12/08/2020 BARCELONA

España líder europeo en cultivos transgénicos archivos | United Explanations

9390708046_df3ee8560b_z.jpg

14min59401

Los Organismos Genéticamente Modificados (OGM), popularmente conocidos como transgénicos, constituyen una de las tecnologías más controvertidas a nivel mundial. Los litigios transatlánticos surgidos a raíz de las grandes diferencias que existen entre los dos principales sistemas regulatorios – los de la UE y EEUU – han afectado enormemente a la investigación y a las inversiones así como a las decisiones sobre su cultivo a nivel global.

Los factores globales que facilitan la expansión generalizada de transgénicos incluyen una fuerte inversión, precios favorables a nivel internacional y el cada vez mayor papel de las compañías transnacionales. Sin embargo, estas condiciones no parecen ser aplicables a España, donde la falta de información, transparencia y estudios independientes, así como una baja movilización social, han dejado campo abierto para el constante lobby de las compañías de productos transgénicos.

España se ha convertido en el líder europeo en cultivos transgénicos. Para entender el cómo y por qué, primero hay que entender cómo se gestionan los OGM en la UE. Después, en otro artículo, os proporcionamos las claves para entender el caso específico español.

El marco legal de la UE

La situación de los transgénicos en España no puede comprenderse sin antes analizar el marco legal de la Unión Europea (UE) para su autorización. A pesar de ser considerado restrictivo por muchos, el procedimiento ha permitido su rápida expansión. Se basa en la Directiva 2001/18/CE, integrada en la legislación española por la Ley 9/2003, y dos Reglamentos: 1829/2003 y 1830/2003.

Sweet corn on the cob [foto de Wayne Truong, via Flickr]
Sweet corn on the cob [foto de Wayne Truong, via Flickr]

Dada la diversidad nacional y regional y las condiciones locales bajo las cuales trabajan los agricultores europeos, la Comisión europea considera que las medidas de coexistencia destinadas a evitar la presencia indeseada de OGMs en cultivos convencionales y orgánicos deben ser desarrolladas e implementadas por los propios Estados Miembros, y el Artículo 26a de la Directiva 2001/18/CE les otorga tal derecho.

No obstante, el Tribunal de Justicia de la UE dictaminó en 2012 (Sentencia C-36/11) que los Estados Miembros no pueden supeditar el cultivo de transgénicos a un procedimiento nacional de autorización si previamente su utilización y comercialización han sido autorizadas a través de regulación comunitaria. El dictamen sigue la línea de fallos previos del Tribunal, que sancionó a Francia por transposición inapropiada de normas europeas sobre transgénicos (Sentencias C-419/03 y C-121/07), estableciendo así claros límites al Artículo 26a.

Prohibiciones y conflictos

Actualmente, varios Estados Miembros han exigido que se establezca una cláusula que les permita excluirse voluntariamente de las regulaciones sobre el cultivo de transgénicos. Algunos de estos Estados Miembros ya prohibieron el cultivo de los mismos basándose en una cláusula de salvaguarda (Artículo 23 de la Directiva 2001/18/CE) o en medidas de emergencia para tener en cuenta información desconocida hasta entonces sobre riesgos aparecidos tras el otorgamiento de la autorización (Artículo 34 de la Regulación 1829/2003). Como resultado, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA) no consideró justificadas científicamente dichas prohibiciones, como ocurrió inicialmente en el caso de Francia. En otros países como Austria, Polonia, Hungría, Grecia, Luxemburgo y Alemania, las prohibiciones hubieron de ser aceptadas por la Comisión.

Curiosamente, en 2009, 12 de los 21 miembros del Comité de OGM de AESA se vieron expuestos a problemas de conflicto de intereses tal y como lo define la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): sus conexiones con el sector de la biotecnología los situó en posición de explotar potencialmente su capacidad oficial en beneficio personal o empresarial. Desde entonces, solo uno de los miembros en conflicto ha abandonado el Comité.

Say NO to Monsanto! [Foto de adrian kenyon, via Flickr]
Say NO to Monsanto! [foto de adrian kenyon, via Flickr]

A pesar de que se afirme lo contrario, otro conflicto de intereses parece estar detrás de la decisión de retirar la publicación de un estudio independiente realizado por el grupo de investigación francés de Gilles-Éric Séralini, en el que se describen los efectos nocivos sobre ratas alimentadas con maíz transgénico Monsanto. Esta retirada de la revista Food and Chemical Toxicology tuvo lugar después de que Richard Goodman, quien trabajó entre 1997 y 2004 para Monsanto, pasara a formar parte de la Junta Editorial de dicha revista.

El artículo fue retirado bajo dos argumentos, considerados suficientes para poner en duda el carácter definitivo de sus conclusiones: el reducido tamaño de la muestra de ratas y la raza seleccionada para las pruebas. No obstante, tal y como expresa la Red Europea de Científicos entre otros contraargumentos, la falta de resultados concluyentes no está incluida en las directrices para la retirada de publicaciones científicas. Estas directrices fueron establecidas por el Comité de Ética para Publicaciones (Committee on Publication Ethics), del que la revista Food and Chemical Toxicology es miembro.

Francia prohibió la serie MON810 del maíz Monsanto, basándose en éste y otros estudios científicos, pero su prohibición fue inicialmente puesta en tela de juicio por la AESA. Esta serie, al igual que otros maíces Bt, se considera resistente a insectos porque está diseñada para contener Bacillusthuringiensis (Bt), un patógeno tóxico para los insectos de la familia de los lepidópteros, incluido el llamado Taladro del maíz. La AESA, basándose en documentación entregada por Francia, afirmó en 2012 que “no existe prueba científica, en términos de riesgos para la salud humana y animal o para el medio ambiente, que apoye el establecimiento de una medida de emergencia […] e invalide las evaluaciones de riesgo anteriormente realizadas sobre el maíz MON810”. A pesar del rechazo de la prohibición por parte la AESA y del Consejo de Estado, el gobierno francés decidió mantenerla.

En fuerte contraste con la posición de Francia, España tiene en la actualidad la mayor tasa de adopción de maíz Bt de la UE: la producción del páis representa el 90% de los cultivos transgénicos de la Unión. ¿Cómo y por qué España se ha convertido en el líder europeo en cultivos transgénicos? Léelo aquí.

Foto de portada: Dusk Corn Field por Scott Sherrill-Mix, via Flickr

Ésta es una traducción por Patricia Diez de un artículo originalmente publicado en inglés en la revista Our World 2.0 de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU)

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


1097471_65293729-1-1170x731.jpg

19min63083

A pesar de los descubrimientos científicos y de que exista una mayor preocupación al respecto, y en fuerte contraste con la posición de Francia, España tiene en la actualidad la mayor tasa de adopción de maíz Bt de la UE, desde que se introdujo por primera vez en 1998. Los maíces Bt se consideran resistentes a insectos porque están diseñadas para contener Bacillusthuringiensis (Bt), un patógeno tóxico para los insectos de la familia de los lepidópteros, incluido el llamado Taladro del maíz. En 2012 se cultivaron más de 120 hectáreas de maíz Bt en España – 19.5% más que en el año precedente – representando el 90 por ciento de los cultivos transgénicos de la U.E.

¿Por qué entonces dos países que comparten un mismo marco legal europeo, así como condiciones climáticas y edafológicas (de suelo), tienen puntos de vista diametralmente opuestos en esta cuestión?

Claves para entender el caso español

En 2005, la Comisión Europea realizó una evaluación de las tres principales provincias productoras de maíz Bt: Albacete, Lleida y Zaragoza. Mientras que los resultados muestran un rendimiento mayor de las cosechas, el estudio sólo muestra importancia estadística para una provincia, y todo el maíz Bt producido se destinó a la fabricación de piensos para animales.

La evaluación también reportó que el 30% de los agricultores continuaban aplicando insecticidas, aun cuando este tratamiento resultaba inefectivo. A pesar de que el estudio elogia dicho porcentaje como un logro, estos datos se deben contrastar con los recientes descubrimientos sobre el uso de pesticidas: en EEUU el uso de herbicidas aumentó aproximadamente un 7% después de quince años de cultivos Roundup Ready. Sin embargo, este porcentaje habría sido mucho mayor si “los insecticidas aplicados” contaran el patógeno Bt producido por las plantaciones transgénicas, tal y como proponen numerosos entomólogos.

Resulta interesante ver que los agricultores, al ser preguntados acerca de las razones para adoptar el maíz Bt, señalaron “reducir el riesgo de daños causados por las orugas en el maíz”, “obtener un mayor rendimiento”, y “mejor calidad de la cosecha”. Sin embargo, no existe evidencia científica alguna para creer que la tecnología OGM otorga ninguno de estos tres resultados. Además, el estudio no analizó factores que tienen un impacto directo en las tres respuestas proporcionadas, como pueden ser el tipo de suelo, la intensidad de la irrigación, las condiciones climatológicas o la integridad ecológica de los campos.

Los orígenes de la apertura de España a los transgénicos

En 1998, el gobierno español autorizó por primera vez dos variedades de maíz Bt 176, encomendando el proceso de biomonitoreo a las mismas compañías que habían creado dichas variedades. El cambio de gobierno en 2004, desde el espectro de la derecha a uno más de centro, hizo posible que se tuvieran en cuenta las voces de la sociedad civil, y de esta manera, un representante del sector medioambiental fue admitido en la Comisión Nacional de Bioseguridad.

Spray [Foto: Will Fuller, via Flickr]
Spray [Foto: Will Fuller, via Flickr]

Durante las reuniones del Consejo Europeo, el gobierno español pasó de respuestas “pro-OGM” a “abstención” en la mayoría de los casos. No obstante, es curioso constatar que los votos individuales de los Estados Miembros no son accesibles al público. Afortunadamente, los votos son registrados por ONGs, revelando la incoherencia española entre su posición neutral en instancias de la UE y sus políticas a nivel nacional: el mismo gobierno aprobó 14 nuevas variedades de maíz MON810 en julio de 2005, lo cual aumentó su número total a 40. A pesar de que las variedades de Bt 176 fueron suprimidas de la lista nacional de los transgénicos autorizados en 2005, hoy en día el número total de variantes transgénicas comerciales es de 116.

La diferencia entre los índices de cultivo de maíz transgénico entre Francia y España proviene, por una parte, de la baja movilización de las organizaciones sociales y del insuficiente debate público en España y, por otra parte, del apoyo del gobierno español a las compañías del sector.

En comparación con el caso francés, la débil movilización social en España podría tener su origen en las diferencias de composición sociológica y la historia rural de ambos países. A diferencia de España, Francia vivió el fenómeno de neo-ruralización después de mayo del 68, que desembocó en la creación de fuertes sindicatos agrícolas entregados a la protección de los derechos de los pequeños agricultores (por ejemplo, Confédération Paysanne).

Al mismo tiempo, la población rural española no es tan receptiva a adoptar principios agrícolas no convencionales como la agricultura orgánica, como lo es la francesa. A pesar de que numerosas regiones se han declarado libres de transgénicos, lo cual pone de relieve la desconexión entre el gobierno nacional y la población local, la tendencia productivista del sector agrícola sigue siendo clara, y ello incluye a los transgénicos.

Asimismo, cables revelados por WikiLeaks reflejan que, de acuerdo con Monsanto, el gobierno francés habría contravenido las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio al prohibir MON810 y que, en respuesta, la compañía exigiría compensación por medios judiciales. El gobierno español probablemente vio en ello una amenaza de posibles represalias en caso de seguir el camino de Francia.

protesting monsanto in san francisco [Foto: Donna Cleveland, via Flickr]
protesting monsanto in san francisco [Foto: Donna Cleveland, via Flickr]

Además, dichos cables mostraron que los diplomáticos estadounidenses trabajaban directamente para compañías como Monsanto, dedicadas a productos transgénicos, para así asegurar la adopción de éstos en España. “En respuesta a recientes y urgentes peticiones de [Ministro español de Asuntos Rurales] Josep Puxeu y Monsanto, se requiere la renovación del apoyo del gobierno de Estados Unidos a la postura de España en cuanto a la biotecnología agrícola con base científica, a través de la intervención del gobierno de alto nivel de Estados Unidos”.

También apareció que España y EEUU trabajaron estrechamente para persuadir a la UE de no fortalecer las leyes en biotecnologíaEn uno de los cables, la embajada de Madrid señala: “Si España cae, el resto de Europa la seguirá”.

Aprendiendo de España

La falta de requisitos y procedimientos transparentes para la adopción y desarrollo de transgénicos continúa siendo un problema tanto a nivel nacional como europeo. Mientras que los registros de transgénicos autorizados en ambos niveles siguen, en principio, abiertos al público, la información aparece limitada y muy técnica.

La falta de información que se proporciona a los agricultores sobre los efectos a largo plazo en la salud y en el medio ambiente tampoco es mera coincidencia. Las conclusiones de la evaluación mencionada anteriormente, indicadas como positivas, están basadas en el hecho implícitamente aceptado de que la información provista a los agricultores continúa siendo insuficiente, al menos en las áreas estudiadas.

La falta general de estudios científicos independientes también resulta llamativa. En lugar de llevarse a cabo por el CSIC (la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas), los estudios se elaboran primero por las propias compañías, tras realizar únicamente un test de 90 días, claramente insuficiente comparado con el periodo de dos años requerido para productos farmacéuticos.

Agencias gubernamentales o europeas pueden llevar a cabo más investigaciones a tal efecto, pero generalmente dichas agencias seleccionan la evidencia científica según su conveniencia e incluyen entre sus miembros a personas en clara situación de conflicto de intereses.

Say NO! to Monsanto! [foto: adrian kenyon, via Flickr]
Say NO! to Monsanto! [foto: adrian kenyon, via Flickr]

Además, la débil movilización social y el acallamiento de voces críticas provenientes de ONGs y de la sociedad civil han desempeñado un papel central en la rápida propagación de los transgénicos. Es más, el país ha sido deliberadamente convertido en dependiente de los subsidios agrícolas provenientes de Bruselas, lo cual ha dejado a las comunidades locales en situación de particular vulnerabilidad a las decisiones supranacionales, en cuyos foros tienen muy poca o ninguna voz. Esta situación no beneficia en modo alguno a los pequeños agricultores, pero resulta en cambio muy atractiva para las compañías transnacionales.

La connivencia de los poderes políticos con el sector privado, ya conocida antes de las revelaciones de WikiLeaks, fue también puesta en evidencia por los repentinos cambios de política de los ministros de agricultura antes y después de su elección. No se puede eludir la politización de la cuestión, pero lo que se necesita es una mayor y mejor información, transparencia y participación social para prevenir así decisiones parciales por parte de los agricultores, decisiones políticas orientadas al beneficio privado en lugar del común y el acallamiento de sectores sociales clave en este proceso.

Foto de portada: Corn Kernels por gun4hire, via stock.xchng

Ésta es una traducción por Patricia Diez de un artículo originalmente publicado en inglés en la revista Our World 2.0 de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU)

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro



Sobre nosostros

Con más de 2.000 explicaciones publicadas por más de 300 redactores de 45 países, United Explanations es la mayor plataforma online colaborativa de divulgación internacional en lengua española. Explicamos los asuntos internacionales con un enfoque de derechos humanos.


CONTACTO




Newsletter


¡Colabora con UNX!

Si tienes pasión por los asuntos internacionales y tienes formación o experiencia en la materia. ¡Únete a nuestro equipo haciendo click aquí!