01/07/2022 MÉXICO
Victoria Silva05/12/2014
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Mamana Bibi, de 68 años, murió en octubre de 2012 en un doble ataque mientras recolectaba verduras en los campos de la familia y varios de sus nietos andaban por los alrededores. Fue atacada por un ‘drone’ estadounidense. La explicación oficial fue que constituía un objetivo terrorista.

Los ‘drones’, una nueva tecnología de aeronaves no tripuladas, se convierten en letales cuando se les incorpora un arma. Sin embargo, pese a la novedad tecnológica que puedan suponer, su uso está más que regulado por el derecho internacional. A pesar de ello, con la excusa de la novedad, se incumplen normas del derecho internacional bien asentadas.

¿Legal o ilegal?

La protección de las personas está regulada tanto en tiempo de guerra por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), a través de los Convenios de Ginebra y sus protocolos adicionales, como en tiempo de paz por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH), a través del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. También existe toda una regulación relativa a la utilización del armamento, como la Convención sobre ciertas armas convencionales (o armas inhumanas) que prohíbe el uso de los ‘killer robots’ (sistemas de armas que seleccionan y atacan objetivos sin operación humana, previa programación), pero no de los ‘drones’.

Protestas contra la denominada 'guerra de los drones' en EE.UU.
Protestas contra la denominada ‘guerra de los drones’ en EE.UU.

Por tanto, el uso de los ‘drones’ como arma de guerra puede ser legal, siempre y cuando persiga objetivos militares legítimos, y se encuentra regulado por el Derecho Internacional Humanitario. Sin embargo, pueden darse casos en los que los objetivos atacados carezcan de cualquier legitimidad militar y, por tanto, en estos casos, también constituirían crímenes de guerra.

Su ilegalidad está mucho más clara en el caso de las ‘no-guerras’, cuando lo que tienen lugar son ataques estratégicos contra objetivos no-estatales sin el consentimiento del Estado en el cual se ejecutan dichas operaciones. Con la excusa de la “Guerra contra el Terror” que Estados Unidos lleva a cabo, se están violando los derechos humanos de muchas personas en numerosos lugares del mundo. Esta ‘legítima defensa’ que alega Estados Unidos para actuar militarmente en territorios sobre los que no posee jurisdicción viola las normas más elementales del derecho internacional, como la soberanía estatal y la no intervención y el control del espacio aéreo de cada Estado. Pero también viola los derechos humanos más fundamentales, como el derecho a la vida.

Sin derecho a la vida

En julio de 2012, 18 jornaleros, incluido un niño de 14 años, fallecieron mientras se disponían a cenar, en ataques múltiples lanzados contra un pueblo paquistaní situado cerca de la frontera con Afganistán. De nuevo la explicación oficial fue que se trataba de objetivos terroristas.

Éste es solo uno de los casos que se recogen en el informe de Amnistía Internacional “Will I be next? US drone strikes in Pakistan”, en el que se denuncian los numerosos ataques con ‘drones’ perpetrados por el gobierno estadounidense en la zona de Waziristán Septentrional, al noroeste de Pakistán. Según el estudio “Living under Drones”, realizado por las universidades de Stanford y de Nueva York, se contabilizan entre 470 y 880 civiles entre las víctimas de los ‘drones’ en Pakistán, de los cuales hay 200 niños.  Además, los investigadores llegaron a la conclusión de que solamente el 2% de las personas afectadas constituyen objetivos de alto rango.

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Este tipo de ataques ilegales con ‘drones’ vulneran los derechos humanos y, el derecho a la vida en particular, de tres formas diferenciadas:

  • Ataques y asesinatos selectivos. Cuando no existe un conflicto interno, se consideran ejecuciones extrajudiciales y, por tanto, violaciones de los Derechos Humanos.
  • Ataques de perfil: se basan en un prejuicio (racial, étnico, religioso, etc.) y, por tanto, violan tanto el DIH como el DIDH.
  • Ataques de seguimiento (o follow-up): consisten en matar a una persona y a aquellos que se acercan a socorrerle.

Pero no sólo son los drones estadounidenses los que matan civiles inocentes. Muchos de los grupos vinculados a Al Qaeda han matado a numerosos residentes de las localidades atacadas, a los que acusaban de ser espías debido a los ataques recibidos.

Necesidad de transparencia y rendición de cuentas

Protestas contra los drones

La violación de este derecho a la vida va también acompañada de una denegación de justicia y reparación a las víctimas. El secreto con el que se realizan estos planes de ataque con ‘drones’ permite a los países actuar impunemente y fuera de la legalidad internacional. Sin embargo, detrás de cada asesinato de un inocente hay una responsable que aprieta el botón, alguien que posee una responsabilidad penal. Estas personas nunca son juzgadas por sus crímenes y la justicia cae en saco roto.

Desde el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas se pide a los países que utilizan esta tecnología bélica que la usen de forma limitada y proporcionada a la amenaza recibida, puesto que, fuera de situaciones de conflicto armado, la fuerza letal sólo es legítima respecto a amenazas inminentes para la vida. Teniendo en cuenta que los ‘drones’ no precisan de elemento humano en el terreno, estos ataques representan un abuso de la fuerza armada y según las circunstancias pueden constituir delitos de derecho internacional.

Con miles de civiles fallecidos en estos ataques contra objetivos presuntamente terroristas, ¿por cuánto tiempo más matar con ‘drone’ saldrá gratis?

Foto de portada: Un drone despegando en Afganistán [Foto: United States Air Force / Wikipedia]

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

Fuentes:


Olinta Lopez20/06/2013
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El 20 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Refugiado. La Asamblea General de Naciones Unidas lo designó con el fin de crear conciencia sobre la situación de los refugiados en todo el mundo.

Como contribución a tan digna causa, en este artículo se pretende dar las herramientas necesarias para entender qué se entiende por “refugiado”, qué tipo de protección ofrece el derecho internacional, y cuál es la situación actual.

¿Quién es considerado un refugiado?

La Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados define un refugiado como “la persona que, debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país”.

Existen también otras figuras parecidas pero no iguales a la condición de refugiado. Es el caso, por ejemplo, de los desplazados internos (que, a diferencia de los refugiados, permanecen en su país) o los apátridas. La distinción es importante, ya que la protección que ofrece el derecho internacional es distinta en cada caso.

Por otro lado, ACNUR (el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) ofrece protección y asistencia no únicamente a los refugiados, sino también a otras categorías de desplazados forzosos. Estos incluyen los solicitantes de asilo (el derecho a ser reconocido como refugiado y recibir protección jurídica y asistencia material), los refugiados que han regresado a sus hogares (repatriados), pero todavía necesita ayuda para reconstruir sus vidas; las comunidades civiles locales directamente afectadas por los movimientos de los refugiados, los apátridas (no son ciudadanos de ningún país) y los desplazados internos.

¿Cuáles son las principales herramientas del derecho internacional?

Campo de refugiados kosovares [United Nations Photo Flickr account]

El principal instrumento internacional para la protección de los refugiados es la Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados, conocida como la Convención de Ginebra de 1951, a la que se añadió posteriormente el Protocolo de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Refugiados de 1967. La Convención establece claramente qué es un refugiado y el tipo de protección jurídica, asistencia y derechos que él o ella debe recibir de los países que han firmado el documento. También define las obligaciones de un refugiado hacia el estado de acogida y aclara que ciertas categorías o personas, como criminales de guerra, no califican para el estatuto de refugiado.

Otras convenciones a destacar son la Convención de la OUA de 1969 que regula aspectos específicos de los refugiados en África, y La Declaración de las Naciones Unidas de 1974 sobre la Protección de Mujeres y Niños en situaciones de emergencia o de conflicto armado.

Por último, es de destacar que tanto el Derecho Internacional Humanitario y también los Derechos Humanos son de aplicación y protegen en distintos ámbitos a las personas consideradas como refugiados y también a las personas desplazadas. Visto lo anterior, queda claro que estas últimas tienen menos protección que los refugiados puesto que la Convención de Ginebra de 1951 no les es de aplicación.

¿Cuál es la situación actual en el mundo?

Tal y como denuncia Amnistía Internacional (AI) en un comunicado de prensa, el balance no es nada bueno, puesto que se siguen vulnerando los derechos de millones de personas. AI acusa a los gobiernos de todo el mundo de priorizar fortalecer sus fronteras nacionales, en vez de salvaguardar los derechos de sus ciudadanos o de quienes buscan refugio u oportunidades dentro de esas fronteras.

Las cifras no son nada esperanzadoras ya que el número de desplazados ha llegado a un máximo en 15 años. ACNUR sitúa la cifra en 43,7 millones en 2011, y más de la mitad son niños.

Aunque las estadísticas son importantes para obtener una imagen global de la precaria situación actual, hay que pensar que las cifras representan, en realidad, 43,7 millones de historias personales. Poblaciones enteras como los refugiados palestinos en Siria se ven afectadas por la incapacidad de resolver su situación apátrida y, a su vez, se ven inmersas en una nueva guerra en el país de acogida que les obliga a desplazarse internamente. No es el único ejemplo complicado, todos lo son; pero a través de Jafra Foundation, nos llegan historias como esta:

“Mi hermano vive entre las tumbas, lo cual es mil veces mejor que vivir en ellas “… palabras de Umm Ahmed, del campo de refugiados de Yarmuk y desplazada recientemente al campo de refugiados de Baalbek en el Líbano, después de que su casa fuese destruida como consecuencia del conflicto.

Refugiados sirios en un campo en Irak [FreedomHouse2 Flickr account]

La crisis en Siria ha provocado desplazamientos masivos. Pero el drama humano va más allá de tener que abandonar tu hogar; muchas veces las condiciones de vida son precarias. Por ejemplo, no es extraño que 2 o incluso 3 familias compartan una zona de una habitación que no exceda de 12 metros cuadrados. Tampoco debemos olvidar los problemas de salud y de propagación de las enfermedades dentro de los campos de refugiados, debido a la escasez de agua y, en consecuencia, de higiene personal.

Además de la alta densidad de la población, la falta de oportunidades de empleo, la ausencia de cualquier medio de entretenimiento, el estrés y las malas condiciones de vida, los jóvenes son incapaces de seguir con sus estudios, limitando así sus posibilidades de un futuro mejor.

Se trate de refugiados, desplazados internos, repatriados, exiliados o apátridas, está claro que no es suficiente con recordar una vez al año la situación de un número de personas similar a la población de un país como España, sino que es necesario que los Estados realicen un mayor esfuerzo para cumplir el Artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: “(1) En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país”.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


Laia Tarragona13/02/2013
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La alerta sobre el posible uso de armas químicas por parte de Bashar Al Assad para masacrar a la población siria motivó reacciones por parte de Estados Unidos y otros países. La mención de armas químicas hizo que Obama advirtiera de que su uso era una “línea roja” frente a la cual no se iban a quedar de brazos cruzados. No todo vale en un conflicto armado. Las “leyes de la guerra” establecen unos límites.