09/07/2020 BARCELONA

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Lionel Gamarra05/12/2019
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Tratar de comprender las múltiples crisis políticas en Latinoamérica por separado nos negaría la oportunidad de realizar una lectura mucho más enriquecedora. Un análisis regional en el cual el estallido social, la ambivalencia que mueve a los electorados de izquierda a derecha una y otra vez, y la crisis generalizada de las clases políticas, muestran claramente una profunda crisis de representatividad de los pueblos latinoamericanos.


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El testimonio de ‘Mamá Angélica’, una mujer que luchó 34 años por encontrar a su hijo Arquímedes y a más de 7.000 desaparecidos por la violencia de los militares y del grupo terrorista Sendero Luminoso, durante las décadas de los ‘80 y ‘90 en Ayacucho, la región más golpeada por el terrorismo en Perú. En agosto de 2017 se sentenciaron estos crímenes como atentados contra los DD.HH. y, ahora, sus responsables son buscados por la justicia.


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  • A un día de celebrase las elecciones presidenciales en Perú, las mayores incertidumbres giran en torno a quién será el rival de la súper favorita Keiko Fujimori en la segunda vuelta, si Pedro Pablo Kuczynski o Verónika Mendoza. Todo ello en un contexto de desaceleración económica, creciente inseguridad en las grandes ciudades y mayor penetración del narcotráfico en las instituciones. No obstante, para que estos tres candidatos lleguen a los últimos metros en tales posiciones, en ‘Perú, país de tesoros escondidos’ han pasado cosas que nadie pudo prever. Cual proceso kafkiano, este no ha estado libre de hechos inexplicables, esperpénticos y absurdos. Siendo honestos, el proceso electoral en el Perú no ha sido “muy serio” entendiéndose serio como una falta de cumplimiento de alguno de los derechos básicos en democracia: “todos somos iguales ante la ley”. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) fue maximalista para algunos y minimalista para otros aplicando la ley de forma rigurosa sólo a algunos candidatos, lo que terminó con la exclusión de dos de los favoritos.

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Los tres candidatos favoritos a la elecciones presidenciales peruanas: Keiko Fujimori, Pedro Pablo Kuczynski y Verónika Mendoza.

Así que no estamos ante unas instituciones que hayan funcionado con la imparcialidad esperable, sino que en un ejercicio de suma cero, los partidos del régimen (especialmente, Fuerza Popular, PPK, APRA) pudieron hacer contraparte a unas presiones (fundadas y que se manifestaron en forma de recursos al JNE) para excluirlos del proceso. Ante mismos recursos y similares argumentos, las agrupaciones de Todos por el Perú (TPP) y Alianza para el Progreso (AP)* fueron excluidas de la carrera electoral.

Para poner en contexto, cabe señalar que estos dos partidos eran tanto segunda como tercera fuerza política respectivamente en distintas encuestas. TPP liderado por Julio Guzmán, economista de formación anglosajona, y de un perfil liberal-socialdemócrata, basó su estrategia electoral en la conocida fórmula “lo nuevo contra lo viejo”, utilizando de forma notable las redes sociales y un discurso amable que anteponía siempre el consenso al conflicto. En una encuesta de IPSOS, sus votantes aducían que votarían por él porque, básicamente, era “nuevo”. No obstante, el no posicionarse de forma clara en algunos temas (consulta previa a pueblos indígenas, renegociación del contrato del gas, entre otros), y la falta de datos en cuanto a la financiación de su campaña fueron obstáculos que nunca llegó a salvar.

Por su parte, César Acuña, director de la universidad César Vallejo, intentó insertar, como ya lo hiciera exitosamente Toledo en el 2001, un – en términos de ciencia política- cleavage étnico. Autoproclamándose, como hizo Ollanta Humala entre el 2006 y 2011, “de una raza distinta”, cual último inca. Sorprendentemente, Acuña junto a una lista congresal con nombres destacados de la política nacional (y algunos familiares), comenzó a sumar apoyos. Sin embargo, cuanto más intención de voto acumulaba, mayor era la lupa con la que se observaba al candidato, quien además lo puso extremadamente fácil: los plagios, los regalos en plena campaña, la pésima articulación de su discurso y el bajo contenido de sus intervenciones comenzaron a hacer mella en su reputación.

Intención de voto por candidato en las próximas elecciones de Perú (marzo 2016).
Intención de voto por candidato en las próximas elecciones de Perú (marzo 2016).


Con estos dos candidatos fuera de contienda, y a poco más de un mes de las elecciones, se reconfiguraba el mapa electoral y comenzaba una nueva batalla: la que se libraría por los  votos de Guzmán y Acuña (un 25% del total según algunas encuestas). A grandes rasgos, los votos de las clases populares del norte y la selva (por Acuña) y el voto joven, urbano y de clase media del centro y, sobre todo, del del sur del país (para Julio Guzmán). En paralelo, y como cada una de las elecciones, también se lucharía de forma más difusa por los votos de los indecisos, un 20% del total.

Fujimorismo sociológico

La primera que recogería esos votos, casi de una forma automática, fue Keiko Fujimori (sí, la hija del dictador Alberto Fujimori y ex primera dama del séptimo gobierno más corrupto del mundo), que utilizando el mayor monto de dinero (alegadamente privado) invertido en una campaña electoral en los últimos años, una imagen que viró entre lo folklórico –campechano y una estadista de chaqueta, y unos medios de comunicación sospechosamente favorables, se aprovecharía de lo que en España se llamó el “franquismo sociológico”. Esto es, una suerte de ideas relacionadas a la consecución de hitos históricos o proezas cuasi-épicas que son englobadas casi en su totalidad por la figura y el apellido “Fujimori” para una buena parte de la población.

En otras palabras, en el imaginario colectivo peruano (si se puede hablar de uno), pervive la idea y la vinculación directa y magnánima de Fujimori con una serie de políticas y acciones -a partir de sus narraciones- que son valoradas como muy positivas para el interés general y el devenir del país. A través de una férrea propaganda, medios de comunicación comprados y una narración sesgada de lo acontecido en los 90’s en la dimensión social, económica y política, el gobierno fujimontesinista (¿quién es Vladimiro Montesinos?) consiguió convencer a muchos de que Fujimori (casi de forma personal y omnipresente) acabó con Sendero Luminoso, acabó con la crisis económica de los 80’s, ordenó la administración pública, y limpió al congreso de corruptos.

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Peruanos se manifestaron contra la candidata presidencial Keiko Fujimori, hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, en Lima, la capital, 15 de marzo de 2016. Fuente: hispan.tv.

Sin embargo, y sin entrar en este punto en demasía, lo cierto es que Fujimori no estaba al tanto de la persecución al cabecilla y hombre más buscado en los 90’s, Abimael Guzmán. La política económica se basó en seguir a rajatabla la receta neoliberal de la época: privatización de la sanidad, de empresas estratégicas, de servicios básicos y liberalización de la educación. Simplemente se entendió que vender estas empresas públicas por cifras irrisorias era más rentable que mantenerlas. Asimismo, el cierre del Congreso fue probablemente el que englobó las más evidentes manipulaciones y ataques a la libertad de expresión de aquellos años. Se pactó portadas y se difundió durante meses la idea de que el Congreso de la República estaba sólo y exclusivamente lleno de corruptos, sinvergüenzas y holgazanes que “no permitían aprobar leyes antiterroristas y de desarrollo”. Incluso, los militares llegaron a intervenir salas de redacción de periódicos de tirada nacional.

Así que con una “opinión pública” por fin favorable a esta idea, Alberto Fujimori, ayudado por el ejército (Vladimiro Montesinos, su mano derecha, fue miembro destacado del ejército y cadete de la Escuela de las Américas) cerró el Congreso, tomó el control de diferentes instituciones del Estado y avaló una serie de medidas que violaban los principios democráticos y rompían con el Estado de Derecho. Esto se conoció como el autogolpe de estado.

Con una idea más o menos clara del eficaz y gran aparato de manipulación del régimen fujimorista, unas redes clientelares heredadas de la dictadura y unas políticas asistencialistas de amplio calado, se puede entender ese favoritismo de la hija del dictador en las encuestas, pues se establece una conexión cuasi directa entre la figura de Fujimori y cualquier acción política entendida como positiva y necesaria por y para el interés del pueblo. Sin embargo, cabe decir en este punto que toda “ficción tiene parte de verdad, y que toda verdad tiene parte de ficción”.

Más info: ¿Por qué el fujimorismo sigue teniendo tanto arraigo en Perú?

Resto de candidatos

La segunda candidata que según las encuestas más se ha beneficiado de esta reconfiguración del mapa electoral es Verónika Mendoza, que ya venía escalando posiciones gradualmente, debido, principalmente a dos razones: consiguió mostrarse como las antítesis del fujimorismo de los 90’s, por ende, a la candidata K. Fujimori, y se convirtió, sin querer, en blanco de insultos y agravios por parte de rivales, periodistas y opinólogos. Su partido, el Frente Amplio, que como el Perú, se encuentra en vías de desarrollo, es un conglomerado de fuerzas de izquierda, que va desde partidos comunistas a partidos de corte más social demócrata (cabe recordar que las categorías y espectro ideológico en Latinoamérica no se suelen regir sobre los mismos fundamentos que se rigen en Europa) y organizaciones pro derechos humanos, ambientalistas, feministas, entre otros.

El candidato del partido Peruanos Por el Kambio, Pedro Pablo Kuczynski, fue uno de los beneficiados por la salida de Julio Guzmán de la contienda electoral. Fuente: BBC
El candidato del partido Peruanos Por el Kambio, Pedro Pablo Kuczynski, fue uno de los beneficiados por la salida de Julio Guzmán de la contienda electoral. Fuente: BBC

No lo tuvo fácil. Un discurso poco agresivo, su cercanía innegable con la actual primera (y repudiada) dama durante los años 2009-2011 y unos medios de comunicación que nunca cesaron en sus ataques consiguieron que el voto de la población de la costa y norte peruanos se le resistiera. Por contraparte, artistas, escritores y activistas sociales se han mostrado explícitamente a favor de dicha candidatura. Así, recogiendo los votos de Guzmán del sur y de algunos indecisos, Verónika se encuentra empatada en el segundo lugar con Pedro Pablo Kuczynski a una semana de las elecciones.

Pedro Pablo Kuczynski o PPK, ex Ministro de Economía durante los años 2005 y 2006, y ex Ministro de Energía y Minas durante 1982 y 1983, fue otro de los mayores beneficiados de la caída de Guzmán y, especialmente de Acuña en el norte y el Frente Amplio en el sur. Más allá de que pasara gran parte de su vida trabajando en el sector bancario en EE.UU., PPK ha hecho suyo dos de los principales argumentos que muchos candidatos a la presidencia norteamericana han utilizado: “como soy rico, no voy a robar una vez en el gobierno”, y “si he sabido hacer dinero con mi patrimonio privado, sabré hacer dinero en el Estado” -como si ese fuera el objetivo de gobernar-. El PPK arrasa entre los votantes de las clases más acomodadas, tanto su imagen como su discurso muestran estar bastante medidos y calculados. Y tiene a su favor algunos medios de comunicación (sí, esto en el Perú es fácil de observar).

El miércoles 6 sin ir más lejos, Panamericana TV retransmitió  íntegramente el cierre de campaña del candidato en Lima, es decir, casi dos horas de publicidad, lo que equivale a unos cuantos cientos miles de dólares. Sin embargo, la justificada duda sobre si un hombre de negocios puede ser un buen representante del pueblo, la aprobación de la 23231 o la ley Kuczynski, que exoneraba de pagar impuestos a las petroleras cuando él era ministro de energía y minas en 1980, exhibió una ethos (lógica moral y de creencias) y un episteme (forma de entender el mundo) en donde el pueblo peruano no es más que “una manadasin agencia que necesita ser administrada (núcleo del discurso de “lo técnico”) y una posición acrítica contra los crímenes cometidos durante la dictadura fujimorista, probablemente le coloquen en tercer lugar.

Por último, Alfredo Bernechea, candidato del partido Acción Popular, y ubicado en cuarto lugar en intención de voto según las encuestas, ha sido quizá el hombre que menor caso hizo a lo estrambótico de las campañas, y eso en este país se paga caro. La poca agresividad, un exceso de tecnicismo y de teoría económica institucional lo han llevado de ser uno de los favoritos, a pasar a segunda vuelta, y a no contar casi con opciones.

El todo o la nada

Dos mujeres rivalizan por la presidencia del Perú: Keiko Fujimori y Verónika Mendoza.
Dos mujeres rivalizan por la presidencia del Perú: Keiko Fujimori y Verónika Mendoza.

Con Verónika Mendoza y Keiko Fujimori en la segunda vuelta se espera una polarización del comportamiento político y electoral en el Perú, donde los cleavages de clase, de urbano-rural o de centro-periferia se difuminen (ya que ambas concentran el voto de sectores muy diversos) para dejar paso a tres cosas: una vuelta a la batalla discursiva e iconográfica en torno al origen más o menos peruano de las candidatas, la resignificación de qué es la izquierda, qué es la derecha y, especialmente, qué fue el fujimorismo y por qué no debería suceder de nuevo. El #KeikoNoVa o lo “Nakers” pueden jugar un papel en clave como ya hicieran las elecciones pasadas reactivando el anti-voto fujimorista que es, por cierto, el más alto en las actuales elecciones. Sorprendentemente, son los jóvenes los que mayor rechazo muestran ante la posibilidad de la vuelta de la fujimorista al gobierno y son éstos, en un país joven demográficamente, los que en buena medida decidirán si conviene un giro hacia la derecha de legado autoritario y escasa propuesta, o un gobierno ambicioso de izquierdas (y algo naive) con limitada experiencia en las instituciones.

Ante estas disyuntivas, se espera que la cantidad de indecisos sea mayor para la segunda vuelta. Por lo que la contienda, que podría ser por primera vez en la historia de un país sumido bajo un feroz patriarcado entre dos mujeres, se antoja muy intenso y lleno de sorpresas. El tortuoso proceso para elegir presidenta acaba de empezar.

*En este caso, sólo César Acuña, líder de AP y candidato a la presidencia de la República fue el único en ser excluido de su lista electoral.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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En el intento de crear nuevas estrategias para facilitar su desarrollo, los países optan por establecer acuerdos y trabajar en estrecha colaboración con otros actores de la escena internacional, constituyendo bloques de integración, con objetivos específicos.

Actual integración en las Américas

Cumbre Alianza para el Pacifivo. Via: La Vanguardia

Actualmente en América Latina (AL) hay dos bloques sub-regionales que son objeto de comparaciones, pero que son tan semejantes como diferentes.

En abril de 2011 fue creada la Alianza del Pacifico (AP) formada por Chile, Colombia, México y Perú y que tiene 3 objetivos:

  • Construir, de forma participativa y consensuada, una zona de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas.
  • Impulsar un mayor crecimiento, desarrollo y competitividad de las economías de las Partes, con el objetivo de lograr mayor bien-estar, superar las desigualdades socioeconómicas e impulsar la inclusión social de sus habitantes.
  • Convertirse en una plataforma de articulación política, integración económica e comercial y proyección al mundo, con énfasis en la región Asia-Pacifico.

Por otro lado, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), creado con la firma del Tratado de Asunción en marzo de 1991 – formado, actualmente, por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela – establece:

  • Libre circulación de bienes, servicios e factores productivos entre los países, a través, de la eliminación de los derechos arancelarios y restricciones no tarifarias a la circulación de mercancías y de cualquier otra medida de efecto equivalente.
  • Establecimiento de una tarifa externa común y adopción de una política comercial común en relación a terceros Estados o grupos de Estados y coordinación de posición en foros económicos-comerciales regionales e internacionales.
  • Coordinación de políticas macroeconómicas e sectoriales entre los Estados parte: de comercio exterior, agrícola, industrial, fiscal, monetaria, cambial, de capitales, servicios, aranceles, transporte y comunicaciones, entre otras –a fin de asegurar las condiciones adecuadas de competencia entre los Estados miembros.
  • Compromiso de los Estados miembros de armonizar sus leyes, en las áreas pertinentes, para lograr el fortalecimiento del proceso de integración.

La inevitable comparación

Después de la creación de la AP diversas críticas y comparaciones fueron hechas entre los dos bloques. Algunos analistas y jefes de Estado creen que la AP es impulsada por la Casa Blanca, lo que está generando afirmaciones como la de Evo Morales, presidente de Bolivia (candidata a la adhesión al Mercosur) que afirmó que “La Alianza del Pacifico significa privatizar los servicios básicos…”

Se puede resumir las diferencias entre los bloques en tres puntos clave:

Ideología

La AP apuesta por la economía de mercado y por los acuerdos de libre comercio, hecho que genera una mayor confianza de los organismos de crédito. En este sentido lleva a cabo acciones como la eliminación de las tarifas arancelarias de 92% de los productos y reducción de barreras de las transacciones comerciales y exigencias para vistos, dejando claro su interés en atraer inversiones extranjeras.

Mientras tanto, el Mercosur apuesta por el proteccionismo doméstico y el desarrollo regional, siendo estas las razones por las cuales la inversión social de los países del Mercosur superan las del Alianza del Pacifico.

Alcance

El tercero objetivo de la AP es “Convertirse en una plataforma de articulación política…”, lo que evidencia una mayor politización de su integración en comparación al Mercosur.

Simetría y organización

Es más notable y fuerte la integración del bloque del Pacífico. Esto queda claro, por ejemplo, con la integración del México al Mercado Integrado Latino-Americano (MILA) – formado por Colombia, Perú y Chile – el que permite el intercambio y flujo de capitales entre los cuatro países de manera mucho más rápida y busca el desarrollo de los mercados de capitales para proporcionar a los inversores una mayor oferta de valores y a los emisores, fuentes de financiamiento.

Lucha por el liderazgo en la región

Es importante citar que ambos organismos tienden a convergir en valores y principios: buscan la integración regional, el desarrollo de la competitividad, el crecimiento y la libre circulación de bienes, servicios, personas y capitales. La creación de la AP viene generando debate en el interior del continente, es especial en lo que se refiere al liderazgo de las dos potencias económicas de la América Latina: Brasil e México.

Brasil, mayor economía latino americana está sufriendo una caída de su solvencia financiera desde 2013. El Banco Mundial espera que la tasa de crecimiento anual del PIB Brasileiro sea de 2,7 en 2015 y de 3,1 en 2016, quedando debajo de la mediana de América Latina. Mientras, se estima que México crecerá 3,5 en 2015 y 4,0 en 2016, quedando por encima de mediana regional, según datos de la misma organización.

Chile: La nación puente

No todo es antagónico entre las dos partes. Chile sirve de interlocutor entre los dos bloques, con el objetivo de buscar puntos de convergencia. En la reunión de negociaciones de los dos mecanismos, realizada en Santiago, el día 24 de noviembre, la presidente chilena Michelle Bachelet destacó que “Debemos dejar de lado de una vez por todas esta idea de que existen dos bloques contrapuestos que no dialogan entre ellos.”

Foto: Presidente Chile. Fonte: El reno Critico

Es probable, que Chile tenga entre sus prioridades integrarse a otras iniciativas regionales. Si consideramos que, segun datos de la Comisión Económica para América Latina y Caribe (CEPAL), los nueves países juntos representan el 91.2% del PIB de la región (AP 35.4% y Mercosur 55.8%), la idea de una integración regional es una gran oportunidad, no sólo para Chile, sino para cualquiera de los otros 8 países.

En este sentido, la presidenta chilena cree que: “los países pertenecientes a la Alianza del Pacifico y al Mercosur se beneficiarían si ofrecieran respuestas conjuntas a temas como  la ciencia y la tecnología, la cooperación sanitaria, la promoción de las exportaciones, las infraestructuras, la movilidad de los ciudadanos, las telecomunicaciones y el turismo.”

Conclusión

Se puede concluir que mientras la AP desea hacer acuerdos comerciales con el mundo, el Mercosur busca el desarrollo regional. No obstante, debemos cuestionarnos si a lo largo de la historia ha resultado verdaderamente beneficioso para los pueblos de América Latina el hecho de firmar acuerdos con el objetivo de coordinar las economías nacionales y la vida de la gente, o si se está formando una burocracia supranacional que provoque la pérdida de soberanía nacional en la región, tal y como afirma el economista Murray Rothbard.

Foto de Portada:  Memorial Mão – Blog.mobly.com.br

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