Tras los atentados de París el mundo parece haber llegado a un acuerdo de pacificación en Siria. Sin embargo, este acuerdo resulta, tanto en la forma como en el fondo, ser una mascareta para un reacomodo de bajo nivel de los intereses geopolíticos de diversos actores en la región. A pesar de los esfuerzos, este acuerdo no resuelve la amenaza más grande de la zona: el terrorismo del Estado Islámico.





