Un cuento propio: heroínas por un mundo en igualdad

Mamá, ¿por qué en casi todas las pelis y cuentos los protagonistas y los valientes son siempre chicos?”. Esta pregunta, formulada por Carla, una niña de siete años, a la salida del cine, tiene toda la pertinencia hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Caperucita y su abuela, que hubieron de ser salvadas por un leñador, Cenicienta, que se convirtió en feliz princesa gracias a un hombre, Blancanieves, la Bella Durmiente…Todos estos son ejemplos que muestran a las mujeres de los cuentos como seres desvalidos esperando que un hombre valiente les salve. Más recientemente, la película que muchos consideran feminista, Frozen, y a la que debemos reconocer la ruptura de la imagen del amor romántico, refleja que las dos hermanas necesitaron de la valentía de un hombre para vencer a los malos. Por no hablar de la innumerable cantidad de cuentos y películas infantiles de aventuras protagonizadas por chicos y donde las chicas son simples segundonas (Big Hero 6, Atrapa la bandera, Justin y la espada del valor, Los Boxtrolls, por hablar de los más recientes)… Y esto, aunque pueda sorprender, tiene mucho que ver con la violencia machista, en concreto con una de sus manifestaciones: la violencia simbólica.

La imagen de la mujer sumisa también es violencia

Como cuenta Sonia Herrera en su blog La lente violeta,  según Pierre Bordieu la violencia simbólica es “esa violencia que arranca sumisiones que ni siquiera se perciben como tales apoyándose en unas expectativas colectivas, en unas creencias socialmente inculcadas”. La creencia muy asentada en este caso es que los niños son valientes mientras que las niñas son princesas. Sonia Herrera también cita a Victoria Sendón, “la violencia simbólica constituye el mecanismo principal de reproducción social y mantenimiento del orden”, y en este caso, de la idea de dominación masculina sobre las mujeres.

Imagen de la película de Disney La Cenicienta

La experta en género Nuria Varela también cita a Bordieu hablando de la violencia simbólica: se trata de una “violencia amortiguada, insensible e invisible para su propias víctimas, que se ejerce esencialmente a través de los caminos puramente simbólicos de la comunicación y del conocimiento y del sentimiento y que se apoya en relaciones de dominación de los varones sobre las mujeres, a lo que el autor llama la dominación masculina. Esta violencia  prescinde de justificaciones, se impone como neutra y no precisa de discursos que la legitimen”.

Irene García Rubio, de la cooperativa feminista Pandora Mirabilia, considera que “la forma que muchos cuentos tradicionales (y películas, series, libros, medios de comunicación, publicidad…) representan a las mujeres tiene que ver con la violencia simbólica, que nos invisibiliza, infravalora, representa como objetos, como seres pasivos”. Y alerta del protagonismo de la violencia machista expresa en los cuentos y otras narrativas, en los que se reflejan  “relaciones de dominación y sumisión, en las que los celos, el control, el sacrificio por el otro o la renuncia a una misma se leen como signos de amor y romanticismo”.

Los cuentos, un arma de construcción masiva contra el machismo

Por eso hoy, en vez de hablar de mujeres asesinadas por la violencia machista, queremos hablar de cuentos. En concreto, de cuentos protagonizados por niñas y mujeres valientes, creativas, transgresoras y protagonistas de la historia. Un cuento propio es un proyecto de Pandora Mirabilia de audiocuentos y canciones protagonizados por mujeres artistas, astronautas, activistas, científicas, profesoras… Como nos cuenta Irene:

Hace unos 3 años empezamos a analizar los cuentos infantiles tanto para analizar los estereotipos sexistas que transmiten, como para usarlos como herramienta de educación no sexista. Llegó un momento en que vimos que la crítica y la deconstrucción de los cuentos tradicionales estaba bien pero que también era importante ser proactivas. Por eso, en un primer momento buscamos cuentos no sexistas, donde además de disfrutar, también se ofrecieran referentes positivos de comportamiento de niñas, niños, mujeres y hombres en libertad”.

Alice Guy, pionera del cine, y las maestras de la II República, protagnistas de Un cuento propio 1

La creación del disco de audiocuentos Un cuento propio (el segundo volumen está en preparación, para lo que se ha lanzado una campaña de crowdfunding) surge también de la necesidad de Pandora Mirabilia de adaptarse a un nuevo contexto de recorte de fondos públicos destinados a educación o a intervención social, en este snetido, este proyecto siempre se ha financiado mediante campañas de micromecenazgo con buena acogida gracias al entusiasmo de un público deseoso de nuevas historias; y de una escena en un coche protagonizada por una de las mujeres que forman la cooperativa, relata Irene:

Iba en coche con una amiga y sus hijos. Llevaban dos horas de trayecto y los niños ya habían preguntado 15 veces ¿cuándo llegamos?, la situación empezaba a ser complicada. De repente, nuestra amiga puso un disco de cuentos y las criaturas se quedaron hipnotizadas con el relato. Pero al prestar atención a los cuentos, le surgió  una sensación conocida:

¿Por qué se cuentan siempre las mismas historias? Apenas hay niñas protagonistas, proliferan las princesas que esperan a su príncipe, los personajes masculinos son de una pieza, las canciones son machaconas…Nos dimos cuenta de que ahí había un hueco por cubrir”.

Imagen de la primera mujer astronauta, Valentina Tereshkova. Fuente: Pandora Mirabilia.

Y así nació Un cuento propio 1, en él, se difunden grandes historias hasta ahora nada conocidas, como la de la mexicana María Elena Caso, bióloga marina; la rusa Valentina Tereshkova, primera mujer astronauta; la francesa Alice Guy, pionera del cine; las maestras de las Misiones Pedagógicas de la II República española, la italiana Trótula de Salerno, pionera en obstetricia en pleno siglo XI, o la india Gaura Devi, activista del movimiento chipko. La acogida de este primer volumen, cuenta Irene:

“Está siendo muy, muy bonita. Mucha gente nos escribe para decirnos que les ha encantado, y nos cuenta cómo sus hijos se saben de memoria las canciones. A través de las redes sociales nos llegan fotos de niñas disfrazadas de algunas de las protagonistas, o de los colegios que trabajan temas como los derechos humanos, el medio ambiente o la cultura a través de alguna de nuestras protagonistas. Varias estudiantes de cine nos han dicho que han descubierto a Alice Guy gracias al disco. Hemos vendido más de 2.000 discos que, por lo que nos cuentan, es más de lo que suelen vender muchos grupos de música. En SoundCloud se pueden escuchar algunos fragmentos de estas historias de Un cuento propio”.

Para elegir a las protagonistas de sus audiocuentos, en Pandora Mirabilia tienen en cuenta la necesidad de explicar historias que reflejen las realidades interculturales que caracterizan nuestro mundo hoy en día, y por ello, sus cuentos presentan mujeres de diversos orígenes geográficos y ámbitos de trabajo:

Imagen de Ada Lovelace para Un cuento propio 2. Pandora MIrabilia

Buscábamos no caer en estereotipos étnicos, un equilibrio Norte-Sur, ciencia y arte, razón y cuerpo, individuo y colectivo…etc”. En esta segunda edición,  las protagonistas son Ada Lovelace, primera programadora de la historia, Rosario Acuña, periodista española, la Comandanta zapatista Ramona del EZLN, Ghazala al-Maqdashiyya, poetisa yemení del siglo XIX, Harriet Tubman, activista contra la esclavitud en EEUU…etc.

Cuando le preguntamos a Irene por qué apostar por cuentos para contribuir a la igualdad de género, la respuesta es clara:

En los primeros años de vida, las niñas y los niños aprenden el marco simbólico que les acompañará siempre. Por eso, es importante que familias, escuelas, colegios y otros agentes que intervienen en la educación de las y los pequeños, se impliquen de manera activa en una educación no sexista que vaya encaminada a transmitir modelos de relación equitativos y modelos de masculinidad y de feminidad libres de mandatos y ataduras de género. Además, el cuento ofrece a la niña y al niño, modelos de actuación y modelos de identificación desde un punto de vista emotivo”.

La segunda edición de Un cuento propio verá la luz el 11 de diciembre, poco antes de Navidad, y un año después del primer volumen de audiocuentos. Una oportunidad para que padres y madres puedan hacer llegar a sus hijos e hijas historias de heroínas por descubrir que, seguro, romperán muchos estereotipos de género y ayudarán a estos niños y niñas a crecer, imaginar y construir un mundo más igualitario.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


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4 comments

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  2. Nuria

    Grande Elena… grandes tus palabras.
    Hace falta mucha fuerza para recorrer el camino pero los niños y las niñas que vienen de nuestra mano empujan con fuerza.

    -1
    • Elena

      ¡Muchas gracias, Nuria! Me alegro de que te haya gustado. Y sí, empujaremos con fuerza. Un abrazo

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