
Desde el inicio de su gobierno, el presidente Javier Milei viene impulsando un proyecto de reformas que incluye, por un lado, la promoción de las Sociedades Anónimas Deportivas, a las que los dirigentes de prácticamente todos los clubes del país se oponen totalmente, al igual que sus hinchas.
Por otro lado, propone una modernización económica del deporte y de cómo se consume, que se diferencia de la estructura tradicional de la AFA, liderada desde 2017 por Claudio Tapia. El poder de Tapia se sostiene en una red histórica de dirigentes, clubes, decisiones arbitrales, contratos de televisión y vínculos con medios como el Grupo Clarín, que durante décadas manejó la televisación del Ascenso y ejerció fuerte influencia en todo lo relacionado con la comunicación dentro del fútbol.

El enfrentamiento Milei-Tapia: de la intensidad inicial al resurgimiento de la crisis
Esta disputa, que incluye apariciones en televisión y posteos en redes de ambos personajes, se viene dando desde hace dos años. En 2024, al principio hubo mucha intensidad, pero luego de ver la negativa de los clubes ante la opción de incorporar las SAD promovidas por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, y también por Daniel Scioli, secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Vicejefatura de Gabinete del Interior de Argentina, desde el oficialismo se apagó momentáneamente el tema.
Fue importante también la consagración de la selección argentina en la Copa América, con un grupo liderado por el entrenador Lionel Scaloni (elegido y asentado por Tapia) y las constantes fotos junto a Lionel Messi y Rodrigo De Paul, con los cuales el “Chiqui” tiene una relación excelente.
De todas formas, el fútbol argentino siguió manejándose de manera desprolija y perdiendo cada día más seriedad con situaciones polémicas: arbitrajes controvertidos, formatos de torneo imitados de ligas históricamente menores como la MLS y la liga mexicana, múltiples equipos con deudas y planteles impagos, el descontento constante del público general y hasta el bochornoso ingreso de un streamer en un partido importante de la liga 2024. Todas estas situaciones formaron un caldo de cultivo que volvería a estallar al poco tiempo.
El quiebre con Clarín y la Copa fantasma: el camino hacia la crisis
En noviembre de este año, en pleno final del campeonato por el ascenso, cargadísimo de polémicas y protestas, la AFA decidió no renovar el contrato de derechos televisivos del Ascenso con TyC/Clarín, para transmitirlo por su propio medio digital, AFA Play, con un precio aproximado de 15.000 pesos argentinos por mes. Un golpe económico y más que simbólico que generó gran tensión mediática y política, a la vez que fortaleció la narrativa del Gobierno sobre la necesidad de “transparentar” y “abrir” el negocio del fútbol, apoyado en miles de hinchas que protestaban e insultaban ante una decisión que solo agrava el problema y siembra más dudas sobre los resultados del ascenso, justamente el lugar donde Tapia tiene más adeptos, ya que la liga cuenta con 36 equipos, un máximo histórico en la categoría.

Finalmente todo vuelve a estallar justo antes de que empiecen los playoffs del Torneo Clausura 2025. A pocos días del partido de Octavos de Final entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central, se da una reunión dirigencial en el edificio de AFA. Allí se discuten asuntos rutinarios y se consulta sobre dar un reconocimiento a Rosario Central por terminar en la primera posición de la tabla anual. Nadie se opone, ya que se menciona “reconocimiento”, no “campeonato”, “trofeo” ni “estrella”.
Pero a los pocos segundos llega un encargado con una copa ya preparada para el equipo rosarino y se les entrega a sus representantes y jugadores referentes, que habían sido avisados el día anterior, entre ellos el campeón del mundo y leyenda argentina, Ángel Di María. Es importante aclarar también que durante todo el año tuvieron penales polémicos a su favor y el presidente Belloso tiene una excelente relación con Tapia.
El pasillo que no fue y la avalancha de denuncias judiciales
No conformes con eso y ante el masivo repudio en redes sociales, falsificaron un documento obligando a Estudiantes a realizar un “pasillo” a modo de felicitación previa al partido en Rosario. El presidente de la asociación platense junto a sus jugadores dialoga y se niegan a realizarlo, dándose vuelta en el momento en que los rosarinos salen al campo de juego, lo que derivó en una sanción de 6 meses alejado de su cargo para Juan Sebastián Verón.
No solo Verón ganó el apoyo de los hinchas en general, sino que el Gobierno vio la oportunidad de volver a imponer su agenda, y a quién sería mejor apoyar que al propio Verón, que a principios de año intentó involucrar a Foster Gillett, polémico inversor inglés, con el club, lo cual fue un fracaso rotundo. El propio Milei comienza a postear en todas sus redes mensajes de apoyo al club y a señalar que Tapia se “estaba comiendo un baile”. A la disputa, además de Sturzenegger, se suma Patricia Bullrich, ex ministra de Seguridad y actual ministra del Interior, diciendo que duda de la buena relación entre Messi y Tapia. Pero lo peor llega después: el presidente de AFA afirma que sigue firme en su cargo ya que se reeligió el año pasado, y a los días comienzan las denuncias.
Se empezaron a conocer las causas judiciales contra Sur Finanzas, una financiera ligada a Tapia, acusada de mover más de 800.000 millones de pesos mediante operadores irregulares, monotributistas falsos y maniobras potencialmente vinculadas a lavado y evasión, lo que derivó en allanamientos simultáneos a la empresa, a domicilios privados y a personas cercanas a la dirigencia del fútbol. Paralelamente, denuncias de la Coalición Cívica involucraron a supuestos testaferros por compras de terrenos de alto valor, sumando presión judicial y mediática sobre el presidente de la AFA.
Un futuro incierto: entre el caos actual y las amenazas por venir
Es un momento totalmente crítico para Tapia y, de momento, parece estar perdiendo. Aunque una intervención a la AFA no es probable por ahora, Claudio sigue contando con el apoyo de gran parte de los dirigentes de todos los clubes argentinos, quienes disfrutan de la tranquilidad que les da el formato actual, con menos riesgos de descensos y más equipos por categoría.
Lo crítico de la situación ni siquiera es inventar torneos o suspender dirigentes, sino arruinar sistemáticamente el fútbol argentino hasta un punto de no retorno.
Aunque Tapia mañana abandone su cargo, nada indica que se volvería al formato de toda la vida, más similar a Europa que a América del Norte; sino todo lo contrario: el mismo caos, pero con sociedades anónimas deportivas instaladas oficialmente en el fútbol argentino.
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