25/04/2019 BARCELONA

¿Qué es la Bancarrota moral?

Cuando hablamos de bancarrota moral estamos haciendo alusión a un juego de palabras con el que se ha venido definiendo el status quo de entidades o instituciones financieras que, por estar desprovistas de moralidad y ética, han provocado (tanto por acciones como por omisiones) la Gran Recesión.

“La bancarrota moral es la causa de la crisis crediticia”

David Quinn

Cuando hablamos de bancarrota moral estamos haciendo alusión a un juego de palabras con el que se ha venido definiendo el status quo de entidades o instituciones financieras que, por estar desprovistas de moralidad y ética, han provocado (tanto por acciones como por omisiones) la Gran Recesión. Y cuando el ánimo de lucro de quien crea la norma implica directamente el empobrecimiento del resto, se genera una bancarrota moral en toda la cadena de las instituciones políticas, jurídicas y económicas, que golpea justamente a los que iniciaron el fraude: la banca.

La bancarrota moral en el sistema bancario ha sido uno de los temas de más controversia en los últimos años. ¿Por qué su importancia? Según el World Economic Forum en su reporte The Global Competitiveness, el entorno institucional es la base de la competitividad, considerando aquí la competitividad como el conjunto de instituciones, políticas y factores que determinan el nivel de productividad de un país. El nivel de productividad, a su vez, establece el nivel de prosperidad que puede ser alcanzado por una economía y determina sus tasas de crecimiento. En otras palabras, una economía más competitiva es aquella que es probable que crezca más rápido y es aquella que tiene un entorno institucional ético. Y el entorno institucional es el primer pilar, de los doce que se definen en este informe para alcanzar este objetivo.

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La calidad de las instituciones tiene una fuerte influencia sobre la competitividad y el crecimiento. Influye sobre en qué se invierte, en la organización de la producción y desempeña un papel clave en la forma en que las sociedades distribuyen los beneficios y generan políticas de desarrollo. Además, los problemas bancarios influyen directamente, de manera casi viral, en otros países debido a la alta integración de los mercados financieros internacionales (o globalización).

¿Cuál es el alcance de este quebrantamiento moral en el ámbito económico?

En concreto, tal y como se comenta en el informe del World Economic Forum, las instituciones bancarias suponen la piedra angular del desarrollo económico, pues su influencia está presente en el ámbito institucional, en el económico y en el ambiental de un país. Hay toda una serie de causas directamente relacionadas con la quiebra moral de las instituciones bancarias, a destacar:

  • Desmedida concesión de créditos
  • Volatilidad de las especulaciones sistémicas
  • Débil regulación y supervisión
  • Falta de transparencia
  • Información asimétrica

Fuente: Wikipedia

Un claro ejemplo de esta quiebra moral se muestra en esta gráfica, donde podemos observar el número de países (de una muestra total de 70) que tienen una crisis bancaria en cada año desde 1800. La tendencia general al alza podría atribuirse a muchos factores, como la expansión gradual y excesiva de los agregados monetarios combinada con la debilidad en la regulación y supervisión bancarias. Pero lo que nos llama la atención de este gráfico es la ausencia de crisis bancarias durante el período de los Acuerdos de Bretton Woods, de 1945 a 1971, que estabilizaron el valor de las divisas, creando una tasa de cambio fija respecto al oro (una onza de este metal valdría siempre 35 dólares) para realizar así de forma más fácil el intercambio de divisas entre los 44 países firmantes de estos Acuerdos que, tras el período de entreguerras, necesitaban equilibrarse. ¿Por qué cambiar este sistema? Lo cierto es que, tras los gastos en la guerra de Vietnam, Estados Unidos necesitaba devaluar su moneda para facilitar las exportaciones, con lo que no quiso seguir manteniendo esa equivalencia. Y son precisamente estas tendencias las que crean la bancarrota moral.

Cómo terminar con la bancarrota moral

Si no fuera por el constante apoyo que le han dado los diferentes gobiernos, la banca en sí ya estaría obsoleta. A pesar de que algunos expertos en economía sostienen que mantenerla a flote ha sido un coste innecesario, la realidad es que el sistema bancario sigue siendo exitoso y la prueba contundente de ello es que la mayoría del planeta recurre a él, ya sea por convicción o por costumbre (pues sin base social suficiente no hay sistema que pueda existir de forma duradera, por muy atractivo que sea en apariencia).

Un sistema monetario diferente no garantizaría a priori su éxito, pues cuando la bancarrota es moral, cualquier sistema puede verse corrompido una vez se le otorguen facultades y poderes. Además, las barreras que ha conseguido el sistema bancario en términos de economías de escala complican que otro sistema pueda competir y tener éxito al mismo nivel.

Unos sencillos cambios en el sistema bancario actual pueden ser la solución más certera, siempre y cuando se canalicen hacia la consecución de los siguientes objetivos:

  1. Regularizaciones nacionales adecuadas que subsanen las lagunas existentes, dificulten fraudes y quiebras morales
  2. Descentralización de organismos económicos internacionales con poder vinculante
  3. Desprivatización de la banca
  4. Transparencia y publicidad contable
  5. Establecimiento de tiempos de respuesta máximos de medidas gubernamentales ante pérdidas económicas

De esta forma, un sistema bancario con estas premisas sería mucho más maduro, consecuente y confiable. Sería además menos costoso (y menos arriesgado) que implementar un nuevo sistema, pues se estaría poniendo en marcha a raíz de los recursos ya disponibles. Y aunque algunos países ya han puesto en marcha un sistema más transparente, el largo y pedregoso camino que queda por delante delata que la bancarrota también es social, pues la falta de integridad de iniciativas soslayan las evidentes soluciones.

El colapso de los bancos representa una oportunidad para repensar lo que podrían y deberían ser y cómo queremos que trabajen. Un sistema bancario que contemple los riesgos e imperfecciones del escenario macroeconómico y que contemple toda una serie de medidas y regulaciones que eviten una bancarrota moral como la recientemente acontecida, podrá generar la confianza de un sistema bancario social, más competitivo que el que hemos tenido.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

 

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Sara Calle Herrera

Madrid, España. Licenciada en Ciencias del Trabajo y con un Máster en la especialidad, ha vivido y trabajado en España, Tailandia, Bélgica, México y Australia. Le gusta indagar allá donde convergen las ramas de la economía, la sociología y la filosofía y le motivan los proyectos de transparencia y participación democrática directa. Email: [email protected] Blog: jetlagsocial.wordpress.com


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