05/04/2020 BARCELONA

Las llamadas “nuevas masculinidades”

¿Has oído hablar de las nuevas masculinidades? United Explanations te lo explica.

Los hombres que vienen

La lucha por la equidad de género encabezada por el movimiento feminista empieza a alcanzar a ciertos hombres que reconocen la corresponsabilidad y la necesidad de trabajar conjuntamente para cambiar las relaciones de poder entre género. Por esta razón, desde hace algunos años diversos colectivos se han organizado para romper con los mandatos masculinos que también les impone el patriarcado.

¿Los hombres nacen o se hacen?

Aprendemos a ser niñas o niños, mujeres u hombres desde la familia, la escuela, las distintas religiones y la sociedad en qué vivimos. El aprendizaje de género es una de las primeras y más importantes lecciones que asimilamos ya que sobre ello se construyen los rasgos fundamentales de nuestra identidad personal. En nuestra infancia, pasamos por un proceso de socialización que se encarga de fomentar las actitudes que se consideran adecuadas para cada sexo, o bien de reprimir aquellas que no se ajustan a los roles y estereotipos establecidos: se premia a quienes cumplen las normas establecidas y se castiga o excluye a quienes no lo hacen. Así, ser hombre o mujer implica valores y comportamientos asociados a las características biológicas de cada persona. Lo femenino y lo masculino se aprende y, por lo tanto, se puede modificar.

El género es una categoría construida social y culturalmente que define qué se entiende por femenino y masculino. Por tanto, delimita qué valores, conductas y expectativas deben ser propias de los hombres y cuáles propias de las mujeres, en un contexto determinado.

Características de la masculinidad hegemónica

Dibujo: Chachi Verona
Dibujo: Chachi Verona

Históricamente el papel e identidad de género masculino ha sido privilegiado en derechos y oportunidades en relación al femenino. Esta situación ha generado un modelo de masculinidad predominante que impregna todas las esferas de la estructura de una sociedad (política, económica y cultural), y que a su vez, ha legitimado y perpetuado una forma de poder ejercida por los hombres que les sigue colocando en esa posición de generación en generación. La clave de la masculinidad hegemónica es el poder sobre otros, ya sea sobre las mujeres o sobre otros hombres.

La cultura de la desigualdad está directamente relacionada con el control de la otra persona por la necesidad de mantener el poder de unos sobre otros.

Una parte de la identidad masculina se apoya en tener que demostrar continuamente las capacidades propias frente a otros hombres como una confirmación de su virilidad y de su valía. Ello conlleva a adoptar actitudes que desprecian la seguridad personal y la tendencia a exponerse al riesgo puesto que en esa lucha por el poder, los varones son educados en la competitividad para conseguir poder o estatus. En línea con la continua necesidad de demostrar la hombría, la masculinidad tradicional se define por oposición a todo aquello asociado a la feminidad, donde se incluirían la faceta emocional; la falta del cuidado personal y la homofobia: un hombre debe demostrar que no es un niño, que no es una mujer y que no es homosexual. En este sentido, la violencia forma parte del proceso de socialización masculina en mucha mayor medida que en la de las mujeres. Y, a pesar de que cada vez tiene menos legitimidad, su utilización persiste ya sea contra las mujeres, para resolver conflictos con otros hombres, o consigo mismos.

Por otro lado, la tendencia a proyectarse hacia el exterior y olvidar lo que tiene que ver con el interior, hace que se potencien las habilidades instrumentales y competitivas, realzando así la primacía del trabajo productivo (en detrimento del reproductivo, correspondiente a las mujeres).

Por último, el mandato masculino predominante conlleva el control emocional, la inexpresividad y deficiente gestión de emociones y sentimientos, asociados tradicionalmente a lo femenino.

El género, pues, describe las relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres.

Repensar el ser hombre

Foto: Portada del Newsweek Septiembre 2010
Foto: Portada del Newsweek Septiembre 2010

Así, aunque en términos generales, los hombres gocen de unos privilegios como colectivo, los elementos de la llamada masculinidad hegemónica también tienen contrapartidas: limitan las posibilidades de crecimiento personal, las potencialidades de los hombres como seres humanos y su capacidad para desarrollarse plenamente. Y, además, les mantienen en ese posicionamiento de privilegio que perpetúa el sistema de subordinación y de violencia contra las mujeres. Desde hace unos años, algunos colectivos se han organizado para analizar los roles impuestos y buscar nuevas formas de “ser hombre” alrededor de la idea de la justicia social y la igualdad.

Una de las mayores organizaciones formadas por hombres y dedicadas a la lucha por la erradicación de la violencia contra las mujeres y la equidad de género es la canadiense White Ribbon. A raíz del asesinato de 14 adolescentes en 1989 por participar en una carrera destinada a hombres (conocida como la Masacre de Montreal), un grupo de varones consideraron que tenían la responsabilidad de implicarse e implicar a otros hombres en hacer algo empezando por dejar de permanecer en silencio. En 1991 inauguraron la primera campaña del lazo blanco, símbolo de la paz, y poco después se convirtieron en organización.

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En el estado español, el Centro de Estudios de la Condición Masculina se dedica a la investigación, la docencia y la promoción de cambios en la condición masculina y el machismo desde 1993, además de promover cambios en el estilo de vida, el comportamiento y la salud de los varones.

Impulsada por el mismo sentido de justicia social, pero con un enfoque más práctico AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) surgió en Málaga en 2001 y Homes Igualitaris en Catalunya en 2009 para analizar y deconstruir los roles masculinos impuestos por el patriarcado. “No se puede hacer un cambio hacia una sociedad igualitaria si no se tiene en cuenta a los hombres y, por esta razón, los hombres también deben cambiar” explica Paco Abril, presidente de Homes Igualitaris. Una de las actividades principales de la asociación es proveer un espacio de reflexión y herramientas –en especial emocionales- para contrarrestar los efectos restrictivos y nocivos que los roles de género tienen sobre los hombres y desarrollar así una faceta más comunicativa y empática.

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Foto: He can do it!

Una sociedad más igualitaria implica también una mejora en la vida de los hombres en especial en lo referente al conocimiento de sí mismos y unas relaciones interpersonales más plenas. Desde la revisión de la experiencia personal, se trabaja para un modelo que permita la existencia de hombres más sensibles, capaces de entender y expresar sus emociones; encargados de ocupase de sí mismos y de sus familias; más tolerantes con la diversidad de opciones y orientaciones sexuales; menos violentos y comprometidos con la lucha contra todas las formas de opresión hacia mujeres y otros hombres. Paco Abril reconoce que, aunque tímidamente, los cambios se están dando poco a poco aunque de forma imparable debido a la necesidad de cambio de paradigma, no sólo de las mujeres sino de toda la sociedad.

Otra información de interés:

La masacre de Montreal Centro de Estudios de la Condición masculina AHIGE Homes Igualitaris Agenda CIME 2011

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Laia Farrera

Barcelona. Journalist specialised in peace building communication in international conflicts. Media Analyst and Researcher at Observatory of Conflict Coverage of Autonomous University of Barcelona in the areas of abuse inflicted upon women in high violence contexts and humanitarian disasters. Interested in aboriginal issues, social movements and peaceful alternatives to capitalism.


6 comments

  • Lelouch Lamperouge

    16/07/2014 at

    (Las llamadas “nuevas masculinidades”) No se a que se refieren con este articulo ¿Que tiene que ver esto de cambiar la vición de ser “hombre” con los privilegios de las mujeres, la violencia contra ellas, de que se encargen de ellos mismos y de sus familias? No se como sera en donde vive Laia Farrera (la autora) pero yo que soy bien macho nunca he visto, oído o leído algo parecido. Se le puede preguntar a cualquier hombre y por hdp que sea no te dira que es de macho darle a una mujer, y de la parte que dice ” encargados de ocuparse de sí mismos y de sus familias” no se ni que decir, acaso hallá la cultura le prohibe a los hombres eso ¿Entonces quien se supone que se ocupe de ellos, su mami?¿No ocuparse de ellos mismos es ser “Macho” en tu país?

    Lo de que la mujer cuida los hijos es cierto y tambien se ocupa de la casa pero el hombre siempre esta haí cuando hay algun problema. Lo de “hombres violentos” esto es una caracterisca de los “hombres bien hombres”, se debe a los niveles de testosterona, por lo que son mas violentos que las mujeres y los mas afeminados, esto no quiere decir que hay que ser violento para ser hombre, que yo sepa el autocontrol es de inteligentes y el dejarse llevar por las emociones es de estupidos (eceptuando algunos casos).

    Segun la cultura el hombre no puede ser demasiado sensible (me refiero a la sensiblería, sentimentalismo y esas cosas), no es de hombres estar llorando como una nenita y que necesite que lo consuelen, te imaginas un guerra y que cuando le peguen un tiro caigan al suelo llorando, o que cuando muera uno, los otros salgan corriendo del miedo, ese sería el fin del país. No es malo comprender a las mujeres y eso, pero el ser muy sensible se les deja a las mujeres, los trabajos pesados a los que muchos hombres se enfrentan no son para sensibles ni para debiles, si no estarían estos trabajos llenos de mujeres. ¿Cuando la familia esta pasando por una situación dificil y el hombre este en su cuarto dando gritos y/o deprimido vamos a depender de quien? ¿de la mujer? No, el hombre debe ser fuerte.

    El entenderlas a ustedes se nos hace un lío ya que somos un poco opuestos. Entiendo que quieran hacer el modelo del hombre mas femenino porque esos si que las entienden bien, y que nos quieran poner hacer oficios para ustedes pasarselas de vagas (aunque cuando las dos parejas trabajan por igual, esto se hace un poco injusto para la mujer) pero no inventen estas cosas y NO NOS VISTAN DE ROSADO POR FAVOR, ahora resulta que supuestos hombres, que ni tienen orgullo de serlo, si las mujeres les dicen que les gustan los hombres con faldas, depilados y en tanga ni si quiera lo piensan que ya estan en la tienda.

    Esa fue mi opinión, segun yo estas cosas no se deben a lo que entendemos por hombre y por favor no vistan a los pobres de rosado.

    Reply

    • Nataly

      26/05/2015 at

      Realmente no tienes comprensión de lectura y revisa tu ortografía, este comentario está lleno de machismo, primero hazte una autoevaluación y luego intenta comprender este post, que por lo demás está muy bueno y bien explicado, macho bien macho.

      Reply

    • Claudio Tango

      05/12/2015 at

      Señor Lelouch cierre sus ojos y abrace su humanidad por encima de las etiquetas. Ame a sus hombres y a sus mujeres. Suelte sus razones y luego vuelva a leer este genial articulo. Abrazo desde Argentina!
      Claudio

      Reply

  • cecilia

    23/07/2014 at

    Leí que el autismo se está considerando como un tipo de personalidad que exacerba los rasgos característicos del rol masculino, y se me ocurrió pensar que tal vez sea, inversamente, que el estereotipo “hombre” es en realidad una gradación que va desde lo identificado como “masculino” culturalmente hasta el autismo, pasando por variantes psicopáticas intermedias, en general matizado con una estructura social que parece estar construida sobre la base de la jauría más que ser lo que se aplicaría al desarrollo humano sano como se ve en las causas de muchos problemas mentales, lo que indicaría que no es la estructura correspondiente espontánea sino un hábito cultural erróneo heredado ancestralmente. Así también el estereotipo de “mujer” correspondiente, o complementario, a este “hombre”, siguiendo esta idea, sería el humanamente correcto desde el punto de vista de la salud mental y física. Gracias por permitirme compartir esto.

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