28/03/2020 BARCELONA

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Marta Pérez01/04/2014
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A pesar de que la Inversión Socialmente Responsable (ISR) tiene una larga historia, recientemente se ha empezado a apreciar su potencialidad como motor de cambio y transformación en la gestión de las empresas y de la sociedad.

La definición de la ISR es un tema complejo que ha evolucionado a lo largo de los últimos años y que varía de un país a otro. Exactamente quién y cuando se empezó a hablar de inversiones socialmente responsables no está claro, pero en realidad se trata de un concepto que pretende ofrecer un incentivo a aquellos inversores que tienen una mayor sensibilización con el desarrollo social y medioambiental.

Pero, lo que para unos es socialmente responsable puede no serlo para otros. ¿Quién juzga, entonces, qué es una inversión socialmente responsable?

Algunos fondos de inversiones socialmente responsables utilizan criterios de selección basados en la exclusión, por ejemplo por su actividad empresarial, como es el caso de las tabacaleras o del sector armamentístico. No obstante, los motivos de exclusión pueden cambiar.

Durante los últimos diez años Eurosif ha sido una de las entidades que más ha dinamizado el debate para lograr un amplio consenso en la definición de la ISR. A finales de 2011 Eurosif abrió un proceso con expertos internacionales para actualizar la definición de la ISR. El resultado de este proceso fue la definición de siete estrategias que engloban todos los criterios utilizados por los gestores de activos que incorporan la sostenibilidad y la responsabilidad en sus decisiones de inversión o tienen en cuenta los aspectos ASG (ambientales, sociales y de gobierno corporativo) de diversas maneras y formas. Estas son:

1. Inversión en fondos temáticos que invierten en temas o en activos vinculados al desarrollo de la sostenibilidad. Los fondos temáticos se centran en cuestiones relativas a los ASG, contribuyendo, así, a hacer frente a desafíos sociales y/o medioambientales como el cambio climático, la eficiencia ecológica y la salud.

2. Selección de las estrategias de inversión Best-in-Class. Enfoque en el que se seleccionan o ponderan las empresas o los activos con mejor rendimiento o los que han mejorado más con base en los criterios ASG.

3. Exclusión de valores del universo de inversión. Enfoque que excluye inversiones específicas o clases de inversión como empresas, sectores o países si están implicados en ciertas actividades como las armas, la pornografía, el tabaco y los ensayos con animales.

4. Filtro basado en normas internacionales ASG, esto es, filtro de inversiones basadas en normas o combinaciones de normas internacionales definidas por las instituciones internacionales como Naciones Unidas.

5. Integración de los factores ASG en el análisis financiero: inclusión explícita de los factores ASG por parte de los gestores de activos en el análisis financiero tradicional y en las decisiones de inversión.

6. Diálogo activo, activismo accionarial y votación sobre cuestiones de sostenibilidad y el compromiso con empresas sobre cuestiones ASG. Es un proceso a largo plazo que busca influir en los comportamientos o aumentar la transparencia.

7. Inversión de impacto: las inversiones de impacto son inversiones realizadas a empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar impacto social y medioambiental junto con un retorno financiero. Su objetivo son rangos de retornos inferiores al tipo entre mercados. Las inversiones suelen ser específicas para cada proyecto y son distintas a la filantropía, ya que el inversor mantiene la titularidad sobre el activo y espera un retorno financiero positivo. La inversión de impacto incluye microfinanciación, inversión en la comunidad y los fondos de emprendimiento social.

El cumplimiento de estas estrategias de inversión se conoce como Inversión Responsable (IR), mientras que la suma de las estrategias 1, 2 y 4 componen la Inversión Socialmente Responsable (ISR).

El principal potencial de la ISR radica en la toma de conciencia ciudadana del concepto de desarrollo integral donde no sólo cuenta cuánto conseguimos invirtiendo sino cómo lo conseguimos y para qué fines. Se refuerza, asimismo, el concepto de “accountability”; cualquier ciudadano, mediante sus acciones, puede conseguir que las empresas y las instituciones públicas tengan un rol importante en el desarrollo sostenible y urbano mediante la exigencia de unos criterios responsables.

La ISR en España

Desde 2007 ha avanzado el conocimiento en la materia, a pesar de que todavía queda mucho por hacer. La crisis económica y la gestión de la misma ha desacreditado  a la banca y el ciudadano de hoy exige transparencia, respuestas y acciones concretas por parte de la Administración Pública y de las empresas. Esta preocupación por estar más informado ha aumentado en los últimos años. Aun así, España está muy por debajo respecto a sus colegas europeos en cuanto a ISR se refiere; se ha de mejorar la demanda (formando e informando sobre la rentabilidad de la ISR) pero también la oferta (grandes empresas, fondos de inversiones y de pensiones, Banca ética, etc.).

Fuente: Informe 2013 Spainsif
Fuente: Informe 2013 Spainsif

A pesar de una coyuntura económica complicada, el mercado de la inversión responsable sigue ganando terreno en España. En términos generales, y teniendo en cuenta toda la gama de estrategias de inversión responsable identificadas por Eurosif, el mercado ha crecido un 71% entre 2009 y 2011.

La inversión socialmente responsable gana en madurez y sofisticación en España según el estudio de Spainif de 2012:

• La exclusión de valores con criterios ASG sigue siendo la estrategia más común en España, con 56,2 € mil millones gestionados bajo esta estrategia.

• La integración de los factores ASG en el análisis financiero, así como el activismo accionarial y el ejercicio de derechos de voto en cuestiones de sostenibilidad, han crecido exponencialmente, aumentando cada estrategia en un porcentaje superior al 250 %.

• El uso de exclusiones basadas en normas internacionales ha crecido moderadamente en España. Sin embargo, se usa menos los filtros de exclusión más tradicionales.

No obstante, el mercado español de la inversión responsable sigue estando dominado por grandes inversores institucionales que representan el 97 % de los activos gestionados con criterios ASG. Entre ellos, los participantes más activos son los planes de pensiones de empleo que son los principales impulsores del mercado de la ISR en España.

La presencia de fondos minoristas ISR sigue siendo  marginal debido tanto a una escasa oferta disponible  por parte de las principales entidades financieras, como a una falta de conocimiento por parte de los inversores particulares. A corto plazo, el reto pasa por superar la barrera del mercado minorista, debido al perfil conservador que históricamente ha caracterizado al pequeño inversor español así como a la desconfianza que se ha generado ante los recientes escándalos financieros.

Otros retos son la divulgación y mayor presencia en redes y medios de comunicación, tanto de organismos como Spainsif como de  las Comisiones de Control de los planes de pensiones de empleo que ya están aplicando estrategias ISR, a fin de que otros puedan aprender de su experiencia y replicarla. Asimismo, las principales entidades financieras deben afrontar el reto de diseñar productos ISR atractivos que se adecuan a un perfil de riesgo conservador así como hacer un esfuerzo en formación a la plantilla en sus redes de oficinas. Se debe, también, concienciar a las administraciones públicas sobre su deber de gestionar e invertir el dinero público con criterios de sostenibilidad.

Y, sobre todo, fomentar la educación financiera entre la población. Del mismo modo que se ha conseguido que términos como “reciclar” o “cambio climático” calen en la sociedad, conceptos como invertir nuestros ahorros de un modo responsable deberían formar parte del sentido común general.

Hacia un Desarrollo Sostenible

En el contexto de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), una empresa puede hacer todo lo que esté en su poder para ser considerada como socialmente responsable, pero debe ser el inversor quien juzgue si su inversión en una determinada empresa reúne los criterios adecuados para ser considerada una inversión socialmente responsable. Como tal, el inversor cumple su rol como grupo de interés, con el que la empresa tiene que comprometerse si quiere obtener su apoyo.

Triple cuenta de resultados. Fuente: Wikipedia
Triple cuenta de resultados. Fuente: Wikipedia

La inversión con criterios de sostenibilidad, de responsabilidad social o éticos es una de las palancas para avanzar hacia un modelo de economía más sostenible, algo que se ha visto necesario para minimizar el impacto de crisis económicas como la actual.

Como señala Naciones Unidas en su declaración de Principios para la Inversión Responsable, un aspecto clave para fomentar la adopción por parte de las empresas de políticas de RSC es que éstas reciban claras señales por parte de sus inversores.

Así que hay deberes para todos; desde la oferta, se debe incentivar que los gestores de inversiones incorporen criterios de responsabilidad social, económica y ambiental en la definición de sus productos financieros. Desde la demanda, los inversores deben incorporar criterios de responsabilidad social, económica y ambiental en sus decisiones de inversión. Cualquiera de nosotros puede ser un inversor (seguro que tienes un plazo fijo por ahí) y tenemos que ser conscientes que somos un incentivo básico para mejorar las prácticas de gestión y garantizar la sostenibilidad de los mercados financieros.

La creencia de que la ISR es menos rentable no es cierta, las carteras que asumen en su selección criterios sociales, medioambientales y éticos son (al menos) tan rentables como aquellas que no adoptan estos criterios.

Prácticamente todos los bancos comerciales españoles tienen productos financieros que siguen criterios de responsabilidad social (Santander, BBVA o La Caixa). Sin embargo ni están lo suficientemente publicitados, ni son fáciles de encontrar y, curiosamente, ni los empleados de éstos bancos conocen de su existencia en muchos casos. Empecemos por la barrera de la desinformación. Mejorar nuestro entorno gracias al efecto que el dinero puede tener sobre el comportamiento de las empresas es la idea que deberíamos ser capaces de transmitir.

Foto de portada:  Sustainable Stock Exchanges Initiative [Fuente: Flickr UN Global Compact]

Esta es una explicación sin ánimo de lucro.


Marta Pérez14/10/2013
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El pasado 8 de octubre murieron 9 personas en el incendo de una fábrica de ropa cerca de la capital de Bangladesh, Dhaka. Algo aparentemente leve comparado con el fatídico “accidente” en el edificio Rana Plaza que tuvo lugar el 25 de abril de este año. El lugar albergaba fábricas textiles al servicio de grandes firmas occidentales como El Corte Inglés, Primark o Mango. La cifra de muertos se eleva a 1.127 y fueron más de 2.000 las personas heridas.

Este desastre ha servido para poner, de nuevo, a estas grandes empresas textiles en el ojo del huracán. Las malas condiciones laborales y de seguridad que sufren los trabajadores de estos talleres en algunos países asiáticos o africanos son el pan de cada día.

Tragedia evitable

Derrumbe del edificio Dhaka Savar en Bangladesh / Cuenta Flickr: rijans

Ineke Zeldenrust de la Campaña Ropa Limpia, dice:

“Las marcas ya no pueden justificar la demora en la firma del Acuerdo sobre seguridad contra incendios y de los edificios en Bangladesh. Desde el incendio de Tazreen en 2012, donde 112 personas perdieron la vida, las marcas han llegado con propuestas insuficientes, tales como vídeos o clases de seguridad. ¿Cuánta seguridad tiene un vídeo si luego hay grietas en los suelos o no existen salidas de emergencia? Los trabajadores necesitan una solución estructural, no una solución rápida. Esta falta de una acción inmediata y contundente para afrontar este tipo de problemas equivale a una negligencia criminal”.

Plataformas como la de la organización Avaaz recogen firmas para esta petición. Las marcas deben dar un paso al frente, asegurarse de que se tomen medidas inmediatas así como pagar las indemnizaciones a las víctimas y sus familias. También deben comprometerse a prevenir futuros desastres.

Sin embargo, las empresas extranjeras de manufactura de ropa en Bangladesh no han logrado crear un fondo de compensación para las cientos de víctimas. Sólo un tercio de los minoristas que usaban las fábricas asistieron a la reunión de dos días sobre el tema en Ginebra. Entre las empresas que no asistieron están Wal-Mart, Benetton, Mango y Zara.

La Responsabilidad Social Corporativa ¿un oxímoron?

El concepto Responsabilidad Social Corporativa (RSC) es cambiante y no existe unanimidad en su definición. Según Economistas sin Fronteras, la RSC es la forma de conducir los negocios de las empresas que tiene en cuenta los impactos que todos los aspectos de sus actividades generan sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad en general. Ello implica el cumplimiento obligatorio de la legislación nacional y la normativa internacional (como la de la OIT o la del Parlamento Europeo) en el ámbito fiscal, social, laboral, medioambiental y de los derechos humanos, así como cualquier otra acción voluntaria que la empresa quiera emprender para mejorar la calidad de vida de sus empleados, las comunidades en las que opera y de la sociedad en su conjunto.

La ética y la responsabilidad social empresarial ni son lo mismo, ni van siempre de la mano. Existen empresas españolas del IBEX 35 con una amplia actividad en responsabilidad social y, sin embargo, son empresas que generan, por su importancia a nivel internacional, impactos sociales y medioambientales negativos. Están suscritas a tratados internacionales, organizan campañas y cátedras a favor de la RSC, cotizan en índices de RSC y, a la vez, entidades como el BBVA invierte en armamento, ¿curioso no? No se puede negar el avance acometido por grandes empresas en cuanto a RSC. Sin embargo, queda mucho por hacer. Existe una creencia generalizada de que las acciones de RSC llevadas a cabo por las empresas son meras intenciones de una limpieza de imagen y no el resultado de una visión ética de la empresa.  ¿Estamos ante una nueva utopía?

Cuenta Flickr: troita_

El caso de INDITEX

El gigante de la moda mundial presume de ser precursor en la integración de un modelo de sostenibilidad comprometido con la RSC. Ha creado un código interno de conducta que guía todas sus actividades de fabricación, distribución y venta en todo el mundo y se ha comprometido en diferentes acuerdos internacionales así como estándares voluntarios.  Además, se ha comprometido este año a firmar el Acuerdo sobre seguridad contra incendios y de los edificios a raíz de lo ocurrido en Bangladesh.

No obstante, a pesar de su intento de crear una imagen de negocio socialmente responsable, la evidencia nos puede llevar a argumentar que han cometido graves imprudencias al verse envuelta en diversos escándalos relacionados con el incumplimiento de los estándares de trabajo en las plantas proveedoras localizadas por todo el mundo.

Según el informe del Observatorio de Responsabilidad Social del IBEX 35, INDITEX:

  • Posee empresas participadas en países considerados como paraísos fiscales y parece ser que no existe una política de retirada de estos territorios.

  • La información sobre los salarios de empleados propios es muy deficiente, sin desagregación por categorías, por tipo de contratos, por sexo o por países; continúa sin aportar datos sobre los métodos de cálculo de los sueldos variables, el número de personas que lo reciben o su peso en relación a los ingresos totales de los trabajadores.

  • Externalización de la producción a proveedores en países donde los DD.HH. no están garantizados.

  • Declara su compromiso a incluir la variable medioambiental en la “planificación y desarrollo de las actividades del Grupo así como las de sus socios de negocio y a promover la sensibilización medioambiental de su personal, proveedores y de la sociedad en general” y sin embargo no asume expresamente los principios de precaución y prevención, ni la responsabilidad por los efectos sobre el medio ambiente y la salud humana de todas sus actividades.

  • No fomenta el consumo responsable entre los clientes, ni apuesta por la innovación en la confección de sus prendas con materias primas más sostenibles o que provengan de relaciones comerciales más justas

  • El consejo de administración de INDITEX está compuesto por 9 integrantes, de los que sólo 2 son mujeres.

  • No aporta evidencias de que el documento haya sido fruto de un proceso de análisis y diálogo con los distintos stakeholders.

  • Falta de transparencia en aspectos como el número total de proveedores, impactos sobre derechos de las personas o el origen y la sostenibilidad (social y medioambiental) de las materias primas utilizadas en la confección de sus prendas y accesorios.

  • Muy escasa información proporcionada por las Memorias Anuales.

Inditex en el mundo

Tras las numerosas acusaciones por situaciones de explotación laboral en sus fábricas proveedoras, la empresa ha desarrollado una estrategia de RSC que se utiliza como ejemplo en las escuelas de negocios que impulsan este concepto. Incluso, en el marco de la responsabilidad social, ha firmado un acuerdo marco internacional con la Federación Internacional de Trabajadores de la Industria del Textil, la Confección y el Cuero.

A pesar de ello, en los últimos cinco años los casos de explotación laboral, persecución sindical y vulneración de la libertad de asociación se han venido sucediendo en Bangladesh y Camboya. Estos países ‘gozan’ de la gran ventaja competitiva de pagar los salarios más bajos del mundo. En el caso de Bangladesh, el salario medio de una obrera de la confección se sitúa alrededor de los 34 euros mensuales, mientras en Camboya ronda los 60 euros. Aunque estas cifras se ajustan a la legalidad, a duras penas alcanzan para cubrir los costes de una vida digna. En ambos países las movilizaciones de las plantillas para lograr un aumento del salario mínimo legal han chocado con la dura represión por parte del Estado y de la patronal. En este sentido, la campaña “No más excusas-No more excuses” exige a Inditex que cumpla con su propio código de conducta y dé respuesta a las demandas de las trabajadoras de las fábricas de ropa de Camboya y les paguen salarios dignos.

Por desgracia, lo ocurrido en Bangladesh el pasado abril no es un hecho aislado, sino que catástrofes similares han ido ocurriendo, como es el caso de los diferentes incendios en fábricas en 2012 y 2013.

Norte de África:

En diciembre de 2011, la campaña Ropa Limpia publicaba un informe sobre las condiciones de vida de las obreras de la confección de Tánger en el que se documentaban las situaciones de explotación laboral que viven las trabajadoras que cosen ropa para el mercado internacional. La sindicalista marroquí Naima Naim ha acudido a la Junta de Accionistas de Inditex para describir las condiciones de trabajo de las obreras de la industria textil y denunciar constantes vulneraciones de los derechos fundamentales de las trabajadoras.

América Latina:

En agosto de 2011, la ONG Reporter Brasil desveló que la Regional de Trabajo y Empleo de Sao Paulo descubrió talleres clandestinos donde inmigrantes latinoamericanos confeccionaban ropa de Zara en condiciones de esclavitud. Además, el Ministerio de Trabajo de Brasil asegura que al menos en otros 33 talleres subcontratados por la empresa Inditex, se habrían detectado las mismas irregularidades. El caso se saldó con un acuerdo entre Inditex y Brasil por el cual la empresa  destinaría 1,4 millones de euros a finalidades sociales.

En Argentina, la cooperativa La Alameda ha denunciado casos muy similares, documentando situaciones de esclavitud entre inmigrantes bolivianas que cosían ropa para Zara.

Consumidor, ¡eres parte del cambio!

Acción #boikotInditex 12-01-2013 A Coruña /Cuenta Flickr: rizlinha

Desde luego la globalización y la división internacional del trabajo contribuyen a la dificultad de esta más que necesaria “rendición de cuentas” por parte de numerosas multinacionales. Como consumidores, tenemos también un papel importante en términos de sostenibilidad. Somos responsables de lo que consumimos, de dónde invertimos o depositamos nuestro dinero y podemos “castigar” de diferentes maneras a aquellas empresas que no respeten ciertos derechos universales.

¿Por qué Inditex no evita o soluciona estos escándalos? Quizá sea una cuestión de dimensión, como comentábamos, la cadena de producción es enorme. Pero quizá es porque les supone un esfuerzo, no necesariamente económico y no tiene incentivos para hacerlo: a pesar de los escándalos el grupo sigue siendo líder en el sector y su valor en Bolsa no se ve dañado.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro



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