09/12/2019 BARCELONA

7 mil millones de consumidores. ¿Cuánta gente puede soportar el planeta?

Según el último informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011 la población mundial ha llegado a los 7 mil millones de personas. El 60% de la población vive actualmente en Asia, una región de rápido crecimiento económico y sedienta de consumo de productos y servicios cuya obtención pondrán a prueba el planeta. ¿Podrá sobrevivir?


Según el último informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011, publicado por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la población mundial ha llegado a los 7 mil millones de personas. Tal número está marcado por logros, aciertos y paradojas. En todo el mundo nunca hubo tantos jóvenes y tantas personas mayores al mismo tiempo. La esperanza de vida ha pasado de 48 años en1950, a 69 años a día de hoy pero, ¿qué significa esto?

Según el informe existe una gran diversidad demográfica que puede ser separada en tres grandes bloques: los países ricos que tienen que compensar su crecimiento negativo con inmigración; los países con ingresos medianos que están acercándose al nivel de reemplazo, con 2,1 hijos por mujer; y los menos desarrollados que mantendrán una natalidad elevada hasta mitad del siglo.

Esta situación muestra que la población del mundo vive un momento muy heterogéneo en relación a su tamaño y tasa de crecimiento. Alrededor del 60% de la población mundial vive actualmente en Asia. Sólo China e India suman más de 2,5 mil millones de personas. África contiene el 15% de la población mundial actual, mientras un cuarto de la población vive en América, Oceanía y Europa.

Si las tendencias persisten, la humanidad alcanzará los 9.000 millones de personas en 2050 y el planeta tendrá más de 10.000 millones al finalizar el siglo. Sin embargo, el ritmo de crecimiento está descendiendo (pues la tasa de fecundidad mundial ha disminuido un 50% en los últimos 60 años) y hemos pasado de los cinco niños por mujer en1950, a2,5 en 2010. Este ritmo representa un incremento anual de 1.1%, lo que significa entrar en fase de estabilidad a partir del año 2070.

Un mundo heterogéneo

 

La cuestión de la superpoblación es central para la sustentabilidad ambiental. Son 7 mil millones de personas que, entre otras cosas,necesitan de agua potable, energía, comida, casa, educación y medicamentos. Es necesario planificar el acceso a los servicios básicos. Espacio hay, pero la sostenibilidad dependerá del modelo de consumo que se va asumir.

Según el informe Planeta Vivo de WWF, actualmente los seres humanos consumen el equivalente a un planeta y medio cada año. Cuando la población logre estabilizarse al final del siglo un total de 2,8 planetas Tierra serán necesarios para mantener el ritmo de consumo si todo sigue igual.

Dos factores deben ser considerados para que se pueda entender el impacto de la humanidad sobre el ecosistema global. El primero es la población, cuanto más gente hay mayor es el impacto colectivo, y el segundo es el consumo por cápita, ya que a medida que éste sube el planeta se aleja de la sostenibilidad. Por ejemplo, si cada persona consumiese al mismo nivel que un norteamericano de clase media la sociedad necesitaría de 4,5 planetas para satisfacer el consumo requerido.

No se trata de asumir políticas de control de la natalidad sino al revés, potenciar el poder de las mujeres, a través de un mayor acceso a la educación, del acceso universal a métodos anticonceptivos y de la planificación familiar. Éstas son algunas de las mejores maneras para luchar contra la mortalidad materna e infantil, además de contribuir a la reducción de la pobreza.

El punto clave está en la forma de actuar. Esto determinará si el planeta tendrá un futuro saludable, sostenible y próspero o, por el contrario, si la humanidad estará condenada a vivir en un mundo de desigualdad social, problemas ambientales y dificultades económicas.

¿Cómo crecer indefinidamente en un planeta finito?

Aunque diferentes avances tecnológicos han permitido una mayor producción de alimentos, de antibióticos y ha facilitado una mejora en la higiene, aumentando la esperanza de vida (todo ello contradiciendo los pronósticos de los límites para el crecimiento), la crisis ambiental muestra que el exceso de consumo es mucho peor que el exceso de gente.

El crecimiento de la población está relacionado con el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, en especial en los países desarrollados. Con el cambio climático fenómenos extremos son cada vez más comunes, suceden con mayor frecuencia las sequías, inundaciones, pérdida de la biodiversidad y desertificación de extensas regiones, creando un mundo más inestable e impredecible.

La deforestación también está conectada con el aumento poblacional y con el consumo. De acuerdo con el Informe sobre el Estado de los Bosques millones de hectáreas son derribadas todos los días sin la necesaria sustitución.

En un planeta superpoblado, el acceso al agua potable se está convirtiendo, igualmente, en una preocupación creciente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 800 millones de personas carecen de acceso al agua potable, mientras que una de cada tres personas sufre de escasez.

Por otro lado, según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura) el hambre afecta a 1.000 millones de personas, aunque no debido a la producción insuficiente de alimentos sino, por el contrario, debido a una mala distribución y al desperdicio. Sin embargo, para la manutención de una escala adecuada de alimentos es necesario agua en abundancia y tierra fértil. Con la progresiva escasez de los dos hay una urgente necesidad de producir más con menos superficie, mientras se busca una mejor gestión de los recursos hídricos y del suelo. Lo que, además, está alimentando la discusión existente entre el incentivo a la producción orgánica de pequeña escala como alternativa sostenible, o el incremento del cultivo de organismos genéticamente modificados (OGMs), a gran escala, como solución para atender a las necesidades de un mundo superpoblado.

Lo cierto es que sustentabilidad significa garantizar para las generaciones futuras el acceso a los mismos recursos naturales hoy disponibles. No obstante, la práctica de la economía del consumo ha generado una economía basada en el colapso de los recursos naturales. No hay duda de que son necesarios cambios para diseñar un nuevo planeta.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Karen Oliveira

Brasileña, geóloga, especialista en cooperación internacional y medio ambiente. Máster en Energía, Doctora en Relaciones Internacionales. Trabajo con la movilización de fondos y gestión de proyectos direccionados al desarrollo social, salud, género y medio ambiente. Mis temas de interese son política, economía, medio ambiente, derechos humanos y sus interrelaciones.



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