
Una iniciativa de la embajada de Israel para invitar a influenciadores colombianos a conocer el país encendió el debate en redes sociales, reavivando preguntas sobre las tácticas de imagen que utiliza Israel en contextos de crisis internacional. La situación se da en medio de una crisis provocada no solo por el conflicto con Palestina, sino también por las acusaciones de parte de diferentes actores internacionales —como los jefes de Estado Gustavo Petro (Colombia), Lula Da Silva (Brasil), Claudia Sheimbaum (México), Micheál Martin (Irlanda), Pedro Sánchez (España), Recep Tayyip Erdoğan (Turquía) y la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado— de cometer genocidio contra la población en Gaza. Por lo anterior, se ha cuestionado si esta es una estrategia de soft power por parte de Israel para proyectar una imagen favorable del país. Por ello, es preciso examinar algunas de las estrategias que el país ha utilizado en los últimos años para mejorar su reputación en el campo internacional.
¿Qué es el soft power?
Para comenzar, es preciso explicar que el soft power o poder blando es una estrategia utilizada por los Estados para influir en otros a través de métodos que no tienen relación con el uso de la fuerza o la coerción. Se enfoca más bien en la atracción y la persuasión mediante la cultura, la educación, las ciencias y el arte, entre otros. Esta no es una táctica nueva; incluso es utilizada por muchos países a nivel mundial, incluyendo a las grandes potencias como Estados Unidos, China y los Estados miembros de la Unión Europea. También ha tomado fuerza en otros países como los del continente asiático —Japón y Corea del Sur— y en el mundo árabe —Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita—.
Hasbara: la política de poder blando israelí
Israel ha desarrollado el hasbara como estrategia fundamental: una campaña coordinada para presentar favorablemente sus acciones políticas y militares ante la opinión pública global. Este programa se implementa a través de diversos medios: televisión, periódicos, radio, redes sociales e internet. Además, aunque las agencias nacionales son los principales ejecutores —como el departamento de hasbara de la oficina del Primer Ministro, la Sede Nacional de Hasbara y la Unidad de Comunicaciones—, también hay muchos actores involucrados no solo dentro del país, sino en diferentes partes del mundo. Estos incluyen medios de comunicación, organizaciones y personas que respaldan las políticas o la imagen de Israel, como el Comité de Asuntos Públicos Estadounidense-Israelí (AIPAC), que ha promovido el apoyo a este país a través de publicidad en las plataformas de Meta.

El patrocinio de viajes como parte del hasbara
En julio de este año, el periódico israelí Haaretz informó que el ministerio de Relaciones Exteriores de Israel planea organizar y financiar un viaje para influenciadores estadounidenses afiliados a campañas como “Make America Great Again” (MAGA) o “America First”, con el fin de mejorar la percepción que se tiene de este país entre los jóvenes de tendencia conservadora.
De manera similar, varios influenciadores y actores reconocidos de Colombia realizaron un viaje a Israel patrocinado por la embajada de este país y otras organizaciones vinculadas a la comunidad judía. A través de las redes sociales, los participantes compartieron contenidos sobre lugares turísticos, gastronomía y sitios religiosos relevantes para el cristianismo y el catolicismo.
Asimismo, el periódico El Economista narró que durante el primer semestre del año la embajada israelí invitó a un grupo de periodistas mexicanos a visitar el país. El objetivo, de acuerdo con esta fuente, era que los invitados vieran de primera mano la situación en Israel ante lo que el gobierno israelí considera como “una ola de desinformación” sobre el conflicto en la Franja de Gaza. También se buscaba presentar los avances tecnológicos y medioambientales, así como el desarrollo en educación, ciencia y tecnología.
Finalmente, es relevante mencionar el programa “Birthright Israel”, que ofrece a personas judías alrededor del mundo viajes gratuitos a Israel con el propósito declarado de “transformar el futuro judío” y crear “una base para una conexión judía continua”, así como “continuar explorando su identidad judía, apoyar a Israel y mantener conexiones duraderas con los israelíes que conocen durante el viaje”. El programa se desarrolla mediante diversas actividades turísticas y gastronómicas durante las cuales los participantes también aprenden sobre las instituciones, el desarrollo económico y tecnológico del país.
Otras formas de poder blando implementadas por Israel
El poder blando se puede llevar a cabo de diferentes formas. Una de ellas es el uso de la diplomacia pública, que se define como un mecanismo de interacción entre un país y personas extranjeras con el fin de generar confianza y crear lazos que permitan la cooperación. En el caso de Israel, varias de sus embajadas alrededor del mundo tienen un departamento específico para cumplir esta misión. Por ejemplo, según la información oficial disponible en Inglaterra y Francia, la misión principal de los encargados de diplomacia pública en estos lugares es “compartir información acerca de Israel a través de eventos, conferencias y sesiones informativas”, especialmente con la sociedad civil, la academia, las comunidades religiosas y las ONGs, entre otros actores.
Otra forma importante es la cooperación internacional en educación, ciencia, tecnología y agricultura con diferentes países alrededor del mundo, a través del programa “Mashav”. Por ejemplo, en enero de este año Israel y Japón se reunieron en la Reunión del Comité Mixto sobre Cooperación en Ciencia y Tecnología, cuyo propósito principal fue reforzar la colaboración entre ambas naciones, que ya cuentan con un extenso programa de investigación. De manera similar, en septiembre de 2025 se llevó a cabo un programa de intercambio entre profesionales israelíes e indios con el fin de encontrar nuevas formas de cooperación frente a la gestión sostenible del agua. También destacan las reuniones entre Paraguay y representantes de Israel a mediados del presente año, que se enfocaron en la promoción de iniciativas relacionadas con los objetivos de desarrollo paraguayo.
En años pasados también se presentaron varias actividades relacionadas con la cooperación internacional. En 2024, se llevó a cabo un proyecto de cooperación con China en materia de conocimientos agrícolas y uso de tecnología israelí en el sector agro. En Togo se ejecutó un programa de formación en trauma y salud pública dirigido a profesionales locales. En Vietnam, se implementó una iniciativa para brindar a mujeres de diferentes partes del país acceso a servicios médicos esenciales con apoyo de Israel. En Argentina se construyeron microgranjas en escuelas del país utilizando tecnología israelí, entre otras acciones realizadas alrededor del mundo.
¿Esfuerzos insuficientes?
Aunque Israel ha realizado esfuerzos significativos para mantener una imagen positiva a nivel mundial, el Índice Global de Poder Blando (Global Soft Power Index) de la consultora Brand Finance muestra una caída importante en el ranking en cuestiones de poder blando —basado en 8 pilares relacionados con negocios, comunicaciones, ciencia, educación, relaciones internacionales, cultura, valores, medio ambiente y gobernanza—. Israel ocupaba el puesto 27 de 193 naciones en 2023, al inicio de las confrontaciones con Hamás, mientras que en 2025 descendió al puesto 33.
Sin embargo, el cambio más relevante se encuentra en el nivel reputacional —es decir, qué tan positivamente es percibido el país—. Mientras en 2023 Israel ocupaba el puesto 61, en 2025 descendió al puesto 121. Este descenso coincide con la creciente oposición internacional a las políticas israelíes respecto a la Franja de Gaza y la población palestina.
En resumen
Las estrategias de soft power de Israel han sido amplias y se han llevado a cabo a través de la diplomacia pública, los programas de cooperación y, especialmente, a través de la estrategia de comunicación conocida como hasbara. Esta última ha incluido iniciativas dirigidas a influenciadores y comunidades en el exterior con el fin de fortalecer la imagen de Israel ante la opinión pública en diferentes partes del mundo, en un momento de alta tensión internacional.
Sin embargo, los indicadores relacionados con el poder blando muestran que el creciente cuestionamiento internacional —especialmente por la guerra en Gaza— ha generado un impacto en la percepción pública y ha afectado la imagen del país. La pregunta que surge es si Israel logrará, con sus estrategias de poder blando, generar la imagen positiva que espera, o si la percepción global actual creará un impacto profundo y duradero en la visión de las personas.
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