29/03/2020 BARCELONA

El Premio Nobel de la Paz como arma política

El Premio Nobel es uno de los más altos reconocimientos en todas las disciplinas que atañe, otorgando a su ganador el máximo prestigio y celebridad a su alcance. Sin embargo, en el caso del Premio Nobel de la Paz, las continuas controversias en su adjudicación han provocado que, lejos de ser una condecoración para su ganador, el premio acabe suponiendo una carga.


El Premio Nobel es uno de los más altos reconocimientos en todas las disciplinas que atañe, otorgando a su ganador el máximo prestigio y celebridad a su alcance. Sin embargo, en el caso del Premio Nobel de la Paz, las continuas controversias en su adjudicación han provocado que, lejos de ser una condecoración para su ganador, acabe suponiendo una carga para éste. ¿Es realmente el Premio Nobel de la Paz un reconocimiento imparcial a la labor del ganador en favor de la paz, o es más bien un instrumento político al servicio de las potencias occidentales?

La Unión Europea, Barack Obama, Wangari Muta Maathai, Jimmy Carter, Yasser Arafat, Mikhail Gorbachev, Henry Kissinger. Y la lista sigue. Todos tienen en común dos cosas: primero, son ganadores del Premio Nobel de la Paz; y segundo, dicho reconocimiento les fue conferido en medio de una gran polémica. El último nombre en unirse a la lista ha sido la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, cuyo galardón ha llegado a ser satíricamente denominado como Premio Nobel del Cinismo.

En 1895 Alfred Nobel creó, a través de su testamento, un premio anual destinado a quien él denominó el campeón de la paz, es decir, a “quien haya trabajado más o mejor por la fraternidad entre naciones, por la abolición o reducción de los ejércitos existentes, y por la celebración y promoción de procesos de paz”. La competencia para elegir el ganador le fue concedida a un Comité Nobel, cuyos cinco miembros son elegidos por el Parlamento de Noruega.

La historia negra del Premio Nobel

National Funeral Service Former President Gerald R. Ford. National Cathedral.

La polémica que impregna a ciertos galardonados con el Premio Nobel de la Paz no es exclusiva de nuestros días, sino que ya desde los primeros años ciertas elecciones hicieron emerger fuertes gritos de desaprobación. Algunos de los casos que causaron mayor controversia en el pasado fueron los siguientes:

1945. Cordell Hull. Antiguo Secretario de Estado del Gobierno de Franklin D. Roosevelt, fue premiado por sus trabajos a favor de la creación de las Naciones Unidas. Sus detractores argumentaron entonces que Hull fue el responsable de denegar, en 1939, la entrada y asilo en territorio estadounidense a un barco lleno de refugiados judíos que había salido desde Hamburgo huyendo del régimen nazi. El navío tuvo que regresar a Alemania donde gran parte de de sus tripulantes fallecieron víctimas del Holocausto.

Mahatma Gandhi

1973. Henry Kissinger. Antiguo Secretario de Estado del Gobierno de Richard Nixon, fue premiado junto a su homólogo vietnamita Le Duc Tho (quien renunció al premio por considerar que no se había conseguido aún una paz duradera en su país) por sus méritos para conseguir un acuerdo de paz a la Guerra de Vietnam. Sin embargo, el nombre de Henry Kissinger estará encadenado para siempre a su responsabilidad directa en los bombardeos secretos sobre Camboya, así como en la coordinación de la actuación de los servicios secretos estadounidenses en el marco de la Operación Cóndor en diversos países de América Latina.

Sin fecha. Mahatma Gandhi. Probablemente, el caso más polémico no es el de una  adjudicación, sino el de una omisión. A pesar de haber sido candidato cinco veces para su obtención, a pesar de ser el ideólogo de la doctrina de la no-violencia, y a pesar de ser el icono mundial por antonomasia de la paz, Gandhi jamás fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz.

Premios hechos a medida

Por otra parte, las más recientes decisiones del Comité han provocado igualmente una fuerte polémica, como atestiguan los siguientes casos:

2009. Barack Obama. Una elección sorprendente que nadie esperaba. En un discurso de aceptación en el cual pronunció más veces la palabra “guerra” que la palabra “paz”, el Presidente de EEUU apoyó lo que calificaba de guerra justa, consciente de ser el Comandante en Jefe de una nación presente en dos conflictos armados. Aún a día de hoy se oyen muchas voces en el circuito periodístico que exigen a Obama que devuelva el Premio Nobel que nunca mereció ganar.

2012. Unión Europea. Sin duda uno de los más controvertidos de los últimos años, este premio le valió al Comité críticas provenientes incluso de antiguos galardonados como Desmond Tutu, Mairead Maguire, o Adolfo Pérez Esquivel. En plena crisis política, enfrascada en un continuo cuestionamiento de su existencia, el Nobel pareció llegarle a la UE como un regalo hecho a medida para limpiar su imagen pública.

2013. Organización para la Prohibición de las Armas Químicas. Si bien la misión de esta organización internacional sí casa con los pensamientos de Alfred Nobel, muchos críticos han recordado que su actuación en Siria recién ha comenzado, y acusan al Comité de aprovechar el foco mediático instalado en Siria, más aún cuando diariamente se pone en tela de juicio la eficacia de la misión de la OPAQ.

Como se puede ver, las críticas contra el Comité encargado de otorgar el Premio Nobel de la Paz son tan actuales como históricas. Entonces, si nos abstraemos de los casos puntuales, ¿cuáles son los principales reproches que se le achacan a este Comité?

Los pecados del Comité

Alfred Nobel

Más de cien años después de su creación, dos son principalmente las críticas que recibe el Comité a la hora de elegir entre los candidatos al Premio Nobel de la Paz.

En primer lugar, el Comité es acusado de alejarse del tenor literal de la última voluntad de Alfred Nobel y de entregar el premio en base a su propia definición del término “paz”. La maleabilidad de dicho término ha permitido que en su nombre se otorgue el premio a personas u organizaciones cuya actuación difiere mucho de aquella que había imaginado Nobel en el momento de firmar su testamento.

Así lo afirma Fredrik S. Heffermehl, antiguo Vicepresidente de International Peace Bureau (galardonada, por cierto, en 1910) quien recuerda que el Premio Nobel ha de honrar la labor desempeñada en el ámbito de la paz, y no del medio ambiente, ni de la economía, ni del trabajo humanitario. El testamento de Alfred Nobel es un documento legal que vincula jurídicamente a aquéllos a los que hace alusión; y por ello, cuando elige al ganador, el Comité ha de ceñirse a la literalidad de la voluntad de Nobel tal y como fue expresada de manera inequívoca en su testamento.

En segundo lugar, se culpa al Comité de utilizar los premios para perseguir los intereses políticos de sus integrantes. Dichos integrantes, nombrados por el Parlamento Noruego, poseen cada vez un perfil más politizado, encontrándose entre ellos incluso antiguos parlamentarios y políticos con fuertes lazos con la OTAN y los Estados Unidos. El Premio Nobel se ha convertido así en otro instrumento más que el Parlamento Noruego puede utilizar libremente en su juego político.

De nuevo, es menester recordar que el testamento vincula al Parlamento de Noruega, y que por lo tanto no puede éste desvincularse de los intereses que protegía Alfred Nobel en su última voluntad. Es necesario que el Parlamento busque para la elección de los miembros del Comité a personas comprometidas con las causas defendidas por Alfred Nobel.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Carlos Bojangles

Madrid, España. Licenciado en Derecho con vocación internacional. Apasionado de los Derechos Humanos y de la Cooperación al Desarrollo. Adicto a viajar. Con una inevitable inclinación a la esperanza y al sentido del humor como salvavidas.


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