18/08/2022 MÉXICO

Cambiar todo para que no cambie nada: el riesgo que correrá el gobierno de Gustavo Petro en Colombia
(Foto de Flavia Carpio en Unsplash)

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Porque creo que la tarea del presidente electo de Colombia debería tener una perspectiva que trascienda los cinco años de gobierno.

(Foto Pixabay: Petro gana elecciones)

El domingo 19 de junio, ganó Petro en Colombia. Como muchos han dicho se trata del primer presidente abiertamente de izquierdas del país. No solo eso, además lo hizo por medio de una amplia coalición de Gobierno, con una mujer, feminista, negra e indígena de candidata a Vicepresidente. Sin embargo, me resulta interesante reflexionar sobre la importancia que debería darle a determinadas cuestiones si quiere que su Gobierno no quede como un capítulo extraño en la política colombiana.

La hegemonía, siempre fue la hegemonía.

En definitiva, quien tiene la hegemonía es quien logra dominar por ello, si bien gano en una segunda vuelta, si quiere que su modelo político se profundice luego de si, el gobierno de Gustavo Petro deberá tener el debate sobre qué tipo de izquierda quiere llevar a cabo y, principalmente, como instaurar sus valores en la sociedad colombiana. Aquí la educación y la cultura ocuparan un rol clave.

En el s. XXI en Sudamérica hemos tenido presidentes de izquierdas en todos los países. Esto fue interesante porque les planteaba a los partidos de izquierdas de la región como querían consolidarse. Esta variedad de gobiernos nos dio la posibilidad de analizar cada versión acerca de una orientación ideológica con las particularidades del país donde se desarrolla. Durante los primeros años los países de la región generaron una serie de reformas con el fin de lograr que sus economías crecieran y ganaran independencia, especialmente en cuestiones económicas. Sin embargo, no debemos olvidar que esto se dio en un contexto excepcional para los productores de materias primas y el descenso de los precios de estas, junto con el agotamiento del modelo y la publicación de escandalosas causas de corrupción, así como la violación de los derechos humanos en Venezuela, parecen ser los motivos que hacían falta para el surgimiento de nuevos liderazgos en el otro extremo del liderazgo político. La principal enseñanza que les dan estos gobiernos a la izquierda colombiana es su fracaso en el cambio de la hegemonía.


Pero volviendo a Colombia, y por qué creo que si quiere mantenerse la izquierda debería hacer énfasis en la educación, resulta fundamental para cualquier idea política actual, el sentido común. Que su perspectiva sea la cuestión normal de las cosas, aunque sus candidatos hayan ganado elecciones con la propuesta de ser antisistema un país no puede vivir en una asamblea permanente. Legitimar a grupos tradicionalmente excluidos como pueden ser las madres solteras, las clases bajas o las minorías raciales, étnicas o culturales puede que sea un buen camino para ganar elecciones, pero con eso no alcanza. Será interesante ver como estos grupos se legitiman en el poder en los próximos cinco años, siendo representados proporcionalmente respecto a la población colombiana en los futuros cargos políticos de importancia y repensado el rol que han ocupado en la historia de Colombia, o si bien quedan rezagados y se prioriza a aquellas personas con un background político más tradicional, quedando así solo en discurso la visión de Petro. Para alguien que nunca lo votaría, como quien escribe, esto me parecería una grandísima pena.

Otro aspecto que Gustavo Petro debería priorizar, si quiere dejar un legado una vez pasados sus años en la Casa de Nariño, es buscar dominar el discurso publico desde el sector cultural. Nadie negaría la importancia que tienen los contenidos audiovisuales en Colombia, así como su literatura y sus artes plásticas, en la cultura popular del país. Es imposible no asociar a Colombia y a sus telenovelas, sus series o sus largometrajes. Va a ser interesante ver si logra crear un discurso cultural propio, independiente del mercado audiovisual que logre mantenerse en el tiempo, tal como se mantienen los tradicionales grupos de medios y productoras en Colombia.

Si queremos que todo siga como esta, es preciso que todo cambie.

El rol de este Gobierno será el de demostrar que pueden ejercer el poder, que pueden garantizarle a su población al menos una parte de las cosas prometidas en campaña y, sobre todo, que pueden ocupar el puesto de los antiguos príncipes que gobernaban Colombia. En definitiva, corre el riesgo que solo se trate de una pequeña sustitución de castas en lugar de una transformación genuina.


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Bernardita Dameno

Bernardita nació un jueves en Argentina. Tiene una relación extramatrimonial con la Literatura y es una lectora caótica. Actualmente estudia Ciencia Política y Derecho en la Universidad de Buenos Aires, donde integra Grupos de Investigación, y dirige la comunicación de JCI Buenos Aires.


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