21/09/2020 BARCELONA

Colombia toma el largo sendero hacia la paz (y la justicia)

Colombia vive hoy pendiente de que culmine una gran oportunidad histórica: el proceso de paz que debe terminar con el conflicto civil armado de guerrillas que ha aterrorizado a la sociedad colombiana y causado una sangría en el país durante los últimos 50 años. Los derechos humanos han sido sistemáticamente violados durante el conflicto, por lo que la reparación de las victimas constituye uno de los aspectos esenciales del proceso.

Desde el pasado 16 de octubre, cuando iniciaron formalmente las negociaciones, representantes del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, más conocidas como las “FARC” se encuentran reunidos en un Hotel en Oslo, Noruega negociando las posibles condiciones para logra un ansiado acuerdo que permita conducir al país a una paz duradera y estable.

El ofrecimiento de un futuro político a las FARC por parte del Gobierno Colombiano es una muestra de la convicción con el Proceso.

Si bien es cierto que el actual proceso no es el primer intento de poner fin al conflicto (es la cuarta vez, hasta donde se conoce, que ambas partes se reúnen para tratar de encontrar una solución negociada al conflicto, siendo la primera en la década de los 80’s) las condiciones políticas y sociales que preceden el actual proceso invitan a ser ligeramente optimistas y hacen soñar en un desenlace no muy lejano. Principalmente, el hecho de que el Proceso haya sido públicamente admitido primero, y formalizado más tarde por el Gobierno, lo distingue de la opacidad y secretismo con que se produjeron las negociaciones en el pasado. Por otro lado el ofrecimiento, hecho públicamente, de un futuro político a las FARC por parte del Gobierno Colombiano es una muestra de la convicción del Gobierno con el Proceso.

Las claves del Proceso de Paz

Dos medidas impulsadas por el actual Gobierno Colombiano han contribuido en gran medida a que llegue este momento histórico:

1. La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras

La decisión del Gobierno de Santos de aprobar la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras (junio de 2011) bien puede haber sido una de las claves para desencadenar el actual proceso de paz. Dicha ley dispone la reparación de las víctimas de violaciones de los derechos humanos durante los 60 años del conflicto, además de iniciar un proceso de devolución de millones de hectáreas robadas a campesinos durante ese período. La ley era una de las reclamaciones históricas de las FARC desde su surgimiento, y su principal razón de ser. Se ha criticado la complejidad y algunos defectos de la Ley, si bien supone un avance muy sustantivo en la reparación de los derechos del campesinado.

 2. Un giro en la política regional de Santos

Por otro lado, el Gobierno del Presidente Santos se ha caracterizado por un giro en la política regional respecto a su anterior mentor, antecesor en el cargo y hoy firme opositor, Álvaro Uribe. La distensión regional con el Gobierno Venezolano ha permitido abordar las causas fundamentales del conflicto colombiano, y convertir a su homólogo venezolano en un intermediario con la Guerrilla.

Escepticismo y Oposición a las Negociaciones

A pesar del amplio apoyo internacional y nacional, no faltan también los escépticos e incluso los opositores al proceso de negociación liderado por el Gobierno de Santos. Sin duda, el más notorio opositor es el Ex-presidente Álvaro Uribe, quien ha declarado temer la posibilidad de que a raíz del proceso negociador, “los guerrilleros no paguen por sus crímenes ante la justicia”. Uribe no concibe un Proceso de Paz que no sea fruto de la derrota absoluta de la guerrilla,  tal y como mostró durante ocho años de gobierno con mano de hierro.

Por otro lado, hay quienes temen una maniobra política oscura de Santos, previa a asestar un golpe definitivo a la Guerrilla. Varios medios consideran que la predisposición a negociar de las FARC es un síntoma de debilidad después de los continuados mazazos que ha recibido su aparato militar durante los últimos años y de haber perdido control sobre el territorio. Tres líderes de la Guerrilla han sucumbido a las ofensivas militares del Gobierno desde 2008, entre ellos el Fundador de las FARC, Pedro Antonio Marín, alias Tirofijo. Ante esta situación, el Gobierno podría estar tentado de terminar el conflicto por la vía militar. Pero la transparencia e implicación de gobiernos de otros países (Noruega, Venezuela) en el proceso además del gran impacto mediático que ha despertado a nivel internacional, hacen pensar que las intenciones del Gobierno Colombiano son honestas y su postura sólida.

Las víctimas del conflicto, parte ineludible de las negociaciones de Paz

“Los derechos de las víctimas tienen que contar en un proceso de paz. Se tiene que crear mecanismos para esclarecer qué pasó y también para reparar a las víctimas de manera personal o colectiva dentro del proceso”

Para muchos, el paso ineludible que hay que franquear en el sendero hacia la paz es la reparación de los crímenes de lesa humanidad cometidos por ambas partes durante casi medio siglo de conflicto.

Tal y como señaló el Representante del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU, Todd Howland, ante la Asociación de Prensa Internacional de Colombia, “los derechos de las víctimas tienen que contar en un proceso de paz. Se tiene que crear mecanismos para esclarecer qué pasó y también para reparar a las víctimas de manera personal o colectiva dentro del proceso”.

Un paso esencial que se ha dado en este sentido ha sido la aprobación de la mencionada Ley de Reparación de Víctimas y Restitución de Tierras. No obstante, la ley no está exenta de críticas, tal y como demuestra el informe de Amnistía Internacional en el que se señalan algunas de sus deficiencias. Un ejemplo de ello es, tal y como señala el informe, el hecho de que el gobierno de Colombia se niegue a aceptar que grupos paramilitares siguen operando, cuando es innegable que en muchos casos la actividad de los paramilitares es la causa de las apropiaciones de tierras. Asimismo, el hecho de que se establezcan distintas categorías de víctimas también dificultará la reparación de todas ellas.

Además, una vez terminado el conflicto es esencial que se dispongan instrumentos dentro  de lo que sería la justicia transicional, un conjunto de medidas que permiten dar respuesta a violaciones masivas de los derechos humanos, que en ocasiones  lleva a la creación de comisiones de la verdad y puede incluir la reducción de penas, entre otras medidas posibles

En este sentido, el Senado colombiano aprobó en junio de 2012 el Marco Jurídico para la Paz, un instrumento legislativo para llevar a cabo el proceso de paz y la reconciliación. También esta medida ha suscitado críticas: Human Rights Watch advierte del peligro de convertirse en una amnistía encubierta.

Cifras de la victimización por el conflicto armado en Colombia

Tal y como reporta Amnistía Internacional, los ataques contra la población civil, con especial incidencia entre mujeres y niños, han sido muy habituales durante el conflicto y todas las partes enfrentadas son responsables de crímenes del derecho internacional y de violaciones de derechos humanos generalizadas y graves. Algunos datos relevantes:

  • La oficina de Naciones Unidas en Colombia divulgó el año pasado que se han registrado más de 15.000 casos de desaparición forzada en las tres últimas décadas.
  • La Fiscalía General de Colombia está investigando (datos de 2011), más de 27.000 casos de desaparición forzada cometidos en el curso de las hostilidades, aunque se cree que la cifra real de desapariciones es significantemente superior.
  • Se calcula que en los últimos 25 años entre tres y cinco millones de personas han sido víctimas de desplazamiento interno en Colombia.

Los grupos guerrilleros siguen cometiendo abusos graves contra los derechos humanos y violaciones de derecho internacional humanitario, como homicidios ilegítimos, toma de rehenes y reclutamiento forzado de menores.

La esperanza de una paz duradera

El actual proceso de paz en Colombia provoca cierto escepticismo todavía, pero también grandes esperanzas y optimismo para la Sociedad colombiana. Se trata de un proceso de paz singular, ya que llega sin una tregua previa y nace fruto de una iniciativa interna en lugar de internacional (algo que no ha ocurrido por ejemplo con los procesos de paz en Centroamérica).

Habrá que ver si el proceso prospera y de qué manera lo hace. La reparación de las víctimas es, entre otros temas, uno de los aspectos clave para el éxito del proceso, puesto que sin una reparación a las víctimas y sin un reconocimiento de los hechos ocurridos, es más difícil que la paz sea definitiva. En definitiva, un proceso de paz y de reconciliación sin justicia corre más riesgos de truncarse.

 Ésta es una explicación sin ánimo de lucro

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Lluis Ruiz-Gimenez

Soy de Banyoles, Girona. Licenciado en Ciencias Políticas y Máster (del Universo) en Relaciones Internacionales. Actualmente vivo en Panamá y trabajo como Consultor de Gobernabilidad local y transparencia en el PNUD de Naciones Unidas. Para bien o para mal, la política mueve el mundo, pero también la gente. Interesarnos por lo que ocurre más allá de nuestras fronteras nos ayudará a ser mejores personas. Email: [email protected]


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