02/06/2020 BARCELONA

El Agur de ETA y los cambios que empiezan

El cese de la violencia de ETA está cambiando el escenario político vasco pero, ¿puede llegar a influir en el escenario político español? ¿Cómo está influyendo este anuncio en la campaña electoral y en la cita que los españoles tienen con las urnas el 20-N? United Explanations te lo explica.

Un comunicado que lo cambió todo

Las elecciones del 20-N en España podrían considerarse únicas en lo que a análisis se refiere, por multitud de aspectos. Se van a llevar a cabo en medio de un contexto muy singular que hacía décadas que no reunía tantos condicionantes: la crisis económica, el ascenso de nuevos movimientos sociales con una creciente fuerza, un futurible cambio de color del gobierno central, una posible mayoría absoluta de unos de los dos partidos mayoritarios… Por si no fuera poco, hace menos de un mes, se ha añadido un ingrediente más. Un elemento que convertirá en estas elecciones -más que singulares- en históricas: serán las primeras elecciones en España después del cese de la violencia de ETA. El 20 de Octubre de 2011 la banda terrorista anunció el “cese definitivo de la actividad armada” tras décadas de atentados y 829 víctimas. Este suceso nos da dos direcciones hacia las que lanzar nuestro análisis: por un lado analizaremos su influencia en la campaña electoral y por el otro, el posible escenario político resultante tanto a nivel vasco como español.

La influencia en la campaña electoral

En política, los tiempos son algo esencial, y en campaña electoral, muchísimo más. Un cambio por pequeño que sea, una noticia, un atentado o unas declaraciones, si se dan en un momento clave, pueden ser un detonante con consecuencias impredecibles. El comunicado de ETA lo tenía todo para serlo. Fue una noticia larga o larguísimamente esperada y lanzada días antes del inicio de una campaña electoral. Podría haber sido, en resumen, el sueño de todo analista político.

Pero hay algo que debemos considerar también: el anuncio, por muy esperado que fuera, era una noticia altamente predecible y que se ha producido como fin de un proceso largo. Su impacto, pues, ha sido relativo en la campaña electoral tanto vasca como española.

A nivel vasco el impacto ha sido mayor, por supuesto, debido a la cercanía y las implicaciones especiales que tiene la noticia para los vascos y las vascas. Aun así, la violencia de ETA ya no era un tema demasiado importante en la agenda y el fin de la violencia era algo ya esperado en Euskadi. Sus consecuencias si que se han dejado ver en campaña ya que las diferentes opciones políticas intentan hacer oír sus visiones acerca de cómo se debe de llevar a cabo el proceso post-violencia en temas tan sensibles para su sociedad como el acercamiento de presos a cárceles vascas o qué definición de víctimas se debe tomar el proceso.

A nivel español, en cambio, no ha habido gran influencia en la campaña electoral a pesar de los intentos de grupos de presión -como algunas asociaciones de víctimas- para que el tema se tratase mucho más. La razón es que la campaña electoral está casi monopolizada por los dos partidos mayoritarios y el hecho de que tengan una opinión bastante cercana entre ellos acerca del asunto ha ayudado a desactivar su importancia. La actuación de sus dos líderes está siendo también importante. Rubalcaba, que se ve en la necesidad de apuntarse algún éxito vista su posición muy atrasada en las encuestas, no ha hecho mucho hincapié en su papel de ex ministro del interior del gobierno socialista  para apuntarse el tanto. Intentos como los de Alfonso Guerra o Felipe González de incluir el tema en la campaña han quedado también en anécdotas. Rajoy, por su lado, ha mantenido un discurso bastante neutro y ha sabido alejarse de voces más radicales de su partido que buscaron en un inicio desacreditar tal anuncio o incluso levantar sospechas acerca del hecho de que se hubiera llevado a cabo justo antes de las elecciones e insinuar negociaciones del Gobierno con ETA.

Más allá del comportamiento de los dos grandes partidos y las pequeñas chispas que han saltado, el debate no ha calado tampoco en la sociedad española porque el terrorismo hace tiempo que no figura como una de sus preocupaciones. La desaparición de los atentados (la banda llevaba más de dos años sin cometer un atentado en España) ha ido relegando al terrorismo cada vez más atrás en la escala de las preocupaciones de los españoles según barómetros como el del CIS, donde los españoles sitúan las preocupaciones por la situación económica, el paro y la vivienda en sus primeras posiciones. De hecho desde Septiembre el terrorismo ocupa su posición más baja de la historia, sólo el 3,7% de los españoles lo mencionaban como preocupación.

El mapa político post-ETA: uno de los grandes interrogantes del 20-N

A nivel vasco, el anuncio coincide con: a) un aglutinamiento sin precedentes de los partidos de corte más  independentista (Aralar, Eusko Arkartasuna y Bildu se han unido bajo las siglas de “Amaiur”); b) el mejor resultado de la historia de la opción política abertzale a través de Bildu en las pasadas elecciones municipales (un 25% de los votos fueron para este partido dándole alcaldías tan importantes como la de San Sebastián).  Si en esta opciones se produce un más que posible auge histórico del voto no podrá analizarse, aun así, de forma tan simple como resultado del fin de la violencia de ETA.

La izquierda abertzale ha contado siempre con una bolsa de votos muy fiel a pesar de la evolución de ETA y el contexto político y económico, pero a medida que ha ido avanzando el proceso de fin de la violencia y la situación económica ha ido empeorando, las dos palabras que conforman su nombre –izquierda y abertzale– han reforzado su significado y han atraído a dos grandes grupos de votos.

La palabra abertzale, más allá de la criminalización que algunos sectores políticos y mediáticos españoles más centralistas han intentado llevar a cabo durante años, y a pesar de hacer referencia a los defensores o defensoras de la cultura vasca, no aglutinaba a todos los votantes cercanos a esta ideología debido a la no siempre explícita condena de la violencia. Con el final de la violencia y el papel tan importante que los abertzales han tenido en el proceso, todo el voto defensor de la cultura vasca y el independentista puede por fin votar más unido y sin complejos por unas siglas.

Por otro lado, los votantes de izquierda desencantados con otras opciones y que buscan nuevas siglas que hagan un discurso de defensa sin matices contra los recortes sociales parece que van a dar su apoyo también a la gran coalición. Los abertzales han sabido también moverse muy bien en ese discurso y no obcecarse en la lógica independentista.  Buena prueba de ello son declaraciones como las de Jonathan Martínez (candidato de Amaiur al Senado) y Edurne Gumuzio (candidata al Congreso) que subrayaron hace unos días en una comparecencia en Bilbao. “Igual que vivimos un momento histórico de cara a alcanzar un escenario de paz, también vivimos un tiempo decisivo en lo que afecta a los derechos sociales y laborales de nuestro pueblo”.

Tal es el nivel de esperado voto a Amaiur, que la última encuesta sobre intención de voto del CIS de Octubre de 2011 les otorga unos 3 escaños en el Congreso de los Diputados, los mismos que, por ejemplo, PNV, UPyD o ERC. El mejor resultado en la historia de la izquierda abertzale que asegura su presencia en el Congreso de los Diputados.

A pesar de lo optimista de los resultados para esta formación, cabe decir que el hecho de que muchos aglutine muchos sectores del mundo independentista, abertzale y de izquierdas ha creado divergencias en sus formas de enfocar ciertos temas, incluso ha creado cierta desconfianza entre algunos antiguos votantes de Aralar acerca de la apuesta sin fisuras contra la violencia de la formación.

Todo ello no hace más que abrir otros interrogantes a las predicciones acerca del escenario post-20N. ¿Serán todos los votantes de las tres formaciones que originan Amaiur tan fieles como se espera? En caso de conseguir un apoyo masivo y presencia en el Congreso de los Diputados, ¿Podrá Amaiur gestionar las tensiones y diferentes puntos de vista en el seno de su formación?

Todos estos interrogantes podrán ser analizados en unos meses pero una cosa es segura, el clima post-ETA hará mover muchas piezas a nivel vasco, que pueden repercutir a nivel español a pesar de que en esta campaña electoral el asunto haya pasado más o menos desapercibido. Quizás se inicia una nueva etapa en las aspiraciones nacionales de ciertos sectores vascos. Habrá que ver su cabida en el mapa político y la respuesta que reciben por parte del resto de actores de la escena política española.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Roger Gutierrez

Barcelona, Spain. Humanitarian worker. I am a political scientist with specialty in International Affairs and MA studies in Humanitarian Action (specialty in conflict and disaster). Currently working in Palestine. Follow me on Twitter: @BeYOUmanitarian.


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