28/06/2022 MÉXICO

El mundo visto por un superhéroe

Superman, Wonder Woman y el Capitán América, llevan décadas difundiendo los valores occidentales y democráticos de los que Estados Unidos parece tener el copyright. Ahora el mundo árabe produce sus propios protagonistas, incluyendo superhéroes tocados por Alá.

En la década de los años 30 nace el primer superhéroe, Superman, al estilo de los héroes clásicos, pero dotado de poderes extraordinarios. Nadie pone en duda que es uno de los iconos más reconocibles de la cultura estadounidense. Enfundado en su traje azul y rojo, defiendió durante años -la corrección política le aconsejó cambiar de lema-, “la verdad, la justicia y el modo de vida americano”. Más tarde verían la luz las aventuras de Batman, la Antorcha Humana y Green Lantern. Todos ellos tenían un elemento en común: defender los derechos occidentales, que la sociedad estadounidense sentía como propios.

Héroes y villanos

El superhéroe es un producto cultural cien por cien estadounidense: Superman, Spiderman, Wonder Woman y el Capitán América visten de azul y rojo. Las dos grandes editoriales del sector, DC y Marvel -poseedoras únicas de la marca registrada “superhéroe”-, crearon espacios, grupos y personajes a través de los cuales sus superhombres y supermujeres pudieran defender los valores made in USA de los malos del momento. Nacen así la Liga de la Justicia Americana (DC) y el Capitán América (Marvel). Sus primeros enemigos fueron los  nazis;  los comunistas chinos y rusos fueron los siguientes. Los superhéroes están al servicio de la Casa Blanca, hasta que la guerra de Vietnam y su fortísimo impacto en la sociedad estadounidense obligó a los dibujantes de cómics a replantearse la política exterior de EEUU. Este golpe de timón se refleja en el capítulo, que conmocionó a los lectores,  del Imperio Secreto (1974), saga del Capitán América, donde el villano es Richard Nixon, que termina suicidándose. En este número,  ya aparecen, amenazantes, las supercorporaciones que tratan de desestabilizar el gobierno y la economía de un país.

Bush y el mundo después del 11-S

La resaca dejada por los atentados contra las Torres Gemelas  y la Administración Bush,  marcan un segundo punto de inflexión.  En  Civil War algunos personajes de Marvel llegan a la insurrección civil, enfrentándose a unas leyes que recuerdan al Acta Patriótica de George W. Bush. Los rebeldes son  recluidos  en un campo de detención para superhéroes muy similar a Guantánamo. En Air (Vértigo DC), una azafata con miedo  a volar, nos muestra  un mundo post-11 de septiembre, con nuevas estrategias geopolíticas, nuevas fronteras y  nuevas formas de hacer terrorismo, donde bombas y dinero son equivalentes.  Incluso se llegó a plantear que Batman se enfrentara a Al-Qaeda, aunque las  presiones obligaron a retirar el libro por su falta de oportunidad, y el debate sobre la necesidad de  intervenir o no en Iraq  aparece en un polémico arco argumental de la Liga de la Justicia.

No es un secreto que las relaciones de Estados Unidos con el mundo árabe han sido tensas. Trasladadas al universo paralelo del cómic, los guionistas intentaron superar el maniqueísmo y dotar a los personajes de elementos positivos, justo en el momento en que Bush hace pública su “Estrategia para la Seguridad Nacional de los Estados Unidos de América”, justificando el uso de la fuerza milira en cualquier rincón del mundo. El Caballero Árabe (Arabian Knight, juego de palabras en inglés con las Mil y una noches) –capaz de aliarse con Sabra, la superheroína judía creada por Marvel para vencer a un enemigo común- , Dust, la mutante afgana reclutada por los XMen vestida con burka –algo que se plantea para hacerla reconocible- y Siroco, el superhéroe  iraquí  que ayudaba a Superman, son prueba de ello. La historia de Abdul Al-Rahman, la versión integrista islámica del Capitán América, representa el lado oscuro de la relación USA-Oriente Medio en plena invasión de Afganistán.

Superhéroes y religión

Si el superhéroe es eminentemente estadounidense y además se permite el lujo de criticar a su propio gobierno, ¿qué pasaría si se hiera una versión árabe?. Ha habido dos intentos, con desigual éxito. El primero, procedente de Egipto, llegó de la mano de AK Cómics, cuyo director hablaba de la necesidad de mostrar a los jóvenes superhéroes propios para “enseñarles principios como el coraje, la solidaridad o el sacrificio”. El segundo, al frente del cual figura como editor jefe y coguionista el empresario saudí Naif Al-Mutawa y que cuenta con reputados autores del comic book estadounidense, es  The 99.

La historia comienza con uno de los eventos más sangrientos de la historia del Islam. Bagdad es saqueada en 1258 por Hulagu Khan – nieto de Gengis Khan-. El califa y sus bibliotecarios transfieren todo el conocimiento acumulado en sus libros a 99 gemas,  transportadas a Granada (España).  Cuando las fuerzas de la Reconquista llegaron a la ciudad, las piedras se esparcen por todo el mundo, permaneciendo en paradero desconocido. Aquel que encuentre una gema adquiere poderes extraordinarios, vinculados a las 99 cualidades positivas de Alá. Hay combates e intrigas, personajes femeninos, con y sin hijab, pero no se pronuncian respecto al conflicto palestino-israelí o las autocracias de la zona. ¿Cuestión de inmadurez creativa?. ¿Complacencia?. El tiempo lo dirá y los lectores juzgarán el experimento. De momento, en el mundo árabe ha sido todo un éxito, y se distribuye en numerosos países, entre los que no se encuentra España.

Publicado en árabe e inglés, con periodicidad mensual, pretende “trasmitir a todos los niños del mundo, no solo a los árabes, los valores morales del Islam y su cultura”, afirma Tarek Housni, director general en Egipto de Teshkeel, editorial del tebeo. “Hablamos de valores que también son propios del cristianismo y del judaísmo porque son ideas y conceptos humanos”, añade. En este sentido su creador, durante la Global TED 2010 celebrada en Oxford, hacía hincapié en que los superhéroes estadounidenses más famosos han sido creados por artistas judíos. Según Al-Mutawa  “todos ellos tenían connotaciones bíblicas o mesiánicas, y difundían valores religiosos que, iban más allá, por pertenecer a la conciencia colectiva”.

Superman, un inmigrante en la Tierra

Aunque esto, no es del todo cierto. Cuando en la década de los 30 nacen  los primeros superhéroes de la pluma de autores judíos, estos buscan integrarse en la sociedad norteamericana, y  es lo que plasman en sus tebeos.  Muchos expertos opinan que Superman, un extraterrestre infiltrado en la Tierra, refleja al inmigrante que desea adaptarse, ya que los padres de la criatura, JerrySiegel y Joe Shuster, eran de origen judío europeo.  Curiosamente, Stan Lee, el renovador del género y creador de los 4 Fantásticos, Spiderman, los Vengadores, Hulk, y Daredevil entre otros, también es de origen judío.


Diamon distribuye los cómics en EEUU, mientras la editorial de The 99 publica las versiones en árabe de los iconos de Marvel, DC y Archie Comics. Los grupos cristianos de USA han puesto el grito en el cielo, describiendo esta apuesta como un “acto de propaganda” tras la cual se esconden “perversos propósitos”. Da igual: el mercado manda.

The 99 le ha servido a Al-Mutawa  para que Obama hablara muy bien de sus chicos y que la revista Forbes los describiera “como una de las 20 tendencias más importantes del planeta”. Además este empresario kuwaití  ha recibido numerosos premios y reconocimientos: el “Marketplace of Ideas” de la Alianza de Civilizaciones y el de Literatura para la Tolerancia –ambos de Unesco- y el Elliot-Pearson a la Excelencia en Medios e Infancia. También ha sido nombrado como uno  de los líderes del Joven Foro Económico Mundial 2011.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Esther Ortiz

Madrileña, periodista de Acción Social, RSC y Gestión Cultural. Especialista en diseño de proyectos culturales, sociales y comunicacionales, así como de relaciones entre empresa y ONL como socios de acción y conocimiento. Me encantan los perros y Berlín es mi ciudad favorita. Le sigo la pista al Inspector Wallander; me emociona la voz de Robert Smith y aún sigo esperando que Ilsa no se suba a ese avión y se quede con Rick. Y cada día libro pequeñas batallas, logro pequeñas conquistas que hacen que me sienta un poquito Wonder Woman.


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