25/11/2020 BARCELONA

Gibraltar: la historia de un conflicto (y una convivencia) Parte II

El pasado mes de agosto se produjo una escalada de tensiones entre España y Reino Unido por lo que respeta al contencioso sobre Gibraltar. Para entender cómo un simple conflicto pesquero entre dos pueblos colindantes está poniendo en peligro las relaciones diplomáticas entre dos aliados, además de dos de los países más grandes de la UE, hay que entender el contexto histórico que ha llevado a Gibraltar hacia la situación actual.

(Nota: Este artículo, excepto el comentario final, fue escrito a mediados de agosto, en plena escalada de tensiones.)

El pasado mes de agosto se produjo una escalada de tensiones entre España y Reino Unido por lo que respeta al contencioso sobre Gibraltar. Para entender cómo un simple conflicto pesquero entre dos pueblos colindantes está poniendo en peligro las relaciones diplomáticas entre dos aliados, además de dos de los países más grandes de la UE, hay que entender el contexto histórico que ha llevado a Gibraltar hacia la situación actual.

El conflicto pesquero

El conflicto que estalló el pasado agosto puede enmarcarse en una escalada de tensiones que se ha producido durante los últimos meses y que posiblemente tenga que ver con los cambios de gobierno tanto en España como en Gibraltar, en ambos casos hacia partidos con una línea más dura hacia el otro. La última escalada similar ocurrió en 1999, también por la pesca. En aquel momento el asunto se solucionó con el establecimiento de una Mesa de la Pesca, que reunió a las autoridades linenses, algecireñas y gibraltareñas, y vio la formación de un acuerdo. El gobierno español, que no participó en dichos acuerdos, los calificó de “papel mojado”. Este acuerdo ha estado funcionando todos estos años, hasta que el gobierno de Picardo se echó atrás por considerar dicho acuerdo una cesión innecesaria a España.

Observadores de la UE visitan Gibraltar el pasado mes de septiembre.

En los últimos años ha habido diversos encontronazos entre la Marina Británica y la patrulla costera de la Guardia Civil. La gota que ha colmado el vaso, sin embargo, ha sido el hundimiento de setenta bloques de hormigón en un caladero que hasta ahora era usado por los pescadores linenses para salir a pescar. España ha aprovechado este suceso para cuestionar enteramente la legitimidad de Gibraltar, y bajo el pretexto del incremento en contrabando desde Gibraltar a España (agravado en gran medida por la crisis), se han aumentado los controles fronterizos en el lado español, tanto para entrar como para salir. Asimismo, el Gobierno español ha comentado la posibilidad de cobrar un peaje o tasa de 50€ por cruzar la frontera. Los trabajadores de ambos lados estarían exentos, pero al tener que pagar 100€ por entrar y salir, tanto el turismo a Gibraltar como el consumo gibraltareño en La Línea y aledaños se verían enormemente afectados. Se ha llegado a interpretar como una clausura económica de la Verja, como así lo dejó entrever el ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo. También se ha hablado de que las industrias del juego presentes en Gibraltar tributen en España. Gibraltar es atractivo para dicha industria ya que los impuestos que se pagan son mínimos. Sin embargo, esta última semana Gibraltar ha recibido una noticia del gobierno británico que no le ha gustado, ya que propone introducir una tributación mucho más severa en la industria de las apuestas y los juegos de azar.

Mientras el gobierno español amenaza con llevar la cuestión de Gibraltar a los tribunales internacionales, el gobierno británico ha pedido a la Unión Europea que envíe observadores a Gibraltar con urgencia.

El medio ambiente, ese gran olvidado

Un barco en las aguas que rodean Gibraltar.

Las columnas de Hércules, actuales Gibraltar y Ceuta, eran consideradas antiguamente el límite del mundo conocido. Hoy en día sabemos que hay un mundo más allá, pero en cualquier caso el Estrecho de Gibraltar es la única entrada natural a todo el Mediterráneo, y la vía de paso para los barcos que operan entre Asia y Europa o América a través del Canal de Suez. Lo que significa que hay muchísimo tráfico marítimo, tanto militar como civil y comercial, y las aguas están siendo altamente contaminadas. El bunkering, o repostaje en alta mar, lo está favoreciendo. Gibraltar tiene apostados varios buques en las aguas que reclama como suyas, y vende combustible a los barcos que traviesan el Estrecho. Esta opción es atractiva dado que en Gibraltar los combustibles son más baratos (apenas hay impuestos), y de esta forma los barcos no tienen que pagar tasas de amarre. Es sin embargo una práctica bastante peligrosa, y está prohibida en las Zonas de Especial Conservación de la Unión Europea. Las aguas del Estrecho oriental (Bahía de Algeciras y las aguas españolas rodeando a Gibraltar) forman una de estas Zonas. En el lado español de la bahía la cosa no mejora. La refinería de San Roque y el polo industrial de la Bahía también ayudan a la contaminación de las aguas y las tierras de la bahía. Los pescadores ya se han quejado del alto nivel de peces que pescan con malformaciones, enfermedades, o directamente muertos, debido a todo esto y a los numerosos vertidos de combustible en las aguas. Estos vertidos son causados en parte por accidentes y en parte por el búnkering. Como dato a añadir, el índice de población con cáncer en los pueblos alrededor de la bahía es un 28% mayor que la media española.

En cualquier caso, el medio ambiente no está siendo más que un arma en todo el conflicto, y con la excusa de “el otro no hace nada”, ambas partes se están lavando las manos en este problema. El gobierno español se centra por ejemplo en los bloques de hormigón que Gibraltar ha lanzado, e ignora tanto los miles de bloques que se han lanzado en las costas españolas por razones similares, pero sobretodo ignora las quejas de los pescadores de la bahía, que llevan años quejándose de la contaminación de las aguas. El gobierno gibraltareño ha justificado los setenta bloques de hormigón diciendo que los han puesto con el objetivo de proteger el medio ambiente, pero a la vez siguen ampliando su industria del búnkering.

¿Por qué no se llega a una solución?

Son varios los motivos por los cuáles es difícil que se llegue a una solución inmediata. Dicen que dos no se entienden cuando uno no quiere, y en este caso esto es aún más verdadero, puesto que ni siquiera está claro cuántas o cuáles son las partes que deben entenderse. El gobierno gibraltareño insiste en mantener conversaciones a tres bandas, con Reino Unido y España. Reino Unido tiene el poder de decisión pero ha declarado que no decidirá nada sin el consentimiento de los gibraltareños. España alega que es un asunto entre dos países, y debe resolverse por tanto a dos bandas: España y Reino Unido. Como mucho, con Gibraltar y Andalucía como invitados. Gibraltar dice que Andalucía sólo debe atender la charla como parte de la delegación española, pero no tener la suya propia. Los linenses se sienten olvidados y discriminados en todo esto, así como los habitantes del Campo de Gibraltar.

Reino Unido acusa a España de hipocresía, debido a su postura respecto a Gibraltar y respecto a Ceuta (y Melilla). España alega que Ceuta y Melilla nunca fueron colonias, ni siquiera en los tiempos del Protectorado. Gibraltar defiende la prioridad de la auto-determinación sobre la continuidad territorial, y pide que sean los gibraltareños quienes decidan su propio futuro. La Línea pide que se solventen primero los problemas “de casa” antes de meterse en cuestiones como Gibraltar, que al fin y al cabo también da sustento a muchas familias linenses y andaluzas.

La prensa internacional no ha pasado por alto que la escalada de tensiones llega en un momento en el que el Gobierno español no goza de la mayor credibilidad de su historia, estando el PP envuelto en el mayor escándalo de corrupción de la democracia. Gibraltar ayuda a desviar la atención de una economía arruinada, una clase política presuntamente podrida, y una sociedad fragmentada. 

¿Hay que preocuparse?

Mes y medio más tarde se ha podido ver como al final no ocurrió absolutamente nada. Evidentemente, siguen habiendo tensiones, como en cualquier situación de este género, pero parece que todo está volviendo al estado normal, casi de calma. Apenas se oye ya demasiado sobre Gibraltar en las noticias, y esta semana en el Chronicle, el principal periódico de Gibraltar, podemos encontrar que Gibraltar y La Línea quieren llegar a un acuerdo sobre el turismo, y que los sindicatos españoles y gibraltareños también están colaborando para combatir el extremismo. En los medios españoles hay que buscar a fondo para encontrar algo relacionado directamente con la disputa, aunque sí que se habla de factores medioambientales, por ejemplo. Podemos leer también que los pescadores faenan ya sin acoso policial.

Probablemente, en los próximos meses las tensiones irán escalando y bajando. Lo que está claro es que sigue habiendo una comunidad, a lo largo y ancho de la Bahía de Algeciras, que tiene muchos problemas en común. La situación no es la mejor para cooperar, pero son vecinos y se necesitan unos a otros, lo que no pueden hacer es ir echando tierra encima del otro y de ellos mismos.

[notice]Esta explicación está compuesta de dos partes: consulta la Primera Parte aquí[/notice]

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Sergio Marin

(Soy de) Barcelona, España. (Vivo en) Bruselas, Bélgica. Tras una convalecencia que me hizo cambiar mi futuro como matemático por uno como politólogo, estudié el bachillerato británico por libre. Llegué a la Universidad de York donde me he graduado en Política y Relaciones Internacionales. Tras tres años en Inglaterra me mudé a París para cursar un Master en Política Europea en SciencesPo, y actualmente trabajo en el Parlamento Europeo en Bruselas. @Sergio_MZ


2 comments

  • Jack Sparrow

    09/02/2014 at

    El grupo conservacionista Verdemar Ecologistas en Acción ha denunciado hoy que entre quince y veinte petroleros que recalaban en la Bahía de Algeciras (Cádiz) se han trasladado al mar de Alborán, frente a la Costa del Sol, por los riesgos derivados del fuerte temporal de poniente.

    En declaraciones a Efe, la portavoz de Verdemar en el Campo de Gibraltar, Raquel Ñeco, ha acusado al Gobierno de Gibraltar de pedir a estos petroleros «que se vayan a capear el temporal» fuera de las costas gibraltareñas, por el riesgo de vertido ligado a los fuertes vientos que azotan la zona, trasladándose a aguas jurisdiccionales españolas en el mar de Alborán, «desde Marbella hasta el Estrecho».

    Ñeco ha cifrado en alrededor de 200.000 toneladas de hidrocaburoel total de la carga que estos buques portan frente a la Costa del Sol en pleno temporal, encontrándose entre ellos la gasolinera flotante Andrea Jacob, con alrededor de 80.000 toneladas.

    Denuncia ante la UE

    Verdemar ha anunciado que va a denunciar estos hechos ante la Unión Europea y ante el Gobierno español, ya que «tienen que tomar cartas en el asunto y adoptar medidas de seguridad».

    «No tenemos por qué tener esta servidumbre», ha dicho Ñeco, para quien «aparte del peligro que conlleva, ya no son sólo cuestiones medioambientales, sino que también podría sepultar la economía de la Costa del Sol para unos pocos de años».

    La portavoz de Verdemar ha señalado que «no se puede permitir que entren en aguas jurisdiccionales españolas en estas circunstancias, dando vueltas navegando a medio nudo esperando que pase el temporal», en un sitio que es estratégico «porque es por donde entran y salen todos los buques que pasan por el Estrecho, con el riesgo de que pueda haber un accidente».

    «Entendemos que se tengan que salvar del temporal, pero si tienen que estar en aguas gibraltareñas, que lo estén», ha añadido Ñeco, quien ha pedido que, ante circunstancias de este tipo, «los amarren en el puerto» del Peñón.

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