05/04/2020 BARCELONA

El nuevo emperador de China

Xi Jinping en la Cumbre de los BRICS de 2015 [Foto vía WikimediaCommons].
Desde Mao Tse Tung, fundador de la China comunista, ningún presidente de la República Popular había acumulado tanto poder como Xi Jinping. Utilizando la creación de organismos públicos o la auto-otorgación de nuevos poderes, el actual presidente está afianzando su control sobre la economía, el ejército y los medios de comunicación. En su estrategia para ejercer un férreo liderazgo del país, Xi incluso ha iniciado luchas intestinas dentro del Partido Comunista.

Xi Jinping tomó posesión del cargo de presidente de la República Popular de China en 2013. Desde entonces no ha parado de acumular poder, tendencia que se ha ido acentuando más en los últimos meses, de tal modo que se considera que Xi es el presidente chino más poderoso desde Mao Tse Tung.

Además de ocupar los cargos de Presidente de la República, secretario general del partido y presidente de la Comisión Militar Central, Xi Jinping ha creado cuatro comisiones y se ha autodenominado presidente de todas ellas para poder controlar diferentes áreas estratégicas como la seguridad y la economía, afianzando aún más su poder. A estos siete cargos, Xi le sumó la posición de Comandante en Jefe del Ejército. Además ha intensificado su control sobre los medios de comunicación y ha construido un discurso de culto a la personalidad entorno a sí mismo.

Desafío al liderazgo del primer ministro, Li Keqiang

El presidente de la R.P. de China visitando uno de los medios de comunicación del país [Foto vía Xinhuanet].
El presidente de la R.P. de China visitando uno de los medios de comunicación del país [Foto vía Xinhuanet].

Tradicionalmente, el primer ministro y el Consejo de Estado (el gobierno) se han encargado de la gestión diaria de los asuntos de Estado, como por ejemplo de la aplicación de las políticas económicas. No obstante, en los últimos años, Xi ha estrechado su poder sobre las decisiones que toma el gobierno por medio de las Comisiones.  Estas Comisiones son organismos formados por expertos que tienen tareas específicas como por ejemplo las relaciones con Hong Kong y Macao. Estos organismos existen desde hace décadas, pero bajo el poder de Xi han ganado importancia hasta llegar a adquirir más poder que los propios ministerios. Además, las Comisiones son muy opacas ya que raramente anuncian sus reuniones y no divulgan la plena identidad de sus miembros. La más importante de todas es la Comisión de Economía y Finanzas, dirigida por Liu He, hombre de confianza de Xi Jinping. En los últimos meses, se han producido una serie de desacuerdos públicos entre Xi Jinping y el primer ministro, Li Keqiang, sobre la economía del país. El primer desacuerdo tomó la forma de una entrevista a una “fuente autorizada” en la portada del Diario del Pueblo, el periódico oficial del Partido Comunista Chino, que advertía que los altos niveles de deuda del país podrían dar lugar a “riesgos financieros sistémicos”, mostrándose crítico con las políticas de estímulo impulsadas por Li. Según el Financial Times, la fuente autorizada era Xi Jinping y el autor del texto Liu He.

El siguiente desacuerdo tuvo lugar a principios de este mes de julio, cuando Xi Jinping aseguró que era necesario que las empresas estatales fueran “más grandes, más fuertes y mejores”. Contrariamente, Li se mostró partidario de “reducir” el tamaño de estas empresas y “seguir las leyes del mercado”. Esta disconformidad pública presenta una anomalía en un partido con tendencia a proyectar una imagen de unidad. Sin embargo, como síntoma de desunión vemos que, según The Wall Street Journal, el presidente chino convocó una reunión con economistas y analistas el día 8 de julio y no invitó al primer ministro.

El 3 de agosto, Xi asentó otro golpe a Li aprobando un plan para reducir considerablemente el peso de los miembros de la Liga de Juventudes en los órganos de decisión, facción del partido de la cual forma parte el primer ministro. De este modo, el presidente apuntala su poder y el de sus acólitos dentro del partido.

Vistos los acontecimientos, algunos analistas ven peligrar el liderazgo colectivo del PCC (Partido Comunista de China). Por otro lado, el director del Observatorio de la Política China, Xulio Ríos, en declaraciones a United Explanations, ha asegurado que es pronto aún para “darlo por defenestrado” y que hasta la vista de los resultados del XIX Congreso no podremos advertir indicios de “cuán profundas y reales son las mutaciones”.

Afianzando el control del ejército

Xi Jinping visitando al ejército el día en que se autoproclamó comandante en jefe [Foto vía Hubgold].
Xi Jinping visitando al ejército el día en que se autoproclamó comandante en jefe [Foto vía Hubgold].

Con el cargo de presidente de la República Popular de China viene ligado el de presidente de la Comisión Militar Central (CMC), organismo que controla el Ejército Popular de Liberación (EPL). Este cargo no era suficiente para Xi, por este motivo, este pasado mes de abril cuando visitó el nuevo control de comando, se autoproclamó comandante en jefe del ELP. Este anuncio lo hizo llevando un traje de camuflaje, cosa que no había hecho nunca ninguno de sus predecesores. Hasta el momento, los líderes chinos se ataviaban con el tradicional traje verde de Mao cuando visitaban el ejército, para indicar la separación de los roles militar y civil del partido.

Según el profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Columbia, Andrew J. Nathan, con el nuevo título y el traje, Xi manda un mensaje claro al ejército de que intentará ejercer un control más estrecho sobre las fuerzas armadas de lo que han hecho antes sus predecesores. Nathan escribe que es probable que los anteriores líderes se limitasen a trazar las líneas estratégicas generales y que dejaran a los oficiales averiguar cómo llevarlas a cabo.

Además, en los últimos dos años, el presidente chino ha purgado a más de doscientos oficiales de alto rango por estar relacionados con casos de corrupción y ha declarado que los líderes militares tienen que obedecer “resueltamente” al Partido Comunista. No se sabe hasta qué punto esta purga tiene motivos ideológicos ya que, como señala Jo Floto, jefe de la Oficina de la BBC en Asia, en los últimos años había empezado a surgir la idea en el sí del EPL de que el ejército tenía que ser leal al país en lugar de a un partido. Como reacción a esta tendencia, según Floto, a principios de 2015, el departamento político general del EPL publicó una circular que proclamaba que todos los oficiales de combate intercambiarían puestos con comisarios políticos. Asimismo, todas las unidades cuentan con un agente político experto en teoría marxista-leninista que proporciona educación política a los soldados.

Refuerzo de la censura de los medios y culto a la personalidad

A principios de este año, Xi inició una campaña para reforzar la censura en los medios de comunicación. Su primer paso fue visitar las instalaciones de tres de los medios públicos del país y les pidió que tuvieran “lealtad absoluta” hacia el Partido Comunista.

Además, a partir del pasado mes de julio, la Administración del Ciberespacio de China, organismo regulador de internet, ha prohibido la publicación de noticias en los medios online que se basen en información extraída de las redes sociales sin la aprobación de dicho organismo. Esta acción forma parte de la campaña del gobierno en contra de “noticias falsas” y “la propagación de rumores”. Semanas después de esta prohibición, el regulador ordenó a diversos medios online que dejasen de publicar noticias originales porqué tales informaciones provocan “efectos negativos enormes”.

Según Reporteros sin Fronteras, el acoso a los medios de comunicación y a los internautas se ha incrementado desde la llegada al poder de Xi Jinping. La organización también asegura que China es “una de las mayores cárceles de periodistas del mundo”.

Dibujo propagandístico que ejemplifica la estrategia de culto a la personalidad de Xi Jinping [Foto vía Chinaoutlook].
Dibujo propagandístico que ejemplifica la estrategia de culto a la personalidad de Xi Jinping [Foto vía Chinaoutlook].

Los medios internacionales tampoco se escapan de la censura china, ya que, desde este mes de febrero, una directiva del Ministerio de Industria e Información Tecnológica prohíbe que cualquier empresa con inversión extranjera publique contenidos en la red sin antes pasar por su aprobación.

Además de sufrir la censura, los medios chinos han contribuido a construir el culto a la personalidad de Xi Jinping, estrategia que se ha desarrollado a unos niveles inaplicables a cualquier líder chino desde Mao. Entre otras cosas, los medios nombraban al presidente chino “Xi Dada”, un apelativo con carácter cariñoso que significa “Tío Xi”. No obstante, desde hace unos meses, se ha vetado el uso de este sobrenombre porque habría generado criticismo dentro del partido. En general, se ha reducido el tono y, según The Economist, hay rumores de que el propio Jinping considera que todo ha ido demasiado lejos. Asimismo, desde 1982, una normativa del PCC prohíbe el culto a la personalidad para evitar otro episodio de locura maoísta.

Con vistas al XIX Congreso de 2017

El Partido Comunista de China celebra un congreso cada cinco años para elegir los miembros del Comité Central, del Politburó y del Comité Permanente del Buró Político (órgano en el que reside realmente el poder). Todos los dirigentes del partido tienen un mandato de cinco años que pueden prorrogar tan sólo una vez. En el XIX Congreso que se celebrará en 2017, los únicos miembros que podrán repetir mandato por razones de edad son Xi Jinping y Li Keqiang. En el pleno de otoño veremos si Xi es reconocido o no como “núcleo” de la actual generación”, destaca el director del Observatorio de la Política China, Xulio Ríos.

Algunos analistas consideran que Li Keqiang no volverá a ocupar el puesto de primer ministro, según Ríos se especula con la posibilidad de que presida la Asamblea Popular Nacional. En vistas al XX Congreso en 2022, diversos expertos vaticinan que Xi Jinping podría pretender conseguir un tercer mandato; y en opinión del propio Xulio Ríos esta sería una mala decisión:

El impulso a la institucionalidad dado por Deng Xiaoping presenta como principal logro la habilitación de fórmulas para llevar a cabo una sucesión ordenada, un tema siempre crítico en los liderazgos comunistas”.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Rut Turch

Móra la Nova, Catalunya. Coeditora de DDHH en United Explanations. Licenciada en Periodismo por la UAB y Posgrado en Periodismo Digital por la UOC. Me apasionan las RRII, la literatura, el cine y aprender idiomas.


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