02/10/2022 MÉXICO

¿Son las “fake news” una muestra de guerra de cuarta generación?: El caso del conflicto ruso-ucraniano

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Con el desarrollo de las tecnologías de la información, la cultura de las redes sociales y la posibilidad de compartir información desde todos los rincones del mundo de forma casi inmediata es difícil imaginar cómo los ciudadanos de diferentes partes del mundo son aislados de ciertas noticias y opiniones por motivos de orden militar. Sin embargo, este escenario, como una novela distópica, se siente cada vez más real. El presente artículo explicará cómo el conflicto ruso-ucraniano es un ejemplo en cual las nuevas leyes de medios, las "fake news" y la entra censura en la dinámica de las guerras de cuarta generación.

Artículo escrito por: Amanda Rodríguez Vargas y Natalia Luers

¿Qué son las Guerras de Cuarta Generación?

Las guerras de cuarta generación corresponden a las denominadas guerras actuales por su carácter fluido, descentralizado y asimétrico en comparación a las guerras que tuvieron lugar hasta 1980. El término de Guerras de Cuarta Generación fue ideado por William Lind en 1989 para un artículo Gaceta de la Infantería de Marina. Las guerras de cuarta generación colocan el foco en la explosión de la actividad de actores no estatales ante la creciente pérdida de poder del Estado como actor principal, lo cual tiene un origen en el período de la posguerra fría. Cuando hablamos de este tipo de guerra nos referimos a la introducción de nuevos tipos de tecnologías, armas y elementos utilizados para llevar a cabo el enfrentamiento armado, aunque con el diferendo de que las amenazas en realidad provienen de viejos conflictos como manifestaciones culturales, étnicas y religiosas.

Guerra de información

 

Fotografía (Pixabay)

Entre las expresiones de las guerras de cuarta generación se encuentran la guerra de información y las operaciones psicológicas, asumiendo la forma de intervención mediática/informativa, cuyo principal objetivo de ataque es el apoyo de la población del enemigo al propio gobierno ya la guerra.

En otras palabras, el objetivo militar es la implantación de una idea, sentimiento o razonamiento que mueva a la población civil hacia un bando del conflicto. Para Marine Corps Gazette, las noticias televisadas son el arma operativa más poderosa en esta nueva generación de guerras, y advierte que incluso la división entre “civiles” y “militares” podría desaparecer ya que los primeros son cooptados por los segundos para ejercer funciones militares de facto.

La guerra de información Rusa-Ucraniana

En todas las tensiones geopolíticas, la propaganda, contrapropaganda y el manejo o irrupción de las comunicaciones han sido puntos estratégicos importantes, sin embargo, desde la guerra del Kosovo parecen ser elementos que acaparan un mayor protagonismo en relación a la web. El conflicto ruso-ucraniano no se escapa de estos nuevos frentes de batalla.


En el caso de Rusia, bajo los alegatos de violaciones a la ley “ sobre la información, tecnologías informativas y protección de la información” se ha censurado la edición rusa de la BBC, Deutsche Welle y el Radio Svoboda. Estas restricciones han levantado las alarmas en Occidente, en donde se han interpretado como una violación a la libertad de prensa y derecho a la información. Se ha denunciado que los ciudadanos rusos solo tienen acceso a información sesgada, lo cual les dificulta tener una posición informada en el conflicto actual. Por otra parte, el Kremlin se defiende al decir que simplemente se encontró un plan  para castigar las “fake news”.Las críticas hacia la censura rusa anteceden a los conflictos actuales. Desde marzo del 2019, varios medios de comunicacion, entre ellos el periódico Vedomosti, han criticado las conductas del Kremlin que parece cada día promover un aislamiento de la red mundial en búsqueda de una internet más aislada.   

Fotografía (Flickr)

Por otra parte, los medios pro-rusos tales como Sputnik han denunciado una estrategia mediática occidental dedicada a reducir en un relato del bien y el mal la complejidad del conflicto ruso-ucraniano con el fin de dejar como el “malo” la posición rusa. Desde la narrativa rusa, plataformas como Facebook y Twitter, promueven un claro desbalance informativo que fortalece la imagen de la OTAN y Ucrania: “ están funcionando como un brazo corporativo de la política de EEUU en términos de censura y boicot”. Dicha acusación insta a los usuarios a poner atención sobre cuántas publicaciones pro-rusas son eliminadas por estas plataformas al infringir las normas de la comunidad. Para combatir esta situación han nacido distintos proyectos, entre ellos podemos nombrar “ Solidaridad Rusia” quien promete desmontar las mentiras propagandísticas de occidente.

Una coincidencia importante es que tanto las compañías de Silicon Valley como el gobierno ruso han justificado sus políticas de censura como una respuesta a la propagación de las “fake news” o noticias falsas .   El señalamiento de los emanados por los bandos contrarios como “fake news” o noticias falsas son un claro ejemplo de las características comunicadas de las Guerras de Cuarta Generación. Por ello, no es difícil imaginar la tensión actual entre libertad de expresión y soberanía. En este contexto es importante reflexionar: ¿Serán parte de una estrategia militar itar aquellos mecanismos o políticas para reducir la exposición de los usuarios a las noticias falsas? y ¿quién tiene la potestad de las “fake news”?


 

“Fake News”: El arma versátil de la guerra de la información.

 

 

Fotografía (Pixabay)

 

Las noticias falsas han servido principalmente para movilizar a la población hacia una dirección específica . Por ejemplo, en el conflicto ruso-ucraniano, la OTAN desde su perfil oficial ha posteado videos que pretenden aclarar las mentiras del Kremlin, el cual ha sido tildado de información falsa. Es necesario observar el papel que ha tenido el concepto de “fake news” para ambos mandos. Tanto se conceptualicen las fake news como peligros inminentes, es decir, una posible manipulación de la población y riesgos a la seguridad nacional, estas se seguirán utilizando para justificar medidas de censura tanto por empresas como por gobiernos.  La Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios y Bibliotecas (IFLA) en una declaración en el 2018 manifestaba la preocupación por el fenómeno “fake news” pero especialmente en cómo los gobiernos han acogido el término como justificación para institucionalizar la censura. En otras palabras, es notable la preocupación por las noticias falsas está más relacionado a temas militares y de seguridad nacional que al acceso de información balanceada, lo cual demuestra como las Guerras de Cuarta Generación tienen un impacto en la forma de comunicarnos, convirtiendo en una especie de “botín de guerra” a las fuentes de información que utilizamos.

 

 

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Amanda Rodríguez

Persona curiosa. Filósofa. y Máster en Estudios Sociorreligiosos, Géneros y Diversidades (Universidad Nacional de Costa Rica - la Universidad Bíblica Latinoamericana) . Palmareña


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