
Tras ganar por casi el 59 % de los votos, el líder conservador chileno inició sus primeros días como futuro mandatario con encuentros estratégicos dentro de la derecha chilena. Mientras tanto, figuras como Donald Trump, Santiago Abascal y el propio Milei celebraron públicamente su triunfo.
Los primeros días de José Antonio Kast como presidente electo de Chile han estado marcados por encuentros destinados a delinear su futura administración. Tras imponerse por casi el 59 % de los votos sobre la candidata comunista Jeannette Jara, el líder del Partido Republicano chileno se reunió el pasado lunes con el actual mandatario, Gabriel Boric.
Kast convocó a las principales figuras de la derecha chilena, iniciando un juego de alianzas y negociaciones que anticipa la composición de su equipo de gobierno.
Asimismo, el exdiputado viajó de manera exprés a Buenos Aires para encontrarse con su amigo y aliado, Javier Milei, en la Casa Rosada. Allí, entre saludos y fotografías con una motosierra, ambos líderes conservadores centraron su conversación en seguridad, economía y control migratorio: los mismos temas que los llevaron a la presidencia y que anticipan el eje de sus próximas agendas políticas.
¿A qué derecha mira Kast?:las complejidades para definir un eventual gobierno
Kast enfrenta uno de los principales desafíos de estas primeras semanas: la conformación de su equipo de gobierno. Para Rodrigo Espinoza, director de Administración Pública de la Universidad Diego Portales (UDP), este proceso será clave para entender el rumbo político de su mandato.
“Vamos a ver hacia qué lado de la derecha José Antonio Kast va a mirar a la hora de conformar su gabinete”, señala (…)
(…) apuntando al espacio que tendrán sectores vinculados a la centroderecha, como Chile Vamos, Demócratas, Amarillos o Evópoli, pero también a la incógnita sobre la eventual incorporación de figuras cercanas a Johannes Kaiser —excandidato presidencial y figura de la ultraderecha en Chile—.

La decisión no será menor. Espinoza advierte que Kast enfrentará un “frágil equilibrio coalicional”, con una derecha más dura presionando desde fuera y una centroderecha tradicional buscando espacios de influencia. En ese contexto, anticipa que el presidente electo podría optar por un tono “más conciliador”, al menos en esta etapa inicial, coherente con su llamado previo a un “gobierno de unidad”.
Las señales que entregue antes de asumir —nombres, cargos y prioridades—, afirma, serán leídas como definiciones políticas de fondo, incluso antes de que se anuncien medidas concretas.
Kast, el giro más a la derecha en los últimos años de Chile.
Antes de su aventura presidencial, el abogado de 59 años fue diputado por cuatro (4) períodos consecutivos. Durante ese tiempo, se consolidó como un líder de la ultraderecha chilena, con un discurso conservador en lo social y liberal en lo económico.
Se ha declarado públicamente en contra del aborto, afirmó que Augusto Pinochet votaría por él si estuviera vivo y defendió a figuras como Miguel Krassnoff, condenado por crímenes de lesa humanidad durante la dictadura. Además, ha cuestionado reformas con apoyo transversal, como la jornada laboral de 40 horas y la reforma del sistema de pensiones, marcando una clara postura contraria a cambios impulsados por distintos sectores políticos.
Espinoza nos comenta que:
su victoria no se debió a un giro discursivo abrupto, sino a una estrategia sostenida en el tiempo que buscó consolidar un electorado preocupado por temas concretos y actuales.

El académico afirma que Kast “alineó su discurso no solamente en esta campaña, sino también en la elección presidencial anterior”, insistiendo en asuntos que concentran las principales preocupaciones ciudadanas: seguridad, economía y migración. Esa consistencia terminó por rendir frutos en un contexto marcado por el desgaste del oficialismo, convirtiendo la elección también en un plebiscito sobre la gestión del presidente Gabriel Boric.
Su campaña también mostró un enfoque estratégico: evitó entrar de lleno en la denominada “batalla cultural” y no confrontó directamente reformas ya instaladas, como las 40 horas o los cambios al sistema de pensiones del gobierno saliente.
Esta combinación de firmeza en ciertos temas, coherencia discursiva y moderación en debates identitarios le permitió ampliar su base electoral y capitalizar el voto de castigo, consolidando su llegada al poder.
Para Espinoza, uno de los factores decisivos fue la promesa de activar un “gobierno de emergencia”. “Las prioridades ciudadanas estuvieron durante los últimos dos años centradas particularmente en seguridad”, explica, junto con migración y economía, ejes que dominaron el debate electoral.
Los próximos días serán clave para despejar incógnitas: la composición del gabinete, el tono del discurso y las primeras definiciones permitirán descifrar si Kast opta por una derecha más amplia o se recuesta sobre su núcleo duro.
Trump, Abascal y Milei celebraron el triunfo de Kast.

El triunfo de Kast fue rápidamente respaldado por figuras de la derecha internacional. Donald Trump, desde Estados Unidos; Santiago Abascal, líder de Vox en España; y el propio Javier Milei, en Argentina, felicitaron públicamente al presidente electo chileno. Sus mensajes destacaron afinidades en materia económica, migratoria y de seguridad, situando a Kast dentro de un eje político que busca disputar la hegemonía regional desde posiciones conservadoras y liberales en lo económico.
José Antonio Kast asumirá oficialmente la presidencia de Chile el próximo marzo, momento en el que comenzará a desplegar su gobierno y a trazar las políticas que marcarán sus primeros meses en La Moneda.
