29/10/2020 BARCELONA

Colectivo Voiná en Rusia: el arte contra el régimen

Estamos presenciando una nueva guerra en Rusia. Esta vez nada que ver tienen las minorías étnicas del crisol euroasiático de Cáucaso, ni la lucha contra el terrorismo global, la corrupción rusa o los abusos de poder de las fuerzas de seguridad. La guerra la está librando el colectivo de arte homónimo Voiná (traducido como «guerra» del ruso). ¿Quiénes son y cuáles son sus provocadoras y polémicas intervenciones?

Voiná es un colectivo artístico formado en Moscú que realiza intervenciones en el ámbito que se conoce como «arte de protesta» o «arte activista». Fue creado por un grupo de activistas y actualmente el núcleo duro de Voina está formado por cuatro personas que diseñan, planifican y llevan a cabo las intervenciones en los espacios públicos de Voina: Oleg Vorotnikov, licenciado en filosofía y miembro fundador del grupo; Natalia Sókol, su espaso, licenciada en física e investigadora contra el cáncer; Leonid Nikoláyev, un antiguo ejecutivo en una empresa de Moscú y el actual presidente del colectivo y, por último, Alexei Plutser-Sarno, filólogo, artista principal y autor de los textos y contenidos audiovisuales del grupo.

Esta diversidad de biografías de los fundadores se refleja en toda la estructura de los integrantes del grupo: los activistas tienen plena libertad a la hora de unirse y abandonar el grupo; decidir en qué acciones participar. Actualmente el colectivo cuenta con 60 miembros como mínimo, aunque otras fuentes elevan la cifra a 200, diseminados por toda Rusia, que llevan a cabo acciones artísticas en el nombre del grupo, pero a veces, sin consensuarlo con el resto de los miembros. Hagamos el repaso de sus principales “acciones de resistencia civil”, como fueron bautizadas.

‘Hora Mordovia’

El 1 de mayo de 2007, el día en que Rusia celebra el Día Internacional de los Trabajadores, Voiná puso en marcha la “Hora Mordovia”. En esta acción los artistas felicitaron a los empleados del McDonalds de la plaza Serpukhovskaya de Moscú, a quienes les tocó trabajar ese día festivo, realizando un “simbólico acto de justicia alimentaria”. El acto consistía en arrojar los gatos callejeros, introducidos dentro del establecimiento, hacia el mostrador, para que de esta forma pudieran disfrutar de la comida que allí se preparaba. El lanzamiento se completó con una charla sobre la protección animal y un discurso contra la comida basura, el capitalismo y la globalización. Es la primera intervención documentada; aunque fuera interrrumpida por las fuerzas policiales. El plato de la provocación estaba servido. El arte y el poder se preparaban para una largo y tendido desacuerdo.

‘Azotemos el arte ruso’

La segunda intervención notoria tuvo lugar durante la inauguración de la Feria de Arte de Moscú, el 16 de mayo de 2007, el objetivo de la cual, según Alexei Plutser-Sarno fue denunciar la represión que el Gobierno ruso ejerce contra lo que Voiná considera un verdadero arte. Plutser-Sarno, que se declaró el “presidente del Comité de liquidación del arte ruso”, que asumía las funciones de repartir latigazos al “cuerpo” del arte ruso. Dejamos al lector con la filmación de la intervención, donde el “cuerpo” es escenificado por el presidente del colectivo.

‘El banquete’

Uno de los maestros que reconoce el colectivo es un poeta y artista, uno de los fundadores del arte conceptual ruso, Dmitry Prígov, quien falleció en 2007. Cuarenta noches después de su fallecimiento, el colectivo conmemoró esa fecha organizando un banquete en su memoria en la estación de metro Krasnoprésnenskaya de Moscú, donde el poeta sufrió el fallo cardíaco. La fecha no fue fortuita, ya que según la tradición tusa, se conmemora el fallecimieno del difunto a los nueve y cuarenta días de la muerte, organizando un banquete en su casa; es una especie de despedida. Así fue la despedida de Prígov:

‘Copula por el heredero del osito

Uno de los actos más notorios y polémicos del grupo. El lema aludía al osito Putin y su heredero, el actual presidente Medvédev, que salió elegido en el año de la intervención, 2008. La acción consistía en mantener relaciones sexuales en grupo, imitando una orgía, en el Museo Nacional de Biología de Timiriázev de Moscú; de esta manera el colectivo denunciaba la “pornografía de elecciones-farsa” que estaban a punto de celebrarse, el 2 de marzo de 2008. Cinco parejas entraron en una sala, se desnudaron completamente y comenzaron a practicar el sexo. Las evidencias gráficas del acto pasaron a formar parto de la exposición realizada por una galería de Helsinki, Unconfortable Art.

El mismo año el colectivo continuó su labor con el asalto simbólico a la Casa Blanca Rusa, proyectando una calavera sobre dos huesos cruzados, para después trepar por las vallas en el interior del edificio, donde consiguieron mantenerse unos minutos.

 ‘Polla capturada por el FSB’

El resultado

Dos años después, el 14 de junio de 2010, en San Petersburgo, representaron con pintura blanca un falo de 65 metros de alto delante de la sede del FSB, Servicios Federales de Seguridad de la Federación Rusa, la institución que relevó el KGB con la caída de la URSS y la que fue destinatario de la semejante picaresca. El ingenio de la intervención consistió en el momento de su ejecución: poco antes de la una de la madrugada, cuando el puente, como otros tantos puentes levadizos sobre el río Neva se alza para dejar pasar a las embarcaciones, lo cual le dio una gran visibilidad a la obra.

 Dos años después, el 14 de junio de 2010, en San Petersburgo, representaron con pintura blanca un falo de 65 metros de alto delante de la sede del FSB, Servicios Federales de Seguridad de la Federación Rusa, la institución que relevó el KGB con la caída de la URSS y la que fue destinatario de la semejante picaresca. El ingenio de la intervención consistió en el momento de su ejecución: poco antes de la una de la madrugada, cuando el puente, como otros tantos puentes levadizos sobre el río Neva se alza para dejar pasar a las embarcaciones, lo cual le dio una gran visibildiad a la obra.

La obra no fue de agrado no solamente de las autoridades rusas, sino tampoco de muchos de los ciudadanos. Y no es tanto por su contenido, como por la ubicación: el puente Liteiny, que es todo un símbolo del bloqueo de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial[1], que duró los 900 días largos. A pesar de esa polémica, el grupo recibió el premio “Innovación” en categoría de “Mejor obra del arte visual”, concedida, irónicamente por el Ministerio de Cultura de Rusia.

  ‘Golpe de palacio’

El 15 y el 16 de septiembre de 2010 los activistas de Voina se dedicaron a volcar coches policiales en San Petersburgo (según algunos datos, había coches con pasajeros en su interior). El objetivo de la acción era dar la vuelta, en los sentidos real y metafórico, al mundo de las fuerzas de seguridad pública. Se podría considerar una respuesta del colectivo al proyecto de la reforma, propuesto en agosto de 2010 por el presidente Medvédev, dirigido a modernizar y, de alguna manera, humanizar los cuerpos policiales (que hasta hace poco recibían el nombre de milicia en ruso). Se detuvo a dos integrantes del grupo, Vorotnikov y Nikoláyev, incriminándoles el incumplimiento del artículo 213 del Código Penal ruso, a saber, gamberrismo, con la pena solicitada de 5 años de privación de libertad. AL final los activistas fueron liberados bajo fianza.

 Apoyo de la comunidad internacional

 Parte de esa fianza fue pagada por el generoso artista británico Banksy, quien donó 80,000 libras esterlinas. No es el único en apoyar el colectivo. Voiná se ha dado a conocer en varias publicaciones alternativas en línea: Don’t Panic, recibió atención en los medios internacionales como The New York Times, Guardian y otros.

El grupo se considera pionero en el arte de guerrilla o activismo artístico en Rusia. Sin embargo, es una afirmación difícil de comprobar, ya que es uno de los pocos colectivos artísticos rusos que realiza sus acciones abiertamente y mostrando la identidad de los activiastas. La página web “El arte prohibido” aglutina los casos de la persecución de los artistas por parte de las autoridades o la sociedad, publicando distintos ejemplos de ello en Rusia, Ucrania y la República Checa. Algunos ejemplos de esos artistas en otros dos países eslavos son el Grupo SOSka[1] en Ucrania (un grupo social de provocación que se dedica a la “diagnosis social”, que realizó varias intervenciones  en Ucrania y han abierto una galería de arte en una casa-okupa), o la obra del artista checheno David Černý. Éste último es particularmente conocido por su obra Entropa

Entropa fue el mural, encargado a Černý  durante la presidencia checa de la UE. Se trata de un mapa que reúne los tópicos nacionales. Algunos de los elegidos por el artistas resultaron especialmente ofensivos para los Gobiernos de los países: los waters ‘Made in Turquía’ de Bulgaria; los minaretes que se asomaban del agua, llamados a representar Holanda, o un cruce de autopistas de Alemania que guardaba un sospechoso parecer con el símbolo de svastika. Ante la presión del Ejecjutivo búlgaro y otros, Chequia retiró la obra; mientras que a Černý se le acusa de apropiarse de 400,000 euro destinados al proyecto, sin haberlo repartido entre otros escultores (que, según se le acusa, ni siquiera fueron contratados).

 En cuanto a la actividad del colectivo Voina, ha levantado varios debates en la sociedad rusa y, sobre todo, en la comunidad de los intelectuales, dividiendo las opiniones. Si estamos de acuerdo que la obra de ‘Voina’ es arte y la censura (incluida la artística) está prohibida por la Constitución rusa, ¿cómo se pudo imputar a dos artistas-activistas?. La respuesta parece estar en la palabra ‘activista’, ya que las acciones de Voina tienden a contemplarse no tanto como el ‘arte prohibido’ o ‘arte’ en general, sino como atentados contra la orden y la seguridad pública.  Una excusa harto conocida que utiliza el régimen pseudo-democrático ruso a la hora de suprimir el pensamiento disidente.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


[1] La ceremonia en sí recibe el nombre de ‘pominki’, un término que hace referencia a la conmemoración del difunto. Una parte de la ceremonia es el ‘pir’, traducido literalmente como banquete.

[2] Conocida como la Gran Guerra Patria en Rusia; la URSS participó en la guerra desde 1941 hasta 1945.

[3] «Soska» literalmente puede ser traducido como chupete; al mismo tiempo incorporar el elemento de señal de emergencia en su nombre, SOS.


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Victoria Shevela

Russian translator and intepreter; BA in Translation and Interpreting (Universitat Autònoma de Barcelona, Spain), completed with a a postgraduate course in International Trade and Economics (Universitat de Barcelona, Spain), currently based in Barcelona. Regular contributor to several webzines with a focus on international relations and current affairs, including cafebabel.                                                                        


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