15/08/2022 MÉXICO

La crisis entre Polonia y Bielorrusia, ¿estamos frente a un caso de migración coercitiva?

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La crisis entre las fronteras de Polonia y Bielorrusia ha sido calificada como “un ataque híbrido” en vez de una crisis de migrantes, afirmaciones que coinciden con la teoría del uso de la migración como un elemento coercitivo en la geopolítica.

La teoría clásica de Relaciones Internacionales utiliza como uno de los instrumentos de los Estados a la coerción, existiendo distintas formas en las que se emplea este instrumento. Una de ellas, que es más bien rara, es la presión coercitiva no militar que implica el uso de migrantes y la producción de crisis de refugiados como un elemento de disuasión.

El comienzo de la actual crisis entre Polonia y Bielorrusia se remonta a finales de agosto de este año, cuando crecientes grupos de migrantes provenientes de Oriente Medio comenzaron a aglomerarse en las fronteras de Letonia, Lituania y Polonia, azuzados por Bielorrusia. Se trata de un grupo de alrededor de 4000 hombres, mujeres y niños que esperan entrar a Polonia, lo que ha desencadenado una serie de reacciones e implicaciones políticas para Europa. En este artículo analizaremos las implicaciones de esta situación de acuerdo a la teoría de la migración como herramienta coercitiva establecida por Kelly Greenhill.

¿Qué es la migración coercitiva?

Para este análisis nos remitimos a los planteamientos teóricos de Kelly Greenhill plasmados en su libro Weapons of Mass Migration: Forced Displacement as an Instrument of Coercion (Armas de Migración Masiva: Desplazamiento Forzado como un Instrumento de Coerción), donde revisa y compara casos del uso de migrantes como elementos coercitivos en distintas situaciones como Cuba y Estados Unidos, Corea del Norte y la presión a Corea del Sur y China, o Haití y Estados Unidos.

Aplicando la teoría de Greenhill

El diseño coercitivo de las migraciones es definido como los movimientos de población transfronterizos creados o manipulados adrede con el fin de incitar los intereses militares, políticos o económicos de un Estado o de un grupo de Estados.  Este sería el caso de la crisis actual entre Polonia y Bielorrusia de acuerdo a las declaraciones recopiladas por el New York Times del presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, quien calificó esta situación como “un ataque híbrido, un ataque brutal, violento y vergonzoso.” La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, tiene una opinión similar respecto al tema, llamándolo también “un ataque híbrido, no una crisis de migrantes.”

Cabe recordar que el año pasado la Unión Europea impuso sanciones a Bielorrusia por la reelección de Aleksandr Lukashenko en un proceso electoral fraudulento en el que encarceló a sus opositores y suprimió las manifestaciones ciudadanas. Algunos de los líderes de la oposición pidieron asilo político en Lituania y Polonia, por lo que estas medidas se tratarían de una arremetida como consecuencia de los hechos ocurridos en agosto de 2020.

Continuando con los planteamientos de Greenhill, es posible encontrar 3 tipos de actores responsables de fomentar la migración coercitiva.  En primer lugar, los generadores quienes crean o amenazan con crear los movimientos transfronterizos a menos que les sean concedidas determinadas demandas. Luego, los agentes provocadores no crean estas crisis directamente, lo hacen mediante actos diseñados deliberadamente para incitar la generación de outflows. Ellos pueden ser parte de causas humanitarias donde fines como la independencia o la restauración de la democracia, justifican el empleo de estos medios coercitivos no convencionales. Por último, los oportunistas no tienen un rol directo al crear una crisis migratoria, sino que se encargan de explotar o catalizar las consecuencias de éstas para su propio beneficio.

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Fuente: https://commons.wikimedia.org


Con el perfil que brindaron los altos directivos de órganos europeos, estaríamos frente a la presencia de un actor generador identificado como Bielorrusia, intentando tomar acciones frente a las sanciones impuestas por organismos europeos en 2020, en medio de elecciones poco transparentes.

Los costos de hipocresía son definidos como la situación de conflicto en la que se encuentran los líderes políticos de democracias liberales al momento de tomar una decisión, al tener por un lado un compromiso con la protección de los derechos humanos y, por otro lado, el enfrentar los aspectos reales que involucra la migración. Las opciones que maneja Charles Michel y otros diplomáticos europeos varían desde imponer sanciones a Bielorrusia, nuevamente, hasta la consideración de la posibilidad de financiar la construcción de un muro en la frontera.

Otro aspecto que debe ser tomado en cuenta al referirnos a una estrategia de migración coercitiva es la manipulación de la opinión pública, estimulando la xenofobia. Medios como el New York Times reportan que Bielorrusia distribuye material audiovisual de migrantes frente a la cerca de alambre de púas en la frontera con Poloniahttps://www.nytimes.com/live/2021/11/10/world/poland-belarus-border-migrants como una forma de incitación.

¿Qué podemos esperar?

Ahora bien, continuando con el enfoque teórico propuesto por Kelly Greenhill, el éxito que pueda tener un Estado al imponer una crisis migratoria como una medida coercitiva ya sea para cambiar una política articulada previamente o para detener y/o revertir una acción tomada, se calcula en base al logro de ciertos objetivos y el grado en el que se cumplan las demandas formuladas por el Estado desafiante.


Cabe la posibilidad de que también se produzca un éxito parcial, en el que se alcanza un número significativo de los objetivos iniciales. La falla de este mecanismo implica el cumplimiento de muy pocos o ningún objetivo. Es posible que existan también casos en los que el éxito sea indeterminado debido a no contar con objetivos claros desde un principio o al surgimiento de hechos imprevistos.

Greenhill resalta que las democracias liberales son más susceptibles a la imposición de costos de hipocresía debido a la implementación del derecho internacional como una fuente de valores liberales visibilizados a través de la aplicación de los compromisos con los derechos humanos y la protección de los refugiados mediante la aplicación de documentos como la Declaración de Derechos Humanos de 1948.

Las acciones que se tomen en los próximos días serán determinantes para establecer el destino de las más de 4000 personas que, al buscar un mejor futuro, no eligieron involucrarse en un conflicto geopolítico.

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Camila Paredes Alarcón


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