27/07/2021 BARCELONA

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Carla Lopez20/12/2013
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El 12 de septiembre es el día de las Naciones Unidas para la Cooperación Sur-Sur. Un día en el que se busca concienciar a todos los países miembros de la ONU en la creación de políticas y programas para el desarrollo planteados y aplicados por y para los países del Sur.

Se denominan “Países del Sur” todos aquellos países que están en vías de desarrollo. Al encontrarse su mayoría en el sur, el término encuentra su razón de ser.

Para las Naciones Unidas, la cooperación Sur-Sur debe convertirse en un elemento primordial en la cooperación internacional por el desarrollo, ya que ofrece oportunidades viables para los países en desarrollo hacia un crecimiento económico y un desarrollo sostenible y sostenido en el tiempo.

Para Ban Ki-moon, “la cooperación Sur-Sur ofrece soluciones concretas y reales a los retos comunes de desarrollo”. Para el Director General de la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO), José Graziano da Silva, la cooperación Sur-Sur podría mejorar, por ejemplo, las relaciones entre los países de América Latina y el África Subsahariana en la adopción, adaptación y ampliación de buenas prácticas en el desarrollo de la agricultura. En definitiva, esta cooperación bidireccional permite compartir retos en situaciones geográficas, climáticas y sociales similares y aprender de forma conjunta de los errores y los beneficios de dicha cooperación para así conseguir resultados mayores.

Así pues, la cooperación Sur-Sur puede ayudar en gran medida al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) al involucrar de forma principal y protagonista a esos países con altos niveles de pobreza y desigualdad permitiéndoles convertirse en donantes a la vez que receptores de ayuda al desarrollo mejorando la experiencia y los resultados.

Aumento de la reciprocidad

FMSC Staff Trip 2011 – Meal Distribution. Fuente: Feed My Starving Children (FMSC) vía Flickr

La cooperación Sur-Sur busca alejarse de la concepción original de la cooperación, es decir, alejarse del asistencialismo que siempre la ha caracterizado (trasvase de ayuda de un donante a un receptor en una sola dirección) y centrarse en el establecimiento de relaciones bidireccionales entre países donde ambos consiguen un beneficio directo. El Banco Mundial, por ejemplo, organiza de forma periódica, videoconferencias donde responsables de diferentes países con problemas similares pueden discutir sus políticas e intercambiar experiencias.

Hasta ahora, las relaciones unidireccionales en cooperación estaban muy ligadas a los intereses de los donantes sobre los países receptores de ayuda, politizando las ayudas al desarrollo. Por ejemplo, entre 2001 y 2008 las ayudas a los países que se encontraban dentro de la “Guerra contra el Terror” pasó de un 0,23% a un 0,33% del PIB de los países donantes.

La Guerra contra el Terror es una campaña iniciada por Estados Unidos tras el ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York en 2001 con el objetivo de terminar con el terrorismo internacional. Los países que se encuentran dentro de esta Guerra serían Irak, Afganistán, Pakistán, Jordania o Etiopía (al albergar células de terrorismo declaradas), y “estados frágiles” como Somalia al relacionarse directamente con el terrorismo transnacional.

Estas nuevas relaciones entre estados del Sur, al contrario de las Norte-Sur, se basan en la creación de sinergias que buscan plantear soluciones a desafíos de desarrollo similares a nivel local y global. La experiencia de China en el desarrollo de su propia infraestructura, ha permitido a otros países en desarrollo la mejora de su sistema de distribución de electricidad, un incremento de las conexiones ferroviarias o una reducción de precios de los servicios de comunicación, gracias a su conocimiento y experiencia previa.

En el año 2002, bajo el auspicio del estado de Holanda, se creó un programa de cooperación entre Buthan, Benín y Costa Rica. Los tres estados se comprometen a compartir experiencias que permitan un desarrollo sostenible de los tres países mediante la implantación de proyectos que beneficien a las comunidades rurales, las mujeres, y a todos aquellos actores que dependan directamente de los recursos naturales. Este acuerdo, pues, demostraba la existencia de una visión conjunta de unas necesidades e ideas sobre desarrollo sostenible e igualdad de género, ambas preocupaciones recogidas en los ODM.

Mejora de la relación entre países

Otra característica importante en la cooperación Sur-Sur es la alta probabilidad de que distintos países de una misma zona o región mejoren sus relaciones y aumenten su grado de interrelación, pudiendo llegar a crear estructuras y organizaciones superiores que ayuden al trasvase de dicho conocimiento y al intercambio de aspiraciones y experiencias comunes.

Después de las inundaciones acaecidas en la región de Bangui en la República Centroafricana, Gabón decidió donar más de 200.000 dólares a través del comité Nacional de la Cruz Roja, con el objetivo de mejorar las relaciones y la cooperación entre los dos países. Esta fue la primera vez que un país centroafricano acudía en ayuda de otro mediante la Cruz Roja. De esta forma, no solo se mejoraba la relación entre dos países, sino que se ponía freno a una crisis humanitaria que podría haber llegado a afectar de forma directa a Gabón, al encontrarse próximo a la República Centroafricana.

Gracias al impulso de este tipo de cooperación, organizaciones como el CARICOM (Comunidad del Caribe), MERCOSUR (Mercado Común del Sur) o la CAN (Comunidad Andina) han podido afrontar de forma conjunta retos que afectaban a uno o varios de sus países miembros con soluciones locales, mucho más efectivas al conocer de primera mano las necesidades del propio país y de la población a la que se enfocaban.

Aumento de la rentabilidad de la ayuda

Young boy and girl attending primary school in Betoko. Fuente: hdptcar vía Flickr

Finalmente, la cooperación Sur-Sur no solo permite intercambiar experiencias y conocimiento, sino que también permite intercambiar recursos y tecnología que permita ser implementada en el país al ofrecer características de adaptabilidad que la hacen más simple de instalar, mantener y conservar. Esta última característica no solamente permite evitar problemas de adaptabilidad (El país donante – país del Norte dona a un país del Sur un tipo de tecnología que tiene una alta demanda en electricidad de la que el país receptor no dispone) sino que además permite mejorar y desarrollar la capacidad técnica y académica en universidades y centros de desarrollo del propio país.

Esta última característica es lo que ha llevado a cabo el Programa de Medio Ambiente de las Naciones Unidas (UNEP) con la organización de la 2013 Global South-South Development Expo que perseguía exponer y dar a conocer toda una serie de tecnologías y soluciones creadas en el Sur para el Sur dentro del marco de la “construcción de economías verdes (o sostenibles)”. A través de esta feria, se pudieron cerrar más de 450 millones de dólares en proyectos de desarrollo e implementación que buscan la mejora de la calidad de vida de los países situados en el Sur.

Así pues, la cooperación Sur-Sur quiere mejorar las relaciones entre países con necesidades similares para conseguir el máximo resultado para conseguir llegar a cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Mediante esta cooperación, los países receptores de ayuda pueden aumentar su control sobre las necesidades a abordar, alejándose un poco de los intereses individuales de los países donantes, y aumentando las ayudas a aquellas zonas con poco interés para los países desarrollados.

Esta cooperación Sur-Sur, sin embargo, no busca sustituir la cooperación Norte-Sur, sino complementarla, para que de forma conjunta y global se consigan solucionar muchos de los problemas que afectan a los países en vías de desarrollo y se consigan cumplir los ODM antes de terminar el 2015.

Ésta es una explicación sin ánimo de lucro


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El debate sobre la eficacia y necesidad de la Ayuda Humanitaria se ha llevado a cabo, por lo menos, desde la década de 1980. Éste tomó fuerza principalmente por dos razones: por un lado, debido a los cuestionamientos surgidos en relación a las operaciones de Ayuda Humanitaria y su carácter paliativo, poco eficiente y su posible contribución a la perpetuación de los conflictos armados; y por el otro, debido a los cambios geopolíticos derivados del fin de la Guerra Fría, que provocaron una transformación en la naturaleza de las crisis humanitarias y la respuesta a las mismas.

El actual sistema de Ayuda Humanitaria

En esta etapa, la ONU y las ONG’s toman un papel protagónico y de envolvimiento sin precedentes, lo que dio pie a una nueva concepción de Ayuda Humanitaria en situaciones de conflicto. Estos conflictos – en su mayoría internos– han puesto en cuestión y muchas veces han superado diversos principios teóricos e instrumentos operativos característicos de la Ayuda Humanitaria; siendo mujeres, niños y ancianos las principales víctimas de la violencia generada por los mismos.

A pesar de que la aspiración fundamental de toda organización humanitaria es la eliminación del sufrimiento humano, debemos preguntarnos si la misma tiene el potencial de exacerbar y prolongar los conflictos, comprometiendo la seguridad de los individuos cuyo sufrimiento desea eliminar, o si ésta tiene un efecto “no neutral” dentro de un conflicto en el cual hacer el bien, podría ya no ser suficiente.

Considerando que la ayuda debe responder a las necesidades inmediatas de un grupo vulnerable sin descuidar sus particularidades y tomando en cuenta los efectos a largo plazo de la misma, las organizaciones basan su trabajo en cinco principios rectores, que les auxilian en el cumplimiento de su labor. Estos son: neutralidad, humanidad, imparcialidad, independencia operativa y acción sin daño.

Principales críticas hacia el actual sistema

Existen múltiples y muy diversas críticas hacia el actual sistema de Ayuda Humanitaria y abordarlas a cabalidad requeriría de un ejercicio de reflexión mucho más extenso, por lo que nos enfocaremos en las tres maneras en las que las agencias pueden empeorar la dinámica de un conflicto según Randi L.S. Lassiter.

Los esfuerzos de guerra

La asistencia humanitaria alimenta directamente los esfuerzos de guerra cuando la ayuda es distribuida a los combatientes, quienes ya no tienen que esforzarse para encontrar suministros por sí mismos. Este fenómeno es una práctica común en los escenarios de conflicto, en los que los militantes se hacen pasar por refugiados, recibiendo ayuda que estaba destinada a la población civil, éstos también suelen robar comida, medicina, vehículos y otros recursos esenciales, o exagerar la necesidad de la población de recibir ayuda para quedarse con los restantes.

[Photo: Official U.S. Navy Imagery Flickr account]

La economía de guerra

De acuerdo con Mary B. Anderson, la ayuda no solo sostiene las actividades militares, sino que mantiene la economía de guerra, ayudando a financiar los conflictos al pagar a los grupos beligerantes impuestos, además de fungir como una fuente de empleos durante la crisis, creando grupos cuya supervivencia económica depende del conflicto.

Cuando la ayuda asume el rol del gobierno de proveer infraestructura, los grupos beligerantes se vuelven sumamente dependientes, mermando su capacidad de asumir el liderazgo en el período de la posguerra. La distribución de la ayuda puede reforzar las divisiones sociales, especialmente cuando las agencias seleccionan grupos vulnerables de acuerdo a identidades culturales.

Kahn y Lucchi señalan que la ayuda puede dar un poder considerable a los gobiernos y grupos armados que sean capaces de influenciar el lugar, la forma y el sector al que la ayuda es entregada; reforzando los puntos de interés militar estratégico o aumentado el apoyo a un lado u otro del conflicto.

Mensaje ético y distribución de la ayuda

El mensaje ético que emana de la conducta de las organizaciones en el campo y la manera en la que la ayuda es distribuida, generalmente mediante la legitimación de grupos rebeldes y sus objetivos políticos.

Este punto también es analizado por Kahn y Lucchi, quienes afirman que cuando las agencias humanitarias negocian con grupos armados para tener acceso a civiles, la interacción puede usarse para demostrar legitimidad o reconocimiento, pues muchas veces las partes invitadas a las mesas de negociación son aquellas con mayor poder militar, lo que invita a los grupos rebeldes a realizar actos de delincuencia para poder incrementar su capacidad de negociación.

Por su parte, Roberto Belloni menciona que la ayuda fomenta la permanencia de élites de guerra locales, ya que puede hacer surgir mafias que busquen la explotación de recursos y cuyo interés sea el de prolongar la guerra tanto como sea posible.

[Photo: EU Humanitarian Aid and Civil Protection Flickr account]

Fiona Terry menciona que los humanitarios pueden legitimar la autoridad de los grupos beligerantes de cuatro maneras: (1) Negociando con ellos para obtener acceso a un área particular, (2) Permitiendo a los líderes locales dirigir los recursos hacia sus simpatizantes, (3) Mediante su sola presencia, pueden legitimar a un régimen que violente los derechos humanos y (4) Al sustituir al Estado en la labor de proveer bienes y servicios a sus ciudadanos.

En lo que se refiere al principio de imparcialidad, Belloni sugiere que la Ayuda Humanitaria es disfuncional desde su organización, ya que las ONG’s son generalmente menos independientes de las políticas gubernamentales de lo que desearían, pues al aceptar el dinero de los donantes y sus prioridades, se convierten en parte del mismo sistema que permite a los gobiernos deslindarse de responsabilidades políticas mientras alegan estar comprometidos activamente en la protección de los derechos humanos y los principios humanitarios.

Para Anderson, otras consecuencias negativas incluyen: la competencia desleal entre agencias para obtener recursos; generar una noción de desigualdad en el valor de las vidas de los colaboradores locales y extranjeros y la demonización de una de las partes del conflicto.

Reflexiones finales

Es importante mencionar que algunos daños pueden ser inevitables y que existen situaciones en las que se presenta un balance entre los beneficios y los daños provocados, y que aunque es posible mitigar algunos de los efectos negativos, estos no pueden ser eliminados por completo.

Adicionalmente, debemos recalcar que los donantes y el gobierno de los Estados receptores frecuentemente se enfrentan a objetivos y prioridades potencialmente incompatibles, además de las limitaciones existentes a la hora de intentar eliminar el daño.

Lo cierto es que es innegable el efecto positivo que la Ayuda Humanitaria ha tenido para mitigar el impacto de la crisis en situaciones de conflicto y el papel decisivo que las organizaciones han tomado a la hora de proteger vidas humanas, sin embargo, el sistema puede – y debe- mejorarse, tomando en cuenta el origen de sus deficiencias y no realizando reformas superficiales como hemos visto con anterioridad. Como concluye Roberto Belloni, es indispensable cambiar el enfoque de la ayuda de la mitigación de impactos a la prevención de riesgos, lo que implica realizar trabajos de difusión e información que reduzcan la posibilidad de una crisis dentro del Estado, o por lo menos, minimicen los daños provocados por la misma.

[Photo: US Army Africa Flickr account]

Es cierto también que muchos de los cuestionamientos que se hacen acerca de la eficacia de la ayuda tienen que ver con asuntos que no dependen directamente de las agencias; lo que si depende de ellas es su capacidad de respuesta y toma de decisiones ante las mismas, que muchas veces se ha puesto en entredicho.

El asumir la corresponsabilidad derivada de las consecuencias negativas de la ayuda es un paso necesario no únicamente para las agencias, sino también para los Estados, que como hemos visto han encontrado una salida fácil al culpar a otros de los efectos derivados de no asumir sus propias obligaciones.

Finalmente, es indispensable que las agencias de ayuda se integren y cumplan cabalmente con un sistema de fiscalización y rendición de cuentas, que permita medir con claridad la eficacia de la misma y trabajar en las áreas de oportunidad que deriven del mismo.

 Foto de portada: Afghan Children Arrive at Humanitarian Drop, The National Guard Flickr.

 

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