23/04/2018 BARCELONA

¿Por qué ya se empieza a hablar del “Planeta Plástico”?

Imagen artística de lo que representa el 'Planeta Plástico' [Foto vía La Vanguardia].
De los 8’3 billones de toneladas de plástico que la humanidad ha producido hasta hoy, más del 70% son ya residuos inservibles, acumulados en su mayoría en vertederos de todo el mundo de forma indefinida y nociva. ¿Quieres saber más sobre el ‘Planeta Plástico? Te contamos el problema y sus respuestas.

Desde la cápsula de café del desayuno hasta la ensalada embolsada de la cena, pasando por el botellín de agua de la máquina expendedora a media mañana. Decenas de envases y embalajes desechables están más que integrados en nuestra rutina diaria. Se trata de productos funcionales que, como su propio nombre indica en muchos casos, usamos y tiramos. Un día tras otro, millones de personas generamos millones de kilos de residuos plásticos que tiramos sin preguntarnos, a menudo, qué pasa con ellos después.

Un estudio reciente ha cuantificado por primera vez la cantidad de plástico producida a nivel mundial desde que se inventase este derivado del petróleo hace 65 años: 8’3 billones de toneladas. Un volumen equiparable al de 25.000 edificios Empire State o a un billón de elefantes, capaz de cubrir la superficie de toda Argentina si se esparciese. Para hacernos una idea del imparable uso de este material, el estudio señala que la mitad de esas toneladas se han creado sólo en los últimos trece años.

De esta ingente cantidad de plástico en el mundo, más de dos tercios son ya residuos sin utilidad. Según el citado estudio, publicado este verano en la revista americana Science Advances, sólo un 9% de toda esta basura plástica habría sido reciclada, un 12% incinerada y un 79% acumulada en vertederos o desperdigada en el entorno natural.

Estamos dirigiéndonos rápidamente hacia el Planeta Plástico,” explicaba a la BBC Roland Geyer, autor principal del documento, “y si no queremos vivir en un mundo así, quizá deberíamos replantearnos cómo utilizamos algunos materiales, el plástico en particular”.

Geyer y los coautores del trabajo de investigación afirman que, a este ritmo, 12 billones de toneladas de residuos plásticos estarán en vertederos o en el medio ambiente para el año 2050. A pesar de lo alarmante de estas cifras, Geyer advierte de que su idea no es “ser quienes le digan al mundo qué debería estar haciendo, sino conseguir dar pie a una discusión conjunta real”.

Mar de plástico: Más de 8 millones de toneladas de plástico acaban en el océano cada año, según datos de la Fundación Océanos de Plástico. De la basura que no se recicla o incinera, parte ni siquiera llega a los vertederos, sino que es tirada en cualquier parte o se pierde por el camino y acaba habitualmente en el mar. Este fenómeno no sólo supone una grave amenaza para los ecosistemas marinos, con animales y aves que se intoxican o asfixian con los residuos, sino también para los consumidores de pescado que como resultado llegan a ingerir miles de micro partículas de plástico a través de su comida.

Bueno, bonito y barato

El uso de productos plásticos a nivel mundial ha crecido de forma exponencial en el último medio siglo, no obstante el reciclaje sigue siendo insuficiente [Foto vía pxhere.com].

El plástico es un material resistente, versátil y, sobre todo, barato. De ahí que tantas empresas y comercios hayan ido reemplazando poco a poco materiales tradicionales (bolsas de papel, botellas de vidrio, tazas de cerámica…) por derivados plásticos, de forma que les sale más rentable comprar nuevo producto virgen que reutilizar o reciclar el usado.

Lo que llamamos plásticos son, en términos químicos, materiales sintéticos obtenidos mediante la polimerización de los átomos de carbono en distintos derivados del petróleo. Estos polímeros tienen una resistencia a la degradación ambiental y biológica que consigue materiales tremendamente útiles, pero de difícil degradación una vez son desechados.

Ninguno de los plásticos de uso común es biodegradable. La única manera de desecharlos permanentemente es calentarlos a muy altas temperaturas hasta destruirlos mediante un proceso de descomposición conocido como pirólisis, o por simple incineración, aunque esta opción sea controvertida por sus emisiones de efecto invernadero y nocivas para la salud. De esta forma, ese 79% de las toneladas de residuos plásticos que van a parar a vertederos pueden tardar siglos en degradarse de forma natural, un método de hacerlos desaparecer claramente insostenible.

¿Y qué hay del reciclaje?

Las estadísticas confirman que la práctica de reciclar está aumentando a nivel global, si bien aún está lejos de llegar a ser el destino final de la mitad de los residuos. En datos de 2014, Europa reciclaba un 30% de sus desechos, China un 25% y Estados Unidos un 9%.

Si se reciclasen todas las toneladas de plástico usado que hoy en día se desechan de otro modo “se podría crear un beneficio de 80-120 billones de dólares”, según el estudio New Plastics Economy: Rethinking the future of plastics. “Pero esos beneficios nunca serán logrados por completo”, explica el estudio producido por el Fondo Económico Mundial, “sin que se diseñen nuevas formas de descomposición y reutilización del 30% de plástico que actualmente no se recicla a causa de estar contaminado, estar compuesto de piezas demasiado pequeñas para la recolección, tener un valor económico muy bajo o contener múltiples materiales de difícil separación.” Dentro de este grupo de objetos que no somos capaces de reciclar, enviándolos inevitablemente a terminar en ríos y mares, están por ejemplo los envoltorios de caramelos, los envases take-away, las cápsulas de café individuales y los bricks forrados de aluminio como los de la leche.

Desechos en el mar, ejemplo de la contaminación marítima que afecta a todo el planeta [Foto vía pxhere.com].

La situación ha llegado a ser alarmante: existe una enorme concentración de basura en océanos y mares, como muestra “la isla de basura” descubierta en 1997 en medio del océano Pacífico Norte, y considerada por algunos como el “séptimo continente”. Este enjambre de desechos marinos tiene una superficie similar a la de Francia, lo que ha llevado a distintas organizaciones ecologistas a pedir que la ONU lo considere como un país independiente y obligue de esta manera a otras naciones a dejar de ignorar su existencia y colaborar con su limpieza. Esta “sopa” de bolsas, contenedores de alimentos y bebidas, utensilios, juguetes, etc. es la más grande que se conoce, pero no la única, existen otras cuatro islas similares flotando a la deriva por el resto de océanos a la espera de que afrontemos su enorme peligro.

Afortunadamente existen colectivos concienciados con la amenaza de este “Planeta Plástico” que buscan formas de transformar el sistema lineal de consumo actual hacia uno circular. Son cada vez más las grandes compañías de todo el mundo que están apostando por alternativas biodegradables. Mientras, los emprendedores no han dejado pasar la oportunidad de usar la innovación para incrementar la eficiencia del actual sistema de reciclaje y conseguir aumentar el porcentaje de plástico al que se le da una segunda vida de forma rentable.

En cualquier caso, si bien el reciclaje es una buena alternativa a que los residuos plásticos se queden vagando por el planeta durante décadas, tampoco es una opción perfecta, sino que debería ser el plan B para cuando sea imposible sustituirlo por otro material o reutilizarlo más veces.

Es por ello que también son cada vez más las personas que se interesan por el “Zero Waste Movement” e intentan promover una vida con un menor ritmo de consumo del que estamos habituados y en la que este consumo sea responsable. Así, las personas que quieren hacer su aportación personal y reducir su generación de residuos, tratan de reutilizar todo lo posible, evitar embalajes innecesarios mediante la compra a granel, comprar de segunda mano, consumir productos locales y sustituir cualquier objeto desechable imaginable (cuchillas de afeitar, pajitas de plástico, pañales…) por su versión más clásica y duradera.

Es cierto que las acciones individuales son más simbólicas que efectivas cuando se trata de un problema con magnitud de toneladas, pero pueden servir para despertar conciencias. Es indispensable que se consiga llegar al ámbito de decisión política y a las grandes empresas para crear un cambio significativo y duradero. Tenemos que ser capaces de utilizar todo el conocimiento y recursos tecnológicos de que disponemos para lograr que nuestras industrias sigan creciendo y mejorando, pero sólo de forma sostenible, cuidando de un planeta al que no queremos tener que poner el apellido “Plástico”.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro.

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Teresa Lopez


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