13/12/2019 BARCELONA

¿Empieza Cuba a apostar fuerte por la Inversión Extranjera Directa?

La apertura económica de la isla se intuye como una de las consecuencias de la nueva etapa en las relaciones con EEUU y el resto del mundo, ¿será el impulso definitivo que necesitaba el capital extranjero para entrar en Cuba?


Desde la independencia de las colonias de sus metrópolis europeas es posible identificar una serie de determinantes externos que de algún modo trazan conexiones en la diversidad que caracteriza al sub-continente Latinoamericano. Los movimientos obreros, el populismo latinoamericano, el ascenso del autoritarismo burocrático, la crisis de la deuda, la relación con los EEUU, etc. explican muchas de las fuertes contracciones y expansiones de las economías de la región desde Chile hasta México.

Cuba, sin embargo, aunque también condicionada por determinantes externos, es otra historia. Desde el triunfo de La Revolución en 1959 y posterior posicionamiento favorable al bloque soviético, comienza a escribir su propia  historia. Durante los boyantes años 70 y 80, los “logros del socialismo” convirtieron los sistemas de salud y educación en referentes de universalidad, así como la eliminación de las diferencias sociales. Pero, sobre todo, la resistencia frente a la injerencia estadounidense que, en un contexto de Guerra Fría, cada vez se hacía más patente en casos sonados como la caída del Gobierno de Allende en Chile en 1973.

A pesar de que el país era consciente de la dependencia soviética, nadie se esperaba que su desaparición en 1989 tendría para Cuba un impacto repentino como ocurrió durante el colapso económico de los años 90 en los que el PIB cubano llegó a contraerse en más de un 30%.

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Anteriores intentos de atraer capital extranjero

Durante la etapa del Período Especial en Tiempos de Paz –nunca llamada crisis económica– la escasez en la isla llegó a niveles inimaginables, lo que obligó a las autoridades a tomar medidas excepcionales que, de algún modo, pusieron en entredicho los pilares de una sociedad que llevaba más de 20 años “construyendo el socialismo”. Entre ellas, se aprobó en el año 1995 la Ley Nª77 de Inversión Extranjera Directa (IED), una ley que tenía como propósito la atracción de empresas extranjeras para intentar reducir el preocupante grado de descapitalización del país. Esta ley ofrecía una serie de garantías legales e incentivos fiscales así como el establecimiento de una serie de plazos de negociación que no parecían suponer más que atractivos incentivos para las empresas extranjeras que, motivadas especialmente por las posibilidades en el sector turístico, comenzaron a invertir en Cuba. Ésta, entre otras medidas, como la del incremento de la descentralización de la estructura empresarial estatal o la introducción de una segunda moneda convertible a dólar norteamericano, permitieron a la economía cubana navegar hacia un comienzo de nuevo siglo en el que el PIB se había recuperado a valores previos a 1989. No sin costes.

A pesar de la apertura hacia iniciativas de IED, el gobierno cubano continuó ejerciendo un control estricto en cuanto a las condiciones de negociación que ciertamente evidenciaron un distanciamiento entre aquello provisto por la Ley y su implementación práctica. Cuba continuaba sin abrir sus fronteras a una llegada masiva de intereses foráneos, situación que se recrudeció durante los primeros años de los 2000.

Datos del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (2006). Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD)
Datos del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (2006). Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD)

A modo de resumen, los dos acontecimientos fundamentales que provocaron la re-centralización del Estado cubano fueron, en primer lugar, la política exterior estadounidense bajo el mando de George Bush en el marco de la guerra contra el terror tras los atentados del 11-S. Y en segundo lugar, el ascenso del presidente Hugo Chávez al poder venezolano, que brinda un especial apoyo a Fidel no sólo a nivel económico sino que, de algún modo, re-legitima las acciones políticas de la Revolución.

Dicho proceso de re-centralización afectó de modo especial a la IED, y tuvo como consecuencia la limpieza de empresas extranjeras, las cuáles, cuando no se trataba de una negativa a prorrogar el contrato por parte de las autoridades cubanas, se iban de manera “forzosa” por causas extra-oficiales.

En el año 2007, debido a problemas de salud, el Comandante Fidel Castro cede el mando del país a su hermano menor Raúl, lo cual marca un nuevo momento de inflexión. Con la llegada de Raúl, se producen una serie de cambios en las más altas esferas de poder, tradicionalmente ocupadas por aquellos que desde que bajaron de Sierra Maestra en el 59 merecían la confianza de Fidel y se inicia la llamada Actualización del Modelo Económico. Estos cambios toman forma en la redacción de los Lineamientos Económicos y de Planificación que se aprueban en el Sexto Congreso del Partido Comunista Cubano en 2011.

¿Será el principio de la apertura económica?

Como consecuencia de aquel congreso, se promulga la nueva Ley nº 118 de IED, que se aprueba en abril de 2014 en Asamblea Extraordinaria del Consejo de Ministros. Esta ley se presenta como el símbolo de un cambio de rumbo, como la afirmación deliberada de que “ahora sí” Cuba está dispuesta a apostar con fuerza a la IED, como de manera exitosa han hecho ya otras economías centralmente planificadas como China o Vietnam. Se ha anunciado a bombo y platillo un nuevo escenario para la inversión en Cuba en términos tributarios, una reducción de la discrecionalidad de las autoridades cubanas en cuanto a las condiciones contractuales y la introducción de nuevos plazos que agilizarán las propuestas de inversión. Elementos que, si bien ya contenía la ley anterior, a la práctica no surtían efecto.

Datos de 2011 a partir de información brindada por Oficinas Comerciales de la Unión Europea. Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD)
Datos de 2011 a partir de información brindada por Oficinas Comerciales de la Unión Europea. Infografía de Yoryana Darce (@YoryanaD)

Además, por si fuera poco, Cuba asistió en el mismo año 2014 a la inauguración de la Zona Económica de Desarrollo de Mariel. Este lugar estratégico –antaño testigo de la mayor salida de balseros cubanos hacia la costa de Florida– se presentó como la puerta grande de entrada a la IED. En esta zona geográficamente delimitada, existen todavía más atractivos para la inversión, mayores reducciones fiscales, plazos ampliados para los contratos e incluso una regulación laboral especial –aunque continúa evitando la contratación directa de la fuerza de trabajo–, aspectos que la Ley 118 no aborda específicamente en el resto de la isla. A ello se le suma la construcción del megaproyecto brasileño del puerto de Mariel, capacitado para dar atraque a los barcos PostPanamax, proyecto de un enorme potencial con la inauguración de la obra del Canal de Panamá.

A todo esto, casualidad o no, se le ha sumado el cambio de escenario con los EEUU lo que ha contribuido a que la IED se convierta en el protagonista de una película que todavía no se sabe si tendrá final feliz. La posibilidad de una eventual arribada de capital norteamericano, el cuál todavía sin cuantificar está siendo ya el catalizador de los pequeños proyectos de inversión a través de las remesas, o de un turismo con un alto poder adquisitivo que puede llegar a la isla en apenas 40 minutos de viaje de avión, son opciones hasta hace poco implanteables.

Lo cierto es que la nueva Ley presenta unas condiciones de lo más favorables, pero esto no quiere decir que la anterior no lo hiciera. En cuanto a aspectos normativos ambas leyes regulan en la misma dirección por lo que, si bien el anuncio de su publicación y su promoción ha aumentado el interés de nuevos inversores, para aquellos inversionistas ya radicados en Cuba las novedades han sido una decepción. El motivo principal es que la cuestión de la IED continúa implicando un grado alto de discrecionalidad por parte de las autoridades, y eso no ha cambiado en la Ley 118. Sin embargo lo que sí que puede ocurrir es que la publicación de la nueva Ley se utilice de manera coyuntural para que éstas cambien de actitud y ahí poder comprobar hasta qué punto Cuba ha apostado por un modelo de desarrollo basado en la atracción de IED o no.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


Este artículo forma parte de la serie “Cuba Hoy” en la que repasamos la situación actual de la isla desde dentro a nivel económico, político y social:

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Laura Señán Cagiao

Madrid, España. Graduada en Ciencias Políticas por la Universidad Pompeu Fabra y Máster en Relaciones Internacionales por la University of Amsterdam. Totalmente apasionada por el análisis socio-política de la realidad latinoamericana, en donde me instalo siempre que puedo, actualmente trabajo en Bruselas.



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