09/12/2019 BARCELONA

La maternidad: una pesadilla para el ‘American Dream’

¿Sabías que según los estudios, EEUU es el único país indsutrializado que no garantiza el permiso de maternidad remunerado? United Explanations te lo explica.


Estados Unidos se muestra como un país garante de los derechos humanos a tal punto que certifica a otros países del continente sobre su cumplimiento en esta materia para la entrega de recursos y subsidios. Cabe entonces indagar cómo atiende este país algunos derechos, como por ejemplo el derecho al permiso de maternidad.

Los derechos de las trabajadoras: una asignatura pendiente en Estados Unidos

La primera afirmación del feminismo norteamericano se considera la Declaración de Seneca Falls de 1848, siendo así que la lucha por los derechos de las mujeres comenzó hace más de un siglo en este país. De esta manera se podría  pensar, por ejemplo, que el derecho a una maternidad protegida, un importante condicionante para la mujer a la hora de acceder al mercado laboral, estaría cubierto en Estados Unidos. Pero no es así.

A pesar de sus reivindicaciones en materia de derechos humanos, contar con un movimiento feminista aparentemente fuerte, una larga trayectoría de lucha por los derechos de las mujeres, y un gran poder económico, el coloso del norte no contempla  la más mínima protección a favor de la madre trabajadora –antes y después del parto– así como de la niñez, con ocasión de la maternidad, pues no consagra como derecho el permiso de maternidad remunerada, incumpliendo así con los postulados propios de la protección del derecho humano a la maternidad.

 La Protección de la Maternidad

La protección de la maternidad se entiende como: “el reconocimiento de prestaciones específicas a la madre gestante que tendrán repercusiones sobre la criatura que está por nacer y la familia. Esta asistencia involucra atención en salud durante el período de gestación y el otorgamiento de auxilios económicos –permiso de maternidad- con posterioridad al parto, con el fin de garantizar la recuperación de la mujer e igualmente su sostenimiento y el de su hijo recién nacido”.

De acuerdo a la Declaración Universal de los Derechos Humanos y a la  la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), el amparo de la maternidad es un derecho fundamental de la mujer y del menor que está por nacer, e inclusive de la familia. De hecho, el Pacto Internacional de Derechos, Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), constriñe a los Estados a “conceder especial protección a las madres durante un periodo de tiempo razonable antes y después del parto” así como a garantizar permisos pagados de maternidad. De acuerdo a la OIT, la protección de las trabajadoras durante el embarazo y después del parto debería cubrir un permiso mínimo de al menos 12 semanas.

La desprotección de la maternidad en Estados Unidos

Anteriormente, en el país norteamericano el derecho al permiso de maternidad dependía de los acuerdos concluidos en la empresa y de las leyes o reglamentos adoptados en ciertos Estados. Hoy por hoy, el derecho a un permiso facultativo (no obligatorio) y no remunerado de 12 semanas de duración por razones familiares o médicas, está reconocido a nivel federal, con ciertas garantías de reincorporación siempre y cuando la trabajadora haya trabajado más de 12 meses para la empresa en cuestión.

Por tanto, a pesar del consenso internacional sobre la protección que desde el Estado se debe decretar a favor de la maternidad, en Estados Unidos el permiso de maternidad no es obligatorio ni está remunerado, poniendo así en cuestión su rol como garante de los derechos humanos de sus ciudadanas.

A través de esta legislación laboral, Estados Unidos fomenta así la discriminación hacia las mujeres en materia de trabajo, pues la ausencia de protección de la maternidad se traduce en pérdidas económicas para la mujer al quedarse embarazada; tales como: la reducción de la antigüedad en el empleo, la cuantía de la pensión, los días de vacaciones anuales pagadas etc. Y además, desatiende la igualdad entre los géneros, la garantía de los derechos de la madre y la protección de los derechos de las niñas y de los niños recién nacidos.

Dadas estas circunstancias, podría decirse que el país norteaméricano se situa al nivel de países como Swazilandia, Lesotho, Papua o Liberia, en cuanto al cumplimiento de derechos humanos como la protección a la maternidad.

Mapeo del permiso de maternidad remunerado / Por ThinkProgress
Mapeo del permiso de maternidad remunerado / Por ThinkProgress

A pesar de que en Estados Unidos son miles los discursos que se cimentan en “el sueño americano” sobre los valores familiares a través de la televisión, la política, el cine, la educación etc., la desprotección total de la mujer embarazada en el trabajo, no parece ser un tema de interés para los políticos del país, y la sociedad en su conjunto, ha aceptado perder el derecho al permiso de maternidad para privilegiar intereses económicos de los empresarios.

Por tanto, si hay algo por encima del sueño americano de una gran familia feliz y acomodada, son los beneficios de las grandes industrias.

Hacia un pleno reconocimiento del permiso de maternidad

Si Estados Unidos desea tener legitimidad en su discurso de garante mundial de la democracia y la libertad, y blandir el estandarte de los derechos humanos, debería comenzar por cumplir con el ejemplo en su propio país, respetando los postulados internacionales de protección de los derechos humanos, y entre éstos, el derecho a una maternidad protegida, mediante la implementación del pago remunerado del permiso de maternidad. La Sociedad Civil debe continuar utilizando todos los medios posibles en la lucha por la reivindicación y defensa de los derechos de la mujer trabajadora y del pueblo estadounidense en su conjunto.

Por último, a nivel de la comunidad internacional, los organismos y organizaciones internacionales de protección de los derechos humanos, deberían recordar al Gobierno norteamericano que como país miembro de las Naciones Unidas y fiel defensor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, debería, entre otros, ratificar tratados internacionales que ya ha firmado, como el CEDAW o el PIDESC, y comenzar a cumplir su deber como garante de los derechos humanos de sus ciudadanos y ciudadanas, en su propio país.

Foto de portada: “Nacido en los Estados Unidos” / Por Scott* (cuenta flickr).

Esta es una explicación sin ánimo de lucro

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Sergio Fajardo

Bogotá, Colombia, me desempeño como abogado defensor de Derechos Humanos, con especialización en Cultura de Paz y maestría en Análisis de problemas contemporáneos en ciencia política, economía y relaciones internacionales, amante de la Filosofía. Me gusta que otro mundo sea posible, con amor, solidaridad, música y danza. Encontrar la explicación a los sucesos lejos de las teorías que buscan favorecer intereses de poder antihumano, y desarrollar plenamente el pensamiento libertario, que el viento corra por las ideas. Email. [email protected]


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