25/10/2021 BARCELONA

¿Qué es y cómo el ciberfeminismo ha ganado espacio en Corea del Sur?

Manifestación en Corea del Sur en contra de 'Molka', un sitio web donde se distribuía pornografía de cámaras ocultas. [Foto vía Central European Institute of Asian Studies].
Actualmente, la tecnología es parte de nuestra vida diaria. Las redes sociales, páginas webs y foros se han convertido en espacios de interacción, difusión y visibilización de las diversas problemáticas, controversias o de la misma realidad que cada uno como individuo o como colectivo vive. En esta realidad, el feminismo ha encontrado un medio, el ciberespacio, para lograr la deconstrucción de lo establecido durante años, donde el rol de la mujer ha sido marginado y exiliado, donde las posiciones de poder han sido fundamentales en las construcciones de las personas. Por lo que la aparición del ciberfeminismo como la cooperación entre mujeres, máquina y nueva tecnología, según la filósofa experta en cibernética y feminismo Sadie Plant, ha servido para dar una perspectiva más activa de la acción transformadora de la sociedad. Convirtiendo a las mujeres en víctimas que buscan esta desconstrucción social y transformadora que se da desde el ciberespacio.

En Corea del Sur, el feminismo durante los últimos seis años ha tenido un reboot muy importante, ya que ha generado un incremento del interés sobre asuntos feministas en toda la sociedad surcoreana. Este nuevo resurgimiento de la ola feminista se dio en el 2015, tras la aparición de Megalia. Megalia es una comunidad de internet que nació durante la propagación del MERS (Síndrome respiratorio de Oriente Medio) en Corea del Sur. En un periodo donde se iniciaron cuarentenas y restricciones de reuniones sociales se originó la necesidad de comunicación e interacción en espacios virtuales. Por lo que, la comunidad de internet más famosa, DC Inside, creó un apartado exclusivamente para tratar temas del MERS. Sin embargo, el apartado dinamizado por los usuarios en lugar de discutirse y difundir temas sobre el MERS, se dio una acalorada lucha entre hombres y mujeres. Esto se debió a una fuerte ola de ridiculización hacia las mujeres después de que en los noticieros coreanos se comunicó que dos mujeres se negaron a acatar la cuarentena al viajar a Hong Kong, aun sabiendo que había probabilidad de contagio por el MERS. La ola de críticas sexistas que se realizó, enfadó a las usuarias a tal punto que se convirtió en una guerra entre hombres y mujeres. Después, se creó la comunidad en línea Megalia, un ciberespacio lucha y protesta contra los mensajes misóginos y sexistas que circulaban en las redes sociales mediante el mirroring, colocando al hombre como sujeto de estos tipos de mensajes en lugar de las mujeres. Difundiendo mediante esta plataforma un discurso de odio, reaccionando con el mismo nivel de estereotipos, crítica, ridiculización y depreciación hacia los hombres. 

Colgar esta foto en su Twitter, le costó su trabajo a la actriz surcoreana Kim Jayeon. [Foto vía Twitter/ @KNKNOKU]
Esta plataforma originó un gran impacto en la percepción de la población surcoreana sobre lo que es ser feminista. Las reacciones agresivas y potenciales actitudes conflictivas que más se visibilizaban en el ciberespacio generaron un perfil que englobó a toda mujer que se considera feminista en Corea de Sur a tal punto que las marcó como personas que catalizan el repudio de la población, y en especial del hombre. ¿Por qué el rechazo alcanzó tales niveles? Podría deberse a la bien cementada cultura patriarcal existente, así como la cultura comunitaria. En Corea del Sur, la familia es un elemento importante que a lo largo de los años se ha difundido la necesidad de que el hombre, ya sea esposo, padre e hijo sean cabezas y lideren el hogar. A pesar de que en una familia el padre haya fallecido, el líder no es la madre, sino el hijo mayor. Así como la importancia que el hijo mayor lidere los ritos importantes para su cultura.

Sumado a ello, la cultura de comunidad crea un ambiente donde el que es diferente, o busca salir del status quo sea una paria. Ser una mujer que salga de su puesto encasillado de estar arreglada, muy delgada, maquillada y cabello largo, causa gran disonancia en su percepción.  

La percepción negativa de la página web prevaleció por encima de los logros alcanzados por esta comunidad en el desarrollo de una conciencia feminista incentivando la comprensión de la equidad de género, así como iniciar a cuestionar lo que era normal, pero tenía una carga misógina. Así mismo, sirvió para generar un levantamiento de voz y de visibilización de experiencias de violencia como ayudar en la caída de un sitio web donde se distribuía pornografía de cámaras ocultas (Molka). La grabación ilícita a mujeres es una  situación que aún preocupa a la población coreana.

Al año siguiente, Megalia se desintegra por la fragmentación interna sobre prohibir o no ataques en contra de la comunidad LGBTIQ+ o el papel de las mujeres trans. A partir de ello, se crea una facción llamada Womad que es una facción feminista trans excluyente y descrita como un espacio “lesbofeminista radical”. Tras ello, el lesbofeminismo y el feminismo estarán entrelazados, donde una gran representación del feminismo radical surcoreano será por lesbianas.

Así mismo, tras la concientización de asuntos feministas, el incremento de la denuncia de experiencias misóginas, así como poner en mesa asuntos cotidianos;  surge el movimiento Quitarse el corsé, que buscaba liberarse de las ataduras de los estándares de belleza como el pelo largo, tacones y dietas y otros “corsés” modernos. Por lo que el cortarse el cabello corto o no llevar maquillaje se convirtieron en señales de feministas en contra de esta opresión sobre las mujeres. Sin embargo, este movimiento también es asociado al feminismo radical, ya que se considera como punto de partida del ingreso a lo que se expresa en los sitios web radicales y se liga a toda mujer que practique abiertamente el sacarse el corsé. Un claro ejemplo de esta situación se dió con la arquera An San, que durante su performance en los juegos olímpicos ganó la atención del público coreano. Sin embargo, si bien en un inicio recibió mucho apoyo el que la representante coreana tuviera el cabello corto insinuaba que sea una feminista. Lo cual fue fuertemente criticado y repudiado por buena parte de los ciudadanos masculinos coreanos. Solo el cabello corto ocasionó que una deportista altamente calificada sea repudiada y fuertemente criticada en redes sociales. Demostrando que el feminismo o todo acto o simbolo que se considera como feminista sea criticado y repudiado por la población másculina surcorea en gran parte por la estigmación que se ha denotado tras los movimientos y actos generados en el ciberespacio.

En definitiva, el feminismo surcoreano ha incrementado tras el surgimiento de la comunidad Megalia y Womad, siendo base para la difusión y el desarrollo de la conciencia sobre asuntos feminista acorde a la realidad coreana. Estas comunidades se han convertido en canales de alza de voz y visibilización. Sin embargo, existe fraccionamiento interno de lo que se debe tocar en mesa, así como que se ha generado una gran ola de rechazo y crítica de cualquiera que se denomine o aparente tener alguna afiliación con el feminismo coreano, un feminismo con un gran carga radical.

 

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Nayeli Espinoza


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