04/08/2020 BARCELONA

Arturo Hortas, autor en United Explanations

Arturo Hortas17/04/2014
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Ecuador es un país petrolero. Según el director del Servicio de Rentas Internas (SRI), Carlos Marx Carrasco, en febrero de 2014 el petróleo estaría aportando aproximadamente el 40 % a los Presupuestos Generales del Estado. Se habla de un horizonte petrolero de 40-50 años. ¿Qué futuro espera a Ecuador?

Cuyabeno, 2013. Por Arturo Hortas
Cuyabeno, 2013. Por Arturo Hortas

El Plan Nacional del Buen Vivir (PNBV) intenta plantear soluciones a un futuro post-extractivista. La intención parece ser, de alguna manera, sacrificar algunas regiones ricas en biodiversidad, con la intención de invertir los beneficios de la extracción en un cambio de la matriz energética, hacia fuentes de energía más  limpias y sostenibles. Este concepto del “Buen vivir” tiene su origen en el “Sumak kawsay” del pueblo Kichwa, aunque tal vez su significado tenga ciertos matices diferentes.  Para los pueblos indígenas, el Sumak kawsay (Buen vivir) es el equilibrio armónico con la Naturaleza. Según el PNBV, Sumak kawsay significa “Vivir bien”, un desarrollo del país y una inversión más equitativa de los recursos. El orden de los factores si altera el producto. ¿Cómo adaptar un concepto ciertamente añejo a los nuevos tiempos?

Rafael Correa llegó a la Presidencia de Ecuador en 2007, liderando el partido Alianza País. En 2008 se redacta la Constitución de Montecristi, que reconoce los Derechos de la Naturaleza. Este hecho crea un precedente, si bien es cierto que de la teoría a la práctica existe un largo trecho.

Pozo Guanta, 2013. Por Arturo Hortas
Pozo Guanta, 2013. Por Arturo Hortas

Algunos colectivos sociales, campesinos e indígenas como el partido Pachakutik o la CONAIE (Confederacion de nacionalidades indigenas del Ecuador),   que apoyaban al gobierno, han ido retirando su apoyo por considerar que el Presidente ha faltado a sus promesas y a los principios de la Constitución, alejándose de su ideología (la llamada “revolución ciudadana”) y acercándose al neoliberalismo.

A  pesar de ser productor neto de crudo, Ecuador importa derivados de petróleo para atender la demanda interna por un monto aproximado de 22 millones de barriles de petróleo, que equivale al 91% del total de compras de energía. Esta situación se ha prolongado durante muchos años, llegando incluso a situaciones en las que se producía racionamiento de combustible en las gasolineras.

Al mismo tiempo, se está produciendo un alejamiento político y económico de los Estados Unidos, para acercarse a China. Un hecho significativo es que, en enero de 2014, Ecuador aprobó la entrada de turistas chinos sin necesidad de que éstos soliciten y adquieran un visado en el país asiático.

Son más de 70 las firmas chinas que están operando en Ecuador y uno de los proyectos estrella en los que participa alguna de estas firmas es la refinería del Pacífico “Eloy Alfaro”, construida en la provincia de Manabí, que permitirá aumentar el volumen de producción de dichos derivados. Esta refinería va a cambiar notablemente el mapa económico de Ecuador.

En 1979, Ecuador sale de una larga dictadura. Las elecciones dan la victoria a Jaime Roldós, quien muere 2 años después en un accidente de avioneta no del todo esclarecido. Desde ese momento, transcurre por el sillón presidencial una larga lista de mandatarios (11 presidentes se fueron sucediendo entre los tiempos de Roldós y Correa) que no duran más de 4 años, algunos incluso no pasan del año. El país sufre una gran inestabilidad política.  Rafael Correa rompe esa dinámica en 2007, tras derrotar al magnate bananero Álvaro Noboa. Desde entonces su popularidad ha ido creciendo  de manera imparable, siendo 2014 su 8º año de legislatura.

Otavalo, 2013. Por Arturo Hortas
Otavalo, 2013. Por Arturo Hortas

Este es el contexto político de los últimos 25 años en Ecuador, al menos unas breves pinceladas para entender un poco mejor algunas cosas. La inestabilidad económica y política, la deuda externa, las desigualdades sociales en el país…todo este conjunto de factores se pueden vincular claramente con los hechos sucedidos en relación con el extractivismo y la severa contaminación petrolera que ha sufrido la Amazonía ecuatoriana desde que comenzaron las prospecciones petroleras en 1964, es decir, debemos ampliar el contexto temporal a 50 años. Algunos de estos
hechos se ven reflejados en la serie documental que he realizado en los últimos 3 años.

“Sucumbíos, Tierra sin mal”

El documental, de 30 minutos de duración, tiene tres partes fundamentales: la situación del pueblo Cofán, el derrame de 2006 en la Reserva faunística del Cuyabeno y el caso Texaco. El pueblo Cofán, compuesto por unas 2000 personas que viven entre Ecuador y Colombia, es uno de los más antiguos pueblos indígenas de la Amazonía.

En 2006 se produce un derrame de petróleo en la Reserva faunística del Cuyabeno, de 600000 hectáreas, una de las reservas más importantes de Ecuador.  La compañía que operaba en aquel momento era Petroecuador y la empresa encargada de la biorremediación era Ecuavital. Algunas versiones dicen que son esas mismas empresas las que habitualmente producen el sabotaje, para obtener los contratos, donde se manejan bastantes millones de dólares. La teoría se fundamenta en que el corte del tubo se ha hecho con una sierra fría, herramienta que habitualmente no tienen los colonos, pero si las empresas.

Según palabras de Pablo Fajardo, abogado de la plataforma de afectados por Texaco, desde que hubo un cambio de normativa y se dejó de asignar contratos a ciertas empresas sospechosas, el número de derrames disminuyó considerablemente: “ahí está la lectura”, dice Fajardo, “alguien los provoca porque a alguien le conviene”.

Pablo Fajardo nos habla también del caso Chevron – Texaco.   La cantidad de crudo y desechos derramados por la compañía petrolera en el medio ambiente ecuatoriano es 30 veces mayor a la cantidad vertida en el desastre del famoso tanquero Exxon Valdez en las costas de Alaska. Por ello se ha desarrollado durante más de 20 años un proceso judicial contral la compañía petrolera. En el año 2001 Chevron se fusionó con Texaco, dando lugar a Chevron Texaco Company. A partir del 2007 la empresa pasa a llamarse Chevron Petroleum Company.

El estreno del documental en 2011 coincide temporalmente con la primera resolución judicial que condena a Chevron (antes Texaco) a pagar 9500 millones de dólares y, en caso de no pedir disculpas en el plazo de un año, pagar 19000 millones.

Desde ese momento hasta la actualidad, el caso pasó por diferentes instancias judiciales y, aunque la compañía no pidió disculpas, finalmente la multa quedó reducida a una cantidad cercana a los 9600 millones de dólares, cantidad que, hasta el momento, la compañía se niega a pagar, aduciendo textualmente que “Chevron pagará cuando se congele el infierno”.

“Yasuní, el buen vivir”

El Parque nacional  Yasuní (PNY) se ubica en la Amazonía ecuatoriana, entre las provincias de Orellana y Pastaza. Es la mayor reserva natural del país, con un tamaño de 9860 Km2. El PNY es uno de los más biodiversos de la Tierra y fue designado por la Unesco en 1989 como una reserva de la biosfera. Es parte del territorio donde se encuentra ubicada la nación Waorani, así como comunidades Kichwas.  Dos facciones Wao, los Tagaeri y los Taromenane, son grupos en aislamiento voluntario.

La reserva Yasuní se encuentra en un lugar privilegiado, en el comienzo de la cuenca amazónica y muy próxima a la latitud 0º. Además de área protegida, Yasuní es considerado un refugio de pleistoceno (una época geológica que comenzó hace 2,59 millones de años y finalizó hace 12000 años).

Yasuní podría ser el “hotspot” más importante del planeta.  El hecho de ser un “hotspot” implica que el Parque Yasuní no se congeló durante las glaciaciones, conservando la fauna y la flora más antigua del mundo, de ahí su altísima biodiversidad.

Los científicos afirman que una hectárea del Yasuní, en promedio, contiene más especies de árboles, 655, que en todo los Estados Unidos continental y Canadá combinados. El número de especies de árboles se incrementa sobre los 1.100 en un área de 25 hectáreas.

Sumak kawsay: el buen vivir

A lo largo del documental, varias personas dan su visión sobre el concepto de Sumak kawsay y los Derechos de la Naturaleza, incluidos en la Constitución de Montecristi del 2008, pero es Alberto Acosta el que hace más énfasis. Alberto Acosta fue Presidente de la Asamblea constitucional y Ministro de Energía y Minas, pero salió del gobierno por diferencias ideológicas con el Presidente Rafael Correa. Acosta, autor de un libro con el significativo título de “La maldición de la abundancia”, es uno de los más grandes ideólogos que ha dado Ecuador en los últimos años. Su visión es a largo plazo, insiste en la transformación de la matriz energética.

Por otra parte, otra de las protagonistas del documental es Esperanza Martínez, de la ONG Acción Ecológica, una de las organizaciones de base responsables del desarrollo inicial de la Iniciativa Yasuní ITT y que se ha mantenido fiel a los ideales iniciales. Esperanza Martínez nos explica que el petróleo del ITT es un crudo pesado y de difícil extracción, para ello hay que mezclarlo con crudo liviano que debe llegar del exterior del ITT, lo que encarece y hace más peligroso el proceso.

Humberto Cholango, dirigente de la CONAIE (Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador) aporta su visión, considerando que la iniciativa Yasuní es un chantaje a la comunidad internacional. Según Cholango, el gobierno plantea que si la comunidad internacional no aporta dinero a la iniciativa, no quedará más remedio que explotar el ITT. A esto, Cholango añade que no se cumplen las leyes nacionales e internacionales (por ejemplo, el Convenio 169 de la OIT, Organización Internacional del Trabajo) que dictan que se debe hacer consulta previa, libre e informada a los habitantes de la comunidad, antes de comenzar el proceso de explotación.

Sin embargo, la realidad es que, con la ley en la mano, la consulta no es vinculante, es decir, si el gobierno lo decide puede explotar el petróleo de un territorio, aunque la población no esté de acuerdo. En este sentido, en la Constitución de 2008 se expresaba la intención de conservar la Amazonía y el Buen vivir de sus habitantes. Sin embargo, existen resquicios en la Carta Magna que permiten al gobierno tomar medidas excepcionales en caso de interés nacional, es decir, que si hay escasez de petróleo, el gobierno puede tomar la decisión unilateral de explotar en un territorio, aunque sus habitantes no estén de acuerdo.

“El caso Sarayaku”

Tercer documental de esta serie en la Amazonía ecuatoriana. Sarayaku es una comunidad indígena situada en la provincia de Pastaza, amazonía ecuatoriana. Sarayaku (“Río de maíz) está habitada por 1200 personas de la nacionalidad kichwa. El sistema de gobierno es la democracia directa mediante Asamblea.

En 2002 la compañía argentina CGC (Compañía General de Combustibles), acompañada por el ejército ecuatoriano, entró ilegalmente en territorio de Sarayaku y enterró 1500 Kg de pentolita, explosivo que se usa en el proceso de sísmica.

El caso fue llevado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), creando un precedente histórico en la defensa de los derechos indígenas. La Constitución y el convenio 169 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) determinan que se debe realizar consulta previa, libre e informada a los pueblos indígenas antes de iniciar labores de explotación.

Finalmente, el 27 de junio de 2012, la CIDH determinó que el Estado ecuatoriano es responsable por la violación de los derechos a la consulta, a la propiedad comunal indígena, a la identidad cultural y por la violación de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial. Además, el Estado fue declarado responsable por haber puesto en grave riesgo los derechos a la vida e integridad personal.

La sentencia dispone que los países firmantes de la Convención Americana, entre ellos Ecuador, deberán establecer procesos de consulta previa, libre e informada ante cualquier proyecto que pudiera afectar el territorio de pueblos y comunidades indígenas u otros derechos esenciales para su supervivencia.

Una importante reflexión sería determinar la diferencia entre Gobierno y Estado. El Estado está compuesto por todos los habitantes de un país, quienes deciden en votación democrática que partido tomará las riendas del Gobierno. Entonces, ¿es culpable el Estado? Los sucesos juzgados comenzaron en 1996, el gobierno actual llegó al poder en 2006. Compleja situación.

Esta es una explicación sin ánimo de lucro


Arturo Hortas21/01/2014
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Prólogo

Los sucesos narrados en este relato acontecen en la provincia de Sucumbíos (Amazonía ecuatoriana), siendo sus personajes ficticios. Sin embargo, en lo que se cuenta, cualquier parecido con la realidad es totalmente verídico.

El título del relato hace referencia al herbicida glifosato y al concepto de soberanía alimentaria, que es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sustentable y ecológica, y el derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.

Por su parte, el glifosato es un herbicida desarrollado para la eliminación de hierbas y de arbustos, en especial los perennes. Es el principio activo del herbicida Roundup, nombre comercial producido por Monsanto en la soja transgénica, el cual confiere resistencia al glifosato. También existen actualmente muchos otros tipos de cultivo transgénicos resistentes al glifosato como maíz, algodón, canola, etc.

El glifosato es uno de los herbicidas usados por el gobierno de Estados Unidos para fumigar campos de cultivo de coca ilegal en el Plan Colombia. Sus efectos sobre la salud humana, el ambiente, los cultivos legales y la efectividad en el combate de EE. UU. en la guerra contra las drogas están ampliamente discutidos.

Sin embargo, lo cierto es que en dos ocasiones la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos ha encontrado científicos falsificando deliberadamente los resultados de las pruebas realizadas en los laboratorios de investigación contratados por Monsanto para estudiar sus efectos.

Introducción

Sucumbíos es una provincia limítrofe con Colombia y Perú, de creación muy reciente. A pesar de ello, estuvo habitada desde siempre por pueblos indígenas que vivían en perfecto equilibrio con el medio natural: Kichwa, Cofán, Shuar, Siona y Secoya.

La provincia está plagada de proyectos de desarrollo. Su capital, Lago Agrio, lo es en sí misma. También conocida como Nueva Loja, esta ciudad fue fundada por colonos venidos mayoritariamente de la ciudad de Loja, al sur de Ecuador, a partir del descubrimiento del petróleo en los años 60. Esta colonización fue apoyada por el gobierno ecuatoriano a través del IERAC (Instituto Ecuatoriano de Reforma Agraria y Colonización), con el objetivo de crear fronteras vivas y dar servicios a las compañías petroleras y a los trabajadores que iban llegando. Pero dicha colonización se realizó sin ninguna planificación, los campesinos recién llegados apenas tenían formación agropecuaria y la tierra amazónica era muy difícil de cultivar. Por este motivo, los campesinos han ido talando sus fincas, en ocasiones hasta un 50 % de sus propiedades. En la frontera con Colombia, este problema se agrava, debido a las fumigaciones con glifosato del Plan Colombia que arrasan los cultivos y producen daños a la salud de las personas y los animales.

Es importante aclarar que estas tierras pertenecían antiguamente a los pueblos indígenas, pero estos no poseían títulos de propiedad, así que se vieron forzados a luchar por unos territorios que siempre habían sido suyos. Se podría decir que los pueblos indígenas han sido los auténticos mantenedores de la biodiversidad de la selva, bajo un principio fundamental: “la tierra no es de nosotros, nosotros pertenecemos a la tierra”. Este principio se ajusta al concepto del “Buen vivir” (“Sumak kawsay” en lengua Kichwa), adoptado por la Constitución ecuatoriana de 2008 como parte fundamental en el objetivo constitucional de conceder Derechos a la Naturaleza. Unos Derechos cada vez más urgentes. 

Soberano Glifosato: El Teatro del Hambre

(Se abre el telón. En una finca amazónica, cuatro hombres de diferente aspecto y procedencia están debatiendo acerca de un tema que parece importante)

EDWIN: aquí se usa lo que llaman mata…mata…

CARLOS: ¿Matamaleza?

EDWIN: ¡Matamaleza!

CARLOS: es el glifosato, aquí los campesinos lo llaman matamaleza. Pero nadie sabe realmente lo que es…

ANDRÉS: ¿nadie sabe lo qué es?

RAFAEL: ¡¡nadie sabe qué diablos es eso!!

CARLOS: el glifosato es una sal. Pero lo que usan aquí no es solamente glifosato…

      Andrés se quedó pensativo, cámara en mano. Las conversaciones en el Oriente ecuatoriano siempre tenían algo de misterioso, envueltas en una especie de Realismo Mágico. Le recordaban al Macondo del gran Gabo en “Cien años de soledad”. Tal vez fuera una más de esas leyendas que circulan de boca en boca, en Sucumbíos aquello era muy común y ya había escuchado historias de lo más pintoresco. Una de ellas relataba como un gringo, un indio y un negro estaban secuestrando niños en Lago Agrio para sacarles los ojos y como después esos niños aparecían en el depósito de cadáveres, con las cuencas vacías y los bolsillos llenos de dinero. ¡Qué secuestradores tan amables!, ¿no?, pensaba Andrés para sus adentros.

     Más tarde, la propia Naturaleza del ser humano se encargaría de difundir el rumor, hasta el punto de salpicar al más insospechado: él mismo. En una de las visitas a la finca de un campesino del Proyecto, al Ingeniero Carlos se le ocurrió la “genial” idea de presentar al pasante Andrés como el “gringo sacaojos”. ¡Una bromita más del “ingenioso” ingeniero! Andrés aún recordaba la cara de terror de los niños de la finca al ver al “camarógrafo”, otro de los sobrenombres que le habían puesto.

     Pero esta vez era distinto, aunque sólo habían pasado 9 meses de aquello. Andrés, después de su pasantía de 3 meses en Sudamérica, había vuelto a España, donde tuvo tiempo de valorar y recapitular acerca de aquella sociedad. Comunidad de comunidades, dicha sociedad tiene rasgos propios que la definen como tal, pero siempre está la idiosincrasia del ser humano, algo que caracteriza a cualquier homo sapiens del mundo que él había conocido hasta el momento: la capacidad de imaginar y, por añadidura, la tendencia a dejarse llevar por la imaginación. Así, cientos de miles de imaginaciones juntas formaban un imaginario colectivo capaz de crear historias tan curiosas como la del “gringo sacaojos”. Desde Sudamérica, Andrés tenía la capacidad de discernir lo que pasaba en Europa y desde Europa analizaba críticamente lo sucedido en Sudamérica. Siempre desde lejos, observando el global. Más tarde aprendería a hacer lo mismo “in situ”, sin necesidad de distancia.

      Y allí, en la finca “Jesús del Gran Poder”, propiedad de Don Edwin Chicaiza, Andrés ya poseía los conocimientos necesarios como para saber qué era aquello que los campesinos llamaban “matamaleza”. Había vuelto a Ecuador 6 meses después, esta vez contratado por el Proyecto. Aparte de las labores administrativas, Andrés se había propuesto bucear a fondo en las problemáticas de aquella parte del mundo. Se encontraban en la línea equinoccial, a 0º de latitud. Él, que siempre había vivido en el 0º meridional, unos miles de kilómetros más abajo de Greenwich, siempre buscando el equilibrio, ya en sentido transversal, ya en sentido longitudinal, siempre en la mitad del mundo…o en mitad de la Nada.

     Sucedía igual en la capital, en Quito, donde se halla esa especie de parque temático llamado La mitad del mundo, bautizado así por encontrarse geográficamente en la línea ecuatorial, hecho conmemorado con un absurdo monumento. Esta sensación de estar en mitad de la Nada se producía  porque pocos sabían que la auténtica mitad del mundo se hallaba a algo más de 300 metros del monumento, en el monte Catequilla, lugar sagrado para los indígenas del lugar que durante siglos observaron las estrellas hasta determinar que ese era el lugar exacto en el que confluían los dos hemisferios terrestres. Curiosamente, este monte se ha convertido en una cantera para extracción de piedra. Pero esto, evidentemente, es otra historia.

       Durante la época de pasante, Andrés fue, en general, bien enseñado por el Ingeniero Carlos, con quien solía bromear: “¡profesorrrrrrr!” se decían ambos en tono jocoso. El bueno de Carlos, qué borracheras se cogía. Era un tipo listo, bastante vivo, a veces algo liante. Andrés aprendió de él en todos los sentidos y seguramente le entendía más que nadie, sobre todo cuando se autoexpulsó del partido acudiendo en estado de embriaguez a la minga mensual que el Proyecto organizaba. Todos sabían que Carlos llevaba bastante tiempo fuera de juego. Tenía otras preocupaciones…

      Así es que Carlos, en sus últimos coletazos, en lo que en la NBA llaman los “minutos de la basura”, satisfacía la necesidad de información de Andrés, como dándole el testigo para que representara el papel de espíritu crítico que hacía falta en el Proyecto. Sin duda, el papel menos grato y tal vez el más necesario. El “camarógrafo” había experimentado en sus carnes, durante años, la lenta pero constante consumición interna producto de la desinformación y las luchas intrafamiliares e intracomunitarias. En el fondo, ver que en el mundo sucedían cosas injustas en un valor elevado a infinito, ayudaba a Andrés a sentirse un poco más normal. Tácitamente recogió el testigo de Carlos, esta vez le tocaba ser “el malo”.

ANDRES: ¿el glifosato es un herbicida entonces?

CARLOS: mira Andrés, las cosas no siempre son lo que parecen. Aquí se fumiga sin miramiento, no sabemos con qué, pero para mí está claro que los gringos están experimentando con sustancias nuevas.

ANDRES: ¿tienes pruebas?

RAFAEL: ¿para qué quieres pruebas? ¡Ya te lo estoy contando yo!

      Rafael era el nuevo Director del Proyecto. Pertenecía a la Misión, aunque no era Padrecito, al contrario, pues recién había sido papá de una criatura. Pero su espíritu sí que era de misionero, en todos los aspectos. Siempre muy paciente y muy correcto, respondía en parte al prototipo de carácter serrano del sur de Ecuador, de donde él provenía. Pensamiento circular, esperando los tiempos necesarios para que los procesos se llevaran a cabo…esto era algo que Andrés, con su mentalidad europea, no entendía. Le habría gustado entenderlo, pero trabajar como expatriado en Sudamérica con plazos europeos no era fácil de llevar. A fin de cuentas, las financieras que ponían plata para el Proyecto eran del Viejo Mundo, y eran ellas las que marcaban las pautas. Hacer entender esto a la gente del Proyecto no era fácil.

      Tampoco ellos entendían muy bien la inquietud de Andrés por resolver las cuestiones relativas al seguro social, pensando en el retorno futuro a España, pero era evidente que al “camarógrafo” le inquietaba la vuelta, tener un lugar donde aterrizar y readaptarse al mundo occidental.

ANDRES: a mí me gustaría poder contar en mi tierra lo que pasa aquí. Pienso que la sensibilización es fundamental.

RAFAEL: si yo te entiendo. Entiéndeme a mí cuando te cuento que lucho por mi pueblo.

ANDRES: en el fondo luchamos por lo mismo, aunque desde diferentes frentes.

CARLOS: ¡Oigan, Licenciados, dejen de platicar y vamos a ver los chanchos!

EDWIN: siga no más, yo les llevo.

(Comienzan a caminar por la finca en dirección a la chanchera…)  

Plan Colombia

      Andrés observaba, con tristeza, las huellas de la deforestación. 40 años antes habían comenzado a llegar a aquella zona los colonos, procedentes fundamentalmente de Loja, al sur del país. Por eso, la nueva ciudad se llamó Nueva Loja, aunque todo el mundo la conocía como Lago Agrio, traducción de Salk Lake, como la habían llamado los petroleros gringos de la Texaco, provenientes de Salt Lake (Lago Salado), capital de Utah, al ver las tierras pantanosas plagadas de mosquitos que caracterizaban a aquel lugar. La colonización, “necesaria” para dar servicio a los petroleros, no había tenido ningún orden, cada campesino se quedó con 50 hectáreas y, para certificar que eran suyas, debían cultivar cinco….200000 hectáreas deforestadas nada más llegar, ya que fueron 40000 los colonos iniciales. Después la deforestación fue mucho más intensa…

       Por otro lado, la construcción de caminos, en la que se utilizaban árboles para empalizar6, depositándose uno detrás de otro. De este modo, a una media de 20 cm de grosor por cada árbol talado, para hacer 200 km de carretera se habrían talado un millón de árboles. Teniendo en cuenta, después, que a los tres años, ya fuera por la fragilidad de la tierra o porque el campesino no cuenta con los medios y la formación necesaria para cultivarla adecuadamente, se volvía a repetir el proceso de tala de bosque para cultivar y/o para vender la madera. El resultado actualmente era que cada finca había sido deforestada a un 50 %… y el proceso continúa hoy en día…

(Cada loco con su tema, cada personaje hablando como para sus adentros…)

EDWIN: 6 de la mañana me levanto temprano a dar de comer a los poooollos, a las galliiiinaaas…

ANDRES: ¿todos los días?

EDWIN: todititos todos, ¿cómo si no iba a hacer?

RAFAEL: ya, entonces lo que deberíamos hacer con el Ingeniero Carlos es idear un sistema en callejones para garantizar la Seguridad Alimentaria.

ANDRES: no creo que esta situación se trate en un máster de cooperación. Aunque yo, como no he hecho ninguno, no lo puedo asegurar al 100 %.

EDWIN: ¿y ustedes no me pueden ayudar con el pienso? Yo es que no sé si abandonar el Proyecto, porque no le veo el desarrollo a los chanchos.

      Edwin era uno de los campesinos que formaban parte del Proyecto. Se les ofrecía apoyo y asesoramiento técnico, así como los medios necesarios para sacar adelante su finca. Él no entendía de seguridad ni de soberanía ni de cooperación. Solo entendía de hambre…

 ANDRES: ¡pero estos chanchos están enfermos, tienen quemaduras en la piel!

EDWIN: el matamaleza, el matamaleza…

ANDRES: ¿llega también a Ecuador el matamaleza?

RAFAEL: ¡claro! El glifosato no entiende de fronteras…

CARLOS: ¡que no es sólo glifosato!

Plan Colombia

     Andrés recordó entonces el día en que visitaron el Proyecto unos campesinos de la Hormiga, en el Putumayo colombiano. Venían a aprender del modelo educativo y de desarrollo que se estaba poniendo en marcha en Sucumbíos. Traían fotos de las fumigaciones del Plan Colombia en las que se podían observar sus tierras totalmente arrasadas.

 

Le vinieron a la memoria también los dibujos realizados por niños de 9 años en General Farfán, en la frontera. Dibujos de aviones fumigando, de metralletas, de disparos, de bombardeos, de contaminación petrolera, de soldados gritando  “¡moriréis todos!”, de campesinos que exclamaban “¡huyamos o si no moriremos!”.

Andrés asimismo recordó el encuentro con Jesús, responsable de Derechos Humanos de la Misión. Él fue quien le puso los puntos sobre las “íes”.

ANDRES: hola Jesús, ¿qué tal? Me llamo Andrés, Andrés Caramelo, para servirle.

JESÚS: ¿Andrés Calamaro? ¿Cómo el cantante?

ANDRES: ¡no no! Andrés Caramelo…algunos dicen que soy muy dulce, je je.

JESUS: ¡¡ahhh, ja ja!! Bueno, a mí comparan con el Mesías, así que no te preocupes.

ANDRES: si, la verdad es que los dos damos el pego, por las pintas. Yo con mis greñas y mis aretes en las orejas, tú con tu frente despejada y pelo largo por detrás y la barba densa y tupida.

JESUS: bueno, son estereotipos.

ANDRES: sí que lo son, sí…

(Andrés adopta una pose altiva, como un ninja cuya mejor defensa es el ataque, es de esos tipos que siempre tienen que decir la última palabra…)

     A primera vista uno de los personajes más íntegros de la Misión, Jesús le contó a Andrés todo lo que quería saber. Las fumigaciones del Plan Colombia no eran solamente para acabar con la coca, ya que se fumigan casas, esteros, fincas enteras…como una estrategia para echar a los campesinos, ya que en el Putumayo colombiano hay los mismos recursos naturales (petróleo, gas, agua, madera) que existen en Sucumbíos y, además, están sin explotar. Las compañías explotadoras no pueden entrar, debido al enfrentamiento entre militares, paramilitares, guerrilla….

Plan Colombia

    Esta información fue contrastada con el testimonio de otro personaje importante de la ONU, muy preocupado por salvaguardar su identidad. Según esa persona, toda esta problemática de conflictos entre grupos armados, más que un interés político o ideológico, guarda un trasfondo: es una lucha por el poder en el negocio de la coca.

    Caminando por la finca “Jesús del Gran Poder”, maravillado por los paisajes amazónicos, los verdes y azules de intensidades extremas, Andrés se preguntaba si realmente el ser humano era digno de aquel regalo de la Naturaleza. Pensó entonces en los conceptos tan utilizados actualmente: ¿Soberanía alimentaria? ¿Cuál era el significado de estas palabras? El “hombre blanco” se había considerado soberano de aquellas tierras desde hacía 40 años, en una colonización impulsada desde el consumismo petrolero. Aquellas tierras habían permanecido vírgenes, las nacionalidades indígenas habían convivido en equilibrio hasta entonces con la Naturaleza. El famoso Desarrollo Sostenible, tan de moda ahora, era un concepto que no existía…simplemente se aplicaba. La Soberanía Alimentaria existía sin tener nombre, porque era la única manera de hacer las cosas, cada pueblo consumía lo que producía.

      Andrés estaba impresionado y eso que todavía no había empezado a investigar en profundidad la problemática de la contaminación petrolera. Durante más de 25 años de extracción, Chevron – Texaco dañó severamente al ambiente y a las personas, derramando al ambiente  63 millones de litros de petróleo y 70000 millones de litros de aguas tóxicas (agua de formación, con metales pesados). Como resultado, en la zona  la principal causa de muerte es el cáncer en un 32% del total de muertes, 3 veces más que la media nacional de muertes por cáncer (12%) de Ecuador.

       Solo la codicia y el ritmo de vida acelerado de la sociedad occidental eran los responsables de los cambios en los patrones de conducta y en los modos de vida de los habitantes de Sucumbíos. Tal vez era momento de volver a su tierra y empezar a contar lo que estaba pasando en la Amazonía Ecuatoriana.

          Andrés recapitulaba: parecía como si ponerle nombres a las cosas fuera un signo de alerta, darle permiso para existir a algo que jamás debería haber existido. En ese momento, Andrés Caramelo lanzó al aire un juramento:  “¿Soberanía o Seguridad? ¿Desarrollo? ¿Sostenibilidad? Sólo hay una cosa que tengo clara y quiero gritarla bien alto: ¡Me cago en el hambre!”

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