerosas víctimas.

Echando un vistazo al Nigeria Security Tracker del Council on Foreign Relations (CFR) podemos observar que entre mayo y diciembre de 2014, después del fin de la campaña mediática por el secuestro de las niñas, se han producido un total de 2.539 fallecidos. Más de una cuarta parte de los muertos totales provocados por Boko Haram desde su paso a la violencia armada se ha producido en apenas ocho meses. ¿Quién ha informado de todas estas muertes y qué se está haciendo para evitarlas?

¿Qué está haciendo el gobierno nigeriano?

La respuesta por parte del gobierno de Goodluck Jonathan no ha sido muy adecuada. Tratan a Boko Haram como un simple grupo terrorista desconectado del ambiente en el que opera, que ha sido el que lo ha engendrado. Las fuerzas gubernamentales llevan a cabo tácticas de represión, mediante la matanza indiscriminada de supuestos miembros de la organización y de muchas personas que simplemente se encontraban en el sitio equivocado en el momento equivocado. Estas muertes de civiles inocentes por parte de las fuerzas gubernamentales parecen haber dado a Boko Haram cierto apoyo de la población, aunque esto no sea realmente así. Para Kate Meagher, a pesar de cierta simpatía que pudiese existir entre la población musulmana y la organización (por su postura crítica respecto a las élites del norte), el paso a la violencia armada ha hecho que ésta se pierda. Según datos del Pew Research Global Attitudes Project, el 80% de los musulmanes nigerianos tiene una visión desfavorable de Boko Haram.

Además, las tácticas militares empleadas para luchar contra la raíz del problema son contraproducentes. Los abusos que cometen las fuerzas gubernamentales, como el arresto de las familias de miembros de la organización, la destrucción de sus casas y las detenciones y asesinatos aleatorios de hombres jóvenes han dinamitado la posible cooperación de la población, y han exacerbado los sentimientos de rabia respecto al Estado. La formación de las Civilian Joint Task Force (CJTF) en Maiduguri, capital del estado de Borno, han supuesto un esfuerzo por parte de la población civil para cooperar en la detención de miembros de Boko Haram y entregarlos a las autoridades para protegerse de los abusos de los militares. Esto ha tenido un enorme coste humano en la población y ha demostrado la incapacidad del gobierno no sólo para proteger a la población del grupo terrorista, sino de sus propias fuerzas del orden.

Desde el gobierno incluso se afirma que Boko Haram ha conseguido penetrar el estamento militar. Esto se afirma debido a la existencia de casos en los que puertas abiertas o la ausencia de las patrullas de vigilancia facilitaron la realización de atentados contra las fuerzas de seguridad. Además, el gran número de armas en poder Boko Haram procedentes del Estado da que pensar sobre estas posibles conexiones. Y no sólo eso, en ocasiones en las que ambos bandos se encuentran, las tropas gubernamentales desaparecen ante la presencia de los terroristas. Por todo ello, el papel del ejército y del gobierno está en entredicho tanto por los nigerianos como por la comunidad internacional.

¿Y la comunidad internacional?

La respuesta internacional a Boko Haram ha consistido, principalmente, en incluir a la organización en las listas de organizaciones terroristas. Estados Unidos y Reino Unido lo hicieron en 2013, mientras que Naciones Unidas designó a la organización como una filial de al-Qaeda en 2014. No se cree, por parte de las agencias de inteligencia de distintos países occidentales, que Boko Haram tenga lazos tangibles con el terrorismo internacional. Sin embargo, el hecho de que sean incluidos en estas listas de organizaciones terroristas provoca que sus miembros y sus finanzas puedan ser perseguidos criminalmente. Reino Unido ha investigado posibles conexiones de la organización entre el más de millón de nigerianos que residen en el país sin hallar nada que afirme que la organización haya desembarcado en Europa.

Sin embargo, Goodluck Jonathan ha utilizado esta dimensión internacional de la organización para explicar las dificultades del gobierno nigeriano para terminar con la misma. Desde los países occidentales se ponen en duda que estas dificultades se deban a esta supuesta dimensión global de Boko Haram y, más bien, las atribuyen a las tácticas políticas y militares empleadas por el gobierno nigeriano, que en lugar de atacar la raíz del problema lo único que hacen es exacerbarlo.

Un camión en Nigeria promueve el hashtag #BringBackOurGirls, creado para crear conciencia sobre el secuestro de más de 200 niñas.

Tras el secuestro de las más de 200 niñas de Chibok, numerosos países ofrecieron su ayuda al gobierno nigeriano para luchar contra el grupo terrorista. Sin embargo, el gobierno ha dejado pasar estas ofertas en cooperación militar y de inteligencia, sin tener en cuenta que no se encuentra en posición de rechazar ninguna ayuda y menos de este carácter. Para los gobiernos occidentales es difícil involucrarse más allá de la cooperación técnica y material, puesto que la manera en la que están llevando a cabo la lucha contra la organización el ejército nigeriano y sus constantes violaciones de derechos humanos -no sólo contra los militantes, sino contra la propia población civil- imposibilitan una implicación en el terreno, cuyo único efecto serían predisponer aún más en contra a una población musulmana que ya sospecha de Occidente. En este sentido, Estados Unidos ha colaborado con entrenamiento militar y en labores de vigilancia mediante el uso de drones. Sin embargo, la negativa de Nigeria a aceptar los requisitos de rendición de cuentas y transparencia fiscal le ha privado de recibir ayuda militar por parte de Estados Unidos durante todo este tiempo. Además, la enmienda Leahy prohíbe el entrenamiento militar estadounidense de unidades extranjeras que violen los derechos humanos con impunidad. Por tanto, el presupuesto destinado por Estados Unidos en ayuda militar a Nigeria para el año 2015 asciende únicamente a 700,000 dólares, cifra claramente insuficiente.

 Sí es de destacar el papel de los países de la región en intentar una solución pacífica al conflicto. El presidente de Chad, Idris Déby, consiguió reunir a ambos bandos en Ndjamena desde el pasado mes de agosto. Estas negociaciones tuvieron como resultado la liberación de 27 rehenes. Boko Haram preocupa no sólo a las autoridades nigerianas, sino también a las de Chad, Níger, Malí, Camerún, y la posible conexión con los islamistas radicales en Libia. Mientras que Chad se ha mostrado muy implicado en el problema, con el envío de numerosas tropas para la Multilateral Joint Task Force (MJTF), Camerún, vecino inmediato y que cuenta con numerosa población musulmana en su zona norte, limítrofe con el norte de Nigeria, ha estado más dubitativo a la hora de cooperar en la lucha contra el grupo terrorista. Sin embargo, el ataque a objetivos dentro de su territorio ha hecho que esta cooperación aumente, especialmente la vigilancia de las zonas fronterizas, si bien no han aportado tropas a la MJTF. Por su parte, el gobierno nigerino también coopera con el permiso de alojamiento de drones en su territorio. Para estos países es muy preocupante que se establezcan lazos con los grupos terroristas que operan en el Sahel, tanto en Malí como en Libia.

Algunas propuestas para luchar contra Boko Haram

Para Kate Meagher, son cuatro las áreas principales que se deben tener en cuenta a la hora de luchar contra Boko Haram desde el ámbito internacional. En muchas de ellas coincide con las recomendaciones de John Campbell, por ello, las voy agrupar como sigue:

  1. Aumentar la voluntad política del gobierno nigeriano de acabar con el problema de Boko Haram, mediante la presión diplomática. Hay que pensar en la estabilidad del país y no en cálculos electoralistas. Además, sería conveniente la creación de foros de diálogo entre las distintas divisiones sociales. Por otro lado, los gobiernos occidentales no deben callarse antes las violaciones de derechos humanos perpetrado por las autoridades nigerianas, puesto que repercute negativamente en el trabajo de los activistas de derechos humanos nigerianos. Es necesaria la presión para que las elecciones de 2015 sean justas y limpias. Respecto a Estados Unidos, Campbell recomienda el establecimiento de un consulado de ese país en Kano, la retirada de visados a personas acusadas de delitos financieros y corrupción, y presionar para una renovación de la cultura militar y policial del país, que deje de equipararse en su comportamiento al de los terroristas contra los que luchan.
  2. Apoyo a las fuerzas de seguridad y doctrina de No hacer daño”. La intervención extranjera debe darse de acuerdo a la opinión de los nigerianos y teniendo en cuenta las sensibilidades religiosas de la población. Por ello es preferible el apoyo en otros aspectos, como el entrenamiento en derechos humanos, que revertiría en un aumento de la efectividad y la mejora de la cooperación ciudadana. Asimismo, es necesaria la asistencia en inteligencia y  dotar de equipo apropiado a los efectivos de seguridad para aumentar la efectividad y la moral de las tropas.
  3. Mejorar las condiciones de vida de la población. Hay que reconocer que el problema no es sólo de fundamentalismo islámico, sino de desigualdades económicas y sociales. Mejorando las condiciones de vida se termina con los focos de reclutamiento. Deben realizarse programas diferenciados para cada uno de los distintos sectores sociales, tanto de la población menos educada y centrada en el sector agrario como aquellos con estudios que no tienen salidas profesionales.
  4. Apoyo a las víctimas. La ayuda a las víctimas contribuye a reconstruir legitimidad del estado y evitar los resentimientos que pueden provocar el aumento del alistamiento y de la violencia. También es necesario prestar asistencia humanitaria a los desplazados y refugiados en los países vecinos y acometer la reconstrucción de las infraestructuras.

Por su parte, Patrick Smith hace énfasis en no regionalizar el conflicto y tratarlo dentro del marco nigeriano, abordando las causas locales que han sido el detonante del surgimiento de Boko Haram. Todas las recomendaciones anteriores van en ese sentido. Si bien el peligro que supone la posible conexión con grupos yihadistas y terroristas que operan en el Sahel implica la necesidad de contar con la cooperación de los países de la región, no se debe perder de vista que las causas locales son fundamentales y requieren de solución para evitar esa posible extensión del problema.

Foto de portada: Boko Haram secuestra 20 niñas más en Borno [Fuente: bisconworld.org]

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Victoria Silva05/12/2014
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Mamana Bibi, de 68 años, murió en octubre de 2012 en un doble ataque mientras recolectaba verduras en los campos de la familia y varios de sus nietos andaban por los alrededores. Fue atacada por un ‘drone’ estadounidense. La explicación oficial fue que constituía un objetivo terrorista.

Los ‘drones’, una nueva tecnología de aeronaves no tripuladas, se convierten en letales cuando se les incorpora un arma. Sin embargo, pese a la novedad tecnológica que puedan suponer, su uso está más que regulado por el derecho internacional. A pesar de ello, con la excusa de la novedad, se incumplen normas del derecho internacional bien asentadas.

¿Legal o ilegal?

La protección de las personas está regulada tanto en tiempo de guerra por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), a través de los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales, como en tiempo de paz por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH), a través del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. También existe toda una regulación relativa a la utilización del armamento, como la Convención sobre ciertas armas convencionales (o armas inhumanas) que prohíbe el uso de los ‘killer robots’ (sistemas de armas que seleccionan y atacan objetivos sin operación humana, previa programación), pero no de los ‘drones’.

Protestas contra la denominada 'guerra de los drones' en EE.UU.
Protestas contra la denominada ‘guerra de los drones’ en EE.UU.

Por tanto, el uso de los ‘drones’ como arma de guerra puede ser legal, siempre y cuando persiga objetivos militares legítimos, y se encuentra regulado por el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, pueden darse casos en los que los objetivos atacados carezcan de cualquier legitimidad militar y, por tanto, en estos casos, también constituirían crímenes de guerra.

Su ilegalidad está mucho más clara en el caso de las ‘no-guerras’, cuando lo que tienen lugar son ataques estratégicos contra objetivos no-estatales sin el consentimiento del Estado en el cual se ejecutan dichas operaciones. Con la excusa de la “Guerra contra el Terror” que Estados Unidos lleva a cabo, se están violando los derechos humanos de muchas personas en numerosos lugares del mundo. Esta ‘legítima defensa’ que alega Estados Unidos para actuar militarmente en territorios sobre los que no posee jurisdicción viola las normas más elementales del derecho internacional, como la soberanía estatal y la no intervención y el control del espacio aéreo de cada Estado. Pero también viola los derechos humanos más fundamentales, como el derecho a la vida.

Sin derecho a la vida

En julio de 2012, 18 jornaleros, incluido un niño de 14 años, fallecieron mientras se disponían a cenar, en ataques múltiples lanzados contra un pueblo paquistaní situado cerca de la frontera con Afganistán. De nuevo la explicación oficial fue que se trataba de objetivos terroristas.

Éste es solo uno de los casos que se recogen en el informe de Amnistía Internacional “Will I be next? US drone strikes in Pakistan”, en el que se denuncian los numerosos ataques con ‘drones’ perpetrados por el gobierno estadounidense en la zona de Waziristán Septentrional, al noroeste de Pakistán. Según el estudio “Living under Drones”, realizado por las universidades de Stanford y de Nueva York, se contabilizan entre 470 y 880 civiles entre las víctimas de los ‘drones’ en Pakistán, de los cuales hay 200 niños.  Además, los investigadores llegaron a la conclusión de que solamente el 2% de las personas afectadas constituyen objetivos de alto rango.

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Este tipo de ataques ilegales con ‘drones’ vulneran los derechos humanos y, el derecho a la vida en particular, de tres formas diferenciadas:

  • Ataques y asesinatos selectivos. Cuando no existe un conflicto interno, se consideran ejecuciones extrajudiciales y, por tanto, violaciones de los Derechos Humanos.
  • Ataques de perfil: se basan en un prejuicio (racial, étnico, religioso, etc.) y, por tanto, violan tanto el DIH como el DIDH.
  • Ataques de seguimiento (o follow-up): consisten en matar a una persona y a aquellos que se acercan a socorrerle.

Pero no sólo son los drones estadounidenses los que matan civiles inocentes. Muchos de los grupos vinculados a Al Qaeda han matado a numerosos residentes de las localidades atacadas, a los que acusaban de ser espías debido a los ataques recibidos.

Necesidad de transparencia y rendición de cuentas

Protestas contra los drones

La violación de este derecho a la vida va también acompañada de una denegación de justicia y reparación a las víctimas. El secreto con el que se realizan estos planes de ataque con ‘drones’ permite a los países actuar impunemente y fuera de la legalidad internacional. Sin embargo, detrás de cada asesinato de un inocente hay una responsable que aprieta el botón, alguien que posee una responsabilidad penal. Estas personas nunca son juzgadas por sus crímenes y la justicia cae en saco roto.

Desde el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se pide a los países que utilizan esta tecnología bélica que la usen de forma limitada y proporcionada a la amenaza recibida, puesto que, fuera de situaciones de conflicto armado, la fuerza letal sólo es legítima respecto a amenazas inminentes para la vida. Teniendo en cuenta que los ‘drones’ no precisan de elemento humano en el terreno, estos ataques representan un abuso de la fuerza armada y según las circunstancias pueden constituir delitos de derecho internacional.

Con miles de civiles fallecidos en estos ataques contra objetivos presuntamente terroristas, ¿por cuánto tiempo más matar con ‘drone’ saldrá gratis?

Foto de portada: Un drone despegando en Afganistán [Foto: United States Air Force / Wikipedia]

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Fuentes:


Victoria Silva07/08/2014
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La independencia del Kurdistán es tan antigua como la propia historia de Iraq. Sin embargo, parce más cerca de realizarse que nunca. El anuncio por parte del presidente del Kurdistán iraquí, Massoud Barzani, de llevar a cabo un referéndum sobre la independencia de la región ha suscitado reacciones encontradas entre los diversos actores implicados, por no hablar de los propios kurdos, quienes no acaban de ponerse de acuerdo, no en el qué, sino en el cuándo.

La demanda de autodeterminación por parte del pueblo kurdo es un factor que ha moldeado la historia de Iraq desde su mismísima fundación. Ya en tiempos del mandato británico sobre el territorio del actual Iraq, los kurdos empezaron a hacer llegar sus peticiones de independencia ante la inminente constitución de Iraq como estado soberano. Sin embargo, siempre ha sido contestada con más o menos dureza por los distintos gobiernos centrales, quienes, pese a que la Constitución Iraquí reconocía la autonomía de la región, nunca llevaron a cabo las medidas necesarias para que ésta se realizase en la práctica.

Mustafa Barzani y las tropas del Kurdistán iraquí

En la década de 1950 surgió el Partido Democrático del Kurdistán (PDK) como fuerza en torno a la cual se aglutinaron las distintas facciones kurdas en su demanda de autogobierno para la región. Liderado por Mustafá Barzani, intentó negociar políticamente con el gobierno iraquí, pero, en vista del continuo rechazo, decidieron plantar cara militarmente a las autoridades centrales. Tanto los gobiernos monárquicos como las dictaduras militares de Qasim, Arif o Saddam Hussein han ideado diversas estrategias para debilitar el movimiento independentista kurdo, bien mediante el enfrentamiento armado, enviando tropas a luchar contra las guerrillas kurdas, bien sembrando la discordia entre los propios kurdos, creando enfrentamientos entre los distintos líderes tribales o entre distintas formaciones políticas, como sucedió con Unión Patriótica del Kurdistán (UPK), una rama izquierdista escindida del PDK en los años 70.

Pese a todos estos inconvenientes, las ansias de liberación del pueblo kurdo no se han visto mermadas, sino más bien han recibido impulso gracias a las dos intervenciones estadounidenses en el país mesopotámico. Tras la Guerra del Golfo de 1991, se estableció una zona de exclusión aérea para los vuelos iraquíes sobre el norte de Iraq, lo que permitió el establecimiento de facto de la región del Kurdistán. Más adelante, con el derrocamiento de Saddam Hussein en 2003, la autonomía de la región se hizo posible por completo, en gran parte gracias a las inversiones económicas que recibieron, ya que no se debería olvidar la riqueza petrolífera que esconde bajo su suelo esta región.

Así vistas las cosas, cabe preguntarse por qué, tras una década de real autonomía de la región y, habiéndose dado las condiciones para una posible declaración de independencia tras la caída del sátrapa, ésta ha sido postergada y, por qué es ahora cuando Barzani reaparece con este anuncio. Hay quienes opinan que esto es una estrategia publicitaria del presidente del Gobierno Regional de Kurdistán (GRK) para presionar a Bagdad en sus demandas en un momento en el que el gobierno de al-Maliki se encuentra muy debilitado. O, quienes por el contrario, piensan que es un momento único para el pueblo kurdo que quizás no vuelva a repetirse con un estado iraquí más fortalecido.

¿Es posible un Kurdistán independiente?

Esta cuestión se torna de vital importancia para comprender por qué la independencia se está haciendo tanto de rogar. Existen varios factores a favor. En primer lugar, la debilidad por la que está atravesando el estado iraquí y su gobierno, incapaces de hacer frente de manera eficaz y rápida a la amenaza que representa para su soberanía la presencia de la organización ligada a al-Qaeda, el Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIL, en sus siglas en inglés). La organización armada está planteando un serio desafío a las autoridades de Bagdad, que están teniendo graves dificultades para hacer retroceder a los milicianos, quienes se encuentran a menos de 100 kilómetros de la capital.

KRG meets Secrerary of Defense Leon Panetta

Otro factor a favor es el deseo de independencia tan grande que tienen los kurdos, el cual no ha decaído en todo este tiempo. Existe la percepción de que la comunidad internacional apoya su causa, lo cual legitimaría llevar a cabo este acto de autodeterminación. Y se da entre los kurdos un sentimiento muy fuerte de considerarse a sí mismos como un factor de estabilidad política en la región, como ha demostrado la construcción de un gobierno estable en estas dos últimas décadas mientras que el resto de Iraq no ha podido salir del caos en el que se encuentra inmerso.

A pesar de estas razones, existen otros factores de mucho peso en su contra. La oposición de los países vecinos como Turquía e Irán es un factor clave que impide la declaración de independencia del pueblo kurdo. Un Kurdistán independiente en Iraq traería consigo una presión aún mucho mayor de demanda de autodeterminación en las zonas kurdas de estos dos países, algo que Teherán y Ankara no están dispuestas a tolerar.

De igual o mayor importancia es la rotunda oposición de Estados Unidos, quienes consideran que los kurdos de Iraq les deben a ellos el alto grado de autonomía y estabilidad del que disfrutan hoy en día. Además, la amenaza que representa ISIL es de suma importancia para los americanos, que consideran que el GRK debería apoyar al gobierno de Bagdad para mantener la unidad del Estado iraquí y derrotar a los milicianos del Estado Islámico. Precisamente este último es otro factor en contra a tener en cuenta. En el caso de que los yihadistas lograran imponerse sobre la autoridad de Bagdad, ¿tendría mucho sentido un Estado kurdo que tuviera como vecino al Estado Islámico de Iraq y el Levante? En el mejor de los casos, la seguridad de ese Estado kurdo se vería constantemente amenazada.

¿Tiene sentido?

La independencia es algo que sólo se declara una vez y después de ese momento ya no hay marcha atrás. Un Kurdistán iraquí independiente sería una buena noticia para el pueblo kurdo en general, pero estarían por verse las consecuencias que esto tendría en la estabilidad de la región. ¿Sería un Kurdistán iraquí independiente un primer paso en la independencia de todo el Kurdistán? ¿Le seguirían un Kurdistán iraní, turco y sirio independientes, o, por el contrario, ese Estado actuaría como receptor de poblaciones kurdas de esos países en los cuales no tienen derecho a la autodeterminación? ¿O quizás no tendría más repercusiones que la creación de una nueva nación? Y yendo más allá, ¿acaso tiene sentido un Kurdistán independiente en el que no todos los kurdos estén incluidos?

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