29/11/2020 BARCELONA

¿Por qué fracasan las negociaciones para frenar el cambio climático?

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Clima de París (COP 21) es la gran cita de los jefes mundiales para frenar el cambio climático. ¿Objetivo? Firmar un acuerdo para cumplir una transición hacia economías bajas en emisiones de carbono que permitan mitigar el calentamiento global y construir sociedades con poder de adaptación al cambio climático, capaces de frenar su impacto y la destrucción de sus formas de vida.

La Conferencia de Naciones Unidas sobre Clima de París (COP 21) es la gran cita de los jefes mundiales para frenar el cambio climático. ¿Objetivo? Firmar un acuerdo para cumplir una transición hacia economías bajas en emisiones de carbono que permitan mitigar el calentamiento global y construir sociedades con poder de adaptación al cambio climático, capaces de frenar su impacto y la destrucción de sus formas de vida.


Al margen de los grandes acontecimientos, muchos ayuntamientos, regiones, empresas, asociaciones y ciudadanos ya han desarrollado desde hace tiempo iniciativas a gran escala con una fuerte apuesta por la gestión ambiental, las ciudades ecológicas y sostenibles.

De Paris debe salir el compromiso que evite la catástrofe para las generaciones futuras. Consiste en que todos los países contribuyan, en función de sus posibilidades y responsabilidades, a que el planeta aumente su temperatura en 2 grados Celsius para 2020. Este es el tope señalado por los científicos para evitar
 climas extremos, sequías, inundaciones y el brutal aumento del nivel del mar, que podría subir hasta 10 metros, con terribles consecuencias para los ciudadanos y sus economías.

¿Cuál es el estado de las negociaciones?

Las obligaciones de los países industrializados para reducir sus emisiones de CO2 recogidas en el Protocolo de Kioto finalizaron en 2012 y la comunidad internacional busca consenso sobre los próximos pasos en la lucha contra el Cambio Climático. Existe un borrador para las negociaciones en París, pero la falta de compromisos concretos han limitado el avance. Además, definir el grado de responsabilidad de los países es un asunto con muchas resistencias entre los países que obstaculiza el acuerdo para la COP21, con un panorama incierto para el futuro de las políticas climáticas.

La controversia se puede resumir en los desacuerods entre dos grupos: los países en desarrollo, reacios a aceptar vínculos obligatorios y demandantes de más esfuerzo a los países ricos por ser quienes más han contribuido a las consecuencias del cambio climático que viven los más pobres. Al mismo tiempo, los países desarrollados presionan a los países en plena efervescencia como la India para que asuman más obligaciones, puesto que la dinámica actual supone a su vez un riesgo para sus economías y la competitividad en el mercado global.

Responsables del Ministerio de Medio Ambiente de Kenya, durante un acto paralelo en la COP 20 en Lima, 2014 [Foto: J.L.Urrea/CCAFS]
Responsables del Ministerio de Medio Ambiente de Kenya, durante un acto paralelo en la COP 20 en Lima, 2014 [Foto: J.L.Urrea/CCAFS]

A la espera de acuerdos, algunos países están presentando contribuciones voluntarias de reducción de las emisiones de Gases de Efecto invernadero a la ONU (INDCs – Intended Nationally Determined Contributions). Aquí se pueden consultar todas las contribuciones.

¿Qué es la deuda climática?

Los países en desarrollo se resisten a obligaciones vinculantes desde la lógica del equilibrio de los compromisos en función de las responsabilidades. Son menos responsables en la emisión de gases contaminantes y sin embargo sus poblaciones son quienes más sufren sus efectos, siendo su crecimiento el que se ve comprometido.

Los países desarrollados juegan el papel de “morosos” en lo que se conoce como “deuda climática”. Tienen una responsabilidad histórica por llevar más tiempo emitiendo gases, algo que ha revertido en un crecimiento para estos, ahora imposible para otros países. Este es el fundamento del principio de responsabilidad común diferenciada que recoge la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CMNUCC).

La CMNUCC reconoce que el Cambio Climático es un fenómeno global donde países como China, India, Brasil, México o Sudáfrica también tienen responsabilidad. Estos países viven su clímax en un momento en el que el mundo conoce los efectos del cambio climático, que a su vez son producidos por el modelo actual de desarrollo económico.

Basándose en el derecho al desarrollo de todos los países, sus condiciones sociales y económicas, la CMNUCC llama a los países desarrollados a liderarlo. Su responsabilidad es mayor como máximos emisores y pide atención especial para los países más pobres por la sobrecarga que supone erradicar la pobreza y contener sus emisiones, una “traba” que no experimentaron los ricos.

El calentamiento global es una amenaza gestada en los países desarrollados, principalmente en los de la OCDE, con el 40% del CO2 generado. Un ciudadano de la OCDE genera 10 toneladas de gas frente al 5,8 de un ciudadano en China y 1,5 en la India. El 25% de petróleo producido por EEUU se consume por el 5% de la población mundial y emite 19 toneladas de CO2 por persona frente a las 4,4 toneladas de China. Estos países tienen responsabilidades específicas, pero el nivel no es equiparable al de los ricos. Tras la reducción de emisiones en 2009 por el parón económico, las emisiones alcanzaron en 2010 el récord de 30,6 gigatoneladas de CO2 por las emisiones de países como China e India, cuya emergencia también supone un plus para la contaminación global.

El principio de responsabilidad común diferenciada, fuente del desacuerdo

Recogido en la CMNUCC, este principio se fundamenta en la lucha contra el cambio climático como un problema global que necesita el compromiso de todos los países, pero con diferencias en las obligaciones en función de su responsabilidad en la emisión de gases. No ha contaminado lo mismo un país de la OCDE que Brasil. Al mismo tiempo, también sería lógico diferenciar entre las emisiones de China y las de República Democrática del Congo (RDC), con desiguales ritmos de crecimiento. China suma más gases para el calentamiento global que RDC y por tanto su responsabilidad bajo la lógica de este principio ha de ser mayor.

En todos los lugares han surgido experiencias, como la agricultura ecológica, que lideran ciudadanos o agentes sociales y gobiernos locales para la adaptación al cambio climático [Foto: Mohri UN-CECAR]
En multitud de lugares han surgido experiencias, como la agricultura ecológica, que lideran ciudadanos o agentes sociales y gobiernos locales para la adaptación al cambio climático [Foto: Mohri UN-CECAR]

El comercio de emisiones no funciona como se esperaba

El comercio de emisiones o Mercado de Carbono es un Mecanismo de Flexibilización contemplado en el Art. 17 del Protocolo de Kioto que permite a los países industrializados adquirir créditos de otros países en forma de derechos de emisión para alcanzar los compromisos de Kyoto. De esta manera, los países que reducen sus emisiones más de lo comprometido pueden vender los créditos de emisiones excedentarios a los países que consideren más difícil satisfacer sus objetivos. De esta manera, los países ricos podrán comprar derechos de emisión y cumplir los compromisos adquiridos en Kyoto de forma eficiente desde el punto de vista económico, sin comprometer su crecimiento.

En 2020, las inversiones en mitigación ascenderán a 700.000 millones de dólares, con inversiones públicas de 50.000 millones al año, y los El Comercio de Derechos de Emisión de la UE asignó cantidades desproporcionadas de derechos incluso generando beneficios para las principales empresas energéticas. Las empresas españolas sometidas al comercio de emisiones en 2010 contaminaron un 11% menos respecto a 2009, con saldo positivo al vender derechos por 403 millones, siendo las eléctricas el sector con más beneficios.

La novedad de las cuestiones climáticas, las presiones para solucionarlo y la falta de reglamentación han aumentado el riesgo de corrupción, especialmente en los mercados de carbono, que además han debilitado las políticas para el cambio climático. Estos mecanismos definidos por la comunidad internacional han recibido grandes críticas por basarse exclusivamente en la lógica del mercado y servir para desarrollar prácticas corruptas, mermando esfuerzos de instituciones y ciudadanos.

En la Conferencia de Copenhague en 2010, los delegados de los países más contaminantes superaron por tres a los más afectados, proporción que inclina la balanza de apoyos frente a los grupos de presión. En 2009, EEUU asignó al lobby del petróleo 8 veces más presupuesto que para la energía no contaminante. En la UE, durante un proceso sobre políticas climáticas en 2004, los empresarios contribuyeron al debate con más del doble de documentos sobre políticas que las organizaciones ambientalistas. 

Los mecanismos establecidos por la comunidad internacional en la lucha contra el cambio climático, así como las negociaciones y sus escollos, suceden bajo el esquema de crecimiento económico sin límites. El mundo se plantea un reto contradictorio: descubrir maneras para sostener el planeta mientras crecemos con un modelo por naturaleza insostenible basado en la explotación de recursos naturales. Lo que el mundo está planteando es: ¿Cómo mantener el ritmo de crecimiento presionados por un conocimiento accesible sobre sus efectos y la perversión de un modelo de desarrollo insostenible?

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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Ianire Molero Olmos

Periodista especializada en Desarrollo Global, Cooperación y Desarrollo. Ha trabajado en temas de participación, derechos de infancia e investigación en UNICEF en Centroamérica y ahora en España. Desde Honduras contó historias para elmundo.es y otros medios españoles sobre política y DDHH y trabajó en la ONG inglesa BITC en Londres. Sus contribuciones son independientes.


4 comments

  • Gonzalo Calvo

    30/10/2015 at

    El cambio climático NO ES causado por el ser humano, sino por la VARIABLE ACTIVIDAD SOLAR.
    Esta es la principal razón por la cual los países ya no quieren pagar.
    Se echa de menos una mínima formación científica entre estos periodistas aficionados.
    Quien quiera enterarse de la cuestión de la varabilidad emisiva solar, que lea los trabajos de la científica Zarkhova, quien recientemente ha descubierto el mecanismo solar (dinamo doble) que explica los ciclos climáticos presentes, los cuales, no preven catástrofes climáticas inminentes, pero sí un enfriamiento en las próximas décadas, el cual ya se ha iniciado. En el escándalo Climategate se demostró que este declive térmico, palpable desde 1997, fue ocultado manipulando los registros promediados de temperauras globales (leitmotiv: “hide the decline”). Esto, que trascendió a la opinión publica mundial, generó que en la última cumbre, de Doha, una abultada lista de países se desmarcase del sistema de pagos por emisiones de CO2 de Kioto.
    En otras palabras: En círculos científicos serios la hipótesis del efecto invernadero por CO2 en la Tierra ha quedado falsada (demostrada como falsa) por los datos. Era todo un timo. ¿Entienden ahora por qué la potencia científica nº1 (EEUU) desde un principio no ratificó dicho sistema de pagos, a la vez que empujaba a los demás países a ratificarlo?
    Basta pues de propaganda.

    Reply

  • Ianire

    31/10/2015 at

    Hola Rafael, gracias por leerlo. Soy “aficionada” a las temáticas globales y al Desarrollo Humano Sostenible, por eso trabajo en ello desde hace tiempo. El cambio climático es un tema colectivo que afecta al entorno donde usted y yo nos desarrollamos. Por lo tanto es un tema que me preocupa como ciudadana y creo que también a la sociedad, además de a la comunidad científica, que son quienes escriben extensos artículos especializados. Este post no tiene esa intención.

    Este post no pretende dar una explicación científica de las causas del cambio climático. Sí acercar el tema al público general-interesado y explicar el escollo de las negociaciones y los mecanismos de la comunidad internacional para solucionarlo, compartiendo reflexiones desde una perspectiva de desarrollo (y no científica) que catalicen otras reflexiones. También abrir debate al cuestionamiento de las estructuras y relaciones de poder que establece el actual modelo de desarrollo basado en la concentración de capital y explotación de recursos que algo suma a la explicación que apunta.

    De vez en cuando, es interesante sacar las temáticas de sus ámbitos de conocimiento y compartirlas, se aportan perspectivas novedosas desde otros ámbitos profesionales.

    Invito a consultar algunas de las fuentes utilizadas para el post, adaptación de una reflexión compartida en un postgrado universitario:
    -FILIPPI, Francesco: “Cambio climático y desarrollo: una tarea global”, 2014. Valencia: MUSOL. Capítulo: “Las críticas al marco internacional de lucha contra el cambio climático” Transparency International: Informe: Global corruption report: climate change, 2011
    -IPADE. (SF). Guía básica sobre cambio climático y desarrollo. Madrid: IPADE.
    -OECD. (2005). Bridge Over Troubled Waters: Linking Climate Change and Development.
    OECD Publishing.

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