25/01/2026 MÉXICO

El proyecto deportivo de Marruecos

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Artículo escrito en co-autoría por Diego Farell y Máximo Rodriguez.

Marruecos Sub‑20 hizo historia en Chile 2025 y dejó claro que no fue casualidad: talento, disciplina y un proyecto sólido los llevaron a la cima del mundo. Con jóvenes estrellas en ascenso y un plan a largo plazo, el fútbol marroquí apunta ahora a 2026 con ambición y confianza. Los Leones del Atlas están preparados para dejar su marca.

Pocas competencias muestran tan bien el futuro del fútbol como  la Copa Mundial de la FIFA Sub‑20 Chile 2025. Desde 1977, la FIFA organiza este torneo que reúne a los mejores jóvenes futbolistas del planeta y sirve de vidriera para las estrellas que marcarán la próxima generación. Por sus canchas pasaron nombres que hoy son leyenda: Maradona, Messi, Agüero, Neymar. Pero más allá del brillo individual, este campeonato revela cómo cada país forma a sus jugadores y proyecta su modelo deportivo.

En esta edición, Marruecos fue la gran sorpresa: combinó una camada talentosa con un cuerpo técnico de primer nivel. En la fase de grupos venció a Brasil, España y México; y en la etapa eliminatoria superó a Corea del Sur, Estados Unidos, Francia y, en una final histórica, a la favorita Argentina.

Balón. Fuente: PxHere.

Marruecos, la selección con un proyecto a largo plazo en Europa

Todo el mundo fue testigo del hito para el fútbol marroquí: quedarse con el Mundial Sub-20. Además del incremento de notables resultados en todas sus categorías, el proceso se basa en diferentes pilares, siendo uno de ellos el reclutamiento de jugadores naturalizados.

Lo sucedido hace algunos meses en Chile no fue una sorpresa, pues el proyecto de la selección de Marruecos es el resultado de un trabajo coherente y sostenido a largo plazo, cuyos frutos comenzaron a verse desde Qatar 2022. En aquella ocasión, el equipo dirigido por Walid Regragui superó la fase de grupos al vencer a rivales como Croacia, Bélgica y Canadá. Luego le hizo frente a potencias como España y Portugal y, aunque no logró imponerse ante Francia y Croacia en las rondas finales, el conjunto marroquí dejó ver destellos del proyecto de cara a la Copa del Mundo 2030.


El plan de crecimiento de Marruecos

Los Leones del Atlas, como se conoce a la Selección de Marruecos, han construido un camino hacia la gloria eterna con un plan sistemático. Tras la histórica participación en Qatar 2022, donde se convirtieron en el primer plantel africano en alcanzar las semifinales de un Mundial, y con el bronce obtenido en los Juegos Olímpicos de París 2024, el legado fue continuado por la Sub-20 al coronarse campeona del mundo en su categoría.

La receta ha sido clara: la captación de talentos jóvenes con raíces marroquíes en Europa. Ahí aparecen nombres como Achraf Hakimi e Ibrahim Díaz. Además, apuestan por un entrenamiento disciplinado con entrenadores locales, como Ouahi y el director técnico del plantel mayor, Walid Regragui.

En 2009 se fundó la Academia de Fútbol Mohammed VI. El proyecto, en sus inicios, se estancó por la escasez de jugadores profesionales en el país. Por eso se establecieron lineamientos claros, cuyos resultados comienzan a verse a menos de un año del Mundial 2026: la búsqueda de jóvenes talentos en todo el país, con especial foco en las zonas desfavorecidas de Rabat; la implementación de un currículo que combine estudio y deporte; el desarrollo del fútbol nacional; y la preparación de futbolistas juveniles para las ligas profesionales. El recinto se ubica cerca del río Bu Regreg y cubre un área aproximada de 2,5 kilómetros cuadrados.

Como resultado, todo este éxito deportivo está encaminado a la organización del Mundial 2030, que se llevará a cabo junto a Portugal y España. Dicho torneo busca mostrar a Marruecos como una nación moderna, capaz de organizar eventos masivos y fortalecer el vínculo entre África y Europa.


El plan también incluye la construcción del Estadio Hasán II en Casablanca, con capacidad para 115.000 espectadores, pensado para albergar la final. Además, se han inaugurado nuevas carreteras, se prevé la mejora de barrios vulnerables y se busca potenciar el turismo en el país.

Escudo del equipo nacional de Marruecos. Fuente: GoodFon.

El proyecto deportivo de Marruecos no solo toma forma, sino que ya cosecha resultados. Bajo el firme impulso del rey Mohamed VI y la federación nacional, el seleccionado ha emprendido un camino de reformas estructurales que abarcan infraestructura, formación, captación de talento y estrategia internacional. Una de las piedras angulares de este plan es la Académie y el centro de alto rendimiento Mohammed VI, fundados en 2009 en Salé, con el objetivo de crear un centro de excelencia para jóvenes futbolistas, combinar deporte y estudios y convertirse en semillero de la selección nacional.

Después de éxitos en la Copa Africana sub-17 y sub-20, llegó la gran carta de presentación este año: en la más reciente edición de la Copa Mundial de la FIFA Sub‑20 Chile 2025, el país alcanzó la gloria por primera vez en su historia y, como primer país árabe en lograrlo, se coronó campeón tras vencer 2-0 a la selección de Argentina en la final.

Ese triunfo no se reduce a un momento aislado, sino que lo sustentan factores estructurales. Un análisis reciente detalla que el conjunto marroquí ha sido capaz de “romper la dominación de las potencias tradicionales” gracias a su apuesta por entrenadores formados localmente, la detección de jugadores de doble nacionalidad (descendientes marroquíes en Europa) y un sistema de formación que hoy es considerado “uno de los mejores del mundo”, más que justificado.

Dentro de ese grupo, hay nombres que ya están llamando la atención. Yassir Zabiri fue protagonista en la final ante Argentina, anotando los dos goles de Marruecos: uno de tiro libre y otro con una volea, sellando el triunfo. Otra gran promesa es Othmane Maamma, quien aparece como otro de los grandes talentos en ascenso, pieza clave del ataque y con un perfil desequilibrante que ya genera atención internacional. Estos dos futbolistas no solo ilustran el éxito puntual, sino que forman parte del bloque joven que puede integrarse al equipo mayor y aportar frescura, competitividad y mentalidad ganadora.


El desafío ahora para Marruecos es claro: trasladar estos éxitos juveniles al nivel absoluto. El paso de generación a las mayores requiere varias condiciones: la continuidad del bloque, mantener la base de jóvenes que han triunfado en categorías inferiores e integrarlos de forma gradual al primer equipo. Por otro lado, la calidad de la plantilla mayor debe asegurarse no solo con la incorporación de jóvenes, sino también con jugadores experimentados en ligas competitivas y un liderazgo sólido que guíe al grupo en los momentos decisivos.

Es muy importante contar con un modelo técnico-táctico definido. El equipo Sub-20 mostró un fútbol llamativo, con defensa sólida y transiciones rápidas, más que con posesión prolongada. Ese estilo deberá adaptarse al nivel absoluto sin perder su identidad. Marruecos tiene la ventaja de haber construido bases sólidas, pero debe mantener el crecimiento.

El desafío ahora para Marruecos es claro: trasladar estos éxitos juveniles al nivel absoluto. El paso de generación a las mayores requiere varias condiciones: la continuidad del bloque, mantener la base de jóvenes que han triunfado en categorías inferiores e integrarlos de forma gradual al primer equipo. Por otro lado, la calidad de la plantilla mayor debe asegurarse no solo con la incorporación de jóvenes, sino también con jugadores experimentados en ligas competitivas y un liderazgo sólido que guíe al grupo en los momentos decisivos.

Es muy importante contar con un modelo técnico-táctico definido. El equipo Sub-20 mostró un fútbol llamativo, con defensa sólida y transiciones rápidas, más que con posesión prolongada. Ese estilo deberá adaptarse al nivel absoluto sin perder su identidad. Marruecos tiene la ventaja de haber construido bases sólidas, pero debe mantener el crecimiento.

Football stadium. Original public domain image from Wikimedia Commons.

Perspectivas para 2026

Las perspectivas para 2026 son prometedoras. Comenzando con un objetivo realista, no es irracional pensar que Marruecos aspire a meterse en los cuartos de final o incluso más allá. Su rendimiento en 2022, cuando alcanzó las semifinales, ya dio señales claras. A diferencia de aquel torneo, Marruecos no será la sorpresa, sino uno de los equipos a tener en cuenta desde el inicio.

Deben aprovechar que ya han sido campeones mundiales Sub-20 para generar otra mentalidad: decir “podemos competir con cualquiera”. Pero, por otro lado, deben evitar el exceso de presión. El éxito juvenil puede generar ilusión, pero cada torneo mayor tiene muchísimas dificultades adicionales, ya que la presión mediática y de la afición aumenta. Con más atención, también llega mayor crítica ante los errores.

El plan de Marruecos ya no es una promesa, sino una realidad que se manifiesta. El título mundial Sub-20 es solo un escalón. Si Marruecos logra integrar con inteligencia a sus jóvenes talentos, mantener un modelo técnico coherente y competir con solidez en 2026, podría marcar el comienzo de una nueva era para el fútbol marroquí e incluso para el africano y árabe. Mantener el impulso, aprovecharlo y gestionarlo con madurez serán las claves. Para la Copa Mundial de la FIFA 2026, Marruecos tiene todos los ingredientes para ser nuevamente protagonista y no solo espectador.

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Máximo Rodriguez

Periodista Deportivo argentino recibido de la Universidad Abierta Interamericana de 22 años, apasionado por escribir sobre deportes cultura e historia.


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