20/09/2020 BARCELONA

Lluis Torres, autor en United Explanations | Page 2 of 2

Lluis Torres22/01/2016
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El pasado sábado 16 de enero se celebró, en el Palacio de Pedralbes de Barcelona, el seminario War & Peace in the 21st Century. Iran and the World: Issues and Perspectives, en el que varios expertos internacionales debatieron sobre los motivos, el alcance y las repercusiones del acuerdo nuclear entre Irán y Occidente. Este es un reportaje sobre la jornada y los temas que se debatieron en ella.


Lluis Torres10/11/2015
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El mundo moderno conoce perfectamente el valor de los recursos, el poder que éstos otorgan y las luchas directas e indirectas que provocan. Desde hace más de 100 años el recurso natural que ha estado en el centro de estas batallas ha sido el petróleo, pero esta competencia no se ha plasmado solamente en conflictos armados sino que el escenario habitual de la guerra han sido los mercados.


Lluis Torres10/09/2015
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Turquía se ha unido finalmente a la lucha contra el ISIS pero ¿es realmente ese el propósito del gobierno de Erdogan?, ¿por qué ha esperado tanto a iniciar estos ataques? Desde la CIA hasta la OTAN pasando por cualquier gobierno del mundo, la teoría de la elección racional explica el comportamiento calculado de estos actores.


Lluis Torres17/08/2015
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Las empresas militares están cada vez más presentes en los conflictos actuales y empiezan a tener un papel muy relevante en las Relaciones Internacionales. Pero, ¿quiénes son los mercenarios del siglo XXI?, ¿representan una amenaza para la seguridad global? Repasamos el papel de las Empresas Militares y de Seguridad Privadas.


En el famoso libro El Príncipe de Nicolás Maquiavelo aparecen escritas las siguientes líneas:

Los ejércitos mercenarios y los auxiliares son inútiles y peligrosos: si uno funda su Estado sobre milicias mercenarias nunca se sentirá ni firme ni seguro, porque están desunidas, son ambiciosas y carecen de disciplina y de fidelidad hacia su señor; […] no tienen temor ante Dios ni lealtad ante los hombres. […] La razón de todo esto es que el único deseo y la única razón que los mantiene en el campo de batalla es recibir una pequeña paga, lo que no es suficiente para que quieran morir por ti.

Como se puede observar, ya en el siglo XVI se apreciaba la peligrosidad de externalizar una de las herramientas fundamentales de los estados: el uso de la fuerza. La utilización de mercenarios ha sido un tema controvertido a lo largo de la historia; sin embargo, actualmente está adquiriendo especial relevancia. Desde la década de 1990 las empresas militares y de seguridad privadas (EMSP) han experimentado un enorme crecimiento, su actuación en diferentes escenarios ha aumentado y sus funciones cada vez son más diversas. Según varios expertos, esta tendencia no sólo tiene consecuencias sobre el ámbito de la seguridad sino que afecta a los principios básicos del orden internacional contemporáneo, cuestionando la soberanía de los estados y las normas sobre el uso de la fuerza.

¿Cómo empezó todo? El principio del auge de las EMSP

Con el final de la Guerra Fría, a inicios de los años 90, el mundo fue testigo de diversos cambios a nivel internacional que afectaron a la industria armamentística, favoreciendo el auge de la provisión privada de la seguridad. Estos cambios fueron los siguientes:

  1. Los principales conflictos armados surgen dentro de los estados (intraestatales) más que entre ellos (interestatales). Concretamente, aquellos países en desarrollo con instituciones débiles son el foco de esta conflictividad, razón por la cual los responsables políticos recurren a las EMSP en sustitución de sus ejércitos desestructurados. Además, empresas multinacionales y ONG presentes en estos países recurren a estas mismas empresas para garantizar la seguridad de sus actividades en el territorio.
  2. Los dirigentes políticos y los ciudadanos de las potencias globales ya no quieren incidir directamente en conflictos lejanos poniendo en riesgo la vida de sus propios soldados. Sin embargo, la necesidad de proteger a las empresas y ONG abre un nuevo espacio para que sea el sector privado el que incida en estos conflictos.
  3. El auge de las ideas sobre la eficiencia del libre mercado lleva a los dirigentes políticos a apostar por la privatización y externalización de la seguridad, uno de los pilares fundamentales de los servicios públicos de los estados.
  4. El creciente uso de tecnología altamente sofisticada en el ámbito militar ha provocado una dependencia de este sector respecto de las EMSP, que disponen del personal técnico especializado en su manejo y mantenimiento.
  5. Ante el fin de la Guerra Fría, el mundo occidental experimenta una sensación de seguridad que se refleja en la reducción de sus ejércitos (aproximadamente se desmovilizan 6.000.000 de soldados profesionales entre 1987 y 1996). Este hecho provoca que dichos soldados busquen trabajo en el sector de la seguridad privada.
  6. El crecimiento de las fusiones entre empresas de la industria armamentística –que prácticamente controla la producción de armamento y la investigación y desarrollo tecnológico en el sector– con EMSP, ha creado grandes empresas con capacidad para presionar a los gobiernos a favor de la privatización del sector de la seguridad.

Helicóptero de Blackwater sobrevuela el lugar de un ataque a las fuerzas de la coalición en Bagdad [Foto vía WikimediaCommons].

¿Qué trabajo hacen los mercenarios actuales?

Existe un debate en torno a las funciones que realizan las diversas EMSP, dividiéndolas básicamente entre empresas militares o empresas de seguridad. Sin embargo, esta clasificación ha resultado ser muy pobre y, actualmente, existe una diferenciación más amplia y acotada sobre el trabajo de los mercenarios de nuestro tiempo:

  1. Las empresas militares proveedoras son aquellas que participan sobre el terreno desplegando personal armado. Esta categoría se subdivide en empresas privadas de combate, que participan directamente en un conflicto aplicando el uso de la fuerza, y empresas de seguridad privadas, que se encargan de defender personas o edificios en contextos de alta conflictividad, por lo que tienen una función defensiva.
  2. Las empresas militares de consultoría realizan actividades de formación, instrucción y asistencia sobre diversos tipos de individuos, sin participar directamente en conflictos y, por lo general, sin desplegarse sobre el terreno.
  3. Las empresas militares logísticas son aquellas que llevan a cabo servicios de transporte, avituallamiento, vivienda y otros servicios similares sin participar en la conflictividad armada.

No obstante, a consecuencia de la competitividad que impera en el mercado privado de la seguridad, la mayoría de entidades del sector ha diversificado sus actividades de manera que, cada vez más, la mayoría de empresas pueden entrar en más de una de estas categorías. Así, nacen las empresas híbridas, a las que se pueden atribuir 4 tipos de funciones básicas:

  1. Investigación y desarrollo tecnológico y análisis de riesgo y amenazas.
  2. Tareas técnicas que incluyen básicamente los servicios informáticos, el apoyo para la utilización de equipos militares sofisticados y el mantenimiento de dichos equipos.
  3. Apoyo operativo en la gestión de bases militares, en la formación y asistencia a las fuerzas armadas desplegadas, en la realización de servicios de inteligencia (vigilancia, seguimiento, interrogatorios, búsqueda de información y labores de contraterrorismo) y en la manipulación de explosivos (desactivación de armas, eliminación de minas, etc.)
  4. Uso de la fuerza armada, ya sea en forma de provisión de seguridad (trabajo defensivo) como en forma de participación directa en el conflicto armado (trabajo ofensivo).

Evidentemente, eso no significa que todas las EMSP realizan todo este tipo de funciones. Por ejemplo, casi todas estas empresas pueden incluirse como proveedoras de “tareas técnicas” pero son muy pocas las que utilizan la fuerza armada directa. De hecho, sólo algunas empresas como la sudafricana y extinta Executive Outcomes o la norteamericana Academi (antes denominada Blackwater) han realizado labores claras de participación directa en conflictos armados.

Helicóptero militar HIND Mi-24 [Foto: Msgt. Steven Turner vía WikimediaCommons].

¿Cuál es el poder de las empresas militares y de seguridad privadas en el Estado?

Tal y como se ha apuntado antes, la unión de diversas empresas militares con empresas armamentísticas ha creado grandes corporaciones capaces de ejercer una enorme presión política sobre los estados. Así pues, la principal tarea de estas empresas en los estados contratantes reside en la incidencia política, es decir, en la acción de lobby con el propósito de alcanzar sus objetivos. El poder de las EMSP reside en el hecho de tener éxito en esta actividad de presión y conseguir cambiar el comportamiento de los estados.

Este tipo de acción se refleja perfectamente en el llamado “proceso de normalización del mercado de la seguridad”. En los últimos años, los lobbies de las EMSP han luchado por convencer a los gobiernos de que realmente necesitan sus servicios. Con este objetivo, estas empresas se han encargado de redefinir problemas sociales, económicos y políticos como problemas de seguridad. De esta manera, han conseguido cambiar la agenda de los estados, que han optado por solucionar problemas que antes se arreglaban por vía de la negociación y la diplomacia, con “medidas técnicas” en las que intervienen las EMSP.

No obstante, la acción lobbística no acaba aquí. Esta tendencia a definir distintas problemáticas como problemas de seguridad para aumentar la demanda de los servicios de los mercenarios está erosionando la naturaleza del propio concepto de seguridad, que pasa de ser un bien público a un bien privado adquirible en un mercado dónde las EMSP se presentan como agentes técnicos mucho más eficientes que los ejércitos regulares.

Soldados desplazados en Irak, año 2010 [Foto: DVIDSHUB vía WikimediaCommons].

Por último, además del esfuerzo de estos lobbies para conseguir la privatización de la seguridad y la redefinición de las agendas de los gobiernos para que adopten soluciones no-diplomáticas, este “proceso de normalización” también implica que cada vez más se opte por realizar acciones militares –en las cuales las EMSP pueden desplegar todos sus servicios– como resolución de conflictos. Esto deriva del hecho de que los gobiernos saben que si contratan a los mercenarios para realizar estas actividades, reducirán los costes económicos de desplegar sus propias tropas y evitarán los costes políticos derivados del control que se aplica en los estados democráticos en materia de seguridad (autorizaciones legislativas, sesiones de control parlamentario, comisiones especiales, etc.)

[En el próximo artículo “El negocio de la guerra: el caso Blackwater” analizamos el impacto que tienen estas empresas en la actualidad y repasamos el caso de Blackwater, EMSP famosa por sus acciones en Irak y Afganistán.]


La información de este artículo ha sido extraída del libro Seguridad, Inc. Las empresas militares y de seguridad privadas en las relaciones internacionales contemporáneas (2013); editado por Caterina García y Pablo Pareja (profesores y miembros del grupo investigador de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad Pompeu Fabra), y en el que participan diversos expertos de este grupo investigador.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.


Lluis Torres07/01/2015
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Habitualmente, las personas olvidamos la posibilidad de que ciertos conceptos que tenemos plenamente arraigados puedan ver evolucionar su significado, como es el caso de la seguridad. Este concepto ha sido el centro de diversos debates filosóficos en los últimos siglos. Así, se ha analizado la seguridad como motor de creación de las sociedades humanas, la seguridad como justificación del uso legítimo y exclusivo de la violencia por parte de los Estados, o la seguridad como límite de la libertad; entre otros muchos.

En la actualidad, la seguridad sigue siendo un ámbito cambiante. En pleno siglo XXI, el número de conflictos armados y las víctimas mortales derivados de éstos ha llegado a un mínimo histórico; sin embargo, el mundo no parece un lugar más seguro. De tal manera que ha surgido una nueva perspectiva para entender este concepto: la seguridad humana.

¿Por qué nace la seguridad humana?

Para comprender qué es este nuevo tipo de seguridad, primero hay que entender cuáles son las nuevas amenazas a las que nos enfrentamos. En este sentido, la profesora de la London School of Economics and Political Science y especialista en la materia, Mary Kaldor, ha definido los nuevos retos a la seguridad en cuatro grandes puntos:

  1. El terrorismo internacional es el tipo de violencia que ha experimentado un mayor aumento en este siglo. Ante esta violencia ningún Estado está plenamente a salvo, lo cual aumenta la sensación –compartida por todos los países– de inseguridad global.
  2. La mayoría de víctimas de la nueva violencia son civiles. Ya sea en forma de guerra abierta, terrorismo, limpieza étnica o genocidio; o simplemente porque los ejércitos regulares son incapaces de distinguir entre combatientes y civiles –como ocurre en luchas antiguerrilla–, la población civil es la principal víctima de la violencia contemporánea.
  3. La diferencia entre crimen violento y crimen organizado se ha desdibujado, siendo muy difícil, en muchos casos, distinguir si la violencia tiene una motivación política o criminal.
  4. En la actualidad, la mayoría de muertes violentas provienen de desastres naturales, enfermedades y pobreza, no de conflictos armados; por tanto, estos factores son una gran amenaza a la seguridad global.

No obstante, nuestras defensas no presentan una adecuación a estas nuevas amenazas. Lo que hacen los países para proveerse de seguridad es contar con ejércitos organizados formados por militares entrenados y equipados para enfrentarse al ataque de ejércitos externos. Además, la utilización de esta fuerza militar es cada vez menos útil o incluso contraproducente, ya que (1) se ha estrechado la diferencia entre grupos armados no estatales y los ejércitos regulares porque cada vez es más fácil el acceso a armamento moderno por parte de estos grupos; y (2) está aumentando el rechazo a la guerra alrededor del mundo, a la vez que se incrementa la demanda de respeto a los derechos humanos, a las normas contra conflictos armados, etc.

Por tanto, la diferencia entre las nuevas amenazas y los viejos métodos de provisión de seguridad provoca lo que Mary Kaldor llama un “vacío de seguridad” que deja al descubierto las verdaderas necesidades de las personas en esta materia.

¿Qué es la seguridad humana?

Teniendo en cuenta esta falta de adecuación, la seguridad humana se presenta como una nueva fórmula para llenar ese vacío; es decir, para responder a las necesidades contemporáneas en materia de seguridad.

Así pues, la seguridad humana se define como la garantía de las personas a poder ejercer una serie de capacidades y a tener acceso a diversas oportunidades vinculadas a la cobertura total de sus necesidades básicas y al desarrollo humano; asegurando la autosuficiencia de los individuos y su capacidad de participar en la comunidad.

Por tanto, esta seguridad contiene dos aspectos clave: (1) la seguridad de las personas y de la comunidad está por encima de la seguridad del Estado y su territorio; y (2) la seguridad incluye una dimensión material y física, que es lo que se conoce como freedom from want –libertad (inmunidad) frente a la carencia de aquello necesario para cubrir las necesidades básicas de las personas– y freedom from fear –libertad (inmunidad) respecto al miedo de sufrir violencia, ya sea motivada por pretextos políticos o por desastres naturales, enfermedades o pobreza.

Esta nueva definición del concepto comprende siete características que se entienden como siete pilares que conforman la seguridad humana y que responden a las nuevas amenazas a las que se enfrenta el mundo contemporáneo: (1) seguridad económica, (2) seguridad alimentaria, (3) seguridad de salud, (4) seguridad medioambiental, (5) seguridad personal (definida como la ausencia de violencia física), (6) seguridad de la comunidad, y (7) seguridad política (entendida como la seguridad frente a la represión y la garantía del respeto a los derechos fundamentales de los individuos).

Además, en conjunción con estas características, existen diversos ámbitos que son los objetivos principales –pero no los únicos– hacia los que va dirigida la seguridad humana. Éstos incluyen el crimen organizado y la violencia criminal, los derechos humanos y la buena gobernanza, los conflictos armados y la intervención armada, el genocidio y los crímenes masivos, la salud y el desarrollo, y los recursos naturales y el medioambiente.

Sin embargo, aun conociendo la definición del concepto, sus aspectos y características y sus principales objetivos, el “vacío de seguridad” no queda cubierto si no se especifican unos principios que guíen la nueva doctrina de la seguridad humana y unas nuevas capacidades para poder llevarla a cabo.

Los principios de la seguridad humana y sus capacidades

Empezando por las bases que deben regir este tipo de seguridad, podemos distinguir cinco principios:

  1. El principio de derechos humanos establece que, en caso de guerra, la protección de los individuos es más importante que la derrota del enemigo, de tal manera que las ganancias derivadas de la victoria en una guerra ya no justifican las pérdidas humanas a todo coste. Así, la protección de la población local ya no es un medio para la victoria sino un propósito del despliegue de tropas.

Además, este principio cambia la jerarquía de las víctimas de una guerra. Hasta ahora, la protección de las víctimas sigue el orden siguiente: (1) los propios civiles, (2) los propios militares, (3) los civiles enemigos y, por último, (4) los militares enemigos. Con esta nueva doctrina, la protección de toda población civil va antes que la protección del propio militar. Así, es posible que éstos puedan arriesgar sus propias vidas para salvar a civiles del enemigo.

Por último, las acciones llevadas a cabo bajo la doctrina de la seguridad humana priorizan la vida y el bienestar de las personas antes que el éxito de la economía del país en cuestión.

  1. El principio de establecimiento de una autoridad política legítima nos dice que el propósito de una intervención no es la victoria sino estabilizar la situación de una región para que las personas de ese país puedan decidir su futuro creando una autoridad legitimada por la población.
  2. El principio del multilateralismo implica que una acción de seguridad humana debe tener un mandato internacional. Ya sea a través de Naciones Unidas –por mandato del Consejo de Seguridad en casos de acción armada–, organizaciones regionales o agencias internacionales, este tipo de acciones deben ser consensuadas.
  3. El principio ascendente o bottom-up establece que para resolver un problema (conflictos armados, desastres naturales, etc.) en una región extranjera debe adquirirse conocimiento local consultando a los expertos del propio país, ya que proporcionarán información útil para resolver la situación.
  4. El principio de enfoque regional insta a ver los problemas como asuntos que trascienden las fronteras de los países. Muchos conflictos actuales implican criminalidad transnacional organizada, refugiados, desplazados, mercenarios y otros muchos agentes que muy probablemente tendrán un carácter regional más que nacional. Por tanto, para resolver estos conflictos es necesario tratarlos de forma completa.

Finalmente, teniendo la doctrina de la seguridad humana completa, hace falta repensar las herramientas tradicionales para proporcionar seguridad. Como se ha dicho anteriormente, los ejércitos tradicionales ya no son adecuados para las nuevas amenazas. Por tanto, la seguridad humana requiere de nuevas capacidades. En este sentido, Kaldor apunta que lo necesario ahora son grupos conjuntos de militares, especialistas en desarrollo humanitario, controladores de derechos humanos y otros miembros de la sociedad civil que actúen en conjunción para defender la aplicación del derecho internacional y la protección del espacio humanitario, teniendo en cuenta que  unos buenos objetivos requieren unos medios igualmente correctos.

*La mayor parte de la información de este artículo se ha extraído del capítulo “Nuevos conceptos de seguridad· (pp.151-160), escrito por Mary Kaldor como parte del libro “La seguridad comprometida. Nuevos desafíos, amenazas y conflictos armados” (2008); editado por Caterina García y Ángel J. Rodrigo, profesores de la Universidad Pompeu Fabra especializados en Relaciones Internacionales y Derecho Internacional Público.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.


Lluis Torres01/08/2014
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Desde del punto de vista de las relaciones internacionales contemporáneas, Oriente Medio se presenta como un punto geográfico de especial interés. Su gran diversidad étnica y religiosa muchas veces provoca tensiones políticas que derivan en largos conflictos armados. Uno de los conflictos regionales más paradigmáticos es el del Kurdistán, caracterizado por la reclamación, por parte del pueblo kurdo, de plena soberanía de esta región respecto de los Estados en los que se encuentra dividida –Turquía, Siria, Irak, Irán y Armenia.

Sin embargo, aunque el pueblo kurdo comparta un mismo objetivo –la independencia de su región–, sus reclamaciones políticas no se encuentran coordinadas sino que se han estatalizado. En este sentido, si bien el caso más conocido es el de la lucha entre las fuerzas del Kurdistán turco y Turquía, aquella región con un estado más avanzado de soberanía política es el Kurdistán iraquí.

Este hecho se ha visto potenciado ante la ofensiva del grupo terrorista yihadista del Estado Islámico de Irak y Siria (en adelante ISIS, por sus siglas en inglés), llevada a cabo en junio de 2014. Aprovechando la desestabilización en el territorio iraquí y la debilidad del gobierno y las fuerzas armadas de Irak, el Gobierno Regional del Kurdistán (GRK) –gobierno de la región autónoma kurda de Irak– ha llevado a cabo una ofensiva militar y política que puede llevar a la región a conseguir su objetivo último: la plena independencia.

El conflicto histórico en el Kurdistán iraquí

A lo largo de los años, los kurdos iraquíes han mantenido una política de alianzas variables, uniéndose a diversos actores políticos regionales, con el doble objetivo de ganar autonomía o disminuir las capacidades del gobierno central iraquí. En esta línea, el pueblo kurdo de Irak ha realizado pactos con agentes tan diversos como el Imperio Otomano, Israel, Irán o Estados Unidos.

No obstante, aun existiendo esta variabilidad, podemos distinguir tres grandes períodos en el conflicto kurdo-iraquí y cuatro grandes ejes permanentes que estructuran la conflictividad.

En referencia a esto último, podemos observar que este conflicto posee los siguientes elementos claves: la tensión étnica entre árabes, turcos y kurdos; la tendencia al islamismo suní moderado del pueblo kurdo, que lo ha enfrentado a los chiitas del resto del estado iraquí y a los sunitas radicales representados regionalmente por la organización Ansar al-Islam, vinculada a al-Qaeda; la lucha por las ciudades de Erbil, que representa un nexo en la ruta comercial que une Bagdad con Mosul, y Kirkuk, capital cultural del Kurdistán iraquí; y la competencia, de carácter económico, por el control del área de Kirkuk, dónde se encuentran campos petrolíferos con unas reservas estimadas de 8’5 billones de barriles de crudo.

Por otro lado, analizando la evolución temporal, se pueden distinguir tres grandes fases en el conflicto:

  • La fase inicial (1918-1961) caracterizada por la constitución de los peshmerga como una guerrilla kurda liderada por el clan Barzani en el Kurdistán iraquí –con Mahmud Barzani al frente– y por las primeras revueltas independentistas;
  • El período de conflictividad extrema (1961-2003) en el que se producen las grandes guerras de las fuerzas peshmerga –organizadas ya como un ejército– contra Irak y en el que el pueblo kurdo es ampliamente castigado por el gobierno de Saddam Hussein, perpetrador del genocidio kurdo de al-Anfal y de una política de arabización que incluyó el desplazamiento forzoso de kurdos fuera del área de Kirkuk;
  • La era dorada del Kurdistán iraquí (2003-actualidad), caracterizada por el apoyo del pueblo kurdo a Estados Unidos durante la invasión de Irak, lo que les permite controlar, en gran medida, las áreas de Mosul y Kirkuk, y da la posibilidad a los peshmerga de oficializarse como un ejército regular, recibiendo mejor armamento y entrenamiento directo por parte de las tropas estadounidenses. Además, se produce un hecho clave: el reconocimiento de una autonomía regional dentro de Irak bajo mando del Gobierno Regional del Kurdistán, liderado por Masud Barzani.

La racionalidad de la situación actual

Si bien es cierto que hechos anteriores como el establecimiento de una zona de exclusión aérea en el territorio kurdo durante la Primera Guerra del Golfo ya representaron un gran avance para la causa de este pueblo, la regularización de un gobierno autónomo en el Kurdistán iraquí fue vista por su población como la liberación regional definitiva. Sin embargo, la crisis generada por el ataque del ISIS a Irak da la oportunidad al Kurdistán iraquí de conseguir una soberanía total. De tal manera, a principios de julio de este mismo año, Masud Barzani declaró la intención de celebrar un referéndum independentista en cuestión de meses.

Pero ¿cómo se puede entender racionalmente esta nueva situación? Los análisis basados en el modelo de elección racional intentan explicar el por qué del comportamiento de un actor en una situación concreta teniendo en cuenta sus objetivos estratégicos. Es decir, asumiendo que todos los actores que interaccionan en un marco estratégico quieren conseguir sus propios objetivos y que conocen las decisiones tomadas o esperables de los demás actores, puede analizarse cuál es el modo de actuación más racional para cada uno de ellos.

En este sentido, lo que ha hecho la ofensiva del ISIS ha sido modificar el marco estratégico en el que operan todos los actores con capacidad para favorecer o evitar la independencia kurda. En primer lugar, Estados Unidos tiene como objetivo estabilizar el nuevo gobierno iraquí tras la marcha de sus tropas del país. El avance de este grupo no sólo pone en peligro dicho objetivo sino que ataca los intereses claves de la política exterior norteamericana des del 11-S, en tanto que crea un territorio de fomento del terrorismo islamista con capacidad de financiación a través de los campos petrolíferos del norte del país. De tal manera, teniendo en cuenta que Washington no se arriesgará a desplegar, nuevamente, tropas sobre el terreno, sólo puede utilizar actores regionales para frenar el avance del ISIS; de entre los cuáles, el Kurdistán iraquí parece ser el mejor agente del que puede disponer EUA para cumplir su objetivo de pacificar la zona.

Dada la inoperancia demostrada del gobierno iraquí de al-Maliki y sus tropas, y teniendo en cuenta que una intervención iraní – sobre la cual se ha especulado mucho – sería contraproducente porque daría a Irán más poder en las negociaciones nucleares de Ginebra, EUA sólo puede contar con los peshmerga para contener a los yihadistas y evitar, al menos, que se hagan con el control del crudo iraquí. Además, Arabia Saudí no toleraría la mediación iraní para acabar con el ISIS, ya que esto representaría una amenaza para su hegemonía regional; de tal manera que Riad podría responder relajando la vigilancia y presión sobre sus redes nacionales de financiación de yihadistas o amenazando con provocar fluctuaciones drásticas en el precio del crudo, como ya ha hecho en ocasiones anteriores.

Por otro lado, la debilidad iraquí ha sido aprovechada por Barzani para capturar las provincias en disputa con Irak, entre las cuáles se encuentra Kirkuk y toda su área petrolífera. Tal y como expuso el Ministro de Defensa del GRK “todos los territorios kurdos están ahora bajo control de las fuerzas kurdas”. Teniendo en cuenta que ya anteriormente, tanto Turquía como Israel, habían comerciado, sin el consentimiento del gobierno iraquí, con el crudo del Kurdistán a través del puerto turco de Ceyhan; la captura de estos bastos campos petrolíferos da una nueva baza negociadora al GRK. En este sentido, tanto turcos como israelitas, priorizando sus necesidades energéticas, ya han dado muestras de consentimiento ante un eventual referéndum soberanista en la región.

En conclusión, la ofensiva de los peshmerga sobre las provincias en disputa y la decisión de Barzani y el GRK de dar el paso definitivo hacia la independencia son gestos racionales teniendo en cuenta los objetivos kurdos y el nuevo marco estratégico surgido de la inestabilidad causada por el avance del ISIS. Un marco que ha hecho del Kurdistán iraquí el único frente de contención viable, a corto plazo, del yihadismo suní y que ha convertido la región en un importante enclave energético.

En palabras de Steven Cook, del Council on Foreign Relations, “la caótica disolución de Irak ha creado un ambiente propicio para un Kurdistán independiente”.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro. 



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