11/08/2020 BARCELONA

¿Son una amenaza las telecos chinas para Estados Unidos?
La Secretaria de Estado Hillary Clinton, estrecha sonriente la mano del Ministro de Exteriores chino Yang. [Foto: Flickr.com]

El 8 de Octubre de 2012 el Congreso americano emitía un demoledor informe recomendando la prohibición a las empresas chinas Huawei o ZTE de adquirir o fusionarse con empresas de telecomunicaciones norteamericanas. En este artículo repasamos cuáles son las relaciones entre los EE.UU. y China en cuanto a sus empresas de telecomunicaciones se refiere para entender dicho informe.

La Secretaria de Estado Hillary Clinton, estrecha sonriente la mano del Ministro de Exteriores chino Yang. [Foto: US Department of State via Flickr]

El recelo occidental

El primer debate por la presidencia de EE.UU. Apenas 5 minutos de empezada su intervención, Mitt Romney, el candidato republicano, ya manda una primera advertencia al gigante asiático: “le pararemos los pies a China tanto y cuando jueguen sucio”.

Muchos millones de norteamericanos, y así lo demuestran con sus votos, comparten con Romney su forma de ver al resto del mundo. Su libro ideario se titula contundentemente No Apology (Sin disculpas), en una clara referencia a todas aquellas naciones que protestan y se quejan de la supremacía norteamericana en el orden mundial. Romney se muestra así mismo (y a sus compatriotas) como un apasionado defensor del libre mercado, y no oculta su profundo recelo de cualquier nación que no sea una democracia occidental o pro-occidental, parámetro donde si entrarían naciones asiáticas como Corea del Sur o Japón.

Las democracias occidentales, y Estados Unidos la primera, no han tenido reparos en bailar con China, una de las más feas del baile. Fea porque es una dictadura (igual que otros países que han sido atacados con ese pretexto), pero demasiado apetecible como bailarina porque es fabricante, exportador, y un importante importador; en resumen: guste o no, una gran potencia económica. Sin embargo, como bien deja claro Romney en No Apology, China es un temible enemigo potencial para América, algo así como la nueva URSS. Por detrás en su ranking sitúa a Rusia, que sigue sin ser una “nación libre”, y por supuesto al terrorismo islamista. En el debate anterior mencionado, el republicano anunciaba que (a diferencia del presidente Obama) no estaba dispuesto a pagar ciertos gastos públicos, con dinero que tuviera que pedir prestado a China. Para ahondar un poco más en la particular visión que el candidato tiene de sus potenciales enemigos, declaraba que el hecho de que China invirtiera en un programa defensivo para protegerse de un hipotético ataque de misiles, era en realidad un claro movimiento hostil (y ofensivo) por parte de los chinos hacia Estados Unidos y sus aliados. Su compatriota John Glenn, el primer americano en el espacio, advertía tras cancelar la NASA el programa de transbordadores, que China adelantaría a Estados Unidos en la carrera espacial. Glenn no especificaba qué riesgo entrañaba exactamente que los chinos quisiesen ir al espacio, ni por qué aún había que correr contra otros países por lograrlo.

La desconfianza latente a China en los Estados Unidos (y en Europa) es real, y el gigante asiático produce un profundo recelo por diversos motivos, tanto por ser un país que no reconoce los derechos humanos de sus propios ciudadanos, como por la enorme barrera cultural existente con él. Se le ve como una enorme fuente de dinero, más sabia y prudente que la del Golfo Pérsico o la de los oligarcas rusos, pero cuyas “intenciones reales” simplemente “intuimos”. Algunos como Roberto Saviano, el conocido experto en la mafia napolitana, seguramente tienen muy claro que los chinos sólo pretenden prosperar. El periodista, siguiendo el rastro de mercancías que entraban ilegalmente por el puerto italiano, convivió unos días con un grupo de chinos contrabandistas. Le preguntó una noche al cabecilla, “en confianza”, si él estaba en eso de “las Triadas”. El chino, como en una película hollywoodiense, sacó de su bolsillo tres monedas de un euro, dólar y yuan, y respondió: “esta es mi Triada”.

Los nuevos competidores

Modem portátil de Huawei para la empresa de telefonía argentina Claro. [Foto: Alexis Bellido via Flickr]

Durante décadas, y como hicieran anteriormente Corea del Sur y Japón, China se ha convertido en la fábrica del mundo, desde juguetes a camisetas a componentes de alta tecnología para las empresas de países más ricos. El motivo por el que hoy Corea vende Kias y Hyundais como churros, no es otro que el resultado de un proceso de aprendizaje, tras haber hecho durante décadas los coches de los demás. Y ese momento está llegando ahora para China. Ahora China vende en Estados Unidos y Europa desde zapatillas deportivas (Li-Ning), a televisores HD (Hanspree) y ordenadores portátiles (Lenovo). Si bien aún no amenazan la hegemonía de sus competidores occidentales, todos sus rivales son conscientes de que “ahí vienen los chinos”.

Más afortunados son otros sectores, donde debe forjarse con el cliente una relación de seguridad y confianza, como son el del automovilismo y aviación. EADS (Airbus) y Boeing aun no contemplan que una empresa china pueda arrebatarles grandes pedidos internacionales, porque ¿quién se atrevería a subirse a un avión “Made in China”? Ryanair, sí ha hecho un guiño a Comac, el fabricante chino, pero como apunta Avion Revue, se trata en realidad de una estrategia más de Michael O’Leary, para bajar las pretensiones económicas de Boeing y Airbus a futuros pedidos. Por otro lado, en los salones del automóvil internacionales los intentos de algunas marcas chinas como Brilliance, provocaban (ya no tanto) la mofa de sus rivales, alegando una pobre calidad, falta de seguridad, o directamente intentos de plagio.

En algo más “mundano” como la tecnología informática doméstica, es lógico que si una fábrica china es capaz de aprender a hacer un disco duro portátil LaCie para los franceses, una PlayStation japonesa o un iPad, acabarán surgiendo empresas como las arribas mencionadas, o Huawei o ZTE en el campo de las telecomunicaciones, con ganas de hacerse con un trozo del pastel de las mundial.

“China tiene los medios, oportunidad y motivos para usar las compañías de telecomunicaciones para fines maliciosos”

El 8 de Octubre de 2012, la House of Representatives del Congreso americano emitía un demoledor informe, recomendando la prohibición a las empresas chinas Huawei o ZTE de adquirir o fusionarse con empresas de telecomunicaciones norteamericanas. Las consecuencias que este informe sin precedentes, puede tener para empresas norteamericanas, y no precisamente Nike o Coca-Cola, son difíciles de prever. El informe “sospecha” que Huawei y ZTE colabora con el gobierno chino, y sin aportar pruebas contundentes al respecto, con a saber qué “malignas intenciones”.

Shenzhen, la ciudad del sur de China sede de ZTE y Huawei. [Foto: Yuan2003 via Flickr]

Lo cierto es que Huawei y ZTE están especializada en I+D, lo cual les invita a adquirir empresas relevantes en cualquier país del mundo. Venden y operan en todo el globo, sea Australia, Suecia o Brasil. Sólo en España, Huawei, cuyo logo aparece en la camiseta del Atlético de Madrid, es un proveedor de compañías que operan en España como Jazztel, Telefónica o Vodafone. La revista Forbes en 2007 la destacó como una de las 6 telecos más respetadas del mundo, y el rifirrafe que tuvieron Huawei con Cisco Systems, por plagio de propiedad intelectual de la segunda, se cerró bajo un acuerdo entre ambas empresas.

Cisco es una empresa interesante en este asunto. Si Estados Unidos ha puesto en su mira a Huawei y ZTE, es difícil entender por qué a la empresa californiana no, pues ésta 1/ es uno de los principales proveedores de telecomunicaciones del ejército de los Estados Unidos y 2/ un estrecho colaborador del gobierno chino en su “Golden Shield Project”, la represiva herramienta que China emplea para censurar Internet a sus propios ciudadanos.

La frase que más se repite en el informe, y que resulta profundamente ambigua, es que ZTE y Huawei “fallaron en ofrecer respuestas claras a las preguntas del Comité”. El informe de la House of Representatives acusa a Huawei de malas prácticas empresariales, de violar la imposición de Estados Unidos de no comerciar con Irán, o de trabajar para el ejército o gobierno chino (exactamente igual que Cisco con las fuerzas armadas norteamericanas) en Investigación y Desarrollo. Como si de la Caza de Brujas de McCarthy se tratara, el informe indica que “fallaron al responder” tales empresas, de cuál era su relación con el Partido Comunista.

Las conclusiones del informe, las “recomendaciones”, son tales como “mantenerse vigilante y centrados en esta amenaza” o “prohibir o evitar fusiones o adquisiciones”. Amenaza veladamente a aquellas compañías privadas americanas que deseen colaborar con las  chinas. Entiende por “mala práctica” que el gobierno chino pueda ayudar económicamente a sus empresas. “Recomienda” que las chinas se adscriban a Mercados de Valores Occidentales, y que desvelen sus trabajos de investigación industriales. En cambio, el informe no presenta en absoluto, ni una sola prueba fehaciente de que  Huawei o ZTE tienen planes malignos contra los Estados Unidos de América.

Ésta es una explicación-opinión sin ánimo de lucro 

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John Galt

Alicante, España. Arquitecto e inversor. A ello hay que añadir una lista de intereses demasiado larga.


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