04/02/2023 MÉXICO

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De Ruba Leonel01/02/2023
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Hemos comenzado el segundo mes del 2023, un año que se caracterizará por arrastrar los efectos de las crisis de años anteriores, en especial del año anterior. La guerra de Rusia contra Ucrania, los daños colaterales que dejó la pandemia de coronavirus durante el 2020 y la rivalidad geoestratégica entre las potencias mundiales enturbian una debilitada economía global.

El año 2022 había sido signado por especialistas en economía internacional como aquel donde se verían los primeros “brotes verdes” de una recuperación de los embates de la pandemia del COVID-19. Los análisis preveían una mejora en las tasas de crecimiento global, pero la “operación especial” rusa en Ucrania junto a las sanciones económicas y la acentuación de las tensiones geopolíticas, terminaron por derrumbar esa previsión.

Finalmente, el 2022 se caracterizó por ser un año de alta volatilidad en índices de precios de materias primas sobre todas las vinculadas al sector energético y alimentario que lograron ocasionar una presión inflacionaria que afectó al mundo, en mayor o menor medida, en especial a las economías emergentes. A su vez, las cadenas de suministros globales se resintieron y ello ocasionalmente originó otro problema al ya golpeado comercio internacional.

El 2023, será caracterizado por continuar recibiendo los resultados de una “permacrisis” que pega duro en todas las facetas del crecimiento económico global, y con el riesgo de caer en una tentación fatalista, tiene más chances de ser un año más de golpes que de éxitos por una serie de razones que se analizarán a continuación.

Continuidad de la Crisis Global

Introductoriamente, se expone que el 2022 tuvo un hecho relevante a nivel internacional que repercutió en todas las áreas posibles: la invasión rusa en Ucrania. El 24 de febrero, el mundo asistió al primer conflicto armado entre dos Estados en más de 70 años dentro del territorio europeo. Lo que desató una serie de repercusiones que tuvieron su impacto político, social y económico.

En tanto como respuesta, Estados Unidos y la Unión Europea, organizados dentro del pacto trasatlántico, fungieron en decretar duras sanciones económicas contra la Federación Rusa que conllevaron al inicio de una espiral de presiones diplomáticas para que el resto del globo terráqueo actuara en consecuencia. Con un éxito relativo, diversos países se unieron para golpear al “oso ruso” en su economía, pero esas sanciones no tuvieron el efecto deseado.

No obstante, eso recalentó una maltrecha economía global y acentuó las rispideces entre los dos hegemones globales que ya poseían su propia rivalidad: China y Estados Unidos. Los coletazos de la guerra comercial entre ambas potencias permearon en la forma de afrontar el conflicto, pero además confirmaron las decisiones de mantener una dilatada confrontación de intereses a escala planetaria que se tradujo en una competencia geopolítica, aún vigente e in crescendo.

Estas cuestiones introdujeron un factor que merece atención, y es la reconfiguración de las alianzas junto al rol de los “países medios“. En tal sentido, el Sur global tendrá un importante papel en las relaciones internacionales, lo que redundará en efectos sobre la economía mundial, por lo que, las políticas exteriores de Turquía, India, Arabia Saudí o Brasil deben ser examinadas con detenimiento para ver el rol que le darán a su participación en el mercado mundial de materias primas y de comercio internacional.

Por otro lado, las alianzas internacionales -ya sean estas de seguridad, mercado común o de concertación económica- han mermado su rol preponderante que han gozado durante los ’90 y la década del 2000. Actualmente, la situación del concierto internacional obliga a los diversos actores a reconfigurar nuevas dinámicas que tienden hacia un bilateralismo o un “minilateralismo” que sea consecuente con valores, tradiciones o la coordinación de intereses sobre un objetivo.

Se puede destacar la Organización de Cooperación de Shanghái que ha promovido un comercio internacional sin la necesidad de utilizar el dólar norteamericano como unidad de intercambio, o el QUAD, la alianza de seguridad entre Estados Unidos, Japón, India y Australia que intenta contrarrestar la influencia China en el Indopacífico.

Crisis del mercado energético

Sin duda alguna, otra de las causas derivadas del conflicto ruso-ucraniano es la crisis desatada en el mercado energético en razón de la interrupción de la provisión de gas, carbón y petróleo por las disposiciones establecidas por occidente como las que decretó en respuesta. Esta interrupción significó para Europa la pérdida drástica de su mayor proveedor energético, puesto que en cuestiones gasíferas importaba el 40% de su consumo desde el territorio ruso y el carbón que utilizaba para las centrales térmicas dependía en un 47% de la producción “ made in Rusia ”.

En consecuencia, los costos de la energía sintieron una gran presión y tuvieron como efecto un alto impacto en la factura de los consumidores finales europeos, junto a una reducción de provisión de energía a las industrias para poder mantener las infraestructuras necesarias en los diversos países, un revulsivo que afectó inherentemente a la economía de los países europeos, en especial a Alemania, conocida por ser el motor productivo de Europa.

No obstante, esta cuestión que parecería netamente europea tuvo un capítulo mundial. La necesidad de encontrar proveedores, y por ende el crecimiento de la demanda a nivel global, promovió un aumento sostenido del precio del barril del petróleo, del metro cubico de gas y de otras commodities propias del sector energético, lo que encareció sostenidamente la provisión de energía en el mundo.

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Créditos de la imagen: AishaAbdel

La transición a una energía verde por parte de los países, si bien continúa siendo importante, destacando la Inflation Reduction Act de Estados Unidos que prevé inversiones por 369.000 millones de dólares o el RePower EU que tiene como meta incrementar hasta 320 gigavatios la energía solar en 2025, colisiona con un aumento de los elementos primarios necesarios para poder desarrollar la infraestructura vital para el desarrollo de energías alternativas. Clave es destacar que la inflación, la interrupción de las cadenas de suministros o el encarecimiento de metales como el litio, han llevado a encarecer en un 100% el costo de construcción de parque solar.

Además, ante la crisis energética, muchos países han optado por favorecer proyectos de construcción de infraestructura tendientes a la explotación de combustibles fósiles para evitar una excesiva dependencia extranjera o a los fines de convertirse en proveedores globales. Sin embargo, sigue existiendo una fuerte esperanza en la innovación en hidrógeno verde, que permite reducir el impacto climático en la producción de energía a gran escala.

En resumen, el impacto del aumento de precios de las energías tradicionales como las fósiles y su demanda relativa en el mercado, impacta de lleno en el desarrollo de la transición a la energía verde ya que ralentiza los proyectos de expansión. 

Recesión Económica Global

La guerra de Ucrania, es un fenómeno recurrente para el análisis de la economía global, pero a ello deben sumarse ciertas cuestiones que la pandemia del coronavirus que se desató durante el 2020 aceleró. Las cadenas globales de suministros orientadas a un fuerte intercambio entre oriente y occidente, marcadamente entre Estados Unidos – China, llegaron ya teniendo algunas problemáticas en razón de la guerra comercial desatada entre ambos países durante el año 2016.

A ello, debe sumársele que los lockdown o cierres totales de las economías durante las restricciones a la libertad de circulación de las personas como política sanitaria en la pandemia, generaron problemas económicos serios en donde los gobiernos debieron recurrir a medidas monetarias expansivas, que llevaron a generar una inflación creciente. Como solución para poner un freno a ello, los Bancos centrales de los países adoptaron políticas de elevación de las tasas de interés para contener el fenómeno inflacionario.

Con este hecho ocurrió una reducción a escala global de las inversiones, puesto que un escenario tan volátil, frágil e impredecible atenta contra la evolución de las finanzas internacionales junto a un descreimiento por parte de los inversores de las consecuencias de promover inversiones a escala global.

Por ello, el Banco Mundial, en su informe de Perspectivas Económicas Mundiales, informa que el crecimiento mundial se está desacelerando sostenidamente por las razones antes expuestas. Allí aclara que cualquier evento adverso que se pueda generar durante el año en curso podría empujar a la economía mundial a una recesión que macaría el hito histórico de ser la primera vez, en más de 80 años, que se producen dos recesiones en la misma época.

Asimismo, el informe explicitó que se prevé que la economía mundial crecerá un 1,7% en 2023 y un 2,7% en 2024, pero que la fuerte desaceleración del crecimiento será generalizada por lo que los pronósticos tienden a determinar una corrección a la baja del 95% para las economías avanzadas y para casi el 70% de los mercados emergentes y economías en desarrollo.

Una recesión de la economía global y el impacto en los diversos países trae como secuela una volatilidad social como política que tiene su repercusión económica. El elevado coste de la vida, que encarece los valores de los bienes básicos como los alimentos, pone en jaque a las sociedades permeando una promoción del reclamo social por vías pacíficas o violentas.

Esto tiene su correlación en que el cambio climático ha introducido problemas de sequías, inundaciones u otros fenómenos meteorológicos que afectan la inserción internacional de países que se destacan en la provisión de materias primas relacionadas con bienes masivos de consumo.

Sumado al riesgo que corren ciertos países con su deuda externa soberana, como es el caso de Turquía y Argentina, que han visto durante mucho tiempo depreciadas sus monedas durante el 2022, lo que genera un escenario de incertidumbre que causa posibilidades de una severa recesión.

Principio del fin de la Hiperglobalización

Winston Churchill ha sido reconocido por un discurso como primer ministro del Reino Unido, en donde luego de una serie de buenos resultados en la guerra contra Alemania en el contexto de la segunda guerra mundial, predijo el “principio del fin del nazismo“. Pudiendo parafrasearlo, desde 2020 estamos ante un acelerado principio del fin de la hiperglobalización.

Archivos de negocios y economía - Georgetown Journal of International Affairs
Crédito de imagen: Bukit Merah, Singapur. Imagen original de dominio público de Wikimedia Commons

Ante un escenario complejo de transición, el mundo también sufre esa repercusión. Las cadenas de suministro de bienes globales vienen pergeñando una transformación desde el inicio de las hostilidades comerciales entre Estados Unidos y China en 2016, pero que avanzó en plena pandemia de Covid, al ver reducida la capacidad de maniobra por una sobredependencia entre los diversos países.

Es por ello, que nos encontramos ante una reglobalización, o mejor dicho, nos encontramos ante una regionalización de la economía internacional. Esto genera dualidades, en tanto y cuanto, la cooperación o la interdependencia simétrica seguirán siendo importantes en sectores vitales que significan necesidad mutua para el desarrollo de los actores involucrados.

Ahora bien, el desencaje se realizará en las áreas donde converjan los intereses encontrados, que podrían destacarse en áreas como la tecnología, la seguridad o la defensa, que representan sectores vitales en la contienda geopolítica y estratégica. Lo que afectará no solo a los centros de producción, a las cadenas de distribución o a los consumidores, sino que colisionará con el imperante orden internacional liberal y algunos de sus instrumentos internacionales, ya sean instituciones o acuerdos, que eran la moneda corriente en la dinámica de las relaciones internacionales.

El 2023, resulta un desafío mayúsculo

Para concluir este análisis, podemos sostener que este año que ha comenzado será un año muy dependiente de las fragilidades del contexto en el que se desarrolla el sistema internacional. Cualquier variable que pueda influir en el devenir de los hechos, podrá permitir una mejora o una agudización de la actual crisis económica global.

Es así que el famoso concepto de “cisne negro” será un fantasma habitual para la sociedad mundial , ya que podría definir el curso de la historia. Los límites serán testeados recurrentemente en este 2023, debiendo sortear las incertidumbres en las áreas más diversas de la geopolítica y la economía internacional.


De Ruba Leonel30/01/2023
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Argentina se ha convertido en un destino atractivo para que miles de mujeres rusas junto a sus familias lleguen al sur del globo terráqueo para parir y migrar hacia un país que les abre las puertas. Este fenómeno ha surgido como una consecuencia inherente de la guerra entre Rusia y Ucrania, sumado a otras cuestiones relacionadas a los relativos bajos costos y la buena calidad de la atención sanitaria del país sudamericano.

A pesar de que Argentina siempre es conocida a nivel global por cuestiones relacionadas a su “imagen de país”, vinculándosela a una recurrente crisis económica, política y social, al inmutable tango que llama la atención en tantos países por su atractiva melodía, a su gastronomía reconocida a nivel global o al buen pie de nuestro capitán de la selección de fútbol, Lionel Messi, también es un país que atesora otras virtudes.

Pese a los problemas que impiden un desarrollo sostenible, Argentina presenta un avanzado índice de desarrollo humano (IDH), convirtiéndose en el segundo país de Latinoamérica en el ranking y el 47° a nivel global, según el último informe 2021-2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Esta cuestión permite gozar de un sistema de salud pública y privada que posee una calidad que lo convierte en un atractivo para los migrantes de todas partes del mundo, especialmente de países limítrofes. Sumado a ello, en Argentina existe un sistema de educación pública gratuita primaria, secundaria y superior que posee universidades nacionales reconocidas entre los rankings globales.

En tal sentido, el país austral es conocido por su cálido recibimiento a los migrantes que buscan en la Argentina una posibilidad para residir y progresar, reconociéndose su propia población como un “crisol de culturas”, al estar compuesta de diversas etnias o de ciudadanos que vinieron desde las más diversas partes del mundo a buscar un futuro mejor, sobre todo durante finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

¿Por qué las familias rusas migran?

Si bien, la guerra ruso-ucraniana ha marcado la agenda global por sus implicancias a nivel político en el sistema internacional, ha generado problemas humanitarios vinculados al desplazamiento de la población que se ve afectada por ella. Los ciudadanos de los dos países en conflicto han visto modificadas de plano el devenir cotidiano de sus vidas.

Es así que los ciudadanos varones rusos fueron convocados, mediante el decreto número 647, a una movilización parcial de las reservas militares para ser reclutados y enviados al frente luego de una exitosa ofensiva de Ucrania que le había hecho perder terreno al régimen moscovita. Esto provoca que se genere una incertidumbre sobre el futuro para habitar y desarrollarse en Rusia por parte de hombres y mujeres que buscan abrir un paraguas que les permita mejorar sus opciones de cara al futuro.

(Foto: Nacimiento en argentina. Pixabay).

La razón es más que justificable. Una posible convocatoria de un padre de familia o de un varón al frente implica no solo la posibilidad irremediable del riesgo de vida en un conflicto bélico, sino que interrumpe la planificación familiar, ya que abruptamente se finaliza una carrera académica, de empleo o social.

Además, la situación internacional rusa luego de la invasión ha sido de “paria” para la comunidad occidental y gran parte del mundo, aplicándole sanciones de carácter político como económico que afectaron en gran medida al país. Entre las sanciones, se destaca una restricción al ingreso a los países de la Unión Europea, Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y Australia para los ciudadanos rusos, generando mayores costos y haciendo más engorrosa la burocracia en la obtención del trámite migratorio.

¿Por qué eligen Argentina?

En primer lugar, se narran ciertas características que destacan a la Argentina como un país de destino receptor de personas migrantes y sus posibles beneficios, sopesando ciertas dificultades estructurales, entre las que se destacan, los serios problemas de orden macroeconómico que impacta fuertemente en el índice de costo de vida, al padecer de altos niveles de inflación.

Los rusos ven a la Argentina como una oportunidad por una combinación de factores que los alientan a considerarla un país de destino. En razón de los problemas macroeconómicos antes referidos, para los extranjeros vivir en Buenos Aires u otras grandes urbes argentinas resulta bastante económico al favorecer el tipo de cambio y poder acceder a una relativa buena prestación de servicios y/o bienes.

Esto también impacta en la posibilidad de lograr obtener una atención sanitaria de calidad de forma poco dispendiosa como, por ejemplo, de forma privada en alguno de los diversos sanatorios destacados por su calidad en los sectores de pediatría, neonatología o maternidad.

El sistema público igualmente goza de prestigio para una correcta atención de mujeres embarazadas y de niños recién nacidos. Según sostienen, los ciudadanos rusos que optaron por radicarse en Argentina, el país sudamericano cuenta con un nivel superior a Rusia en la materia sanitaria.

En otro punto, Argentina posee una laxa legislación migratoria puesto que desde su derecho constitucional se promueve la inmigración. Esta cuestión tiene un anclaje histórico en los padres fundadores de la organización nacional, que buscaron fomentar desde 1853 la población del territorio para su consolidación y lograr así un desarrollo económico a través del fomento de la agricultura, acompañado de políticas públicas como la creación de poblados, la expansión de la red ferroviaria y la educación pública gratuita.

El artículo 25 de la Constitución de la Nación Argentina sostiene lo siguiente: “El Gobierno federal fomentará la inmigración europea; y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio argentino de los extranjeros que traigan por objeto labrar la tierra, mejorar las industrias, e introducir y enseñar las ciencias y las artes”. Consecuentemente, la Ley de Nacionalidad Argentina no ha tenido considerables modificaciones desde su sanción en 1869, siendo parcialmente sustituida por el oscuro proceso militar de 1976.

Históricamente, Argentina ha tenido migración de ciudadanos rusos a sus tierras. Durante finales del siglo XIX, acogió judíos rusos que escapaban de los pogromos y la miseria. Luego, continuando con su política de puertas abiertas, recibió exiliados de la primera y segunda guerra mundial como aquellos que se refugiaron durante el sistema comunista de la “cortina de hierro” o de su caída en los años ’90, existiendo una amplia comunidad rusa en el país de la Patagonia.

(Foto: Pasaporte Argentino. Pixabay.)
(Foto: Pasaporte argentino. Pixabay).

Los rusos no requieren de ninguna visa para pisar suelo argentino, y una vez superado los 90 días de visita permitidos por la legislación, de manera rápida como sencilla pueden solicitar su residencia en el país. De hecho, al tener un hijo argentino, la obtención de la ciudadanía se allana considerablemente.

A su vez, el atractivo de poder radicarse en el país por parte de los ciudadanos rusos que buscan radicarse en Argentina halla sustento en que el pasaporte argentino tiene características especiales. Actualmente, goza de la posibilidad de ingresar a 109 países sin visa, 55 se puede solicitar la visa estando en camino y tan sólo 37 países solicitan que previo al viaje se trámite una visa. Su entrada a la Unión Europea está allanada en relación a que no se requiere visado alguno y obtener la visa o “green card” para residir en Estados Unidos es aplicable sin mayores inconvenientes.

La obtención de una ciudadanía argentina para los padres rusos no es solamente una cuestión de visados o trámites regulatorios, sino que les genera una sensación de libertad para el futuro de sus hijos. Entienden que así no pagarán las decisiones del régimen político que actualmente domina el país, y ante una posible “rusofobia” en muchos países, sobre todo en los occidentales, otorgar el pasaporte argentino les permite la opción de acceder a ciertos beneficios de los países del oeste como la educación y el estilo de vida.

A su vez, otros tantos ciudadanos rusos entienden que el contexto de su país no les va a permitir desarrollarse debidamente, por lo que analizan a la Argentina como su lugar para comenzar una nueva vida que incluya una faceta empresarial, sobre todo, para aquellos vinculados al sector económico de servicios tecnológicos o de software.

De todas formas, Argentina no está inventando ni recibiendo ninguna innovación. Desde la globalización, el “turismo de parto” ha sido utilizado por diferentes personas del mundo para conseguir una ciudadanía o gozar de mejores atenciones sanitarias, pero ante una coyuntura que prueba los límites individuales y colectivos, en un contexto de competición geopolítica rígida, nuevamente un país de Sudamérica es un oasis para aquellos hombres y mujeres que buscan un desarrollo en paz, armonía y con perspectivas de futuro.


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A pocos días de iniciar este nuevo año, la región latinoamericana explotó en un conjunto de crisis políticas, si bien estas se venían gestando hace al menos un mes, todas ellas convergieron en esta semana en revueltas sociales y preocupaciones en las dirigencias.

En ese orden de ideas, la estabilidad de las estructuras políticas en varios de estos Estados, no solamente en aquellos que atraviesan crisis sociopolíticas en este momento, evidencian la falta de unidad y cohesión dentro de los partidos que componen la escena de cada país, al mismo tiempo que surgen nuevas alternativas con posturas extremistas que captan la atención de los sectores insatisfechos.

En este artículo se propone una breve presentación de los hechos ocurridos y finalmente una reflexión sobre los mismos:

BRASIL: El primero de enero de 2023 asume Lula da Silva como Presidente de la Nación por elección popular, a diez días de la ceremonia un grupo organizado de más de mil personas identificadas como bolsonaristas atacaron las sede de los poderes del Estado  – Congreso Nacional, el Palacio Presidencial y la Corte Suprema de Justicia –. El actual mandatario calificó el hecho como un intento de golpe de Estado llevado a cabo por la derecha reaccionaria a las que llamó fascistas. El suceso deliberó en la intervención de fuerzas militares para despejar los campamentos y las instituciones, aunque se mantiene la incertidumbre sobre la posible participación de los organismos de seguridad en la embestida, considerando la afinidad de estas con el partido saliente y por algunas pruebas que están siendo investigadas.

PERÚ: Con un historial de crisis institucionales y presidencias removidas en un periodo de seis años, este país vuelve a sufrir las consecuencias de la fragilidad de sus instituciones políticas, apartando la responsabilidad del gobierno sobre el bienestar social y exponiendo a sus ciudadanos a niveles de alta inseguridad.  Durante el mes de diciembre del 2022, el Congreso tenía previsto hacer el cuarto pedido de vacancia contra el entonces presidente Pedro Castillo acusado por la oposición de “incapacidad moral permanente”. Sin embargo, antes de que esto ocurriera, el mandatario anunció de manera temporal el cierre del Congreso y la instalación de un gobierno de emergencia, además la convocatoria a un nuevo Congreso con facultades constituyentes y la reorganización del sistema de justicia. Este combo de noticias sorpresas fueron duramente criticadas por la ultraderecha y tampoco fueron bien recibidas ni respaldadas por las instituciones estatales. Esta decisión fue denominada como un “autogolpe” y como contramedida, el Congreso declaró la destitución de Castillo y la asunción de la Vicepresidenta Dina Boluarte. Desde entonces, el conflicto se desató en la calles mediante movilizaciones ciudadanas, reflejando la insatisfacción con las medidas tomadas por el Congreso y una fuerte represión como respuesta del gobierno de Boluarte. En estos días, trascendió el preocupante número de fallecidos por heridas, más de 40 participantes fueron velados en los últimos días.

Corte Superior de Justicia de Lima- Imagen Flickr

BOLIVIA: Resuena el pedido por la Democracia y el Estado de Derecho. Desde el 28 de Diciembre el gobernador de Santa Cruz, Luis Camacho permanece detenido acusado de formar parte del Golpe de Estado a Evo Morales en el año 2019. Semanas después , las movilizaciones se han extendido por varios puntos del país, reclamando la libertad del gobernador y otros presos políticos, así como el respeto por la democracia. En efecto, han salido grupos afines al oficialismo a reclamar su posición, de esta parte piden años de cárcel para el gobernador. Por el momento, Camacho llama la lucha nacional contra la “dictadura”, el oficialismo se plantea la posibilidad de nuevas elecciones en Santa Cruz y la UE advierte no llevar adelante acciones que generen un ambiente de mayor violencia social.

CHILE: El 30 de Diciembre, el presidente Boric anunció el indulto para 13 reclusos, lo cual desató una crisis institucional y una serie de reclamos al gobierno. Al comienzo, la oposición no denuncia inconstitucionalidad, pero sí exige investigar para esclarecer los hechos, ya que no se han expuesto motivos de indulto, lo cual juzgan de irresponsable cuando el país atraviesa una “crisis de inseguridad”. Tras la polémica, la Ministra de Justicia – Marcela Ríos- y el Jefe de Gabinete – Matías Meza-Lopehandía- presentaron su renuncia. También ha habido choques en la Corte Suprema y el Senado por rechazar los funcionarios propuestos por el Presidente para cubrir los cargos de Fiscal y el reemplazo de la Ministra saliente.

Gabriel Boric, presidente de Chile- Imagen Flickr

REFLEXIÓN

Lo que vemos aquí no es más que un reflejo de lo que viene sucediendo en Latinoamérica hace años, Enero nos golpea para mantenernos alerta para lo que nos depara este 2023. En menos de dos semanas, nos recuerda que aún mantenemos una deuda como sociedad: la crisis de las democracias contemporáneas. En los últimos años,  presenciamos el desgaste político  junto a la emergencia de nuevos actores no partidarios en la escena y el ascenso de la ultraderecha, ambos como respuesta a la incapacidad de los gobiernos para encauzar las demandas sociales como los niveles de inseguridad criminal, que amenaza el equilibrio interno.

Y si bien, aquí repasamos sobre la situación más actual de 4 países, debemos tener presente que durante el año anterior también presenciamos conflictos políticos en otros países como el caso de Argentina. Los delitos por corrupción, presentes en el aparato estatal, la asimetría que caracteriza a los procesos electorales, sumado a las crisis interna que afecta a los partidos políticos, no logran más que exponer ante los ojos del electorado la fragilidad de nuestras instituciones democráticas.

Por último, también habrá que plantearse el rol y la eficacia de las movilizaciones sociales, que sí décadas atrás supieron copar la escena como actores que venían a reclamar por justicia y representación por parte de sus gobernantes, actualmente es difícil discernir hacia donde se orientan. Este tema es tan extenso que exige otro artículo para ser tratado en profundidad, pero a grandes rasgos lo que se quiere decir es que los años atravesados por crisis políticas y económicas nos han plantado ante una escena actual de tal fragmentación social – entiéndase respecto a ideologías y posturas políticas – que ante el surgimiento de algún conflicto, tanto la opinión pública como las movilizaciones salen a pedir “soluciones” desde su propia realidad y perspectiva moral, y consecuentemente se vuelve cada vez más difícil llegar a un consenso social y tomar decisiones que no alteren a algún sector, que en el peor de los casos, se revelan con extrema violencia.

 

 


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A raíz de la falta de reflexión en la doctrina y los detentadores de justicia, el autor, analiza acerca de la importancia jurídica, pero, sobre todo, social y espiritual de la consulta previa. Considera que el reconocimiento del derecho a consulta previa implica el fortalecimiento de tres elementos: el diálogo, el derecho a la identidad cultural y el respeto a su integridad.

Introducción

El 6 de enero del 2022, el Tribunal Constitucional peruano ejemplificó lo que llamo “un retroceso jurisprudencial”, en el cual desconocía el reconocimiento constitucional y fundamental del derecho a la consulta previa (EXP. No. 03066-2019-PA/TC). Dejando de lado la decisión de la sentencia, nos preocupa sumamente el escaso nivel de argumentación al negar la fundamentalidad de este derecho. Esto trajo a colación, además el reclamo de la Defensoría del Pueblo y las propias comunidades (quienes dicho sea de paso, indicaron que se remitirán a instancias internacionales).

Sin embargo, en la doctrina constitucional nacional se vió poco debate, no sólo por temas dogmáticos sino reflexivos. La consulta previa implica más allá de un mero consultar, posee un trasfondo filosófico y social más profundo. Alejando una perspectiva meramente positivista, la no consulta esconde, en el fondo una conciencia regional de discriminación, individualista, no dialógica que es menester cambiar. La consulta previa no es considerada con la importancia que se merece. En el presente trabajo buscamos contribuir a revertir esta situación a través de argumentos filosóficos, sociales, más que jurídicos. En los objetivos de este artículo se incluye la reflexión y revalorización que implica la consulta previa como una herramienta para lograr el reconocimiento de los derechos humanos de las comunidades indígenas y nativas, asimismo de su contribución al desarrollo democrático, a nivel nacional e interamericano. Es un llamado de atención a las autoridades públicas y a los detentadores de justicia que soslayan estas realidades a través de sus resoluciones o argumentos.

Derecho a la consulta previa 

El derecho a la consulta previa es el derecho a los indígenas u originarios a ser consultados de forma previa sobre las medidas legislativas o administrativas que afecten directamente sus derechos colectivos, sobre su existencia física, identidad cultural, calidad de vida o desarrollo. También corresponde efectuar la consulta respecto a los planes, programas y proyectos de desarrollo nacional y regional que afecten directamente estos derechos.

El documento legal más importante que consagra la consulta previa, nos remitimos al Convenio 169 de la OIT donde se indica en el Artículo 6.1: “Al aplicar las disposiciones del presente Convenio, los gobiernos deberán: a) consultar a los pueblos interesados, mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”

Sin embargo, el Artículo 7 del mismo cuerpo legal es más explícito: “Los pueblos interesados deberán tener el derecho de decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo, en la medida en que éste afecte a sus vidas, creencias, instituciones y bienestar espiritual y a las tierras que ocupan o utilizan de alguna manera, y de controlar, en la medida de lo posible, su propio desarrollo económico, social y cultural. Además, dichos pueblos deberán participar en la formulación, aplicación y evaluación de los planes y programas de desarrollo nacional y regional susceptibles de afectarles directamente”. Se desprende de los artículos del Convenio 169 del OTA, de manera insistente y, por cierto, que la consulta previa no solo posee una relevancia económica o social, sino además de autonomía y espiritualidad, aspectos que se profundizarán a continuación.

Permanente lucha de los pueblos originarios sobre el respeto a su desarrollo economico, social y cultural-Imagen Flirck

La consulta previa como un reconocimiento

El diálogo como ideal regulativo

El profesor Roberto Gargarella, un gran referente del constitucionalismo dialógico ha desarrollado en su último libro, como un ideal regulativo, la conversación entre iguales. Que básicamente implica una situación donde “todos los potencialmente afectados tengan la oportunidad de intervenir; como también que esa discusión resulte efectiva, en el sentido de que involucre genuinamente un proceso de corrección mutua y de intercambio de argumentos”. Obviamente no se está hablando de una igualdad en sentido estricto, sino justamente en una misma igualdad de trato y de respeto a través de medidas legislativas que promuevan paliar aquellas desigualdades materiales (raza, sexo, etnia, etc) que tienden a ser causales desproporcionales y arbitrarias de discriminación. Es por ello que se materializa el principio y el derecho a la igualdad cuando a todos se les brinda la oportunidad de participar y dialogar.

Sin embargo, en países o sociedades multiculturales o pluriculturales es donde se hace más difícil este diálogo o conversación debido a varios motivos concretos: a) Por la centralización de las políticas públicas, b) Por la lejanía o ubicación geográfica y c) -quizás la más determinante- Por las distintas formas de concepción. Estos elementos pueden originar mayor dificultad en realizar el diálogo; y por ello, no llegar a un acuerdo o el perfeccionamiento de un consentimiento. Pero más precisamente, sobre todo en sociedades multiculturales, se tiende a la discriminación constante por omisión o acción del Estado, en lo cual involucra indiferencia y falta de reconocimiento hacia aquellos grupos de personas históricamente excluidas y oprimidas como pueden ser las mujeres, los afrodescedienntes o las comunidades indígenas y nativas.

Las organizaciones indígenas rechazan la sentencia del Tribunal Constitucional que niega el derecho a la consulta previa de todos los pueblos indigenas de Perú. Fuente: Pressenza

En la doctrina constitucional, esto se llama como categorías sospechosas en la cual son “aquellos criterios sobre los cuales no pueden efectuarse distinciones entre los individuos; es decir, se presume su inconstitucionalidad por existir un alto grado de probabilidad de discriminación injusta sobre su base”. Ahora bien, conforme al Artículo 2 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, dentro de las categorías sospechosas encontramos de manera implícita (pero explícita en la mayoría de constituciones de la región) al origen étnico indígena; que por lo tanto, una medida legislativa o una omisión estatal respecto a esta categoría sospechosa implicaría una forma de discriminación.

Ante estas ideas expuestas, el derecho a la consulta previa es un claro ejemplo del esfuerzo estatal en la búsqueda de diálogo como ideal regulativo en sociedades multiculturales. Es más, el propio profesor Gargarrella sostiene (al lado de las audiencias públicas y los compromisos significativos o Meaningful Engagement) que la consulta previa forma parte de las innovaciones de este nuevo paradigma constitucional dialógico. Sin embargo, como indica el Convenio 169, la finalidad de la consulta previa es llegar a un acuerdo y consentimiento. Sin ello todo proceso concesionario carecería de legitimidad para realizar sus respectivas obras. Pero surge la pregunta: ¿Si es posible excluir la consulta previa cuando no afecte, por lo contrario, beneficie a la comunidad indígena? Sin embargo, consideramos que ello formaría parte de otra discusión.

El derecho a ser diferente: identidad cultural

Ahora bien, por qué es importante el diálogo (dicho sea de paso, es lo mismo que se preguntó el profesor Gargarella) ¿Qué hay en el fondo de esa discusión? .⦍¿Por qué es necesario considerar las ideas del otro? Porque básicamente el diálogo, el derecho a la participación y expresión forma parte de esa piedra angular de un sistema democrático. ⦎ Porque escuchar al otro fortalece nuestra perspectiva, abriendo nuestro horizonte: otras opiniones, otros intereses y otras formas de vida. Y es justamente lo que conlleva el derecho a la consulta previa: conocer otras culturas de muy distinta concepción y así poder llegar a un acuerdo, ya que recordemos que para nosotros la tierra posee un significado meramente patrimonial; para otros, un significado espiritual profundamente arraigado. La bilateralidad implica conocer al igual.

Comprender estas situaciones fortalece reconocer el derecho a ser diferente: el derecho a la identidad cultural. Muy bien sostiene el profesor Taylor: “(…) podría decir que mi identidad define de alguna manera el horizonte de mi mundo. A partir de mi identidad sé lo que resulta verdaderamente importante para mí y lo que resulta menos importante, sé lo que me atañe profundamente y lo que tiene una significación menor.”

Es por ello que existen otros apartados del Convenio 169 (como el Artículo 2.2.b) que respaldan ello:” Esta acción (la participación de los pueblos) deberá incluir medidas: que promuevan la plena efectividad de los derechos sociales, económicos y culturales de esos pueblos, respetando su identidad social y cultural, sus costumbres y tradiciones, y sus instituciones”. Esto quiere decir, que el derecho a la consulta previa, además de un importancia democrática y funcional, implica una reivindicación a prima facie de la identidad cultural y étnica de un grupo humano.

Llegamos a una conclusión de la presente ponencia: el respeto a la identidad cultural e igualdad de participación van de la mano). Como diría sintéticamente la profesora Fraser: “qué la falta de reconocimiento no es simplemente una cuestión de actitudes perjudiciales que llevan a daños psicológicos, sino que es un problema de estructuras socialmente atrincheradas de interpretación y valoración que impiden la participación equitativa en la vida social (…)”. La consulta previa es (no la única, cabe recalcar) una herramienta de protección a su identidad cultural, a su cosmovisión, a su horizonte moral, pero además a su integridad.

El reconocimiento como integridad

¿Por qué considero que la consulta previa se está convirtiendo en la única herramienta de protección a la integridad de estas comunidades? Veamos estos datos: Según la Naciones Unidas, 3 de los 4 cuatros asesinatos de defensores de derechos humanos ocurren en las Américas. De los cuales 41% eran contrarios a proyectos extractivistas o defendían el derecho a la tierra y a los recursos naturales de los pueblos indígenas. Tras estos datos sumamente alarmantes, se refleja esta desprotección de los defensores de derechos humanos por parte del Estado. Protestar significa casi una muerte asegurada. En ese sentido, la consulta previa se vuelve menos lesiva para las comunidades para expresar su disconformidad o afectación. Recordemos otros episodios lamentables como el Baguazo en nuestro país.

Esta preocupación se manifiesta reflejado en el Artículo 2.2 del Convenio 169: “Los gobiernos deberán asumir la responsabilidad de desarrollar, con la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad.” Hay que recalcar que con integridad no se refiere exclusivamente a la afectación física de sus representantes o los miembros de la comunidad; sino además la afectación de la cultura indígena y su relación con la naturaleza y con el medio ambiente, ya que existe un alto grado de consanguinidad para con su alrededor.

Imagen ilustrativa Flickr

Conclusiones

La consulta previa implica más allá de un mero consultar, posee un trasfondo filosófico y social más profundo. Alejando una perspectiva meramente positivista, la no consulta esconde, en el fondo una conciencia nacional de discriminación, individualista, no dialógica que es menester cambiar. La consulta previa es un derecho de los pueblos indígenas u originarios a ser consultados de forma previa sobre las medidas legislativas o administrativas que afecten directamente sus derechos colectivos. El derecho a la consulta previa comprende tres elementos importantes tratados en el siguiente texto:a)la consulta es un claro ejemplo del esfuerzo estatal en la búsqueda de diálogo como ideal regulativo en sociedades multiculturales( como lo son en gran parte del continente americano); b) la consulta implica comprender diversas situaciones o formas de vida, fortalece reconocer el derecho a ser diferente: el derecho a la identidad cultural, y c) la consulta como un mecanismo de protección cultural, física y su relación con el medio ambiente de la comunidad consultada.

Artículo ganador del
Primer Puesto del Concurso de Ponencias
del  II Congreso Internacional de Derechos Humanos – CDH


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Escrito por Florencia Mendieta. 

El presente artículo pertenece a una investigación en desarrollo de su autora. 

 

Actualmente, Argentina permanece embargada en sus exportaciones de material bélico por el Reino Unido, desde el inicio del Conflicto en Malvinas (1982). Por cuatro décadas, tal acción contribuyó a limitar significativamente al Estado argentino en la compra de armamento, sin evitar la intrusión de Gran Bretaña en las cuestiones argentinas de defensa. Años más tarde, el Ministerio de Defensa argentino creó el FONDEF con el fin de financiar el proceso de reequipamiento de las Fuerzas Armadas. Este artículo pretende analizar la creación del FONDEF y si logra mitigar el embargo de armas británico implementado hacia Argentina. 

¿De qué se trata el FONDEF?

En octubre del año 2020, mediante la aprobación unánime del proyecto presentado por el anterior Ministro de Defensa argentino, Agustín Rossi, se obtuvo la promulgación de la ley 27.565, dando lugar a la creación del FONDEF (Fondo Nacional de la Defensa).  De modo que por primera vez, el Estado argentino cuenta con un fondo de financiamiento para la recuperación, modernización e incorporación de material para el reequipamiento de sus Fuerzas Armadas. Además, este proyecto tiene como finalidad darle un impulso a la industria argentina en materia de defensa. Cabe resaltar que el Fondo Nacional de la Defensa recupera lo que en 1998 se conoció como la Ley de Reestructuración para la Defensa.

Dentro del artículo 4 de la ley 27.565, se determina su composición: “Con el 0.35%  del total de los Ingresos Corrientes previstos en el Presupuesto Anual Consolidado por el Sector Público Nacional para el año 2020, el 0,5% para el año 2021, 0,65% para el año 2022, hasta alcanzar el 0,8% para el año 2023, manteniéndose este último porcentaje para los sucesivos ejercicios presupuestarios”, agregando que “este aporte es independiente a los recursos que sean asignados al Ministerio de Defensa y a las Fuerzas Armadas en el presupuesto nacional”. No obstante, ¿cómo se establecen las prioridades en este sector?. De acuerdo al PLANCAMIL (Plan de Capacidades Militares) del 2011, se analiza los proyectos que precisan requerimientos operativos. Por tanto, en base a ese requerimiento se establece cuál es la mejor opción: si fabricarlo acá, si modernizarlo o si hay necesidad de comprar afuera. Conviene señalar que en el 2021, se ejecutó en su totalidad el presupuesto asignado, el cual por ley fue del 0,5%.

Mientras tanto, seguimos embargados

En abril de 1982, el Reino Unido junto con el apoyo de la Comunidad Económica Europea decidieron intervenir las compras de armamento de Argentina con el fin de influir en el resultado del Conflicto del Atlántico Sur. Estratégicamente, el embargo comenzó por implementarse a través de los principales proveedores de armas a Argentina, que en ese momento eran Francia y Alemania. Pero, ¿por qué el Reino Unido decidió implementar esta política restrictiva hacia Argentina?. Previo al conflicto, Francia le vendió a la Junta Militar argentina cinco misiles Exocet. En el transcurso del conflicto, estos misiles impactaron en las naves HMS Sheffield y Atlantic Conveyor, ocasionando una pérdida de 32 vidas británicas. Evidentemente, la acción militar argentina logró desestabilizar a Gran Bretaña, debido a los daños ocasionados a la Royal Navy. En otras palabras, “Frente a los misiles lanzados desde el aire que rozan la superficie, ¿qué barco puede estar a salvo? El trágico hundimiento del “Sheffield” fue un punto de inflexión en la historia naval porque, después del “Sheffield”, ¿pueden el “Canberra” y otros barcos merodear por el Atlántico Sur?”,  tal como se expresó en un debate parlamentario del Reino Unido en mayo de 1982. Es por este motivo que se comprende porque la Fuerza Aérea argentina es la más afectada, junto a la Armada argentina.

Hundimiento del destructor inglés HMS Sheffield (1982) -Imagen Wikimedia Commons-

 

Si bien, en los meses posteriores diversos países europeos levantaron la sanción económica hacia Argentina, el Reino Unido se mantiene en la misma posición desde 1982.  Conviene remarcar que durante ciertos gobiernos argentinos, esta limitación se ha intensificado mientras que en los gobiernos que proyectan una política exterior argentina compatible a los intereses británicos en el Atlántico Sur, ha menguado. No obstante, el embargo nunca ha cesado completamente, sino que se ha ido modificando de acuerdo a las consideraciones británicas. Es así que desde el Ministerio de Defensa del Reino Unido se expresa lo siguiente: “Nuestra posición general es que continuaremos rechazando licencias para la exportación (licencias indivuales de exportación estándar) y el comercio de bienes que se considere que mejoran la capacidad militar argentina. Sin embargo, cuando el equipo similar ya no esté disponible, podemos otorgar licencias, cuando juzguemos que no son perjudiciales para los intereses de seguridad y defensa del Reino Unido”. Por tanto, Argentina continúa en el listado de los países afectados en su capacidad de adquisición de tecnologías desarrolladas por el Reino Unido o de alguna empresa británica.

Una debilidad estratégica

Ciertamente, Argentina sufre una gran dependencia tecnológica hacia Occidente transformándose en una fuerte debilidad estratégica. El subsecretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, afirmó el pasado 18 de Noviembre, en el marco de la XX Reunión del Grupo de Trabajo Bilateral en Defensa Argentina-Estados Unidos, que: “la recuperación de capacidades del instrumento militar a través del FONDEF (ley del Fondo Nacional para la Defensa) no es una política armamentista orientada a la cuestión Malvinas”. Asimismo, conociendo la histórica alianza entre Reino Unido y Estados Unidos, señaló que Washington podría influir en: “la remoción de la astilla británica vigente a 40 años del fin de la guerra del Atlántico sur”. Cabe recordar que Estados Unidos realizó una oferta a Argentina de cazas F-18 Hornet y F-16 para reemplazar el Mirage de la Fuerza Aérea Argentina. Sin embargo, la propuesta quedó relegada frente a los duros condicionamientos británicos. Suponiendo que Argentina se vea envuelta nuevamente en un conflicto armado con el Reino Unido, no sería lógico que los sistemas de armas que adquiere Argentina dependieran de Estados Unidos, debido a que este es un socio histórico del Reino Unido. La historia nos lo demuestra y significaría “volver a pisar el palito”.

Fotografía del Mirage de la Fuerza Aerea Argentina. -Imagen Creative Commons-

Según la actual DPDN de 2021 (Directiva Política de Defensa Nacional) en la cual se expone la visión de defensa que posee el Estado argentino, se afirma que: “la presencia ilegal e ilegítima del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte usurpa parte de nuestro territorio desde 1833, debe ser tenido presente para el desarrollo de capacidades y el despliegue del instrumento militar siempre en el marco de lo establecido en la Constitución y en la postura y actitud estratégica defensiva”. Es así que la política de defensa y la política exterior argentina no pueden considerarse por separado. Sería erróneo creer que es conveniente que Argentina deba continuar dependiendo de la tecnología militar de Occidente, sabiendo que el Reino Unido es una de las potencias más importantes dentro de la industria militar en el mundo y considera a Argentina como una gran amenaza al desarrollo de sus intereses estratégicos en el Atlántico Sur.

Propuestas en la mira argentina

Bartolomé (2021) afirma que: “(…) en el horizonte aparecen con fuerza Rusia y China en lo que hace a la Fuerza Aérea, el primero de ellos con mucha mejor reputación que el segundo en lo que hace a la calidad de sus productos. O si vamos a seguir con los mismos proveedores de Occidente, pero buscando equipamientos alternativos para suplir los vetos británicos. Ahí puede surgir Israel. Pero esto es un tema que excede al campo militar e incursiona en el campo de lo político”. En el trascurso de estos días, Argentina se encuentra evaluando una propuesta danesa. El pasado 19 de Noviembre, parte del equipo de la Fuerza Aérea viajó a Dinamarca para contemplar “la posibilidad de adquirir aviones cazabombarderos F-16 A/B MLU”. La venta a Argentina está sujeta a revisiones junto a autoridades danesas y estadounidenses.  Asimismo, el país sudamericano está considerando el avión JF-17 Thunder, de fabricación china, y el Tejas, de Hindustan Aeronautic Limited (HAL), de India. Ante esta situación, el Ministro de Defensa, Jorge Taiana, afirma que: “Es una decisión que tiene que tener en cuenta no sólo los aspectos técnicos y la calidad de los sistemas de armas del avión, sino también cuestiones relacionadas con la financiación, los plazos de entrega son decisiones políticas que debe tomar el más alto nivel: el Presidente de la República”.

Fotografía del JF-17 Thunder, de fabricación china. No necesita respuestos de origen británico. -Imagen Flickr-

Por su parte, en lo que concierne a la Armada argentina, se espera recuperar las capacidades de las aeronaves Super Etendard del Comando de Aviación Naval. La Armada argentina está en tratativas con la empresa estadounidense Tasks Aerospace, buscando un proveedor “alternativo” a la empresa británica, Martin Baker. No obstante, las negociaciones no han llegado a un acuerdo.

Super Etendard del Comando de Aviación Naval argentino -Imagen Wikimedia Commons-

¿En qué situación se encuentra el Estado Argentino?

Definitivamente, la defensa nacional argentina es un sector que necesita de inversiones, y que se ha estado descuidando por décadas, ya sea por falta de interés, por falta de presupuesto o por cuestiones ideológicas. La implementación del FONDEF permite recuperar capacidades, pero la gran problemática de Argentina radica en lograr mantenerlas operativas. Por tanto, este presupuesto especial para la defensa no puede permanecer desvinculado de las inversiones como de una planificación a mediano y largo plazo, ya que por cada cien pesos de FONDEF que se asignen para adquirir, modernizar o recuperar material, se deberían asignar tres pesos más en el presupuesto para mantener ese material. Ciertamente, se debe considerar tanto los pro como los contra.

No obstante, ¿el FONDEF mitiga el embargo británico?. La respuesta es que no, debido a que la política restrictiva hacia las exportaciones de material belico del Reino Unido impacta sobre la compra de sistemas de armas que no se pueden fabricar o modernizar en Argentina, mientras que el FONDEF se destina para el reequipamiento de las fuerzas armadas. En otras palabras, el embargo influye sobre las capacidades del aprovisionamiento militar argentino.

En consecuencia, Argentina se encuentra en una situación complicada: el Estado que le usurpa parte de su territorio nacional, es una de las principales potencias en la industria militar, por lo que es difícil aislarse de ella en el mercado internacional de armas. Sin lugar a dudas, esta problemática es de índole estratégico y geopolítico, ambos Estados poseen intereses territoriales en común. Restaría saber sí Argentina tendrá la capacidad de contemplar otras propuestas o permanecerá atada de manos…


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Del reciente proceso electoral de Brasil, se evidenció una gran intensificación en la disparidad de los resultados entre los estados del norte y del sur. Por lo que el presente artículo analizará los resultados electorales en Brasil, durante las pasadas elecciones presidenciales. Y asimismo, se establecerá similitudes y diferencias con el caso italiano, del pasado mes de Septiembre.

Resulta notorio que en el último debate entre Lula da Silva y Jair Bolsonaro se le otorgó una gran importancia a los Estados del Nordeste. Demasiadas promesas de obras y mejoras (especialmente aquellas relacionadas a la inversión en energía renovable) para un posible segundo mandato, siendo esta observación, el disparador por el cual se estudió la diferencia que existe a favor del candidato del Partido de los Trabajadores en esa parte del país.

Creación propia. Fuente: Resultados publicados por la Justicia Electoral brasileña.

Sin embargo, al corroborar los números con los que el PT había tenido triunfos amplios en el Nordeste y el PL en los Estados del Sur, se transparentó la división Norte-Sur (o Centro-Periferia) presente en otros países, de igual modo que se demostró en las recientes elecciones de Italia.

Una forma de explicar la situación de Brasil, como se menciona anteriormente, es por medio de lo que Lipset y Rokkan (1992) definieron como el “clivaje centro-periferia o identitario”. Este conflicto se encuentra entre la construcción del Estado-Nación centralizado y la resistencia de aquellos grupos minoritarios. Se trata de una oposición a la búsqueda de la unificación nacional y el centro es quién terminará ejerciendo el poder. Es posible ver que existe cierta pugna en los resultados electorales, sin embargo, también podría interpretarse como un suceso que aporta al surgimiento de fenómenos como el “bolsonarismo” en Brasil.

Lula da Silva – Jair Bolsonaro. Imagen Flickr

En el caso del Nordeste, caracterizado por una alta población afroamericana y un atraso en materia económica, su voto podría explicarse como una reacción favorable a la creación de determinados organismos, tales como la secretaria de Promoción de la Igualdad Racial, dependiente del Ministerio de Derechos Humanos, o las Universidades en la región. Pero la teoría de la creación de Universidades como forma de lograr el voto de la región podría ser puesta en duda cuando se analizan las estadísticas: de un total de 11 Universidades creadas durante el periodo 2003-2011, sólo tres permanecen localizadas en el Nordeste. En la segunda vuelta electoral, tanto en Ceará como en Bahía y Pará, el PT obtuvo más del 50% de los votos. No obstante, en el caso del Estado de Ceará y Bahía, el gobierno estadual se encuentra liderado por el mismo partido. Asimismo, el Estado de Pará se trata de un Estado gobernado por el MDB (un partido independiente del PT), pero que es considerado un aliado. Es así que por medio del MDB, Dilma Rousseff fue electa como Presidente del Brasil o que la candidata Simone Tebet, quién quedó tercera en la primera vuelta electoral, llamó abiertamente a votar por el PT en esta segunda vuelta.

Las TCI o la sospecha sobre las motivaciones de los votantes.

Relacionado con el punto anterior, y con la creación de Universidades como forma de atraer el voto de una región, es que podríamos mencionar a las TCI. Pero ¿que son las TCI y porque debería pensar en ellas como un factor determinante al momento de ver una elección?. Las TCIs, o Transferencias Condicionadas de Ingresos, representan una política pública que garantiza un ingreso básico. La CEPAL sostiene que las TCIs se impusieron en Latinoamérica como el principal medio por el cual los gobiernos buscan atender a la población en situación de pobreza. En este sentido, es posible mencionar a la política conocida como Bolsa Familia (la más grande de su tipo en Latinoamérica) que fue creada en la primera administración de Lula da Silva en el año 2004.

Según un estudio de la Universidad Vanderbilt del año 2010, la región Nordeste (y en las áreas no urbanas) es aquella en la cual se registra un mayor nivel absoluto de beneficiarios de esta política, representado en un 46,67% de la población. En términos de Sara Niedzwiecki, la clara atribución de responsabilidad que dicha región le brindó al Gobierno Federal, en manos del PT, podría ser la explicación a los resultados que ha obtenido el partido político en las elecciones, durante los últimos veinte años dentro de los Estados analizados.

Bueno, a todo esto ¿Italia que pinta acá?

Resulta interesante, como el fenómeno que sucedió, o que está sucediendo en Brasil, es muy similar al de la República Italiana, sólo que en esta se originó cuatro años más tarde.

 

Giorgia Meloni (Roma). Imagen Wikimedia Commons

En 2018, cuando el PL, con Jair Bolsonaro como líder, obtenía el triunfo en las elecciones presidenciales brasileñas, en la Republica Italiana, el Movimiento 5 Stelle era la primera opción de los votantes.

En 2022, con múltiples crisis políticas en la última década, Italia estaría entrando en un proceso similar al ocurrido en Brasil durante el periodo 2019-2022. Este hecho se ve reflejado con el ascenso al poder de Giorgia Meloni por medio de Fratelli d’Italia (calificado como un partido populista de derecha). Meloni llega al poder como la representante de un sector, damnificado frente al poder que tiene el Estado supranacional (Unión Europea). Y que además, por medio del dominio racional burocrático, intenta centralizar y normalizar determinados valores y formas de vida.

Será cuestión de esperar y desear que Giorgia Meloni se mantenga durante el resto de la Legislatura y el período 2022-2023 no se convierta en el nuevo año 69 d.C..


De Ruba Leonel05/10/2022
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*Artículo escrito por Leonel De Ruba y Florencia Mendieta

Desoyendo las alertas y las protestas de China, Nancy Pelosi incluyó en su gira asiática una visita inesperada: Taiwán. Sumó un nuevo capítulo a las sensibles relaciones entre Estados Unidos y China provocando una cadena de eventos que alteraron la seguridad mundial. ¿Muestra de poderío  o una “trampa de Tucídides”?

Historiadores y expertos en geopolítica no tardaron en sostener que esta visita de Pelosi se convertiría en la cuarta crisis del Estrecho de Taiwán. La decisión de la “Speaker” de la Cámara de Representantes y tercera en la línea de sucesión presidencial estadounidense no sólo se enmarca en la disputa por el poder global entre las grandes potencias, sino que también en el contexto de cambio del orden mundial vigente.

Pelosi, es una experimentada como reconocida congresista cuyo expertise le permite utilizar e interpretar agudamente las señales y símbolos políticos, más aún en la era de las redes sociales. Aunque muchos analistas critican la toma de esta decisión, definiendola en una posible descoordinación diplomática de la administración Biden, se puede inferir que es una acción decidida en el compromiso de una mayor presencia en el Indo-pacifico y además un capítulo más en la compulsa para dominar la agenda internacional.

¿Por qué Pelosi visitó Taiwán?

En el marco de serias amenazas por parte de China, que no se remiten únicamente a la condena diplomática, sino que implican cuestiones de seguridad y hasta escaladas militares, Pelosi aterrizó en la Isla de Formosa el pasado 2 de agosto, convirtiéndose después de 25 años en la autoridad estadounidense más importante en visitar la isla autogobernada.

Este viaje es la consecuencia del abierto desafío geopolítico que implica el ascenso de China que, en las últimas décadas, ha conseguido un desarrollo militar, político y económico que la ubica ya no como potencia regional sino como una potencia internacional con amplías capacidades y roles para incidir en el orden global, generando rispideces con Estados Unidos, garante del actual sistema internacional. En este contexto debe ubicarse la polémica visita.

La “Speaker” Nancy Pelosi y la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen. (Flickr)

Otra arista la representa la cuestión ideológica y cultural. Nancy Pelosi ha dedicado su carrera pública a defender los principios más importantes del orden liberal: democracia, derechos humanos y libertad. Por su parte, el régimen comunista chino antagoniza con los principios occidentales por su liderazgo autocrático y su consecuente historial de falta de respeto a las libertades individuales y colectivas de las minorías.

Recientemente, Pelosi se ha reunido con disidentes chinos que luchan por la democracia y ha mantenido diálogos con el Dalai Lama, un líder espiritual tibetano exiliado. Además, en 1991 la congresista junto a otros colegas del Congreso estadounidense desplegó en la mismísima Plaza de Tiananmen una pancarta que recordaba a las víctimas de los hechos ocurridos en el corazón de la política china en 1989.

Las crisis del Estrecho de Taiwán, un larga historia

Este fenómeno, que podría parecer como coyuntural, debe entenderse desde una perspectiva histórica, particularmente a la luz de las últimas tres crisis, en las que los actores se repiten.

Primera crisis (1954-1955): Luego de la guerra civil china, los nacionalistas se replegaron en la Isla de Formosa y establecieron allí un gobierno democrático denominado República de China. El régimen comunista gobierna sobre toda la China continental.

En agosto de 1954, la República de China ordenó una invasión de las Islas de Kinmen y Matsu situadas a tan sólo 10 kilómetros del continente. La respuesta de la China de Mao fue bombardear el archipiélago y lograr la toma de las Islas Tachen, ubicadas a 300 kilómetros de Taipéi.

La situación generó preocupación en Estados Unidos, por lo que suscribió un Acuerdo de Defensa Mutua con Taiwán evitando mayores confrontaciones entre las dos Chinas que pudieran desestabilizar la región.

Segunda crisis (1958): Las fuerzas de Mao bombardearon las Islas Kinmen y Matsu con el objetivo de desalojar la ocupación taiwanesa. Pensando en la posibilidad de que una escalada militar condujera a la derrota y posible caída de la República de China, Estados Unidos haciendo uso del pacto de Defensa Mutua proveyó a Taiwán de material bélico, incluso, analizó la posibilidad de emplear armas nucleares.

No obstante, el régimen comunista observando el cariz que generaba el conflicto, y ante el nulo avance militar, anunció un alto al fuego unilateral que logró que cada país volviera a las posiciones que poseía antes del enfrentamiento.

Tercera crisis (1995-1996): Con Taiwán saliendo de una dictadura y caminando una senda democrática, se generó un nuevo conflicto enmarcado en la visita a Estados Unidos por parte del nuevo primer ministro Taiwanés, Lee Teng-Hui.

La visita fue considerada como una “traición” por la China comunista, pues se podría concretar el deseo de Teng-Hui de convertir a Taiwán en un estado soberano. Para evitarlo, Beijing empleó el uso de la fuerza y probó  misiles en la zona contigua a la Isla de Formosa.

Por su parte, Estados Unidos envió una flota naval a la zona, calmando la demostración comunista. Ofuscados por el accionar chino, los taiwaneses eligieron para gobernar al Kuomintang y a Lee por una mayoría absoluta,  demostrando el fracaso de la estrategia china.

Disputa geopolítica en el Indopacífico

A medida que el poder económico, político y militar se acrecienta en China, el Mar de China Meridional y el Estrecho de Taiwán aumentan su peso estratégico. Los océanos y los estrechos continúan poseyendo un alto valor estratégico. El estratega marítimo Alfred Mahan, en su famosa obra: “La influencia del poder naval en la historia”, describió una serie de elementos que constituían el poder naval, concluyendo lo siguiente: “Quién domina los mares, dominará el mundo”. Es evidente que China comprendió este planteamiento desde hace mucho tiempo, por lo que a medida que los Estados logran controlar su soberanía en el mar, la doctrina de Mahan basada en una “geopolítica marítima”, recupera su trascendencia.

Por su parte, Zeno Leoni, especialista en orden internacional, defensa y relaciones entre China y Occidente en Londres afirma que:China ya tiene una gran influencia militar sobre el mar del sur, pero si tuviera a Taiwán, eso les permitiría expandir su influencia naval y tener un control completo de la zona, lo que también tendría implicaciones para el comercio global. Ciertamente, la ubicación de Taiwan es geoestratégica para la proyección del poder naval chino. Durante estos años, China ha desarrollado una política exterior particular, en lo que concierne a Taiwán, conocida como One China Policy”. Ésta intenta garantizar que la isla que se encuentra a 180 kilómetros de las costas chinas no sea parte de alianzas con rivales estratégicos. La relevancia de Taiwán permanece en que es uno de los pasajes comerciales más importantes del mundo, y además, se encuentra ubicada entre dos raíces marítimas directas de China al Pacifico como lo es el Canal de Bashi (localizado entre Filipinas y Taiwán)  y el  Estrecho de Miyako (ubicado entre Japón y Taiwán).

Mapa de China y Taiwán. (Flickr).

Ma Fengshu, academico chino, agrega que Taiwán funciona como un bloque crucial para el desarrollo económico de China y asimismo, posee el mayor potencial de conflicto, dado que existe presencia estadounidense en la isla. Por consiguiente, Fengshu advierte que China debería superar la influencia regional estadounidense explotando la dependencia económica de los Estados de la región, incluyendo a Taiwan.

“Ambigüedad estratégica”: La política de Estados Unidos hacia Taiwán

Para comprender el apoyo estadounidense a Taiwán es preciso remontarse a mediados del siglo XX. En medio del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial, Mao Zedong (República Popular de China) se enfrentó al partido nacionalista Kuomintang (República de China). Los nacionalistas recuperaron la isla en 1945, sin embargo, en el año 1949 fueron derrotados por el partido comunista. En este conflicto, Estados Unidos apoyó al Kuomintang, no reconociendo la legitimidad de los comunistas. No obstante, en el año 1971, la Organización de Naciones Unidas le otorgó el reconocimiento a la República Popular de China.

En la actualidad, las relaciones entre Taiwán y Estados Unidos se desarrollan mediante lazos no oficiales, proyectándose en acuerdos comerciales, educativos y culturales. Sin embargo, es pertinente señalar que la política de Estados Unidos hacia Taipéi es explicada como una “ambigüedad estratégica”. La posición tradicional estadounidense es analizada por Stephen Collinson de la siguiente manera: el objetivo es mantener un control sobre el enfrentamiento al disuadir a China manteniendo abierta la posibilidad de una respuesta militar estadounidense. Al mismo tiempo, se pretende privar a Taiwán de las garantías estadounidenses que podrían llevarlo a presionar por su independencia oficial. El objetivo es preservar el statu quo y evitar una guerra en Asia, y ha funcionado, permitiendo a Washington caminar por la cuerda floja de las relaciones con ambas partes”. En otras palabras, la ambigüedad característica de esta posición se encuentra basada en el hecho de que Estados Unidos acepta la política de Pekín de considerar a Taiwán como parte de China, pero se niega a cambiar el status de la isla por los medios militares, vendiendo armas a Taipéi.

La ambigüedad que pregona Estados Unidos en su política exterior hacia Taiwán se cimienta en la importancia de la ubicación geográfica de la isla. Por el momento, Estados Unidos es su principal aliado y proveedor de armas. Washington reconoce que es clave mantener aliados en el Pacifico, que aporten a debilitar y limitar el creciente poderío chino en la región. La política disuasiva de Estados Unidos se fundamenta en la creación de alianzas militares como AUKUS o QUAD. Apoyado en esta red estratégica de socios, el presidente estadounidense Joe Biden señaló que, en caso de que sea necesario, intervendría en defender militarmente a Taiwán.

Taiwán y China. (Wikimedia).

Al respecto, el vocero de China Daily afirma que: “una vez que Taiwán se transforme en una amenaza para la seguridad nacional… debido a las maquinaciones de Estados Unidos, el cálculo estratégico de Beijing cambiará drásticamente”. La estrategia de Pekín en Taiwán no ha sido otra que la “paciencia”, esto le ha facilitado modificar el status quo en la región de una forma sostenida durante años. Sin embargo, los ejercicios militares conjuntos entre las fuerzas militares taiwanesas y estadounidenses, a pocos kilómetros de las costas chinas, suponen una gran amenaza a la seguridad nacional.

En este contexto, Estados Unidos obliga a China a salirse de su “paciencia estratégica” para establecer límites. Un historiador estadounidense, Graham Allison, señaló que las potencias podrían caer en lo que se conoce como la “trampa de Tucídides”. Este concepto permanece vinculado a la creciente conflictividad entre dos potencias: el hegemón (potencia establecida) y el ascenso de otra que le disputa la hegemonía. No obstante, resulta pertinente resaltar un discurso que Xi Jinping sostuvo hace unos años atrás: “No existe tal cosa que algunos llaman la trampa de Tucídides en el mundo. Pero si las potencias repetidamente cometen el error de mal cálculo estratégico, pueden crear tales trampas para ellas mismas”.

“Creciente incertidumbre”

Debido a que China no logró disuadir a Washington de evitar la visita de Nancy Pelosi a Taiwán, las tensiones entre China y Taiwán aumentaron. Considerando el análisis previo, se detallan posibles escenarios sobre la disputa geopolítica en el Asia Pacifico.

1.“El plan de China para anexar Taiwan”

Este escenario a largo plazo, característico de la política china “paciencia estratégica”, se basa en la decisión de Pekín de ejercer presión sobre los intereses regionales de Taiwán y de invadir paulatinamente su territorio durante los próximos meses. Se normalizarían las actividades militares chinas en Taiwán. China podría esperar que su posición militar dominante y su desvinculación económica de los Estados Unidos fomenten condiciones para forzar el regreso de Taiwán a Pekín dentro de los próximos años, idealmente por “negociación” o por la fuerza, en caso de ser necesario.

Esta situación podría acelerarse únicamente por el declive hegemónico de Estados Unidos. Asimismo, la decisión de Pekín permanece vinculada a las elecciones en China, debido a que una guerra no planificada podría costarle el tercer mandato consecutivo a Xi Jinping (2023). Es posible que las provocaciones estadounidenses hacia Taiwán, en realidad giren en torno a esta cuestión: generar desestabilidad interna dentro del año electoral.

2.“Disuasión integrada

Sabiendo que China es el mayor desafío geopolítico de este siglo, Estados Unidos llevaría adelante una estrategia de “disuasión conjunta” mediante las alianzas militares como AUKUS (Australia, Estados Unidos, Reino Unido) o QUAD (Japón, India, Estados Unidos y Australia). Estos países conforman la red de aliados estratégicos de Estados Unidos en Asia Pacifico, por lo que, a medida que el poder militar chino se incrementa, la competencia estratégica estadounidense también. Ante el creciente nivel de los ejercicios militares chinos en la zona, se observa un significativo incremento en las ventas de equipos militares estadounidenses a Taiwán, estimulando el dilema de seguridad.

En este escenario, se evita que la disuasión falle, ya que tanto China como Estados Unidos se verían altamente perjudicados, especialmente en materia económica y comercial. Cuando las cuestiones de seguridad internacional (dilema de seguridad) sobrepasan las comerciales, la interdependencia que caracteriza el sistema internacional es el punto débil. Este sería el principal objetivo por el cual se aplicaría una estrategia disuasoria.

3. “Estabilidad estratégica

Teniendo en cuenta que ni China ni Estados Unidos se benefician con otro conflicto armado en curso, se prefiere sostener el status quo en la región. Ambos Estados se alejarían de una situación que derive en un conflicto, tratando de mejorar sus esfuerzos en la comunicación diplomática.

En consecuencia, China cesaría los ejercicios militares próximos a la frontera con Taiwán, mientras que Estados Unidos se comprometería a llevar a la práctica la política que aceptaron oficialmente: “One China Policy”. Asimismo, Washington controla el apoyo bipartidista hacia Taiwán. En este escenario, se prioriza la preservación de la seguridad y de los intereses económicos en la zona, disminuyendo los riesgos de conflictividad.

4. “Invasión china a Taiwan

Este escenario prevé la confrontación armada directa entre Estados Unidos y China, producto del aumento de la conflictividad por Taiwán. Un error de cálculo de Occidente implicaría que  la disuasión falle nuevamente (tomando en consideración lo sucedido con Rusia). Una de las posibles razones para el desarrollo del conflicto bélico podría ser que Taiwán obtuviera el reconocimiento como Estado de los países miembros de la OTAN. Claramente, este hecho sería el fracaso de la “One China Policy”. En efecto, el gobierno taiwanes sería un aliado estratégico para el desarrollo de los objetivos de la “OTAN Global” en el Pacifico.

En este caso, el conflicto bélico aportaría al bloqueo del Estrecho de Taiwán. La interrupción del mismo supondría un golpe significativo a la economía internacional debido a que por medio de este se produce un flujo comercial marítimo importante. Asimismo, las rutas marítimas y de aviación regionales que conectan a Asia con el sur y norte de Asia, así como con Medio Oriente también se verían altamente afectadas.

Definitivamente, la visita de Nancy Pelosi a Taipei ha producido una escalada en el conflicto entre Estados Unidos y China. La reunificación de Taiwán es fundamental para la política exterior china, hasta tal punto, que es considerada como un legado para Xi Jinping.

Los temores sobre un posible conflicto en Taiwán se intensifican cada vez más, traduciéndose en el gran temor de Occidente: una confrontación simultánea en dos frentes. Por tanto, el desarrollo de los escenarios planteados solamente dependerá del curso de las políticas que implementen los actores participantes.